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luna llena en Tauro :: reparar la memoria rota ::

Mañana 12 de noviembre cruzamos el umbral de la luna llena en Tauro. Mercurio recién iniciado en los rayos del sol (hoy 11 de noviembre) empieza un nuevo ciclo.

Mercurio empezó su marcha retrógrada en Escorpio el 31 de octubre. Hoy hace una conjunción interior con el sol. Este es el momento en el ciclo de Mercurio en el que el mensajero de los dioses pasa entre el sol y la tierra.

En el lenguaje de la astrología tradicional, se dice que Mercurio está cazimi, es decir que pasa por el corazón del sol. Es lo que llamamos un eclipse de Mercurio al sol. Mercurio al ser mucho más pequeño que el sol no cubre la luz de nuestra estrella, pero con el equipo adecuado, podríamos ver a Mercurio como un punto negro que cruza el medio del sol. Un evento que solo ocurre 13 o 14 veces en un siglo.

En la mitología griega Mercurio-Hermes es un psicopompo.

Entre sus muchas funciones, Mercurio es el barquero de las almas que cuando han dejado este plano van a la tierra de los ancestros, al mundo de los muertos. Mercurio tiene la autoridad para ir y venir de la tierra de la cual nadie vuelve sin dejar algo a cambio. Es uno de sus dones y poderes.

Mercurio recupera su marcha directa en Escorpio, y reaparecerá en nuestro cielo del amanecer el 20 de noviembre. Por ahora Mercurio está muy cerca de la tierra, abrasado por los rayos del sol. Esto nos habla de una disolución de un modelo mental dominante, y de una regeneración de nuestros recursos emocionales. Las narrativas que hasta ahora nos han ayudado a interpretar nuestra realidad y crear nuestra seguridad son disueltas en la verdad de nuestras emociones. La verdad de lo que sentimos, en cuerpo y alma. Este tránsito de Mercurio retrógrado nos habla de que este mensajero del sol -mensajero de nuestro sol interno- puede conducir las narrativas muertas de nuestra vida al lugar que les corresponde.

Mercurio retrógrado en Escorpio también nos habla del proceso de transición entre la digestión mental de nuestra emoción a la digestión somática y espiritual de nuestras emociones. En esta luna llena en Tauro, tal vez se revele -con el poder y contundencia de la tierra- un límite en nuestra manera de mirar y percibir nuestro universo emocional. Una revelación que nos permite soltar el tratar de entender mentalmente el cómo y el porqué de algo que nos afecta en un lugar visceral. Una revelación que no tiene explicación, por ahora.

Tal vez solo nos toca escuchar lo que sentimos sin juzgarlo, ni bueno, ni malo, ni aceptable, ni inaceptable. Es lo que sentimos y -en vez de observarlo para integrarlo- qué tal si lo sentimos en el cuerpo, qué tal si nos dejamos sentir, profundo, esa emoción que nos mueve, que nos quiere mover. Tal vez encontremos un camino, una puerta, un lugar en el que la energía se renueva, y nuevas narrativas emergen. Ese es el potencial creativo oculto en este pasaje de Mercurio retrógrado en Escorpio, y es probable que esta luna llena en Tauro revele alguna de sus luces.

Cuando Mercurio recupere su marcha directa -y eventualmente salga de Escorpio- llegaremos a una fase de integración y comprensión más holística de lo que estamos sintiendo ahora. Por ahora es urgente que sintamos y escuchemos los mensajes de nuestras emociones profundas, mensajes de nuestras partes fragmentadas, la voz de los duelos antiguos, los dolores no metabolizados del linaje y de nuestra vida, que han brotado para recordarnos que estamos siempre en el umbral de una elección. Esta elección es mejor no tomarla hasta que Mercurio recupere su marcha directa.

El Sol en Escorpio refleja su luz en la luna en Tauro. La luna hace un trino con Saturno en Capricornio. La tierra de Tauro y de Capricornio nos ayuda a encontrar pie, a estabilizarnos, a enraizar lo que sentimos, lo que nos atraviesa. Esta luna llena es propicia para dar forma a lo que sentimos a través del arte, de la palabra, del movimiento, y la expresión.

Si no tenemos cerca a las personas con la cuales tener esa conversación íntima, compasiva, profunda y cuidada que necesitamos, entonces la invitación es a traer a tierra eso que necesitamos expresar, no dejarlo oculto, reprimido, silenciado en nuestro interior. Una de las emociones más tóxicas que Mercurio en Escorpio saca a la luz es la de la vergüenza. Esa certeza de que hay algo inherentemente dañado en nosotros que hace que no podamos sentir, ni merecer la vida, valorarnos, reconocernos.

