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Luna llena y eclipse lunar en Géminis :: devolverle el cuerpo a la palabra ::

Mañana 30 de noviembre cruzamos el umbral de la luna llena en el signo de Géminis. Esta luna llena es también un eclipse lunar. Los eclipses se presentan en pares. Eso quiere decir que tendremos un eclipse solar el día de la luna nueva en Sagitario, el 14 de diciembre.

A medida que la luna mengua -entre el 30 de noviembre y el 14 de diciembre- estaremos “entre eclipses”, un tiempo espacio propicio para deshacer, desarmar, soltar, desprogramar, liberar lo que necesitemos para abrazar los cambios radicales que nos trae el nuevo ciclo evolutivo al cual entramos. El 2020 solo ha sido un número, un micro-ciclo temporal . No hay marcha atrás. Estamos en la nueva realidad. Nueva realidad no elegida ni consensuada por la mayoría.

Los eclipses lunares y solares son lunas llenas y lunas nuevas más intensas. Los eclipses son aceleradores de cambio. Desde el punto de vista de la astrología evolutiva potencian nuestro camino evolutivo.

Desde tiempos antiguos los eclipses han sido vistos -y tratados- con mucho respeto. Aunque muchas de estas narrativas vinculadas a los eclipses tienen tonos supersticiosos, lo cierto es que no debemos de subestimar el poder de estos fenómenos astronómicos, y la influencia que tienen en nuestra psiquis/alma.

La luna mueve nuestras aguas, nuestras mareas internas y nuestras emociones. Se le considera la guardiana de la memoria, de ahí que también esté vinculada a lo mental. La luna es la tejedora de la continuidad narrativa de nuestra humanidad. Testigo de nuestra evolución, satélite de la tierra, ella es el puente con los demás planetas.

Las energías planetarias se anclan en la tierra, a través de la luna. De ahí que, desde el origen del tiempo, la luna haya sido instrumento y herramienta para la magia, la ceremonia y el ritual.

Todos los meses la luna se alinea con todos los planetas y estrellas de nuestro sistema solar. Ella es filtro, ancla, portal que libera, o que amarra. Nuestra luna nos habla de nuestra pertenencia. En su espejo reconocemos el fuego del sol que alumbra la noche, y su reflejo nos devuelve todo lo vivido, todo lo expresado en el colectivo desde el principio de los tiempos.

Un eclipse lunar es la interrupción del reflejo de la luz de sol sobre la faz de la luna. La tierra cruza entre el sol y la luna e interrumpe la luz de la luna llena. Un eclipse solar es diurno. Se da cuando a luna -en su paso- cruza entre el sol y la tierra e interrumpe la luz del sol.

En ambos casos un eclipse, solar o lunar, nos convoca a la oscuridad.

Esta interrupción de la luz nos habla de un proceso de pausa y de reinicio. Queremos tomar conciencia de la implicación energética y simbólica de esta interrupción y reiniciación. No porque queramos alimentar narrativas supersticiosas, sino porque en nuestra memoria genética/emocional tenemos registrada la continuidad de una narrativa milenaria. Sería ingenuo -e incluso tal vez ignorante- de nuestra parte restarle importancia a un evento que tiene el poder de activar o desactivar partes oscuras, dormidas o latentes de nuestra psiquis. La invitación es a no subestimar el poder de los eclipses y -sobre todo- el poder de alinearnos con sus narrativas. Esta es la manera en la que dejamos de ser sujetos pasivos -vulnerables a las fuerzas cósmicas- para ser sujetos activos, participantes creativos. Esta es la perspectiva que nos ofrece la astrología evolutiva. No negamos el poder de los eclipses, simplemente nos alineamos con sus narrativas para situarnos conscientemente y elegir el camino a seguir.

El periodo entre un eclipse lunar y un eclipse solar es un tiempo de cierre y de despedidas. Estas pasadas dos semanas (entre la luna nueva en Escorpio y la luna llena en Géminis) nos han dado suficiente información como para tener claro qué prácticas, qué patrones y creencias -a los cuales hemos sido fiel hasta ahora- necesitan un ajuste, revisión, despedida.

