activismo sagrado·astrología 2019·construir la esperanza·el tiempo es amor·encarnar la voz·la voz de venus·mística de gaia·nuevos tiempos·saturno en capricornio·soberanía creativa·tiempo agua·urano en tauro·venus en aries

Luna nueva en Tauro :: ¿qué paso damos? ::

Mañana cruzamos el umbral de la Luna nueva en Tauro. El sol y la luna se encuentran en el grado 14 de tauro, el punto medio entre el equinoccio de marzo el solsticio de junio. Esta es una posición poderosa y delicada para acoger la luna nueva. En el hemisferio norte, según el calendario de la vieja Europa, celebramos el retorno del Reino del Día. Originalmente estas fechas corresponden al festival de mayo, el retorno de la luz, los días largos, el florecimiento de la tierra, y la celebración de la abundancia, la prosperidad y la vida. Con el tiempo la celebración se redujo al 1 de mayo, sin embargo, es un ciclo que de alguna manera honra el paso del sol por el signo de Tauro.

Tauro es un signo de tierra, regido por el planeta Venus. Venus representa en Tauro la voz de la tierra, la voz del espíritu creativo femenino encarnado en la tierra. Encarnado en la expresión de la tierra. Venus gobierna nuestras relaciones, todas. Nuestras relaciones afectivas humanas y también la relación con la tierra, con el reino mineral, vegetal, animal. Venus nos habla de la interconectividad afectiva y energética que nos une, y que nos hace ser parte consciente del todo, que es la vida.  En Tauro simplemente honramos nuestra pertenencia a la vida, a la tierra, a la materia y a nuestro cuerpo.

Tauro es un signo fijo, quieto, lento. Los procesos de crecimiento en Tauro tienen una ley propia. Hay algo pasivo, a veces perezoso, a veces testarudo en “eso” de no querer movernos, de estar bien donde estamos, de no querer salir del pequeño edén que hemos creado. Tauro vela por su seguridad, por su comodidad y por su placer. Y aún cuando no esté bien le cuesta moverse. Tauro valora lo familiar, lo conocido. De ahí la dificultad de este signo con el cambio, incluso cuando sabe que es imperativo dar un paso, le cuesta profundamente. Para entender esta dificultad, hemos de mirar a su signo opuesto, Escorpio.

Tenemos doce signos del zodiaco que realmente son 6 dualidades complementarias. Tauro y Escorpio son opuestos y complementarios, como los son Virgo y Piscis, o Aries y Libra, etc. Tauro es el signo que preserva (valores, recursos, estabilidad, confort) y Escorpio es la contraparte que recicla, que honra la muerte que permite la actualización de la energía. Si Tauro -como fuerza arquetípica que nos habita a todos- no acepta la muerte de Escorpio, es decir si no acepta soltar, dejar ir -lo que sea a lo que se aferra- entonces, se estanca. Es ahí que en esta dimensión de Tauro encontramos nuestra avaricia, nuestro apego a la materia, nuestra voracidad, a las cosas, a determinadas maneras de relacionarnos, a determinados valores.

Si no interrogamos, si no estamos dispuestos a hacer composta, a reciclar lo que ya no es pertinente, útil, entonces retenemos la energía. Esta es la dimensión menos evolucionada de Tauro, la que no acepta el cambio. La que detiene el movimiento evolutivo en nombre de la preservación y conservación de valores, creencias y principios.

De alguna manera podemos ver el poder del arquetipo de Tauro en nuestras vidas cuando preferimos quedarnos en nuestra zona de confort, aunque suframos. Cuando elegimos lo familiar y conocido, aunque sepamos que es tóxico, y que nos puede hacer daño. De ahí que en Tauro también nos encontremos con los apetitos desmedidos (la gula), los apetitos que nacen de la carencia (las adicciones) y los apetitos que confunden el dolor con el placer (masoquismo).

