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Luna llena y eclipse lunar en Leo :: en primera persona :: la flecha de la memoria ::

:: En primera persona :: las energías del 2019 ::

En estos pasadas semanas he estado inmersa en la intensidad de navegar la astrología del 2019. Esta semana he terminado de grabar los audios de :: Tiempo Agua :: Construir la Esperanza :: la guía e inspiración astrológica para el 2019 ::

Este proyecto consta de la entrega de un audio de más de una hora de duración para cada signo de la rueda del zodiaco en el que delineo la energía astrológica y arquetípica más relevante del año.

El año pasado con :: Puente Tierra :: Encarnar la Voz :: inicié esta aventura astrológica-sonora. Este año he podido integrar las lecciones aprendidas gracias a :: Puente Tierra :: Encarnar la Voz :: y aunque el proceso fue menos intenso y desafiante que el año pasado, la experiencia no deja de ser exigente en términos de tiempo, energía y concentración.

El proceso creativo detrás de los horóscopos anuales pasa por varias etapas. Entre el proceso de investigación y estudio de los tránsitos planetarios del año, la escucha intuitiva de las energías arquetípicas que se movilizan, su integración en la escritura y la grabación de los audios, hay meses de trabajo y horas de dedicación en los que mi energía está completamente volcada a darle un orden y una forma coherente al material astrolñogico para poder transmitirlo en los audios.

Las semanas previas a las grabaciones suelen ser las más intensas ya que es un pasaje en el cual mis resistencias emergen -mis derroteros internos-, tiempo en que me toca superar mis limitaciones y miedos. Es un tiempo en que me suelo aislar, en el que tengo que estar muy atenta a mi energía, a cuidarme más. Suelo necesitar recogimiento, estar más atenta a mis prácticas para sostener la concentración y el foco que implica llevar este proyecto a buen puerto.

El proceso de grabación lo vivo como un salto al vacío. Cada audio es una invitación al vuelo, a confiar en mi, en la astrología, en mi voz… y , en cada audio, uno a uno, no deja de sorprenderme cómo la energía se va ordenando y encauzando. Aunque elaboro un texto escrito para cada signo, los audios no son una lectura lineal de los textos que preparo. Más bien son una danza entre el seguir el mapa escrito y ,abierta a la improvisación que el presente ofrece, fluir con lo que emerge.

Esta combinación entre el rigor de la investigación – y la construcción de los textos- y la improvisación en vivo para cada signo es lo que, a mi entender, hace que cada audio tenga la energía que le corresponde a cada signo. Hay audios que son muy fáciles y fluidos de hacer, otros que cuestan mucho más. Desde mi ventana eso refleja la energía evolutiva del signo expresándose en el proceso. Los signos que más cuestan narrar suelen ser los que tienen los tránsitos más desafiantes del año.

Estoy consciente de la responsabilidad implícita en viajar en el tiempo y encarnar mensajes que influencian la vida de quienes los reciben. Desde esta responsabilidad consciente es que abordo la tarea como un rezo, una plegaria, un servicio en el -que sin caer en la trampa de la exigencia ni del deber- sí asumo esta responsabilidad lúcida y consciente. La vivo con gozo y alegría y también honro el rigor que esta sagrada tarea merece.

Viajar en el tiempo, navegar las corrientes energéticas del año y traer sus mensajes aquí y ahora es una aventura, y la razón por la que comparto mi proceso hoy es porque así como sentí que el 2018 era un antes y un después en nuestra vida, un puente entre tiempos, siento que el 2019 es un año lleno de oportunidades creativas así como un campo minado de trampas ilusorias.

El 2018 resultó ser un año bisagra entre el pasado y el hoy. Muchas puertas se han cerrado, contratos del alma han cumplido su tiempo y una nueva energía se abre paso, liberada de las garras del pasado. Me parece que el 2019 será igual de intenso y de épico que el 2018 pero en un registro completamente diferente. Siento que este cambio de registro tiene que ver con la presencia del agua. Entonces, el propósito de este texto es el de presentar las energías de este año y darle la palabra al agua.

En este enlace y en este enlace puedes leer los dos artículos que ya he publicado en tornos a las energías evolutivas del 2019 . Y aquí encontrarás el artículo sobre la luna llena en Cáncer donde también toco temas relevantes a la visión del año.

:: la flecha de la memoria ::

En el 2019 hay mucho fuego (Júpiter en Sagitario y Chirón en Aries) y mucha tierra (Urano en Tauro, Saturno en Capricornio con Plutón y el nodo sur de la luna y una alienación planetaria en Virgo en Septiembre). Esto son energías dominantes este año, sí, y, sin embargo, siento que es el agua la que trae el mensaje más relevante del año, la que nutre a la tierra y la que le da sentido al fuego. Sin el agua, la tierra se seca, el fuego arrasa.

El nodo norte de la luna (la flecha evolutiva de nuestro movimiento creativo) se encuentra en Cáncer y Mercurio hace sus tres movimientos retrógrados en signos de agua. Este es lo que llamo el tiempo agua, la voz de nuestra esperanza. Sin agua no hay vida, dentro y fuera de nosotros.

El elemento aire tiene poca fuerza este año, por lo que es probable que estemos menos en la mente, menos en la lógica, menos en la abstracción y nos moveremos más hacia los terrenos del cuerpo, de la pasión y del sentimiento. Y es dentro de esta configuración básica de los elementos que este año el agua es nuestra maestra, nuestra aliada, nuestra flecha, nuestra diana, nuestro norte, y nuestra danza.

