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Mercurio retrógrado en Acuario :: Venus y Urano en Tauro ::

Hoy 4 de marzo Mercurio retrógrado acaba de hacer su entrada en el signo de Acuario. El 9 de marzo Mercurio recupera su marcha directa en Acuario, y el 16 de marzo hace su entrada nuevamente en el signo de Piscis.

Mercurio en Acuario nos ofrece la capacidad de integrar los mensajes del inconsciente y del pasado emergentes durante el paso de Mercurio por Piscis. Memorias, improntas, escenas y emociones del pasado que hayan salido a la superficie, pueden ser ahora digeridas desde la frialdad emocional, la mirada y lógica de la visión de Acuario.  

Este proceso no implica una negación de nuestra sabiduría emocional. Mercurio en Acuario nos ofrece una distancia del drama del trauma. Nos ofrece la distancia y frialdad necesaria para completar la integración de lo que digerimos emocionalmente. Sanar es un proceso dual, mental y emocional. Mercurio entre Piscis y Acuario incluso nos ofrece la integración que nos lleva a liberarnos de un patrón largamente opresivo.

La distancia de Mercurio en Acuario tal vez nos permite reconocer la diferencia entre la fantasía escapista, y el poder de una visión realizable.

La fantasía llena un vacío de propósito. Nos proyectamos en escenas de lo que creemos querer, y las revivimos, a veces de manera compulsiva o adictiva. La fantasía nos alivia de la responsabilidad de encarnar. Escapamos de la densidad de lo real, y soñamos despiertos. Muchos y muchas hemos sobrevivido infancias difíciles gracias al don de imaginarnos en otros lugares.

Esto es lo que el sistema de entretenimiento ha sabido explotar. Nuestra mente se nutre de narrativas, de historias que consumimos. Estimulan nuestras emociones, mueven nuestra bioquímica, pero, no estamos en acción. Estamos pasivos.

Por otro lado, una visión saludable nos lleva a un potencial futuro realizable. La visión despierta en nosotros el deseo de ponernos en marcha, de emprender los pasos para llevarla a cabo.

La estrategia de cómo realizar nuestro sueño es un camino que requiere conciencia cíclica y temporal, madurez emocional para navegar las dificultades y desafíos del proceso de materialización, y -sobre todo- la firme conciencia y certeza de que esta es la visión que queremos habitar. Cuerpo adentro.

Mensajes del pasado liberan la energía estancada para situarnos en un hoy en movimiento. Narrativas escapistas han revelado ser cortinas de humo, espejismos de los cuales no nos podemos realmente apoyar para hacer frente a las demandas de nuestra realidad.

Cuando Mercurio retrograda, nos invita a ralentizar, revisar, recapitular. En Piscis lo hace invitándonos a navegar emociones nos carteadas, sentimientos reprimidos. De ahí que para quien quiera y necesite mantener algún tipo de orden y control, este tránsito puede haber sido caótico e impredecible. Surfear, bucear, flotar, zambullirnos son algunas metáforas que nos hablan de un estado mental permeable al cambio y a la incertidumbre. Desde ahí, profundo, emerge un cambio de patrón de conducta muy arraigado, cuyas raíces están codificadas en la memoria del agua de nuestra sangre, nuestro adn.  

Rescatar algunas partes perdidas o fragmentadas de nuestra alma es un proceso cíclico -de psico-higiene necesaria- para asumir nuestro rol íntegro y comprometido en la creación de nuestra realidad. Solo de ahí puede renovarse y actualizarse la visión. La visión de asumir nuestro liderazgo -y responsabilidad- en la co-creación de una realidad compartida.

Mercurio retrógrado -y después directo en Acuario- este mes de marzo, apunta a que rescatemos una visión del pasado, algún sueño extraviado. La confusión entre la fantasía y la realidad se aclara. Así como suele costar -e incluso doler- dejar una adicción, nos despedimos del pasado que proyectábamos en el futuro. Nos aclaramos.

Rescatamos también ese deseo de comprometernos con nuestra participación consciente en el tejido creativo social. Todo está en movimiento y -sin embargo- es la visión futura colectiva –el sueño de la humanidad– la que nos guía. Tal vez para darnos cuenta de lo costosa que está siendo la fantasía, y lo cruda que se presenta la realidad.

La llamada de Mercurio en Acuario es un ave de paso pero su mensaje es contundente. Algo más profundo está pasando. El 21 de marzo Saturno entra en Acuario, y el 31 de marzo Marte y Saturno hacen una conjunción en el grado cero de Acuario.

La estadía de Mercurio en Acuario abre la puerta a la presencia de Marte y Saturno en Acuario a fin de mes. Marte estará en este signo hasta mayo, y Saturno hasta julio. En julio Saturno ingresa nuevamente en Capricornio, y cierra su ciclo en este signo en diciembre de este año.

