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Luna nueva en Géminis :: cuidar la sinceridad ::

No vayas fuera, vuelve a ti mismo porque en el interior del ser humano habita la verdad.”— San Agustín

Mañana cruzamos el umbral de la luna nueva en Géminis. El Sol y la Luna en este signo hacen una oposición con Júpiter retrógrado en Sagitario y una cuadratura con Neptuno en Piscis. Esta luna nos alerta a que tengamos cuidado con lo que creemos que es la verdad hoy, porque mañana puede girar en otra dirección. Esta es una luna de trampas, de ilusiones y engaños, de medias verdades, fantasías, idealizaciones, proyecciones y trucos -más o menos nobles- que condicionan nuestra capacidad de materializar nuestros deseos con integridad. Hay magia, sí, la pregunta es si es magia limpia o magia tóxica.

Hay una magia que crea vida, que se nutre del agua de la empatía, que abraza el error, que reconcilia opuestos, que busca nutrir y unir. Esta es la magia de la belleza, de la sinceridad de nuestro corazón, la que une nuestras dos manos -extensiones de nuestro corazón- y las enfoca en la tarea. Amasamos pan, acariciamos lo que amamos, construimos una casa, abrazamos un árbol, sembramos, tejemos, cocinamos, unimos nuestras manos en plegaria, ponemos las dos manos sobre la mesa, sin nada que ocultar. Esta es la magia abierta, magia limpia. La magia del buen hacer.

Y está la magia de los trucos, la de los escenarios, la que nutre una historia con una mano y con la otra teje mundos paralelos. La magia de los trucos nos distrae con una narrativa que captura nuestra atención, mientras, por otro lado, construye otra realidad.

Podemos reconocer estos trucos en las narrativas que nos rodean: política, publicidad, economía, espiritualidad. Escenarios en los que una cosa se predica y otra se camina. Bajo esta luna nueva en Géminis es una buena idea hacer un inventario de nuestras intenciones y observar si nuestras dos manos han estado moviéndose en una misma dirección, o si hemos alimentado alguna falsedad, mentira, distorsión de la realidad. Las manos están conectadas al corazón, centro de nuestra dualidad, comando de nuestras acciones. Si nuestro decir y nuestro hacer nos están armonizados, tal vez es tiempo de ir al centro de nuestro corazón y sintonizar con su dirección. Bajo esta luna nueva puede que nos demos cuenta de que nos hemos movido desde la mente con “buenas intenciones” disociadas de nuestro corazón.

A veces creemos que nuestras intenciones son nobles, sinceras, pero nuestras manos no están alineadas entre sí. Una cuenta una historia y la otra hace otra cosa. Tal vez bajo esta luna nueva en Géminis es un buen momento para poner nuestras manos juntas en plegaria, unir nuestra dualidad -mente corazón- y renovar nuestra intención. Las lunas nuevas son siempre una invitación a renovar nuestros votos, a sembrar una semilla, a articular un deseo para nuestra vida.

Es importante reconocer que esta dualidad que nos habita -trampa visible o invisible-  está en movimiento bajo esta luna nueva en Géminis.  De ahí la alerta de ir con cuidado, sin precipitarnos en conclusiones demasiado fijas, ya que esta luna es una de cambios y parece que la realidad (por no decir la verdad) está de mudanza.

Júpiter en Sagitario nos dice que hasta octubre no tendremos la visión completa. Con Júpiter retrógrado en Sagitario nos hemos embarcado en una búsqueda de visión, una búsqueda de claridad. La verdad es esquiva, se revela y se escapa, un día lo tenemos claro, al otro no, y solo quien emprende el camino interior encuentra rumbo en medio del caos y la confusión.

Las conclusiones precipitadas -el comprar eso que nos intentan vender (sea una casa, una relación, una idea, un proyecto)- ha de pasar por varias pruebas -en el tiempo espacio de la materia- antes de mostrarnos su verdadero potencial de realización, su pertinencia y su integridad para nuestra vida. Nuestra parte más infantil se rebela ante esta espera, de ahí que la mente tome el mando y nos proyecta hacia narrativas -en tiempo espacio virtual- que nos despistan, nos distraen de la tarea presente.