Toda luna llena ilumina, revela, saca a la luz.

¿qué verdad interna, íntima y personal emerge? ¿qué ha cambiado nuestra percepción e interpretación de determinada situación? ¿dónde tenemos la cabeza puesta? ¿tenemos un foco, flecha para nuestro camino? ¿nuestra cabeza está en un lugar y nuestro cuerpo en otro? ¿cuánta distracción nos permitimos? ¿cuánta disociación aceptamos?

¿a quién, qué, sigue nuestra cabeza? ¿está unida a nuestro cuerpo? ¿estamos conectados en mente, cuerpo y alma?

Dado que estos dos eclipses se dan en el eje de Géminis y Sagitario quiere decir que estamos trabajando con nuestro cuerpo mental, nuestros pensamientos, nuestras creencias, la información que aceptamos creer, nuestra relación con la verdad, la mentira y el enorme territorio en el que debatimos, polarizamos, confrontamos, comparamos. Bajo la luna llena en Géminis nuestra energía se dispersa a través de la palabra, de la información que consumimos, de las narrativas que alimentamos.

La luna llena en Géminis nos muestra nuestro cuerpo de palabras perdidas. Nos muestra la cantidad de palabras superfluas que malgastamos repitiendo, hablando por hablar, debatiendo, defendiendo, chismeando.

Cada palabra es como una gota de agua. Es preciosa. Cada pensamiento pertenece a la inmensidad infinita de la conciencia. Cada pronunciación que hacemos es un acto creativo y creador. Cada sentencia que pronunciamos es un hechizo o un antídoto. Cada palabra es energía sagrada que ofrendamos al mundo. Cuidar la palabra es cuidar el fuego, es cuidar la raíz de un árbol milenario que reunió a la tribu en torno a las primeras canciones, las primeras enseñanzas. Donde hay palabra hay otra persona, que acepta recibir, acepta ser penetrada por nuestro amor, deseo, voluntad. La palabra es masculina. Es flecha. Fecunda y crea vida.

Esta luna llena en Géminis nos muestra las maneras en la que como humanidad hemos profanado la escucha, hemos profanado la generosidad de una narrativa consciente, viva, al servicio de la vida. Hemos profanado la palabra.

Es en la palestra de un escenario rancio y en la bufonería de las cortes de las redes sociales, donde Géminis hace su magia negra, sus trucos de mago prestigiditador. Esta es la sombra de este signo. El gran payaso nos engolosina con sus revuelos superfluos, mezcla cuatro palabras memes, ríe de un lado, acusa y regaña del otro, polariza, fragmenta, separa, nos lleva a la ruina de la fragmentación. Su juego es sacarnos del cuerpo, de la intimidad. Su estrategia es sacarnos del centro. Gran Coyote Maestro, su trampa solo es sagrada si sirve al amor. La pregunta es ¿sabrá volver al centro, no se perderá en los laberintos de la fragmentación? ¿se dejó corromper por la superficialidad del juego? ¿borracho de la verdad que cree custodiar olvidó su propósito?

Una cosa es jugar el juego. Otra es que el juego nos juegue.

En nuestra cotidianidad mental todo nos parece verdadero. Cambiamos de verdades cada día. Cambiamos de narrativas. Cambiamos de relaciones. Cambiamos de modas.

Mujer contra hombre, hombre contra mujer, los buenos, los malos, los que tienen la razón, lo que la pierden y la predican. El circo se come al artista. Ya no tenemos guion, la farsa ha ganado la partida y jugamos el juego de cartón.

Donde hay fragmentación, perdemos el centro. El centro solar. El centro que nos reúne en un corazón común. Nos burlamos de quienes se ponen mascarillas, nos burlamos de quienes cuestionan la mascarilla, y detrás del tablero, detrás de las bambalinas nos damos cuenta de que somos nosotrxs mismxs quienes movemos los hilos de lo que juzgamos y criticamos. Verlo es romper el hechizo de la ingenuidad. Verlo es aceptar ser magos creadores de la realidad que habitamos.