El 21 de diciembre Saturno y Júpiter se reúnen en el primer grado de Acuario. Esto abre un ciclo colectivo de 20 años con la energía impronta de la Gran Conjunción de Saturno y Júpiter en Acuario.

La última vez que Saturno estuvo en Acuario fue en el 1994. Es un buen momento para recapitular los escenarios de este tiempo. También es útil ir al 2012-14 cuando Saturno estuvo en Escorpio.

Estamos realmente ante el umbral de una nueva era.  Por un lado, los avances tecnológicos van a llevar a un mayor control de la mente colectiva, a un nivel que nos hará interrogarnos sobre el valor de nuestra pérdida de libertad.

Por otro lado, las estructuras comunitarias -antiguas o recientes- pasan la prueba de integridad, durabilidad y sustentabilidad de Saturno, al menos hasta el 2023.

La invitación es que estemos especialmente atentos y atentas a los mensajes y revelaciones de la Luna llena en Virgo, el 9 de marzo. Este día Mercurio recupera su marcha directa en Acuario.

Mercurio es regente de Virgo, de ahí que sus mensajes sean claros y contundentes para quienes se presenten. Lo que emerja es la semilla de una visión realizable que veremos progresar a medida que el foco y la atención se mueve hacia Acuario.

Semilla que crecerá hasta el 2023 y más.

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El 4 de marzo, Venus entra en Tauro. Venus llega a su casa.

La imagen de Venus entrando en Tauro es que vuelve a casa de la guerra. Está cansada. Necesita un masaje, un abrazo, sensualidad, placer.

La diosa se quita la máscara de guerrera, se quita la armadura.

Entra en el jardín de la diosa, la sauna, la montaña, el sofá o la piscina. No importa la forma que tome el acceso que tengas a tu tiempo, hay un deseo y necesidad de relajación. De honrar la vida disfrutando. Tómalo.

Un llamado al placer como un camino de reparación de algunas heridas abiertas del paso de Venus por Aries. Ahí nuestra parte femenina ha reclamado algunos poderes, a lamidos alguna de sus heridas de loba, ha aullado su duelo, a vencido en la batalla con el pasado, a gritado su nombre a lo cuatro vientos, a mirado a los ojos de su niña herida, a rescatado su corazón roto.

Pero la armadura de la heroína no le va bien a Venus. Ella es La Amada, la Eterna Resucitada. Ella también es el Amado, el Eterno Resucitado. Ella es el amor.

De ahí que en la astrología antigua decían que Venus estaba afligida en Aries. La guerra no es su elemento. Pero una vez convocada, Venus es feroz en la batalla. Y esta temporada de Venus en Aries, nuestra amada ha cruzado tres portales, tres lugares en nuestra psiquis femenina, lo que Jung bautizó nuestra ánima.

Lilith, Chirón y Eris han sido feroces en revelar una narrativa antigua de exilio. La herida del exilio -sea este migratorio, espiritual, social, familiar- está en el corazón del trauma colectivo global. Es el circuito neurobiológico compartido vinculado a la pertenencia, nuestra llegada al mundo, la aceptación. Aries es nacimiento.

Estas tres conjunciones de Venus con Lilith, Chirón y Eris en Aries – en febrero, en este orden- nos ha dado claves de cómo cartear la herida del arquetipo del femenino exiliado. Este es un arquetipo que tiene un poder enorme, que está siendo despertado a través de un grito social de ira femenina que -de alguna manera- visibiliza esta voz exiliada.

Venus retrograda en Géminis el 13 de mayo. Este es un Gran Ciclo de Venus que abrimos en la casa de Mercurio, Géminis. Venus se prepara para cerrar un ciclo de ocho años. De ahí que su paso por Tauro -antes de abrir un nuevo ciclo de ocho años en mayo y junio en Géminis- nos habla de ralentizar y tomar aire.

Venus en Tauro nos ofrenda su abundancia creativa. Este es el signo en el que Venus más cómodamente expresa su sensualidad, su deseo, su creatividad. Una creatividad sensual y de tierra. Un movimiento creativo que nos invita a abrir nuestro taller, a explorar lo que nuestro cuerpo quiere habitar en estos días.

El 8 de marzo, el día antes de la Luna llena en Virgo, Venus hace una conjunción con Urano en Tauro. Este es un tránsito importante y lo vamos a sentir. Urano es el planeta que gobierna a Acuario. Así que bajo esta Luna llena el potencial de recibir patrones creativos, visiones que tienen posibilidades de echar raíces, crecer y florecer, es alto. Es un tiempo de innovaciones creativas, sociales y vinculares.

