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Luna nueva y eclipse solar en Cáncer :: el costo del descuido ::

La luna nueva y eclipse solar este domingo 21 se dan en el marco del solsticio de verano (en el norte) e invierno (en el sur). El solsticio de junio ocurre cuando el Sol cruza el grado cero de Cáncer en la rueda del zodiaco. El grado cero de Cáncer pertenece a la fuerza iniciática de la cruz cardinal.

El grado cero de Aries es el grado de la humanidad. El principio y el fin, el Alfa y el Omega. Es el grado crítico de la rueda astrológica. De ahí que en la práctica astrología mundana (la que sigue los eventos del mundo) cualquier evento astrológico que actúe sobre este grado activa la relación entre lo personal y lo colectivo. La activa y la intensifica.

Un eclipse solar en el grado cero de Cáncer nos habla de que la línea que separa lo consciente de lo inconsciente se hace mucho más fina.  Esta permeabilidad o vulnerabilidad psíquica (característica de Cáncer) se traslada de lo colectivo a lo personal y de lo personal a lo colectivo.

Mercurio retrógrado en Cáncer -desde el 18 de junio hasta el 12 de julio- nos lleva a peregrinar el cuerpo de la memoria que nos habita. ¿un viaje, un rescate, un desenterrar, un zambullirse, un hundirse, un perderse en el pasado?

¿y el hoy, dónde está?  ¿y mi yo, dónde queda?

Nuestra mirada está puesta en el devenir. Este es nuestro movimiento evolutivo, orgánico y natural y, sin embargo, algo nos frena, algo nos detiene. Si viene de afuera es evidente, y no lo podemos controlar. Lo que se mueve desde ahí es el mar que nos toca navegar . De ahí destilamos la medicina del duelo, la humildad de soltar, la rendición ante la evidencia de que nuestro corazón se ha roto, ya no hay negación. Es un camino de aceptación. Reconstrucción. De retorno.

El grado cero de Cáncer activa la voz del Anima Mundi, el alma del mundo, la psiquis colectiva, la mente/alma de la humanidad. Esta luna nueva y eclipse solar en el grado cero de Cáncer nos habla de que la vulnerabilidad emocional que vivimos a nivel íntimo y personal es proyectada en el colectivo, y viceversa. La inseguridad es colectiva. La vulnerabilidad también.

Es tiempo de mareas emocionales altas, de templanza, límites feroces, y de tener las cosas lo más claras posibles para no perder el tiempo en distracciones y dramas efímeros.

Esta luna nueva y eclipse en Cáncer nos devuelve a la memoria, al origen de lo que somos. Recapitulamos nuestra vida, nuestros pasos para llegar hasta el hoy. Somos un cuerpo de experiencias, de memorias, de información. Si nos tomamos el tiempo para escuchar la llamada, para sumergirnos en nuestro pasado, -nuestro cuerpo, nuestro hogar, nuestro templo del tiempo-, iremos recorriendo los caminos del retorno.

La luna es la tejedora eterna de la historia de la humanidad. El registro de todo lo vivido y sentido, de alma en alma, de linaje en linaje, desde el origen del origen, ella mira, ella teje, las historias, los patrones. Abuela araña, abuela guardiana, ¿qué custodia la luna? ¿qué atrapa en su red misteriosa?

“Vuelve al pasado”, nos dice, “te has saltado un paso, o dos”.

Es en nuestra voluntad de escuchar(la) que está la llave que abre la puerta del hoy. Emerge ese rencor, ese miedo a perdonar, esa dificultad en compartir lo que sentimos de verdad.

¿de dónde vienen nuestras respuestas, reacciones y defensas?

¿porqué sentimos lo que sentimos? Nos descubrimos.

Este viaje/mirada hacia el pasado al cual Mercurio retrógrado nos convoca tiene un propósito, un sentido, una dirección. Ir al pasado a recordar.

El recuerdo que retorna trae tesoros valiosos, información sagrada. Nuestra escucha y curiosidad receptiva se hacen aliadas de este camino que se mueve hacia adentro y hacia abajo.