Mercurio retrograda en Cáncer el 8 de julio y lo hará en medio de un nuevo ciclo de eclipses en el eje Capricornio y Cáncer. El 2 de julio tenemos un eclipse total solar en Cáncer y el 16 de julio un eclipse parcial lunar en Capricornio. Mercurio recupera su marcha directa el 1ero de agosto. Estamos en el umbral de este movimiento, de ahí que bajo esta luna nueva en Géminis sea importante situarnos y posicionarnos para cruzar este clima lo más enraizados posible.

Hay trucos ocultos que merecen ser desterrados, sacados a la luz. Eso que pasa detrás de la cortina del escenario, eso que va más allá del juego, más allá de la superficie, más allá de nuestras máscaras, de nuestro personaje, eso que se siente y no se ve, es un poder que actúa a través de nuestra mente.  El nivel de manipulación mental a la cual estamos expuestos es muy alto, de ahí la importancia de no perdernos, de no dejarnos llevar por narrativas que no resuenen con nuestra verdad más íntima, con nuestro sentimiento de integridad. De ahí que nos tomemos el tiempo para digerir, integrar, procesar para más adelante elegir con claridad y discernimiento si tomamos eso que se nos propone.

La presencia de Neptuno en cuadratura con la luna y el sol nos habla del peligro de las fantasías y las idealizaciones como un mecanismo escapista, para huir de lo que realmente sentimos -o no queremos sentir-. Con Neptuno entramos en contacto con nuestra adicción a narrativas desenraizadas, versiones escapistas, huidas inmaduras e infantiles de un cuerpo de conocimiento y de aprendizaje conectado a nuestra experiencia somática de la realidad. Nos disociamos a través de narrativas romántico-espirituales que encubren algo que no queremos ver, sentir, reconocer, honrar, integrar. Y la razón por lo que no lo queremos hacer es porque duele. Esta es la realidad de estos tiempos. Sentir la vida, sentir el amor, sentir el dolor, sentir el deseo de estar conectados, de estar presentes en cuerpo y alma, es muy intenso, y nuestro sistema nervioso necesita tiempo para regularse, para adaptarse a los cambios.

Hace falta cuerpo. Hace falta salud. Hace falta integridad, presencia, coraje y valor para sostener nuestra conciencia corporal, para sostener el despertar de la verdad de nuestro cuerpo, y movernos en estos tiempos de cambio sin perder nuestra capacidad de empatía, de compasión, sin perder nuestra conexión interna, sin perder nuestra sinceridad.

Cuando hablamos de la conciencia corporal, hablamos de hacer cuerpo de nuestro espíritu. Hacer cuerpo pasa por el corazón. Nuestro corazón es el órgano por el cual nuestra conciencia se hace cuerpo. ¿de dónde viene esta idea? Venus nos habla de esa magia sagrada que es sentir el amor en el cuerpo, el amor en la tierra de nuestro cuerpo. Es el amor a la vida que somos en conciencia conectada a la vida de la tierra, y de todo el cosmos, en pertenencia. Es la resonancia de nuestro corazón receptivo, emanación de nuestra esencia, que bombea nuestra sangre y mantiene nuestro ritmo, nuestro pulso, nuestro tiempo.

Bajo esta luna nueva en Géminis, Venus está en Tauro, signo en el que expresa sus cualidades más orgánicas, más enraizadas. Venus en Tauro está exaltada, nos quiere encuerpados, en el presente, en integridad, enraizados plenamente para poder sentir todo el gozo, todo el poder de la vida. Aquí estamos vivos, conectados, en unión con la tierra.

¿Y cómo está la tierra? Porque para estar conectados desde nuestro corazón con el corazón de la tierra, la hemos de sentir en todo su esplendor, en todo su dolor. Así, el ruido mental, la confusión -tal vez- lo que nos pide es un poco de descanso, un poco de humildad, un poco de escucha para acercarnos a la tierra, a nuestro corazón, a nuestro cuerpo y preguntar(nos) ¿qué está pasando? ¿qué necesito? ¿qué me duele? ¿cuál es la verdad que quiere brotar detrás de esta confusión?

Ahí, nos daremos cuenta de que la verdad no está afuera, no está en la palabra de nadie, que la verdad -nuestra verdad- está adentro, y que una vez que la encontremos sentiremos el llamado de serle fiel o no. Entonces bajo esta luna nueva en Géminis también honramos la capacidad de nombrar sin miedo nuestra verdad y de asumir las consecuencias de movernos según nuestra integridad.