Esta es la primera luna nueva en Tauro con la presencia definitiva de Urano en este signo. Durante los próximos siete años Urano – el agente de cambio evolutivo del zodiaco-  transitará por Tauro. Urano y Tauro son energías difíciles de reconciliar. De ahí que esta luna nueva nos invita a una reflexión sincera sobre las estrategias -más o menos conscientes- que operan en nuestra vida con las que retenemos la energía evolutiva. Es decir, ¿a qué nos aferramos, por apego, por miedo, por comodidad, pereza? ¿qué valores y formas conservamos para proteger nuestro bienestar -desde un lugar de sobrevivencia individualista- sin contemplar las consecuencias de nuestras elecciones en la visión macro, del todo, del colectivo?

Las maneras en que frenamos el cambio, las maneras en que acogemos las sorpresas que desestabilizan nuestra seguridad, las maneras en que intentamos preservar nuestra seguridad y el costo colectivo que nuestras decisiones individuales tienen un impacto a largo plazo. El tiempo que dedicamos a proteger lo nuestro tal vez nos impide ver la cruda verdad de que eso que llamamos “lo nuestro” es producto de un proceso de explotación que afecta a todo un ecosistema.

Nuestro aparente equilibrio material es una idea, una ilusión, que merece ser des-construida. Des-construir no es destruir. Des-construir es desmontar algo que ha sido construido de determinada manera, con un determinado propósito. Podemos des-construir un paradigma -una idea de abundancia o de riqueza- para construir otro modelo. De eso se trata -tal vez- de desmontar algo que ya no sirve. O no solamente que ya no sirve, sino que es dañino, peligroso.

La capacidad de poder mirar la letalidad de los sistemas que sustentan nuestro confort implica acoger el proceso de muerte y renacimiento del signo opuesto a Tauro, Escorpio. Lo que, a su vez, también implica honrar el duelo de una forma de ver la realidad -o de vivir el mundo- que no es pertinente para nuestro futuro colectivo.

Entonces esta luna nueva en Tauro nos invita a mirar hacia nuestro pasado y recapitular cómo este confort, cómo nuestra burbuja de bienestar -incluso de lujo- actúa sobre el medioambiente, es decir sobre la tierra, los colectivos humanos y la continuidad de la vida para las futuras generaciones.

Tal vez, si estamos dispuestos a acoger la dimensión más elevada de Tauro -que es el valor de la tierra y la vida orgánica- podremos aceptar que nuestra comodidad personal no está en integridad con los valores y el amor que predicamos vinculados a la vida, a la tierra. Esta dicotomía se hace cada vez más evidente. Esa fisura entre lo que creemos y predicamos, entre lo que predicamos y caminamos y, también, entre lo que consumimos y lo que desechamos.

Urano nos habla del despertar de nuestra conciencia, nos llama a abrirnos a nuevos paradigmas, nuevas opciones creativas, científicas, tecnológicas para servir la vida. Esta sería – en Tauro – su aportación más elevada, más esperanzadora. ¿Cómo ponemos nuestro genio creativo humano al servicio de la vida, de la tierra, de las relaciones, de todas nuestras relaciones?

Esto suena más fácil nombrarlo que caminarlo, porque Urano nos va a empujar al límite de la conciencia, hasta que rasguemos los velos que no nos dejan ver la verdad, la verdad de la realidad sobre nuestros patrones de consumo, sobre la vida que hemos elegido preservar, que es una vida artificial. ¿suena duro, exigente? Tal vez lo sea. Sin embargo, lo que estamos realmente reclamando es el derecho a la vida, a la continuidad de la vida en un tiempo, en un mundo en que estamos viendo una robotización acelerada a la vez que la flora y fauna se extingue también de manera acelerada. Un mundo en que la tecnología está al servicio de sustituir la vida, no de preservarla. Y este es también el lado peligroso, oscuro, de Urano en Tauro.

La des-construcción se está dando, lo reconozcamos y lo aceptemos, o no. Ver o no ver es una decisión. Reconocer que el “no querer ver” tal vez implica “no querer sentir”, es un paso. Reconocer que ver y aceptar la realidad implica sentir el dolor del mundo, el dolor del tiempo y el dolor del futuro, es un paso. Reconocer que hacer el duelo del futuro que queríamos vivir, es un paso. Reconocer que este duelo implica una renuncia, es un paso.