No hay dioses ni mesías. Yo Soy Responsable. Yo Soy la que Soy Responsable de la realidad que habito. Yo Soy el que Soy responsable de la realidad que creo. Este es el mantra que nos saca de la travestía.

¿dónde está la palabra?, pregunta nuestro cuerpo, abandonado, sin aire.

Respira. Encuentra pie. Haz cuerpo de silencio. Calla con la luna. Calla con el eclipse. Recoge tus fragmentos. Ahí donde te dejaste absorber y atrapar por las narrativas externas, las distracciones que te alejan de tu centro : vuelve. Encuentra primero tu voz, tu ancla. Devuélvele el cuerpo a tu palabra. Hazla raíz de tu templo.

El 21 de diciembre Júpiter y Saturno hacen una Gran Conjunción en Acuario, signo de aire. Este tránsito abre un ciclo de casi 200 años en los que estos dos planetas, cada 20 años, harán una conjunción en signos de aire. En los pasados 200 años, Saturno y Júpiter han estado haciendo sus conjunciones en signos de tierra.

Mercurio acaba de cerrar su ciclo de retrogradación en los signos de agua. En el 2021 hará sus tres retrogradaciones anuales en signos de aire. El nodo norte de la luna está en Géminis, signo de aire hasta finales del 2021.

Urano en Tauro y Plutón en Capricornio siguen en signos de tierra. Plutón hasta el 2023, cuando entrará en Acuario, Urano estará más tiempo en Tauro, sin embargo, no es la energía más estable para sentirnos con pie firme en la tierra.

Narrativas de ascenso, ascensión; narrativas de desarrollo tecnológico digital; narrativas de inteligencia artificial; narrativas de distanciamiento social; narrativas de castigo por hacer contacto, abrazar, respirar, hablar : el futuro se presenta cada vez más disociado de lo orgánico, del cuerpo, de la tierra, de la vida, del amor.

Tal vez el llamado en este tiempo es a sembrar la palabra en el cuerpo, en la tierra. Es decir, caminar lo que predicamos, sentir nuestros pies como la extensión de nuestra mente. Nuestros pensamientos se enraízan en las decisiones, alianzas, compromisos que hacemos y tomamos. Nuestra integridad se debate en primera línea al elegir día a día qué alimentamos con nuestra palabra y qué no.

El 2020 ha sido -y es- un epicentro de cambio en el que el oscurantismo corporativo ha tomado las riendas de nuestras narrativas colectivas. El estado es una marioneta de los intereses económicos de unos pocos que definen el futuro de la tierra y la familia humana. Nuestro sistema nervioso está siendo dirigido – por no decir hackeado- por un programa de control mental basado en el trauma, el terror. Nuestro futuro está en manos de una mente creadora de realidades cuya estrategia es la de profanar -por no decir sacrificar- nuestra inocencia, abusar de nuestro dolor y de nuestra generosidad solidaria. Obedecemos a ciegas, sin interrogar. La capitalización de nuestra disonancia cognitiva genera riqueza depravada para unos pocos mientras la esclavitud laboral, la miseria, la pérdida de la esperanza, la confusión y el duelo invade las almas de los más vulnerables.

Entonces, ¿dónde nos situamos en esta narrativa?

¿puede haber una ética personal sin interrogación constante de lo que nos motiva, de lo que nos inspira a participar, contribuir? ¿somos parte de la farsa? ¿tenemos salida?

¿en dónde queda nuestra subjetividad en esta nueva narrativa colectiva?

Las respuestas están por construirse. Por ahora la batalla sagrada está en respirar la palabra que habita el cuerpo, abrir surco a la verdad antigua, orgánica y profunda que solo se encuentra en las narrativas del descenso.

La luna mengua y descendemos. Descendemos a corazón de la tierra, resonante con el nuestro. Buscamos la visión perdida en el éter secuestrado por los ladrones del tiempo.

Soltamos, limpiamos, despedimos, nos desintoxicamos de las falsas narrativas que nos han penetrado durante este año en que el caos y la confusión nos han llevado tal vez a pensar, creer, nombrar lo que ahora merece revisión. Descendemos al rescate de la voz de la tierra para ser su fuego, su flecha y su palabra.