Entonces, bajo esta luna llena en Tauro, la invitación es a no juzgar nuestras emociones, por más oscuras que parezcan ser. La invitación es a darle voz y movimiento a lo que emerge, para que salga a la luz. Es un paso necesario para liberar y regenerar nuestra energía. Este proceso puede ser más o menos duro, dependiendo de los recursos -el nivel de stress y responsabilidad, o la fortaleza psico-emocional- que tenemos para sostener lo que sentimos. Entonces tal vez bajo esta luna llena también se revele la necesidad de buscar ayuda, apoyo externo terapéutico, para integrar y digerir lo que no podemos hacer solos. Este es un tiempo en el que si tenemos los recursos, los invirtamos en nuestra salud somático-emocional.

La luna llena en Tauro también nos invita a honrar, a celebrar todo lo que la vida nos ofrenda en abundancia, belleza, sensualidad, gozo creativo. Cada flor -cada árbol, cada fruto, cada pájaro, abeja, planta, piedra, cueva- nos recuerda la profundidad de la belleza en esta tierra, en esta vida. Nos recuerda como sentir la belleza.

Cada vínculo, cada relación, -cada amor o desamor en nuestro camino- nos recuerda nuestra capacidad de sentir. De sentir nuestras emociones moverse así como se mueve el río o el mar. Emociones tan sutiles y discretas como la gota de rocío, emociones tan inmensas como la voz del volcán que late vivo bajo tierra, en nuestras entrañas.

La luna en Tauro nos revela la conexión directa, profunda y real de nuestras emociones con la diversidad de las expresiones de Gaia, nuestra amada planeta tierra. Es probable que en estos tiempos -más que nunca- sintamos el deseo, la necesidad de palpitar lo más cerca de la vida que podemos. De sentirla íntima adentro.

Nuestros hijos, nuestros árboles, nuestras mascotas, nuestros hogares, nuestras acciones amadas y sagradas, nuestro servicio, nuestros dones y talentos, todo lo que honra la vida, fértil jardín de potenciales vivos, semillas que piden llegar a la luz, que desean florecer, dar frutos, ser parte de la fiesta. Y qué privilegio, qué lujo poder nombrar y encarnar estos valores, estos divinos y sagrados potenciales que -por ser humanos, hijos e hijas de esta tierra- simplemente merecemos. Porque somos parte de esta vida, somos parte de un ecosistema, una inteligencia tan enorme, milagrosa, poderosa que nos mueve desde adentro, que nos empuja y motiva a seguir adelante. Nos inspira a bracear las adversidades, para ver la vida brotar, triunfar, siempre, en cada flor, en cada nacimiento, en cada paso del camino, en cada relación, en cada abrazo con sabor a hogar. Y también, la vida, nos recuerda que esta totalidad también implica abrazar la muerte, honrar los duelos, cerrar los ciclos, despedir.

La luna en Tauro está gobernada por Venus, que se encuentra transitando por el signo del Centauro Maestro, Sagitario. Aquí Venus mira su jardín creativo y su camino de servicio desde la altura de las estrellas. Desde esta perspectiva Venus alimenta su visión. Desde las alturas de Sagitario nos abre a la capacidad de sentir la amplitud evolutiva y creativa del contexto (personal y colectivo) en el que estamos.

Bajo esta luna llena en Tauro, y con Venus en Sagitario, es probable que tengamos la oportunidad de sentir la verdad. No pensarla, no percibirla, no analizarla, no. Sentirla, con todo su poder. Es una verdad personal. Es una verdad colectiva. Esta comprensión de la verdad revelada a través de lo que sentimos es lo que llamamos nuestra sabiduría, nuestra intuición, es nuestra brújula, nuestro compás.

Venus nos ayuda a elevar la visión -para no perdernos en las trampas y distracciones del camino- para recordar el camino. Para contemplar las opciones creativas que tenemos para seguir alimentando la vida, ahí dónde estemos, de cara a las circunstancias que nos desafían y nos confrontan a la realidad de nuestras limitaciones.

Y no podemos negar que nuestras limitaciones son reales. Tan reales como que, lo que es un derecho natural humano, se ha convertido en un lujo y un privilegio. ¿Quiénes disfrutamos la vida? ¿Quiénes tenemos -y no tenemos- el privilegio de disfrutar la vida? Y cuando hablamos de disfrutar, hablamos de tomar y recibir de la vida aquello a lo que tenemos derecho -merecemos- como humanos.

Vivimos una crisis de valores que se revela en la crisis de derechos humanos y eco-ambientales. A los derechos humanos, le añadimos el derecho de la vida misma tener su continuidad.

Podemos constatar cómo en un plano mental, la verdad deja de existir. El mundo está mentalmente fragmentado, y la verdad -como el mundo- está fragmentada. Ideológicamente nuestras mentes están divididas por siglos de traumas vinculados al abuso de poder, a los sacrificios de sangre hechos en nombre de guerras por los recursos de la tierra. Traumas vinculados a la vejación de los niños y las niñas, hombres y mujeres en minoría, la masacre de los pueblos indígenas de las cuatro direcciones del planeta. Esas son las memorias que habitan nuestros huesos. Estas son las memorias que -detonadas por los espejos políticos y sociales, ambientales- se despiertan y se activan dentro nuestro. Estos son los traumas vividos por nuestras abuelas y abuelos.