La huida que hacemos con la mente al mundo de la fantasía nos saca de la verdad del presente, nos saca del cuerpo. Nos saca de la verdad del presente que habita nuestro cuerpo. Ahí, el desasosiego, la confusión, el caos, los duelos, las partes más abandonadas y sombrías de nuestro ser están relegadas a un segundo plano. Mientras predicamos una “verdad” desde nuestras máscaras de sobrevivencia, de adaptación y control, por otro lado, solo nosotros sabemos la verdad de lo que nos habita. Solo nosotros sabemos el nivel de mentira que nos habita. Entonces bajo esta luna nueva en Géminis invocamos la virtud de la sinceridad para que -tome el tiempo que tome- se desarmen las estructuras del autoengaño bajo las cuales nos amparamos por miedo a crecer, por miedo a madurar. Mentiras internas que nos ayudan a no sentir el dolor del cambio. Mentiras que promovemos para que lo que nos da seguridad no cambie.

Este trabajo con el autoengaño empieza bajo esta luna nueva en Géminis y es probable que nos acompañe hasta la luna nueva en Virgo, el 30 de agosto, tiempo en que estaremos digiriendo y enraizando las enseñanzas de los eclipses. En estos momentos vivimos una reconfiguración de las narrativas que creamos – y en las que creemos- para nombrar nuestra vida. Estas narrativas se están re-estructurando. Nuestros valores cambian, y con ellos las versiones con las nombramos la realidad.

Con Neptuno presente en esta lunación entramos en ese campo unificado de la mente grupal, ahí donde no hay límites, ahí donde experimentamos eso que llamamos telepatía. Pero ¿cómo sabemos si eso que pensamos -o creemos pensar sobre alguien, sobre alguna situación- es real o es una construcción mental?

La telepatía sin la empatía es una trampa, una ficción que nos puede entretener un tiempo pero que de ninguna manera sustituye la presencia de corazón a corazón en la que -gracias a la palabra- nombramos lo que necesitamos, lo que sentimos, lo que nos pasa. Es ahí en la presencia o ausencia de empatía que nos daremos cuenta si nuestras conexiones son reales, si nos acompañan en el camino de la sinceridad, en el camino de tener las dos manos abiertas sobre la mesa para construir juntos una realidad compartida.

Esta luna nueva es importante porque funciona como puente entre la luna llena en Escorpio (hace dos semanas) y la luna nueva en Cáncer (y eclipse solar) el mes que viene. Géminis hace de puente -de vaso comunicante- entre las revelaciones de la luna llena en Escorpio, que se encargó de mostrarnos los paisajes sombríos, oculto en la trastienda de alguna situación o relación. Es probable que no haya sido agradable darnos cuenta de que lo que había en la superficie estaba lejos de representar la verdad. Este brote de energía estancada, de sombra no digerida, ha salido a la luz y hemos necesitado estas dos semanas para posicionarnos, para encontrar nuestro lugar, nuestra voz y nuestra palabra. Ahora, con esta luna nueva en Géminis, tal vez tengamos la oportunidad de ordenar un poco el caos, de encontrar el rumbo que le queremos dar a nuestra narrativa, de recuperar el timón de nuestra palabra.

En Géminis honramos nuestra dualidad. Nuestra izquierda y nuestra derecha, nuestro femenino y masculino, nuestra luz y nuestra sombra, nuestro ángel y nuestro demonio. En Géminis recordamos que la frontera entre lo que llamamos el bien y el mal nos cruza a cada una -y a cada uno- por el centro de nuestro ser.

Esta luna nueva en Géminis nos invita ser sinceros con nosotros mismo, a mirar más allá de nuestras certezas, a interrogar nuestras verdades, a cuestionar la integridad de nuestra narrativa. Ahí, en esta interrogación podemos ir más allá de tener la razón, de querer prevalecer, de necesitar convencer para reconocer que la verdad se nutre de la danza de nuestra dualidad. En la medida en que nuestro ángel y nuestro demonio no se miren a los ojos y no conozcan sus intenciones -que las palabras (mano) que usan para hacer su magia no estén abiertas- seguiremos en conflicto, interno y externo.

Estamos atravesando un tiempo de intensificación de la confusión. Es tanto el bombardeo de información que es muy difícil discernir lo que nos resuena como verdad y lo que no resuena como verdad para nosotros.

Es una lucha por la atención y la energía que se da a través de una competencia por las narrativas. ¿qué versión de la realidad prevalece? ¿qué historia gana? ¿los buenos o los malos? ¿los rojos o los verdes? ¿los conservadores o los transgresores? ¿la luz o la sombra? ¿los ángeles o los demonios? ¿lo femenino o lo masculino?