Mercurio retrógrado desciende incluso a la tierra de los ancestros a extraer la sabiduría que libera nuestro sueño, nuestro camino hacia adelante.

Esta luna nueva y eclipse en Cáncer nos dice que no subestimemos el poder de nuestra narrativa personal como un fractal del sueño colectivo.

Es en el pasado, -en la fuerza de nuestro camino, de nuestra biografía, de lo que hemos sobrevivido-, que encontramos la fortaleza para decir presente. Presente para escuchar, integrar, aprender, para afirmar nuestro deseo de crecer.

¿qué hace falta que cambie en mi para que la humanidad se libere de su deuda y su sufrimiento?

¿qué descuidos del pasado emergen hoy -como herida devoradora, error imperdonable, culpa que asfixia, vergüenza que tortura- para ser redimidos, perdonados, transformados en buena medicina?

El cuerpo de la memoria es el libro de nuestra vida, de nuestro recorrido. En él/ella encontramos la instrucción necesaria para seguir el camino, encontrar los pasos perdidos, y darle rumbo coherente a nuestra alma encarnada en una intención y propósito.

Bajo esta luna nueva en Cáncer,- luna de intenciones y semillas, luna en la que nos alineamos con lo que queremos ver crecer y florecer-, estamos llamados a revisar -el tiempo que haga falta y tome- la esencia de nuestro propósito. Y si tenemos que volver hacia atrás, a revisar el guion de nuestra vida, a interrogar lo que nos condicionó y nos moldeó para ser y actuar de determinada manera, hagámoslo desde el deseo y el poder de querer hacer este viaje.

Nuestras emociones también nos arrastran a repetir aquello que nos resulta familiar y tóxico. Decidir y elegir, como un acto de poder y soberanía personal, implica ser capaces de viajar cíclicamente hacia escenas del pasado que tienen atrapada nuestra energía en una expresión de nuestra identidad que no está actualizada.

Bajo esta luna nueva y eclipse solar tenemos seis planetas retrógrados a la vez.  Bajo esta luna nueva en Cáncer recapitular es avanzar.

El tiempo que invertimos en cuidar el pasado -de reconocerlo como el guion de lo que podemos cambiar y transformar- es la semilla, es la intención, es el propósito que queremos potenciar. Y esta semilla que sembremos bajo esta luna nueva y eclipse, -es decir la intención, el foco, la actitud que tengamos desde lo íntimo y personal- tiene un impacto en el colectivo.

El foco de la luna nueva en Cáncer es el cuido.

El viaje de Mercurio retrógrado en Cáncer nos puede llevar a conectar con las memorias y el linaje del cuido -o descuido- en nuestra biografía. ¿qué valores hemos aprendido en torno al cuidar? ¿qué es un descuido? ¿reconocemos el costo de nuestros descuidos?

Mercurio nos lleva al reino de la comunicación, de la palabra. Tal vez en este tiempo emerjan patrones de comunicación vincular que nos atrapan en un tipo de intercambio e intimidad que nos limita en la expresión de nuestra verdad. Recapitular nuestros descuidos nos puede llevar a darnos cuenta de la relación que tiene la palabra con el cuidado.

Nuestros descuidos tienen raíz, tienen una historia, un linaje.

Recapitular el costo de los descuidos en nuestra vida puede ser una puerta dolorosa de abrir, una curiosidad receptiva difícil de honrar. Es duro sentir el peso de la realidad revelarse. Cada vez que aceptamos crecer, madurar y tomar responsabilidad por lo que no hemos sabido cuidar en el pasado, des-idealizamos la persona que creímos ser. Nos morimos cada vez. Mirar a los ojos del cuerpo del descuido duele, y es una iniciación a la madurez.

