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Luna nueva y eclipse solar en Cáncer :: retorno a la matriz ::

Saludos a todos y todas,

Mañana cruzamos el umbral de la luna nueva y eclipse solar en Cáncer. Dentro de dos semanas tendremos la luna llena y eclipse luna en Capricornio. Este tiempo es como un embudo, un canal de parto. Merece toda nuestra atención, presencia y cuidado. Más abajo está el texto que delinea las energías de esta luna nueva en Cáncer.

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En este enlace encontrarán los audios de TIEMPO AGUA :: CONSTRUIR LA ESPERANZA :: son doce audios, uno para cada signo, en el que he delineado la astrología del 2019 :: en estos audios le dedico tiempo a la astrología de este mes de julio.

Si sientes el llamado de profundizar en lo que estos eclipses ofrecen para tu signo o ascendente te invito a que vayas a este enlace .

El dinero recaudado en este mes de julio auspiciará a la organización OPEN ARMS :: organización no gubernamental y sin ánimo de lucro cuya principal misión es proteger con su presencia en el mar a aquellas personas que intentan llegar a Europa huyendo de conflictos bélicos, persecución o pobreza.

Gracias,

Paloma

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:: Luna nueva y eclipse solar en Cáncer :: retorno a la matriz ::

La matrística (también llamada por los clásicos Edad Dorada) fue una sociedad organizada según el principio materno, el principio de la identificación absoluta con el bienestar de otro ser, que es la característica del deseo materno. Es un tipo de amor que produce el sistema empático humano para garantizar la supervivencia de las criaturas humanas en su frágil estado al nacer; por eso el cuerpo de la mujer recién parida es una fuente de energía empática. Los grupos humanos se organizaban entonces en torno a este aliento materno. Bachofen llamó ‘muttertum’ a este grupo humano formado en el hálito del deseo materno. La complacencia con otro ser induce a su vez en éste, el deseo de complacencia. El ‘muttertum’ era el ambiente de la recíproca complacencia, el despliegue social del principio materno. Por eso, los grupos humanos organizados en torno a este principio generaban la fraternidad, el cuidado mutuo.


A medida que nos adentramos en el campo energético de Luna Nueva en Cáncer, amplificada por un Eclipse Solar, es probable que nos encontremos navegando emociones intensas que -como contracciones energéticas- emergen desde lugares ocultos y olvidados de nuestra psiquis y de la espiral de nuestro linaje.

El poder con el que estas memorias brotan en nuestro día a día crean un ecosistema de vulnerabilidad e indefensión que recrean profundas heridas del pasado personal y transpersonal. Estas memorias tienen vida propia, voz, deseos y reclaman nuestra presencia para parirlas al mundo, para liberarlas de la condena del olvido, la indiferencia, el abandono.

Desde lo próximo y personal, todo lo que tenga que ver con temas vinculares afectivos, hogar, alimentación, mudanzas y traslados, pertenencia y seguridad, infancia, cuido y descuido, apoyo o falta de apoyo , y dinámicas familiares son espacios en los que escenas y situaciones detonantes pueden activar estas espirales de vulnerabilidad e indefensión emocional que piden cauce, liberación, movimiento, presencia y conciencia.

Desde el colectivo y transpersonal, los detonantes emergen del inconsciente colectivo y se visibilizan en los niños y niñas enjaulados en las fronteras de los Estados Unidos, en el desbordamiento de plástico en nuestros océanos, en la criminalización de la ayuda a familias refugiadas, en la extinción acelerada de nuestra flora y fauna, entre otras expresiones. Este espejo colectivo nos ofrenda el duelo del descuido, la crisis humanitaria que sobrepasa nuestra tolerancia neuro-emocional.