Renunciamos a la visión que teníamos para nuestra vida basada en nuestra comodidad para dar un paso hacia la visión de participar de un nuevo paradigma para la humanidad. Este es un gran paso. Es un cambio de intención, de rumbo. Es un paso, y un compromiso, de asumir la valentía de no seguir preservando prácticas y valores que no estén orientados hacia la integridad de nuestra relación con la tierra. No estamos hablando de asumir un cambio radical, violento, uno que nos haga daño porque nos fuerza a traspasar limitaciones materiales que están profundamente instaladas. Tenemos familias que cuidar, responsabilidades adquiridas, y este no es un llamado a levantar una bandera de activismo radical sin poder sostenerlo.

De lo que estamos hablando es -primero- reconocer que pertenecemos a una cultura de privilegio, occidental, de hegemonía blanca. Que esta cultura se ha construido sobre un linaje de depredación, colonización y pillaje. Que eso que llamamos nuestra vida y nuestros derechos se han conquistado gracias al robo de recursos y derechos ajenos. Esta toma de conciencia -y asumir lo que mueve en nosotros- es un paso. Nos ayuda a situarnos. Y nos ayuda a -poco a poco- asumir una cambio de posición espiritual, social, económica; es decir aceptar el cambio de paradigma,  aceptar el cambio y aceptar hacer cambios.

Entonces, hablamos de des-construir, sí, y a la misma vez de construir, de construirnos. Entonces, ver y aceptar la realidad del linaje de nuestra abundancia no tiene la función de hacernos sentir culpables, ni de flagelarnos, sino de asumir la urgencia de un cambio y dar nuestro paso. Este paso puede ser pequeño o enorme, lo importante es darlo.

Bajo esta luna nueva en Tauro, este dar el paso está disponible gracias a Venus en Aries. Venus gobierna esta luna nueva en Tauro, y desde Aries asume el valor y la voluntad de actuar a favor de la vida, la tierra, el tiempo. Este activismo -guerrero, pionero- (como lo queramos llamar) nos habla de permitir que la tierra, el pulso de la tierra, el latido de su corazón despierte el nuestro, nos desperece, nos sacuda, nos despierte para asumir nuestro liderazgo.

Liderazgo como la capacidad de desobedecer los valores y creencias heredadas que nos mantienen atrapados en un lugar de impotencia, pasividad y sumisión. Liderazgo íntimo y personal, desde la voz de la tierra en nuestro corazón, liderando las partes menos despiertas de nuestra psiquis hacia el cambio. Liderazgo en nuestras relaciones interpersonales en las cuales intentamos recordar juntos lo esencial de la solidaridad y la colaboración creativa. Este liderazgo puede implicar poner límites radicales al abuso del poder, al juicio, y a la dominación. Liderazgo en nuestros círculos familiares, colaborativos en los que damos voz a las soluciones constructivas de cómo abordar la urgencia de un cambio de valores juntos.

Liderazgo en señalar -y en algunos casos denunciar -con respeto e integridad, los espacios en las que la prédica y la práctica está disociada. Espacios sociales, políticos, ceremoniales, poco importa el espacio, el patrón de disociación es el mismo.

Este patrón tiene que ver con la configuración planetaria que se está dando en Capricornio en la que Plutón, Saturno y el nodo sur de la luna, hacen su danza del poder. Parece que no tenemos escapatoria, nos toca mirar ahí donde nuestra tendencia es preferir huir, escapar, ignorar. ¿Acaso estamos desmontando una dictadura o estamos negando que se está construyendo una?

Estamos viendo como las estructuras antiguas del poder y la autoridad se arraigan a sus formas. Estructuras internas en nosotros y estructuras externas. No nos despistemos en pensar que “eso” en contra de lo que nos rebelamos no habita también en nuestro interior; o que la rebelión que censuramos no es la voz del cambio que censuramos en nuestro interior.

