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Luna llena en Libra :: equinoccio de marzo :: unión :: separación :: reconciliación ::

La luna en el grado cero de Libra refleja su luz en el Sol en Aries. El sol en el grado cero de Aries nos habla del comienzo de nuestro nuevo año astrológico, el equinoccio de primavera en el hemisferio norte, y de otoño en el sur. Este año el sol entra en el primer signo de la rueda del zodiaco en sincronía con la luna llena.

El grado cero de Aries es el grado más importante de la rueda del zodiaco. En la astrología mundana lo llaman el grado de la humanidad, el eje del mundo. Lo podemos ver como un umbral que nos habla de un nacimiento, un nuevo comienzo, en el que se intensifica la conciencia de que lo personal es político, y viceversa.

En Libra la luna llena nos habla de una toma de conciencia del poder político – transpersonal y colectivo- que tienen nuestras relaciones interpersonales. El poder de lo íntimo. El poder de sostener nuestra integridad en la unión y relación con otro(s) ser(es). El poder de dejarnos tocar y transformar por un sentimiento compartido, por un deseo compartido. El poder de ser nosotros mismos en compañía. El poder de acoger a la otra persona, con sus luces y sus sombras. El poder de conocernos. El poder de reconocernos.

¿Reconocemos la necesidad de cultivar lo íntimo como un camino de consciencia en el mundo? ¿qué valor le damos a la intimidad como un poder de transformación espiritual, social y político? ¿qué importancia tiene para nuestro devenir colectivo que cultivemos la intimidad con integridad, honestidad y presencia? ¿cómo se expresa la falta de intimidad? ¿qué valores acompañan el ejercicio de la intimidad consciente? ¿confianza, escucha, respeto, vulnerabilidad, sinceridad, profundidad, empatía? 

¿Qué impacto tiene en nuestro devenir colectivo el que dejemos de adaptemos a la aprobación ajena? ¿qué aportamos a la narrativa colectiva cuando negamos nuestra verdad, cuando silenciamos nuestros sentimientos con tal de sostener la paz, la seguridad y la estabilidad (del vínculo, de la comunidad)?

¿A qué estamos -y no estamos- dispuestos a renunciar cuando nos comprometemos con otra persona, con un grupo, una visión o un ideal? ¿qué compromisos revelan la negación de nuestro ser? ¿qué compromisos nos invitan a reprimir nuestra rabia? ¿qué contratos con otras personas, colectivos, ideales implican una censura de nuestra verdad?

¿Qué relaciones nos hacen sentir acogidos, escuchados, aceptados?

¿Qué costo personal tiene el sostener la paz?

¿Es la paz la ausencia de conflicto?

Esta luna llena en Libra nos invita a tomar conciencia del poder de nuestros vínculos como una expresión del cambio que queremos ver y crear en el mundo. De ahí que la luz de la luna llena en Libra revele un deseo -o una necesidad- de implicarnos en la resolución de disonancias profundas en nuestras relaciones interpersonales. Estas semanas previas a la luna llena pueden haber revelado fisuras, grietas, en el tejido vincular con algunas personas. Revelaciones confusas, revelaciones dolidas, revelaciones que quiebran un ideal, que quiebran una creencia, que quiebran una unión.

Por otro lado, esta luna en Libra también ilumina las relaciones en las que nos sentimos dulcemente apoyados, firmemente acompañados en nuestro proceso de transformación íntimo y personal. Esta luna llena puede alumbrar esos vínculos liberadores y nutricios que nos acompañan en este tiempo de cambios veloces, de incertidumbres existenciales. Bajo la astrología de este tiempo más que nunca se revela fundamental que reconozcamos el poder de la intimidad -de la confianza, del cuido- como una forma de activismo político social en el que ponemos el amor en el centro de nuestra existencia, personal y colectiva.

Esta luna llena revela el valor del amor como brújula, como guía, para nuestro camino y nos ayuda a discriminar y diferenciar las relaciones que nos llaman a un compromiso de acompañamiento recíproco y equilibrado de aquellas que nos quiebran, endurecen, enfrían, asustan.

Hay relaciones que nos aterran. Hay vínculos que nos enfrentan a una vulnerabilidad no carteada. Hay personas que despiertan en nosotros una herida -antigua, profunda -de desvalorización, de desmerecimiento. ¿Qué espejo nos devuelve una imagen de nosotros que nos entristece? ¿qué situaciones nos devuelve a un lugar del pasado que ya no queremos ocupar, encarnar?

Benditos sean los vínculos que nos acompañan en el nacimiento de una nueva voluntad de expresión, creación, libertad. Benditos sean los vínculos que despiertan en nosotros la memoria de la unión sagrada, respetuosa, sincera, abierta.

Y benditos sean también los vínculos que desafían nuestra integridad, que desafían la ética de no traicionarnos más, la ética de sernos fiel. Benditos los espejos que a través de la sombra y el dolor compartido revelan la herida como un portal de unión y reconciliación.