Es desde aquí, desde esta re-traumatización colectiva que abrimos los ojos a la verdad.

Esta verdad no se predica cómo única. No convence. No recluta. No regaña. Esta verdad brota como torrente de agua contenida en el embalse de la represión y el olvido de nuestro linaje, de nuestra biografía, y emerge con todo su poder para enseñarnos el camino de la humildad, compasión. Esta verdad del agua nos habla del poder del duelo creativo como un espacio de resistencia y transformación. Acompañar la verdad en su ascenso de las sombras del olvido hacia el sentimiento de sabia certeza, de pertenencia. Pertenecemos a la verdad que nos hace sentir parte de la tierra, guardianes amorosos de su belleza, sabiduría, generosidad, ferocidad, poder, abundancia.

Esta verdad nos habla desde nuestras entrañas y desde las entrañas de la tierra.

Es la verdad de los fuegos que arden a Gaia y queman sus bosques, sus humedales, sus ríos, su flora y su fauna viva. Verdad que sentimos quemarse en nuestro cuerpo psico-emocional, en nuestra alma y el alma de nuestros ancestros. Es la verdad que se nos revela agua adentro. Es la emoción de la rabia, el duelo, el desamparo, la confusión que nos arropa, a quienes sentimos,  a quienes aceptamos sentir la verdad de la tierra hablarnos con su voz más íntima y profunda, hueso adentro.

La avaricia y la codicia han desplegado sus garras y cuando creímos que ya no podíamos repetir los horrores del pasado, parece que nos encontramos ante el umbral de un ciclo que -para mucho y muchas- está siendo (y va a ser) muy duro y doloroso. Porque mientras unas y unos seguimos disfrutando nuestro derecho al gozo de la vida – sea el acceso a agua potable, tener techo seguro, o el poder sustentar nuestras familias de manera digna- otros hermanos y hermanas están ahora mismo en el límite de la resistencia, sin esperanza de la cual nutrirse, sin futuro bajo el cual ampararse. Y el desequilibrio se hace cada vez más evidente, al punto de preguntarnos si hay en este planeta, algún lugar seguro, libre de violencia.

Y no hay momento más importante y valioso que el de sentir -total y plenamente la vida- con sus duelos, sus descomposiciones, sus muertes renovadoras, sus compostas, sus duelos y despedidas para entender la totalidad de la expresión de la vida, en la que la muerte es honrada como parte del todo. Una muerte orgánica, natural, una muerte consciente, la que pertenece a un orden sagrado. Tal vez hemos de honrar la muerte del mundo falso que habitamos, honrar lo perdido, reparar lo roto, duelar los futuros robados, tejer caminos de reconexión, remendar la memoria… para no repetir, para crecer, para construir la esperanza.

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16 comentarios sobre “luna llena en Tauro :: reparar la memoria rota ::

  1. Me gusta la perspectiva desde la que te expresas. Desgraciadamente cuando hablas de tejer caminos de reconexión no puedo evitar pensar en todo el tema del telar de los sueños, flores de la bundancia, etc, que tanto daño están haciendo entre las mujeres de america latina y españa

    1. Hola Aurora, los telares de los sueños se apropia de un discurso de sanación para promover prácticas depredadoras. Por eso cautivan, porque apelan a nuestros anhelos. Gracias por nombrarlo. Un abrazo, Paloma

  2. Me sumo a lo que dice Isabel Toro. Muchas gracias por estos relatos maravillosamente hilados, sutiles, llenos de creación, plenos, completos.
    Muchas gracias.

  3. Impecabilidad absoluta ; Placer inconmensurable tener esta posibilidad de información . Gracias gracias gracias !!!

  4. Paloma, siempre tan profunda en tus palabras! Me siento muy agradecida por poder leerte! Lo tomo como un preciado regalo en el día de mi cumpleaños! Cariños

  5. A quien corresponda;
    Suponiendo que Luna de Abril es un seudónimo, me gustaría felicitar a la persona que escribe estos informes, estos reportes. Me gustaría decirle como admiro su forma de escribir, de relatar de entrelazar la astrología con los movimientos internos de nuestras vidas y los externos a nivel de comunidades, etnias, culturas y humanidad.
    Hay en sus descripciones y narrativa algo sutil pero tan profundo; descriptivo y locuaz. Admiro su capacidad de relatar y entretejer los acontecimientos astrológicos con nuestras historias, con nuestras entrañas, con nuestros huesos…. (los que soportan nuestra estructura y por ende nuestra físicalidad en esta vida)
    Gracias por enseñarme tanto y por escribir tan maravillosamente bien.
    Isabel Toro

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    1. Coincido absolutamente en tu opinión . Gracias y gracias a quien redactó esta magnífica nota impecable .

  6. desde que comenzó escorpio, he sentido mucho en mi ser, todo lo que has escrito
    muchas gracias por compartir tu saber, gracias

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