Diseños y visiones que queremos habitar. Creados con los valores que queremos honrar. Valores unidos al colectivo, al bienestar común. Una nueva visión de creación colectiva emerge para el consciente colectivo. Una visión Acuariana de verdadera hermandad. Soñar la hermandad del futuro. La visión que amamos. La que nos hace vibrar.

Recomiendo que estemos en conexión, en rezo, en conciencia para conectar con los mensajes, ideas, visiones que -en estas semanas previas a la luna llena en Virgo- emergen.

Lo social es un espejo de los tribal y lo tribal lo llevamos dentro. La cultura nos explota con narrativas polarizantes. La polarización en la narrativa de la lucha de géneros es parte de un proceso más largo de control de nuestra energía sexual. Es un ciclo evolutivo de lenta integración de la fractura, ruptura, disociación entre nuestra parte masculina y femenina.

En lo que vuelve de su exilio, Nuestra Amada se abre paso por antiguos caminos y reclama su sabiduría, voz de nuestra libertad y soberanía. Más allá del género, los tiempos nos convocan a cartear la sanación de la relación entre nuestra parte femenina y nuestra parte masculina para dejar de proyectar la separación interna, e intentar mirar de cerca la fractura interna.

Esta es la guerra que Venus deja de lado al entrar hoy en Tauro. Se quita sus pieles quemadas, sus reivindicaciones, sus reclamos heridos. El grito abre la puerta a la sanación. La invitación es a mirar bien adentro, en la raíz de la guerra interna, ese exilio que nos habita, y que domina -como titiritero oculto- muchas de nuestras estrategias afectivas de socialización.

La herida del exilio de nuestra parte femenina es un síndrome, y tiene sus síntomas. Integridad implica integrar la parte femenina exiliada. Eso inevitablemente visibiliza el exilio de la parte masculina.

¿quién está más herido, más herida?

Luchar por la atención ya no es útil, anuncia la Luna llena en Virgo. Ya no está al servicio de lo que somos. Reconocemos el patrón de la estrategia del pasado para recibir atención, afecto.

No importa desde qué voz se exprese, el exilio es un lugar común, humano. La mujer lo expresa diferente al hombre y viceversa.  Ahora -en el espejo social del territorio del género fluido- multiplica sus voces.

Venus en conjunción con Urano en Tauro -el 8 de marzo- anuncia que el Día de la Mujer 2020 viene con un mensaje que merece ser escuchado. Algo nuevo emerge. Tiene la fuerza de la innovación creativa de Urano y Venus, Mercurio habla desde el colectivo.

Las semanas que nos llevan hacia la Luna llena en Virgo, nos hablan de un despertar creativo sexual y revelan preguntas interesantes para estos tiempos.

¿interrogar nuestra sexualidad? No gracias, dices muchos y muchas.

Eso que no se deja interrogar, ¿qué protege?

Entre hoy y la Luna llena en Virgo la invitación es a que sintonicemos con Venus. Ella es nuestra maestra de ceremonias, guardiana de la llave de la creación armónica, Nuestra Señora del Amor.

Ríndete un poco al tiempo lento. Entra en su jardín. Tu tiempo de placer. Convoca al templo de tu deseo y déjate sorprender.

Este es un tiempo para conectar con la visión. Reconoceremos la diferencia con la fantasía por la energía que mueve en nuestro cuerpo. Venus en Tauro es corporal. La Luna llena en Virgo también.

Lo que queramos encarnar -materializar- es una visión que podemos sentir como una energía erótico creativa corporal.

En meditación, rezo, movimiento, exploración creativa, te invito a que abras la puerta a Venus -y sus planes, proyectos y creaciones- para los próximos ocho años. Estás en la trastienda del templo -descansando- antes de embarcarte en un nuevo sueño proyecto creativo, relación -contigo, los demás, tus círculos.

Respira y ralentiza. Tu parte femenina te necesita.

Tu parte masculina también.  Pero esa es otra historia. Pronto la contaremos, ya que Marte retrograda en Aries, este en septiembre de este año. Por ahora nos quedamos aquí, honrando a Nuestra Amada en su casa.

Abriendo la casa para honrarla.

Nuestros altares se despiertan si han estado dormidos, o piden renovación, celebración, gratitud para acompañar un cambio de mirada, una nueva dirección- que veremos revelarse de aquí a la Luna llena en Virgo. Día en el que Mercurio recupera su marcha directa en Acuario.

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8 comentarios sobre “Mercurio retrógrado en Acuario :: Venus y Urano en Tauro ::

  1. Muchas gracias. Es completamente el proceso que atravieso. Muchas gracias por tu guía siempre. Bendiciones.

  2. ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️♀️♀️♀️♀️♀️♀️♀️♀️♀️♀️🌕

  3. Muy bello el texto, abstracto y a veces inalcanzable de vivir todo aquí y ahora pero al mismo tiempo es muy real y genuino el sentir de eso, así que habrá que entregarse sin mas.

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