Libra es un signo que busca la armonía, el equilibrio. Es un signo vinculado a la diplomacia, a la capacidad de generar concordia. En Libra entramos en relaciones contractuales, es decir, pactamos acuerdos. Es un signo mental, es decir que esta búsqueda del equilibrio se da en el plano de las ideas y también a través de un sentimiento de ética y de visión compartida. Y aunque esta visión tiene valor y es necesaria para la prosperidad de nuestras relaciones, también hay un universo inconsciente emocional que hace parte del cuerpo de nuestras relaciones. Si tomamos en cuenta que para negociar, pactar y llegar a acuerdos necesitamos la palabra y la escucha, la comunicación juega un rol vital en nuestras relaciones interpersonales.

Mercurio, el planeta que rige nuestra capacidad de integrar la información, de comunicar, de hablar y escuchar, esta retrógrado en Piscis hasta el 28 de marzo. Piscis es el último signo de la rueda del zodiaco. Es un signo complejo, profundo.

Bajo esta luna llena en Libra podemos sentir una disonancia entre nuestros ideales y nuestras emociones. Pensamos y deseamos una cosa, pero nuestro cuerpo está atravesado por un mar de sentimientos y emociones que parecen contradecir nuestros más grandes ideales. Tenemos tanto que decir y nos preguntamos, ¿será acogido, seremos aceptados? ¿estamos dispuestos a dejar ir una parte de nosotros para asumir la integridad que determinada relación nos pide? ¿estamos dispuestos a sacrificar nuestra máscara, nuestro control, nuestro falso liderazgo para ir al encuentro de una verdad compartida con otro(s)? ¿es nuestro orgullo más fuerte que nuestra necesidad de unión, cercanía, intimidad, unión? ¿podemos atrevernos a confesar lo que sentimos de verdad?

Libra puede quedarse en la superficie, en la nobleza de unos ideales que no atienden o cuidan las necesidades más profundas del vínculo. Esos lugares más vulnerables, más heridos, confusos, solitarios que surgen cuando el llamado a la intimidad emerge, cuando nos implicamos, cuando nuestro deseo de ser vistos y aceptados -con nuestras luces y nuestras sombras- es honrado. Y es que Libra no resuena con el camino de la sombra consciente. Libra no le gusta mirar más allá de su concepción de lo bello y de lo bueno. Libra tiene dificultades con el caos emocional.

Sin embargo, sin sombra no hay transformación, sin sombra no hay composta. De ahí que la dificultad más grande para Libra sea la muerte y el renacimiento de los sentimientos que nos unen a otra(s) persona(s).

A Libra no le gusta el conflicto, no le gusta entrar en lucha, no sabe cómo manejarse frente al caos emocional, frente a la visceralidad expresiva. La expresión de la sombra de Libra es la agresividad pasiva. Esa voz que detrás de un discurso de paz y armonía reprime la expresión más orgánica y asertiva del enfado, de la ira, de la incomodidad, de la diferencia. El signo opuesto a Libra es Aries, que nos habla de la capacidad de expresar asertivamente lo que no nos gusta, lo que nos incomoda, lo que nos hiere, nos daña, nos violenta. Puede que esta luna llena en Libra revele la violencia escondida detrás de un discurso armónico y pacifista. Puede que revele aguas turbias, removidas, caóticas detrás de palabras que intentan ordenar, equilibrar, armonizar.

El peligro con Libra es quedarnos en la superficie, en pactar acuerdos que mantengan la paz sin profundizar en las causas de los conflictos emergentes, la raíz del desencuentro, del desacuerdo. De ahí que en su dimensión más evolutiva Libra tenga que ver con el arte de mediar conflictos en vez de ignorarlos.

¿Qué implica mediar el conflicto? ¿qué destrezas o valores son necesarios? ¿qué pasa cuando el conflicto es negado, censurado, cuando no es reconocido? ¿qué pasa cuando una parte quiere un cambio y la otra no?

Es probable que bajo esta luna llena en Libra algún velo romántico, alguna idealización, o alguna alianza que creíamos pacífica se caiga y revele las aguas sombrías de un conflicto profundo no resuelto que pide atención, mirada, cuido, amor.

Es probable que esta luna llena en Libra tenga para algunos de nosotros un sabor a divorcio, a separación. Tal vez ya estamos listos para resignificar un vínculo del pasado, actualizarlo en el hoy, para dar paso a una mayor cercanía, intimidad, o a una mayor autonomía, creatividad, libertad. Tal vez ya estamos preparados para ver lo que ya no funciona en una relación como un espejo de nuestro propio crecimiento, de nuestra propia voluntad evolutiva.

El Sol en Aries hace una conjunción con Chirón. Esta luna llena nos habla de un dolor existencial vinculado a nuestro anhelo de unión, de armonía, de amor. Bajo esta luna llena es probable que se revele qué partes de nosotros fragmentadas -separadas entre sí – median e interactúan en nuestras relaciones interpersonales. ¿qué herida nubla nuestra percepción, interpretación, reacción? ¿qué dolor emerge bajo la luz de esta luna llena? ¿qué nos pide?