Nuestra alma llama a la valentía. Nuestra alma llama a recuperar el don de la valentía para mirarnos bien adentro y reconocer el costo del descuido en nuestra vida, íntima y personal. El costo del descuido en nuestras relaciones. El costo del descuido en nuestro cuerpo, en nuestra salud. El costo del descuido en nuestras familias, en nuestros círculos, comunidades. El costo del descuido humanitario. El costo de nuestro descuido en la tierra y la continuidad de una bella vida para las futuras generaciones.

El 27 de junio Marte cruza el grado cero de Aries y empieza su camino, su iniciación hacia su retrogradación en este signo, en septiembre. Marte estará en Aries hasta enero del 2021. Esta luna nueva y eclipse solar el Cáncer está conectado con este tránsito, que nos habla de la ferocidad de la energía protectora y defensora de Marte al servicio del cuidado, al servicio de los cuidados, los cuidadores y cuidadoras de la vida.

El cuidado de la familia es lo que ilumina el corazón de Marte, lo que hace arder su pasión. Su amor lo impulsa a la más noble causa. No se ampara en la palabra, solo busca la acción correcta, adecuada, al servicio del cuido. Guardián protector de todas las interconexiones de la vida, Marte al servicio del cuido nos habla de sacar la espada, cuidar la justicia, no perder el norte, salir a cazar la energía necesaria para garantizar la vida. Esa es la intención, el deseo evolutivo del noble guerrero, la noble guerrera, que nos pide entrega, compromiso.

El tránsito de Marte en Aries hasta fin de año nos trae varios desafíos para los cuales nos podemos preparar -desde ahora-, a modo preventivo personal, y colectivo.

Nos preparamos honrando nuestro compromiso al servicio del Espíritu del Cuido.

Gran Madre, Gran Padre, Gran Abuelo, Gran Abuela, a todos los pueblos del reino de la tierra, del cosmos, a la sabiduría de las estrellas, a nuestra pertenencia en conciencia a la red llamada vida, nos alineamos en dirección y propósito con la esencia del cuido. El cuido del aliento, la gota de agua del rocío, la chispa y la semilla que contiene todo el potencial de cambio.

Todo el potencial del cambio hacia el florecimiento de una narrativa benévola, de vida, coherente e íntegra, en la que participamos como creadores.

Esta narrativa somos nosotras y nosotros, cada una y uno con su alquimia, con su medicina.

Nos preparamos reconociéndonos guardianes de la vida. Vinimos a servir, esta tierra, esta humanidad, este tiempo.

¿qué queremos hacer con nuestro tiempo, nuestros recursos, nuestros dones? ¿hacia dónde queremos orientar nuestro rumbo?

Esta poderosa luna nueva y eclipse en Cáncer nos convoca a tener nuestras prioridades claras, a saber, qué cuidamos, qué y quién nos cuida. En estos espacios de reciprocidad afectiva la energía circula de una manera que une mente y corazón.  Es esta coherencia afectiva compartida la que activa el potencial de visión y creatividad unificado en acción.

Esta luna nueva nos convoca a reconocernos, a reconocer nuestro servicio, nuestro lugar, en este tiempo. A poner nuestras redes afectivas al servicio del Espíritu de Cuido, para que reconozcamos cada vez más las prioridades en las que conviene enfocarnos.

La vida es alimento, agua. La vida es casa protección, calor, cobijo.  La vida es la continuidad, de donde venimos (nuestros abuelos) hacia dónde vamos  (las futuras generaciones).

La vida es cuidar los recursos. Cuidar las niñas y los niños. No hay lucha ni reivindicación más ensencial que la infancia. La nuestra. La de la humanidad.

Esta luna nueva y eclipse solar en Cáncer nos lleva profundo, al corazón roto de nuestra niña, de nuestro niño. Ahí, en el corazón de un descuido, el rescate de una memoria espera nuestra mirada, nuestro amor.

Este es un llamado profundo a elegir  bien cómo queremos usar nuestra energía guerrera, nuestra ferocidad. En nombre de qué, y quiénes y sobre todo, cómo.