Al final el Gran Llamado al Cambio de estos tiempos es este: ser capaces de hacernos cargo de lo que se nos mueve a nivel interno antes de proyectarlo fuera de nosotros. Y eso que nos mueve son nuestras emociones. La etimología de la palabra “emoción” es movimiento. No podemos reclamar un cambio que no encarnamos primero en nuestro movimiento emocional. Porque, si nuestras aguas estás estancadas, ¿cómo podemos movernos hacia nuevos territorios? Entonces el primer paso al cambio es interno y es emocional. El llamado es a trabajar conscientemente con nuestras emociones.

De ahí la importancia de elaborar nuestros duelos. Porque ahí donde hay duelos congelados, el poder no circula, se estanca. Es lo que llamamos miedo. Entonces nos toca interrogar esos liderazgos dictatoriales (internos y externos) y preguntarnos -desde la claridad de nuestra visión y desde la compasión de nuestro corazón profundo- ¿qué dolor no elaborado y reconocido actúa detrás de la rigidez, la dureza, el miedo, el control, mío o ajeno?

Toda luna nueva es el inicio de un ciclo. Esta luna nueva en Tauro nos invita a dar este paso, a sembrar una intención clara de cómo queremos que sea nuestro movimiento vital en este nuevo ciclo. Tal vez este es un movimiento interno que nos lleva a encontrar esa voz del dolor que pide nuestra presencia y amor. Tal vez este es un movimiento que brota de nuestro corazón y nos motiva una práctica más íntegra y coherente de amor y cuido hacia nosotros mismos, en resonancia con la tierra. Tal vez es un movimiento que nos lleva a una decisión valiente y radical de dar un paso fuera de nuestra zona cómoda. Tal vez es un movimiento que nos lleva a otro lugar, otro servicio, otro mundo, otro paradigma, otra realidad. ¿qué paso damos?

12 comentarios sobre “Luna nueva en Tauro :: ¿qué paso damos? ::

  1. Muchas gracias, Paloma. Alguna vez entro en este umbral de las estrellas. Me ayuda a situarme a orientarme, a poner los pies en la tierra y mirar al cielo. Todavía no he dado el paso, sigo postergando ese cambio que necesito hacer interna y externamente.

  2. Ay Paloma! Ay ave mensajera! Muchas gracias por compartirnos siempre, tus palabras son luciérnagas luminosas en la oscuridad. Has sido una guía esencial para mi caminar. Gracias por tu generosidad.

  3. Es tan agradable el modo de narrar el paisaje emotivo en el que nos encontramos que cada vez más al leerte me confirma la preciosidad de tu voz.Gracias .

  4. Brillante, profundo y muy contundente.
    Gracias Paloma por compartir tu sabiduría y hacernos más sabios. Y porque a través de tus escritos puedo obtener más señales para mi camino de evolución, que como bien tu dices, también es la evolución colectiva.
    Gracias.
    Namaste

  5. “De lo que estamos hablando es -primero- reconocer que pertenecemos a una cultura de privilegio, accidental, de hegemonía blanca. Que esta cultura se ha construido sobre un linaje de depredación, colonización y pillaje. Que eso que llamamos nuestra vida y nuestros derechos se han conquistado gracias al robo de recursos y derechos ajenos. Esta toma de conciencia -y asumir lo que mueve en nosotros- es un paso. Nos ayuda a situarnos. Y nos ayuda a -poco a poco- asumir una cambio de posición espiritual, social, económica; es decir aceptar el cambio de paradigma, aceptar el cambio y aceptar hacer cambios.”

    Esto es propaganda neomarxista de la agenda de esclavización, pero aparte de eso fueron reflexiones interesantes.

  6. Leerte cada Luna es un viaje profundo. Conciencia, honestidad, coherencia. Me inspiras muchísimo, gracias ♥️

  7. Gracias por echar luz y claridad para poder inteligir las energías que se perciben pero que a veces desbordan y no podemos ponerles palabras. Siempre un placer leerte

Los comentarios están cerrados.