Esta luna llena puede revelar fisuras internas, graves disociaciones que -invisibles hasta ahora- movieron los hilos de determinados vínculos en nuestra narrativa vital. Las vemos. Nos vemos. Vemos la realidad de la otra persona. Vemos la nuestra. ¿nos sentimos?

Nos duele darnos cuenta de que es nuestra propia ignorancia la que tal vez ha contribuido al conflicto que criticamos, tememos. ¿estamos listos para asumir nuestra responsabilidad, con amor y compasión? ¿o recurrimos a defensas, escapismos? ¿maquillamos, encubrimos y controlamos, no vaya a ser que seamos descubiertos, no vaya a ser que la verdad de nuestra herida se haga pública? 

Y precisamente ese es el tema : que nuestra herida no es solo nuestra, es de todos y de todas. Al ser capaces de asumir nuestra carencia -nuestra fragmentación, nuestra ignorancia o confusión- como una herida que también es compartida, participamos y contribuimos a una conciencia colectiva que nos indica el camino de la unión. Primero una unión íntima y profunda con nosotros mismos, y después con otros y otras. Una unión íntima que pasa por la sinceridad de una confesión sanadora, de una expiación liberadora. Desde ahí tal vez encontramos el camino a una unión genuina e íntegra con quienes queremos compartir, conectar, caminar, crear.

Este deseo de integridad -de sentirnos recibidos, aceptados, valorados por lo que somos, como somos, sin máscaras ni artificios- revela también nuestra herida vincular. Muestra lo poco que nos mostramos, lo poco que nos abrimos de verdad, lo poco que nos compartimos. Muestra lo mucho que nos acomodamos al espejo del otro para reconocernos y valorarnos, para sentir que pertenecemos.

Tal vez esta luna llena en Libra revele lo lejos que estamos de sentir la plenitud de una conexión que nos haga sentir bienvenidos a la vida, al cosmos. Heridos de desamor andamos secuestrados en redes sociales, atrapados en vínculos falsos, sin piel ni cuerpo, que nos devuelven al frio de nuestra soledad.

¿No es acaso esta disociación colectiva la que nos hace sentir más solos y aislados en nuestro camino? ¿cómo restaurar la unión sagrada en un mundo en el que estamos atrapados en los dramas del trauma que se repiten a través de liderazgos narcisistas, películas, series, fotografías, memes?

Bajo esta luna llena tal vez sentimos que necesitamos negociar, necesitamos sentarnos en la mesa con otra(s) persona(s) a debatir, compartir, contrastar ideas y necesidades para crear nuevas formas de sostener vínculos interdependientes y creativos que nutran las necesidades de todas las partes implicadas.

Lo recomendable dentro de este contexto es esperar a que Mercurio recupere su marcha directa el 28 de marzo, y a la luna nueva en Aries del 5 de abril, para llegar a conclusiones definitivas. Mercurio retrógrado en Piscis nos dice que es tiempo de escuchar, movernos, compartir, sí… pero aún no es tiempo de firmar el contrato ya sea éste de unión, separación o reconciliación.

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En este enlace encontrarás las nuevas fechas de los talleres de ALQUIMIA LUNAR en Barcelona :: si sientes el llamado a hacer este taller te recomiendo que te comprometas ahora ya que no volveré a repetir este trabajo en el 2019 :: estas son las únicas sesiones de trabajo grupal que haré en España este año ::

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19 comentarios sobre “Luna llena en Libra :: equinoccio de marzo :: unión :: separación :: reconciliación ::

  1. En éste tipo de lunas vinculares siempre renacen las heridas con mi madre. Ahora que vivimos bajo el mismo techo se me hace intolerable y sólo quiero rajar y respirar de la flia por un buen tiempo…

  2. Gracias Paloma. Me ayuda mucho leerte, me acompaña. Todo esto es lo que vengo trabajando desde el año pasado, son mis placas tectónicas en movimiento: los vínculos, el desamor, la intimidad, la confianza, los abandonos, los encuentros, la comunicación. Gracias de todo corazón! ❤

  3. Estoy en un momento de mi vida que quiero buscar mi 4° hijo y tengo miedo que solo sea emocional o del momento mi luna es cáncer y ascendente piscis

  4. Hola hermoso lo comentado muy claro me pueden informar cuando es la luna oscura/negra?es en luna?llena?….gracias.😀

  5. Infinitas gracias! Siempre te leo pero es la primera vez que comento para hacerte saber que lo que escribes es la vibración del cosmos hecha palabras y para mi es un noble vehículo para la evolución y la conciencia. Sigue haciendolo! Seguro el dharma te lo devuelve multiplicado. Que así sea!
    Bendiciones!

  6. Estoy muy agradecida de encontrarte en mi camino. Gracias por compartir tu sabiduría. Respiro cada palabra. Espero pronto tener la posibilidad de un espacio de lectura de mi carta. Estoy en el proceso de juntar el dinero.

    Abrazo enorme. Gracias por el despertar.

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