Si no miramos a nuestra herida, si no hacemos el rescate de lo que -olvidado- nos habita, no podemos cuidar, no podemos reconocer cómo cuidar, y es ahí donde descuidamos, y -sin querer- dañamos.

Los eventos astrológicos del 2020 se intensifican. Tenemos que estar claros en lo que elegimos apoyar, cuidar, nutrir, pertenecer.

Apoyar a la infancia es convertir el movimiento de protección de menores como prioridad humanitaria. Son los guardianes y las guardianas de la vida. Como lo fuimos. Como lo somos. Miremos sin miedo las heridas de nuestra infancia. El rescate que hagamos de nuestra alma niña, de nuestra alma niño, es la energía que necesitamos para cuidar a quienes vienen detrás nuestro.

Apoyar a la infancia y asumirnos protectores y protectoras implica quitarnos los cristales rosados de la negación para aceptar mirar.

Necesitamos la valentía de Marte para mirar en lo más oscuro de la humanidad. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche, y ojos para ver que mire…  este es un llamado, antiguo, a preservar lo que queda de pureza e inocencia en alma de la humanidad.

Apoyar a la infancia es aceptar mirar a los ojos del mal, reconocer que hay una narrativa perversa que corroe el alma del mundo. Llamada explotación, esclavitud, miseria, guerra, pedofilía, no importa la etiqueta que le pongamos lo que no podemos hacer es seguir ignorándolo.

Apoyar la infancia es cuidar la tierra, levantar huertas, cuidar las aguas, sembrar árboles, enseñarles a quienes llegan lo que hemos recibido; a ser libres, darles alas y herramientas, transmitirles los valores, el amor a la vida.

Apoyar a la infancia es acompañarles lo más cerca posible, en estos tiempos de cambios tan inciertos.

Apoyar a la infancia es cuidar a los abuelos y abuelas, tenerlos cerca, para que los niños y niñas puedas recibir lo más que puedan la memoria de la familia.

Apoyar a la infancia es reconocer la realidad del mundo que les ofrendamos, y alinearnos con los cambios, correcciones y renuncias necesarias, para participar del cambio que ellos y ellas heredan.

Esta luna nueva en Cáncer nos convoca a un nuevo compromiso, a tal vez una renuncia, o a transformar una pérdida en medicina: algo que nos despierta con dolor, y que nos libera hacia una nueva maestría.

Bajo esta luna, no olvidemos la sopa caliente, los descansos prolongados, las micro muertes, las renuncias hechas ofrendas para abrir camino. Es tiempo de profundidades uterinas, de memorias madre, de matrices antiguas.

Bella y buena luna

 

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Este domingo estaré en el espacio de Lautaro Zabala hablando y compartiendo sobre las fuerzas y benevolencias de esta luna nueva y eclipse solar en Cáncer. Aquí el enlace ::

Circulo de Sonido Luna Nueva y Eclipse en Cancer Online

Si te sentiste interpelado o interpelada por la voz de Marte en este artículo te invito a que te acerques al taller que estaré dando este mes de Julio. Aquí el enlace del taller :

La Pasión de Marte

Para las personas nacidas con Chirón en Aries (1968-1976) les recomiendo que se unan a al taller , y que investiguen esta energía, este tránsito, este momento.

Chirón en Aries nos otorga la valentía de mirar ahí en lo profundo de la herida. Es una fuerza curandera importante, necesaria. Necesitamos la energía iniciada de Marte (Marte iniciado) para hacer frente a los desafíos de este tiempo. Queremos responder, actuar, cuidar, proteger, y también nos tenemos que cuidar, escucharnos, parar y sanarnos.

En el taller le estaremos dedicando tiempo a la conjunción de Marte y de Chirón, que es una activación y un llamado a servir desde la integración de la valentía y lo devocional.

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9 comentarios sobre “Luna nueva y eclipse solar en Cáncer :: el costo del descuido ::

  1. Gracias Paloma, siempre te leo, hoy leí en voz alta este artículo, y resone con cada oración. Solo puedo agradecer, agradecerte.

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