Esta presión activa memorias de trauma trans-generacional. Buscamos refugio en lo próximo y cotidiano que, a su vez, también está bajo el asedio de olas de trauma no digerido. Esta es la barca de estos tiempos. Este es el mar que navegamos. Este es el tiempo agua, interno y externo, que estamos llamados a honrar, encarnar, acoger, desde lo más profundo de nuestro ser, para parir y dar a luz respuestas creativas para los tiempos convulsos que muchos y muchas sentimos y vivimos. Estas respuestas creativas emergen de la sanación que somos capaces de sostener y compartir.

Si estamos presentes para acoger lo que emerge, si tenemos las herramientas, los recursos, los apoyos para encauzar estas energías, es probable que sintamos el alivio de la liberación. Este alivio nos habla de la benevolencia de la empatía, del amor y la aceptación implícita en el poder acompañarnos (a nosotros mismos y a otros) incondicionalmente en lo que sentimos. Sin juicios, sin durezas, sin exigencias, sin evasiones, sin huidas.

La sanación emerge de este proceso cuando somos capaces -en total sinceridad- de nombrar nuestra necesidad. Nombrarla en nuestro interior primero, y en nuestras vinculaciones, segundo. En este lugar puede que se revele que nuestras aguas y las ajenas chocan y generan olas más grandes de las que podemos sostener. Es en este lugar vincular que emerge nuestra vulnerabilidad y, como respuesta, la lucha por la sobrevivencia.

Este lugar intermedio nos revela que dependemos del otro para nuestro equilibrio, revela que no tenemos la energía para sostener la demanda emocional ajena, revela que necesitamos construir herramientas comunes para sostenernos mutuamente y con respeto en espacios de crisis de vulnerabilidad. La dificultad de transitar de la codependencia a la interdependencia necesita la palabra clara y la escucha sincera para generar espacios seguros en los cuales negociar los territorios intermedios de nuestros vínculos cuando navegamos aguas tormentosas. Este es el desafío de la madurez. Este es el desafío de estos tiempos.

Y cuando estamos presentes para acoger lo que emerge (en relación interna o externa) entonces tal vez nos damos cuenta de que no solo dar a luz a la sombra nos libera, sino que también abrimos paso a la memoria ancestral de nuestra conexión eterna con la vida. Nos reconocemos vivos. Evolucionamos. Nos movemos fuera del patrón opresor.

Es esta memoria viva intacta en nuestro adn -sangre de la vida, médula ósea, río de oro – la que con su poder, fuerza e integridad, dice presente debajo de las capas de condicionamientos que hemos heredado. De eso nos liberamos. De las armaduras y corazas. De la razón que quiere prevalecer. Del dominio sobre otros. De nuestra sumisión inconsciente y tóxica a la autoridad y deseo ajeno.

Si nos resistimos a estas contracciones cíclicas de energía bloqueada, es probable que la fuerza emocional que reclama liberación se contraiga y se activen nuestras respuestas de sobrevivencia primarias de huida, defensa y ataque con las que hemos sobrevivido. Es decir, o aceptamos lo que sentimos -lo movemos, lo expresamos y se libera- o intentamos controlarlo, esconderlo o callarlo, y se agudiza.

Esta agudización puede tomar dos vías. Una es que, lo que sea que quiere salir y ser expresado, al no tener un cauce sano y consciente para expresarse, es reprimido y emerge como cuerpo soma inconsciente. Nos enfermamos y colapsamos, o entramos en conflicto. La lucha interna se hace externa y, desde afuera, lo que nos llega es precisamente la repetición del trauma que intenta ser liberado. Es un pez que se muerde la cola. Es un bucle. Lo podemos llamar patrón, lo podemos llamar karma, lo podemos llamar pacto.

La otra vía implica disociarnos del cuerpo. Nuestro cuerpo-copa contiene nuestra agua-emoción, avatar que sostiene las mareas cíclicas, hogar que acoge la verdad de lo que somos y sentimos libres de máscaras. Cuerpo aliado que negamos, del cual escapamos, porque sostener este movimiento interno es incómodo, duele, nos da miedo. Esta huida del cuerpo -y su campo de desasosiego- implica no poder sostener la contracción-liberación, y hace que la energía disociada del cuerpo busque cauce o refugio en la mente. Entonces entramos en bucles fantasiosos, rumiamos nuestros enfados, tristezas y agravios, huimos hacia el futuro, repetimos adicciones, volvemos hacia atrás. Involucionamos.

