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Luna nueva y Mercurio retrógrado en Piscis

Mañana 23 de febrero cruzamos el umbral de la Luna Nueva en Piscis. El Sol y la Luna hacen su encuentro mensual en el último signo de la Rueda del Zodiaco. Se cierra un ciclo. Se abre otro.

Primero cerramos el ciclo solar abierto en marzo del 2019, cuando el Sol entró en Aries, el primer signo de la rueda. La transición del Sol de Piscis a Aries siempre nos habla de un pasaje delicado, equivalente en resonancia a nuestro nacimiento, al momento de nuestra llegada a la vida.

Este momento de nacimiento es el mes que viene -el 19 de marzo- cuando el Sol entre en Aries. Por ahora estamos todavía -un tiempo más- en las aguas uterinas de nuestro inconsciente, en la sombra fértil de la Luna nueva en Piscis.

Esta es una metáfora y resonancia energética que -de alguna manera en este momento del año- nos devuelve a las memorias inconscientes de nuestra llegada a la Tierra.

Las semanas, días, horas previas a nuestro nacimiento son como un fractal de información que suele resonar con la energía arquetípica de paso del Sol de Piscis a Aries.

Recordar, imaginar, volver a sentir la narrativa de nuestra gestación, la vinculación intrauterina con nuestra madre. Conectar con el sistema nervioso de nuestra madre, lo que vivió y sintió cuando nos fuimos formando, y cómo estas memorias impregnaron de información nuestros tejidos.

Esto tal vez nos ayuda a entender, aceptar e integrar las emociones que emergen en este momento del año. Además, bajo esta lunación, Mercurio está retrógrado en Piscis. Este tránsito de Mercurio retrógrado en Piscis nos tiene en una búsqueda de visión interna. Hay un llamado a volver a trazar nuestros pasos, a recapitular de dónde venimos, qué está pasando en nuestra vida en un contexto más amplio.  

Mercurio retrógrado en Piscis nos convoca a la pausa, a abrir espacio y tiempo creativo, para ensoñar, para ralentizar, para orar, rezar, crear, meditar, hacer silencio, retirarnos, lo más posible, un poco, de la demanda externa. Tomarnos este tiempo -al día a la semana, al mes- permite que los mensajes que Mercurio retrógrado rescata de las aguas profundas del inconsciente de Piscis pueden emerger, ser liberados. En este movimiento de escucha y receptividad, recalibramos nuestra brújula intuitiva. Al aceptar acoger lo que emerge, hacemos nuestra carga, preocupación, más liviana. Hay algo que pide ser visto, reconocido e integrado. Hay algo que necesita ser escuchado. Si no escuchamos, ¿de qué nos perdemos? ¿qué oportunidad late oculta en este momento?

El tránsito de Mercurio tiene varias fases. El 25 de febrero -bajo la fuerza de la Luna creciente- Mercurio hace una conjunción con el Sol. Esta es la fecundación del Sol a Mercurio. Esto de lo que nos habla es que hasta el próximo tránsito de Mercurio retrógrado en Cáncer -dentro de tres meses- estaremos bajo la influencia de esta conjunción de Mercurio con el Sol. Es lo que llamamos un nuevo ciclo de Mercurio.

Esa semilla del Sol y Mercurio crecerá los próximos tres meses. Por eso queremos dedicarle tiempo, para reconocerla, para sentirla, para valorarla. No será hasta el 9 de marzo, día de la Luna Llena en Virgo, cuando Mercurio recupere su marcha directa en Acuario, que tendremos una idea más clara del paso a seguir. La tarea, por ahora, es entregarnos a este llamado a soltar. Soltar para nacer.

Mercurio en su retiro nos ofrece una mirada hacia el pasado, no como un freno sino como una invitación a mirar lo que hay detrás del espejo de nuestras ambiciones. Esto con el fin de aclarar nuestra visión, de aclarar el camino a seguir. Estos pasos atrás, vividos sin resistencias -y en aceptación de la disolución de algunas de nuestras creencias y certezas- abre la puerta para revelaciones y soluciones creativas que no son evidentes ahora.

De ahí que en Piscis Mercurio nos convoque a la fe en el proceso. La misma fe que nos movió y nos hizo salir del vientre de nuestra madre, al mundo.

Así también nos parimos cíclicamente, y reconocemos los momentos de nuestro proceso creativo, esos que piden reflexión, revisión, descanso, muerte, y resurrección. Esos que nos recuerdan que la integridad implica abrazar los ciclos de vida y muerte, luz y sombra.

Mercurio es el único dios autorizado a entrar y salir del inframundo. Este es uno de sus dones. Mercurio es además el planeta más cercano del Sol, de la fuente de la vida. Es buena idea seguirlo y honrarlo. De ahí la mala fama de que cuando Mercurio está retrógrado las cosas no se mueven bien. Esto de lo que nos habla es de que, si nuestro retiro no es voluntario, si nuestra pausa no es honrada, algo hará que tengamos que parar.