Nos hacemos baños de sales, de barro, de hierbas. Tomamos el poder del fuego, del árbol, del agua y de la piedra. Sudamos. Hacemos el amor. Sostenemos la memoria íntima del cuerpo que nos habla de ternura, erotismo, contacto. Sembramos palabras vivas. Sembramos futuro.

Invocamos palabras arcanas, esas que han sobrevivido plagas de hechizos, magias negras del mercado manipulador, y con el poder que tenemos, con el lujo y el privilegio que tenemos de poder nombrar, rescatamos la palabra y la devolvemos al altar de la vida.

El 14 de diciembre la luna nueva en Sagitario nos ofrece la oportunidad de levantar una flecha luminosa al corazón de la galaxia y decir presentes entre cielo y tierra con la voluntad y el foco puesto en nuestra libertad. Por ahora, hacemos cuerpo del error. No nos castigamos por creer y alimentar el falso juego, simplemente recuperamos el timón en medio de la confusión.

“No me creo lo que creo creer” es un buen lema para navegar estos tiempos.

Neptuno en Piscis recuperó su marcha directa el 28 de noviembre. Ahora directo se acerca lentamente a hacer una cuadratura con el nodo sur en Sagitario y el nodo norte en Géminis. Esta cuadratura culmina el 21 de enero del 2021.

No es fácil discernir, de ahí que, para abrir espacio para lo nuevo, hemos de sacar lo que ocupa tiempo y espacio vital.

Dos semanas entre eclipses. Dos semanas para recoger las palabras muertas, las palabras con las que matamos amores, con las que sembramos muerte.

Dos semanas para el perdón compasivo.

Dos semanas para prepararnos, para levantar nuestro arco y flecha soberana, y frente al fuego de las estrellas, ofrendar nuestro rezo, semilla/intención, y proclamar la memoria viva de la palabra que crea belleza, solidaridad y amor.

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6 comentarios sobre “Luna llena y eclipse lunar en Géminis :: devolverle el cuerpo a la palabra ::

  1. Elijo “dejarme penetrar” por tus palabras y tu Sabiduría, que resuenan en mi corazón, ayudándome a abrir mi mente y elevar mi Espíritu.

    Gracias Mil
    Bendiciones hoy y Siempre.

  2. Gracias por tanto. Cada párrafo, cada pregunta directa al corazón. Y es tan necesario despabilarnos. Emocionante. Abrazos desde el alma.

  3. Hermoso texto, de verdad!
    La potencia que desprende cada párrafo me hace tomar conciencia de la infinita magnitud de la palabra y lo que creamos con ella.
    Me siento muy identificado con esta fragmentacion que propone el sistema y su relato.. Caemos en la trampa de dirigir nuestra energía hacia la mente con las distracciones que el mundo propone. Y siempre el cuerpo me viene a avisar que le falta cariño, atención, un mimo..
    Mis planetas en aire me ciertas me juegan malas pasadas y pierdo la brújula aunque y aunque cada vez menos, asusta salir de la matrix. Sol en geminis, luna en acuario..
    Justamente hoy he vuelto de compartir una ceremonia muy bella en la cual conecte mucho con la medicina del tabaco y el circulo de palabras.. Cuanta importancia y que sagrado para expresar desde el corazón y conocernos entre hermanos, hijos de la tierra. Una de las máximas enseñanzas que he terminado de procesar con tu post y que tengo que trabajar a lo largo de estos eclipses fue justamente la de reunir la palabra con el cuerpo, hacerla resonante con mi corazon y caminar expresando mi verdad.
    Será cuestión de dejar lo falso a un lado!

    Gracias por hacer lo que amas y transmitirlo.

    Gonzalo

    1. Gracias por resonar, Gonzalo. Tenemos la alianza de las piedras, las plantas, los animales y los elementos para seguir recordando quienes somos y nuestra pertenencia. El abuelo tabaco es nuestro primer aliado. Gracias por recordármelo. Un abrazo, Paloma

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