Este es el ecosistema de la luna nueva y eclipse solar en Cáncer. Saturno está en conjunción exacta con el nodo sur de la luna en Capricornio, lo cual nos habla de que el nudo de la rigidez, del control y la castración emocional, ejerce mucha presión en estos momentos. No nos abrimos. No nos soltamos. No confiamos.

Necesitamos mantener algún tipo de estructura cómoda y familiar en la cual apoyarnos para hacer frente al caos, personal y colectivo, que emerge. Es importante recordar que el nodo sur de la luna en Capricornio representa el pasado, lo que necesita ser liberado para que evolucionemos, y que el nodo norte de la luna en Cáncer apunta a esta evolución. Entonces el aferrarnos a los sistemas de control y autoridad familiares bloquea la energía que quiere ser encarnada y expresada. Esta dinámica la podemos ver en nuestros escenarios políticos y sociales en el resurgir del totalitarismo, la defensa de fronteras, exclusión y marginalidad.

Y es también el sentimiento de impotencia ante la realidad humanitaria el que nos devuelve a lo íntimo y personal, ya que es ahí que -aunque sea doloroso para unos y liberador para otros- tenemos el poder de transformarnos y evolucionar. Este trabajo íntimo pasa por reconocer nuestra herida uterina, y de infancia. Esta herida pasa por reconocer que -más allá de los traumas de abuso físicos y sexuales con los cuales no todos nos identificamos- hay un trauma menos evidente que -de una manera un otra- nos afecta a cada una y uno. Este trauma tiene que ver con la naturalización de lo que llamamos el trauma del desarrollo.

El trauma del desarrollo crea una lesión interna que puede durar toda una vida. Lo sufren aquellas personas que no tuvieron unos progenitores capaces de suministrar afecto, atenciones y por encima de todo, un apego saludable. El impacto del estrés y la soledad ocasionados por estas carencias media, a menudo, en el desarrollo cerebral temprano hasta el punto de aumentar el riesgo de padecer diversos problemas psicológicos.

Y desde esta mirada, no hay posibilidad de culpar, exigir, demandar lo que no tuvimos de nuestros progenitores ya que ellos también han sido condicionados y heridos por las circunstancias políticas y culturales del entorno del cual provienen. Esto implica que lo que sea que brote desde nuestro cuerpo memoria -agua y huesos- hoy, está vinculado a un linaje no redimido de dolor, que va más allá de nosotros y que, sin embargo, nos habita.

La luna nueva en Cáncer abre una puerta de conciencia sanadora y liberadora que actúa como una centrífuga de cambio. Esta es la característica de los eclipses, nos empujan a evolucionar, aceleran el cambio. Mercurio comienza su retrogradación el 8 de julio en Leo; el 16 de julio tenemos segundo eclipse (lunar) en Capricornio; y el 19 de julio Mercurio entra en Cáncer desde donde recuperará su marcha directa el 1 agosto. Volverá a entrar en Leo en 12 de agosto.

Estamos en un momento alta intensidad, lo que implica oportunidad y también peligro. De ahí que este tiempo requiera protocolos de auto cuido radical enraizados en la conciencia de que la prioridad es nuestro bienestar y que no podemos dar la mano a otros, si no hemos asegurado nuestra propia estabilidad primero. Implica un cuidado en los vínculos que pasa por intentar no dar por sentado la disponibilidad ajena, tejer puentes de cuidado compartido, lo que a su vez implica -en la medida de lo posible- comunicar con claridad nuestras necesidades. E implica poner y sostener los límites necesarios para custodiar nuestra energía, tiempo y espacio, de cara a estar presentes para nuestras responsabilidades.