Esta polaridad milenaria de sentir que tenemos que elegir entre una cosa y otra, sin encontrar la vía del medio, la comprensión, el diálogo, la negociación, nos sigue torturando. Torturando, sí, en una confusión aún más profunda de creer que nuestra identidad, nuestro ser, está en peligro cuando alguien cuestiona nuestros actos, nuestras creencias. Como si el error fuera un pecado.

Cuando no hay capacidad de sostener un territorio entremedio compartido entre dos fuerzas polares solo podemos recurrir a la lucha. La lucha puede ser noble y limpia, es decir como un camino de construcción, de consenso, en el que la escucha, el respeto a la diferencia es honrado.

La lucha puede ser despiadada en la medida que alguien o algo tiene más poder y su narrativa prevalece y domina. En esta polaridad de potencia e impotencia, el desgaste energético es enorme, agotador. Muchos atravesamos este lugar de agotamiento ante las luchas estériles, lugares en que el diálogo se ha intoxicado, la escucha cerrada, y el poder de una narrativa dominante ha prevalecido. Desde este lugar -y ante los movimientos astrológicos del mes de julio- lo más sensato es soltar si se puede, retirarse si es una opción, o esperar a que los vientos se calmen y la razón vuelva al cuerpo, al corazón.

Para muchos la autoridad da un sentimiento de seguridad, de orden: esa es la función de la estructura piramidal, ordenar el caos, darnos un sentimiento de pertenencia y seguridad, pero cuando este llamado a la seguridad domina la libertad de expresión, la empatía al error y la apertura a la diferencia, nos encontramos con la rigidez, la frialdad, la dureza. Esas son las armaduras que ya conocemos y que se están endureciendo -en muchos planos- como respuesta al caos y a la confusión global que nos toca vivir.

Esta lucha antigua por tener la razón, por prevalecer ES uno de los colapsos de estos tiempos. Parece que no hay salida. Aquí nos estancamos. Aquí no evolucionamos.

Estamos como veletas en una sociedad esquizofrénica que abusa despiadadamente de esta dualidad. ¿cómo no vamos a estar confundidos? no es para menos, el mundo colapsa, las comunidades están en crisis, las relaciones no son el refugio infantil que todos soñamos tener; -como si la otra persona no estuviese pasando por las mismas intensidades y dificultades que nosotros, como si alguien nos debiera atención-. No es un tiempo fácil, para nadie. De ahí el imperativo, la urgencia, de no perdernos en las luchas , de encontrar espacios de diálogo y aprendizajes compartidos, para abordar los cambios y desafíos que nos esperan como individuos y como colectivo.

Sin la compasión y empatía de ser capaces de abrazar el error como una puerta de reconciliación de nuestras voces duales es muy difícil construir un camino de entendimiento y comprensión. Sin embargo, es lo que más deseamos.

Esta trampa no es una paradoja, es un síntoma de que no estamos conscientes del estrés mental y emocional al cual estamos expuestos, que nuestro sistema nervioso está alterado, que nuestro sistema digestivo está tocado por la cantidad de tóxicos y venenos que consumimos. Reconocer esta realidad, es fundamental para poder elegir y situarnos de una manera más o menos autónoma en un contexto político, social, tecnológico y ecológico de estos tiempos. Hemos de hacer cuerpo para no perder la empatía, la conexión con nuestro corazón, para no perder nuestra humanidad, para no olvidar cómo ser hermanos y hermanas que se dan la mano en tiempos difíciles. Para recordar cómo ser sinceros juntos.

15 comentarios sobre “Luna nueva en Géminis :: cuidar la sinceridad ::

  1. Excelente reporte astrológico, parece una fotografía de nuestras vidas, gracias por tu bondad amorosa al publicarlo, un abrazo Paloma

  2. Éstas, tus palabras, sus arquitecturas, son como instrumentos de afinación, de ajuste, de atención para nuestros cuerpos-brújulas. Infinitas gracias, Paloma.

  3. Sinceramente esto es luz, pura luz en esta oscura noche sin luna. Gracias. Lo leeré y releeré…

  4. Interesante nota, lo tomare en cuenta y pondre en practica, trabajar desde mi interior para encontrar mi verdad y conexion con el corazon de la tierra. Saludos!

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