Esta Luna nueva en Piscis nos invita a mirar-sentir si nuestra agenda es clara, transparente. Si nos mentimos, si nos autoengañamos, si caímos presos de una fantasía, o de una visión idealizada de una situación, entonces Mercurio rasga los velos y nos muestra -es decir, nos hace sentir la verdad- la realidad detrás de cualquier situación turbia o ambigua en la que hayamos participado.

Esta recapitulación de Mercurio nos puede llevar hasta marzo del 2019 cuando Mercurio retrogradó en Piscis. Entonces la astrología de hoy tiene una resonancia con lo que estaba pasando nuestra vida en marzo del 2019. Tal vez necesitamos viajar hacia ese tiempo para rescatar una parte de nuestra conciencia, de nuestra verdad, de nuestra energía, de nuestra alma, que haya podido haber caído en la trampa de una narrativa falsa, de un malentendido o una mentira. Esta revelación puede ser dolorosa.

El no querer sentir esta verdad nos puede tener atrapados en un bucle de negación y escapismo.

Mercurio y la Luna nueva en Piscis nos ayudan a acoger la memoria de nuestro error con compasión. A abrir nuestro corazón y abrazar lo que sea que emerge, y nos hiere.

Este ir al pasado nos lleva reconocer nuestra ingenuidad, vulnerabilidad, o ambigüedad en alguna situación en la que tal vez aceptamos la sumisión en una relación desequilibrada de poder. O tal vez reconocemos que hemos estados atrapados en dinámicas narcisistas, adicciones energéticas, codependencias emocionales, escapismos espirituales etc.

Ahora, este tránsito de Mercurio retrógrado nos permite ver y sentir -en cuerpo y alma- lo que tal vez hace un año no podíamos reconocer. A lo mejor nos damos cuenta de que algo estaba disociado en nuestro interior. Esto quiere decir que este tránsito de Mercurio retrógrado ahora en Piscis tal vez nos reconecte con esa parte de nosotras y nosotros que se disoció, que no vio con claridad, que no supo poner límites, que no supo negociar, que no vio las implicaciones.

Este reconocimiento de haber caído en una trampa de nuestra propia mente -proyectada y reflejada en situaciones externas a través de malentendidos- nos puedes llevar a un bucle mental y emocional de victimismo y perfeccionismo, cuando en realidad la revelación lo que pide es aceptación, compasión y corrección.

Esta corrección es un llamado a recordar nuestro propósito y servicio en esta vida, en esta Tierra. Mercurio nos convoca a dar un paso atrás para reconectar con nuestra ceremonia de vida, con nuestro nacimiento, con nuestra intención, con nuestro camino, con nuestro ser, para hacer el trabajo necesario para reconocer nuestra soberanía mental, emocional y espiritual.

Cuando entregamos nuestro tiempo y nuestra energía indiscriminadamente hacia fuera, si no sabemos poner límites -de alguna manera- una parte de nuestra psiquis lo vive como un abandono, como una negación, como un rechazo a la verdad que somos.

La corrección a la que Mercurio nos llama tiene que ver con un cambio de visión hacia nosotros mismos, un cambio que incluya una mirada benevolente hacia nuestro camino y nuestros procesos.

La próxima luna nueva en Aries, el mes que viene, nos habla de un nuevo ciclo, un nuevo paso. Estaremos en otro territorio. Saturno cambia de signo el 21 de marzo. Estará ahora en Acuario, hasta el mes de julio. Volverá a estar en Capricornio de julio hasta fin del 2020. Iniciaremos el 2021 con Saturno en Acuario, signo por el cual transitará casi tres años.

No nos queremos precipitar hacia nuevos territorios. Es un tiempo para poner energía en lo que ya está en marcha, para movilizar lo que ya veníamos haciendo, para dar movimiento a lo que estaba estancado. Es también un tiempo para regenerarnos, recogernos y reflexionar sobre el próximo nacimiento, el próximo paso-parto que queremos encarnar, en nuestra vida, en nuestros proyectos, relaciones, en nuestro día a día.

Muy buena Luna

12 comentarios sobre “Luna nueva y Mercurio retrógrado en Piscis

  1. Me identifico con el sentir estar conmigo misma en introspección, con el reconocerme en la necesidad de poner límites y ser más benevolente con mi Ser.

    Gracias de todo corazón.

  2. Hola Paloma. Siempre agradecido de tu valor, talento y entrega. No quiero demorarte. Solo pedirte que si tienes alguna otra opción de pago para argentina, me informes. Me encanta trabajar con tipo. Me nutre. Gracias

  3. Gracias por darnos un poco de tu luz, por tu esfuerzo el trabajo que implica publicar estos informes astrológicos siempre llenos de amor y compasión. Un abrazo

  4. Gracias por compartir. Poner tu mirada me ayuda a verme desde otro lugar y confirmar mi caminar…🐾🐾💜

  5. Tiempo y espacio para renacer. Siempre agradecida por tus textos y reflexiones Paloma, me llegan profundo. Un abrazo y vuena luna para ti también.

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