Las dos semanas entre eclipses son cruciales para poner en marcha nuevos contratos, pactos, acuerdos con nosotros mismos y otros. Este periodo entre eclipses se da con la luna creciente, por lo que este es un tiempo propicio para poner el foco en lo que queremos ver crecer a mediano y largo plazo. Los efectos de los eclipses nos acompañan hasta seis meses. Entonces, este cuerpo de lecciones que encarnamos ahora alcanzará su madurez para el solsticio de diciembre. Y más que un tema de paciencia y espera, de lo que se trata es de refinar nuestras prácticas (alimenticias, cuidados) , depurar lo que sobra, simplificarnos. Esta simplificación abre espacio para nuevas vías expresivas.

El duelo es evidente. El sentimiento de renuncia e incluso pérdida también, pero si nos enfocamos en lo que queremos construir y materializar a mediano y largo plazo, tal vez reconoceremos que estas espirales emocionales y energéticas que se movilizan con los eclipses, son las contracciones de la nueva realidad que estamos pariendo juntos y juntas. Entonces en vez de huir mentalmente hacia en futuro que queremos crear, de lo que se trata es de habitar plenamente el presente, respirar juntas y juntos este cambio para que este parto sea lo más benévolo posible.

Desde aquí reconocemos que está en nuestras manos honrar y sostener la red de la vida, la interconectividad sintiente planetaria, la conciencia de Gaia, viva en nuestro cuerpo resonante.

Desde este lugar, desde esta conciencia unificada, sentiremos de manera uterina (en femenino y en masculino) que nuestras contracciones son las de la tierra, que nuestras lágrimas son sus aguas, que nuestras sacudidas son sus movimientos y que la matriz vida que nos sostiene es una.

Entonces desde aquí reconocemos que ese trauma uterino es humanitario, y que el trauma de la violencia encarnada en hombres y mujeres viene de un mismo origen, de una misma fractura, de una misma herida. Sanar esta herida implica un retorno consciente a la matriz de la vida para recordar que ésta es cíclica, que la muerte es parte de la vida, y que aprender a morir es también parirnos para renacer. Esta es la oportunidad que tenemos en nuestras manos.

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Buena luna, buen eclipse.

Buenos cuidos.

18 comentarios sobre “Luna nueva y eclipse solar en Cáncer :: retorno a la matriz ::

  1. Como siempre, espero tus palabras que iluminan mis momentos. Realmente es hermoso cómo manifestas la energía que se encuentra disponible. Muchas gracias!

  2. Me ha tocado muy adentro…y aun mas ahora que te tenido que volver a vivir cin mi madre despues de cuatro decadas. Nada facil…

  3. Gracias Paloma!!! escuche tu nota Tiempo de Agua en lo referente a Virgo y la verdad me impresiona todo lo que dices, porque de verdad me estoy siendo así como tu lo manifiestas. Estaré muy atenta a lo que vaya ocurriendo en los próximos meses. Nuevamente gracias y bendiciones!

  4. Muchas gracias por expresar y transmitir lo que ves, y sientes.

    Te sigo desde comienzo de este 2019, y espero cada post con muchas ganas.

    Me da claridad, sosiego y confianza leerte.

    Un abrazo,

    E.

  5. GRACIAS PALOMA!
    Me encanta leerte, xfa no dejes nunca de regalarnos tu saber de las estrellas!
    Muy agradecida!
    GRACIAS!

  6. Tu trabajo, tus palabras abren canales de consciencia y sanación. Intensamente agradecida siempre.

  7. inexplicable, lo que me haces usted aprender de mi y de la humanidad y del universo. sin palabras ” GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS GRACIAS

  8. Gracias, Paloma🙏

    De mi carne a tus palabras. De mis vértigos a tus malabarismos lingüísticos para encuadrar los complejos circuitos del inconsciente y ancestrales. Y me resuena tanto cómo lo nombras y presentas.

    Deseando alquimizar contigo.

    Un abrazo,

    Sara Q.L. Enviado desde un dispositivo móvil

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