Algunos de los términos que surgieron en los momento de improvisación durante la grabación de los audios son : activismo emocional, vulnerabilidad consciente, eco intimidad, inteligencia tierna, entre otros… siendo estos algunos de los reinos del agua y su palabra.

Creo que el 2019 es el año de la verdad. Tocamos la verdad, la verdad nos toca, nos toca de verdad, profundo. La verdad nos flecha, hasta el fondo de nuestra esencia.

Y este año está también minado de mentiras externas e internas (nuestros autoengaños) que bloquean, interfieren con la flecha de la verdad. Esa flecha luminosa que nos despierta del trance hipnótico en el que hemos caído. Ese lugar en el que -por las razones que sea- estamos atrapados, seducidos, adictos, acomodados. Esa flecha que rompe el hechizo, nos sacude, cala hondo y levanta memorias de tiempos olvidados, tesoros ocultos, dones dormidos.

Y este año también hay muchas flechas envenenadas. Esos encantamientos virtuales, esas falsas luces y fuego fatuos, esas distracciones de trances pseudo espirituales, de ceremonias escapistas, de idolatrías digitales, de ascensiones narcisistas multiplicadas en cada interferencia, en cada interrupción de nuestro tiempo presente. Distracciones que abrazamos para no ver ni sentir la verdad, para que la luz de la verdad no revele el borde de la jaula dorada en la cual nos hemos acomodado, en la cual estamos presos.

En el 2019 la verdad brota del agua profunda de nuestra memoria. La flecha que nos despierta se llama campo unificado de conciencia del agua… es decir nuestra inter conectividad biológica, molecular. La verdad del agua planetaria, eco de nuestra agua interna, habla. Tiene la palabra.

En el 2019 estamos llamado a cuidar, nutrir nuestro jardín interior, es decir nuestros sentimientos encarnados en un cuerpo vivo, vital. Un cuerpo que siente, que no teme sentir. En el 2019 estamos llamados a encarnar el agua del sentimiento como la raíz de nuestro ser como un paradigma de transformación social y política. No hay otra salida: es solo a través del sentir profundo que ablandaremos la rigidez de unas estructuras cuya violencia es insostenible, intolerable.

El 2019 es un año de potenciales creativos enormes y, a la misma vez, vamos a ver cómo el colapso de la realidad nos empuja, nos desafía a movernos, a implicarnos, a desperezarnos y desacomodarnos para encauzar esta expansión y creatividad, para movernos con ella, para construir con ella la esperanza.

El 2019 es el año en el que nuestra respuesta creativa a los ciclos de caos y colapso brota de nuestra esencia, de lo profundo de nuestro ser, de nuestra agua… ¿y qué hay más profundo que nuestra agua?

Este es el año en que nuestro don, nuestro tesoro, nuestra medicina brota, se abre paso, se expande. Brota, y puede que duela, como puede doler un parto. Porque también podemos parir una nueva realidad con gozo, aunque este gozo implique hacer el duelo, ancestral y profundo, de reconocer que somos la generación testigo de la muerte de una era. Somos la generación testigo de un fracaso. Y somos la generación polinizadora del nuevo tiempo.

El despertar es doloroso cuando constatamos que el sueño que soñamos, que la visión que creíamos tener para nuestra vida como continuidad narrativa de la de nuestro linaje, cambia, aquí y ahora. No vamos a vivir el futuro que creíamos soñar, no vamos a vivir el futuro que queríamos habitar. Vamos a despertar a otro tiempo mientras el tiempo sobre el que nos hemos apoyado hasta ahora muere, agoniza, colapsa.

Y es un duelo, sí, y es un gozo también, porque nos liberamos de un sueño que se nutre de la explotación y la esclavitud de la tierra, que se nutre de la violencia, que se nutre de la avaricia, del control de los recursos, de todo lo bello y sano que nos ampara y arropa, eso que llamamos la vida. Y si no lo queremos ver, si no estamos listos para verlo, este año el velo se rasga y hará que estemos listos.

¿Este es el año de la verdad, o es el año de la mentira? ¿De qué lado del velo nos colocamos?

Entonces, a lo largo del año, luna a luna, iremos profundizando en esta concepción de habitar con belleza, amor y gozo un tiempo que colapsa, un ciclo evolutivo de caos, conscientes de que lo que encarnamos -de lo que construimos en cada paso que damos- es la esperanza de dar paso al tiempo vida, al tiempo agua.

El 2019 nos llama a un compromiso de encarnación auténtica -de habitarnos, de pertenecernos en cuerpo y alma- para estar en unión, armonía, apoyo, resonancia con la verdad que la tierra nos está mostrando. Una verdad que no pasa por nuestra mente. Una verdad que deja de ser una idea, un ideal, que predicamos y no caminamos. Una verdad que pasa por la emoción y la vulnerabilidad de sentir el tiempo hablarnos, como flecha que traspasa las capas de angaño, y despierta la memoria de lo que somos.

Nuestra mente está hechizada, hackeada, ocupada. Nuestra mente sabe la verdad y no puede hacer nada porque está adicta a la mentira. Y como este año no hay movimientos planetarios significativos en los signos de aire, tenemos una oportunidad de que la verdad -el mensaje de la verdad- nos penetre, nos traspase, y tal vez, sí, por donde más duele. Pero también por dónde realmente podemos escuchar, recibir, acoger, integrar y acunar esta voz que es en nuestro corazón hecho cuerpo.

Entonces la pregunta que el espíritu del 2019 nos hace es ¿qué es esencial para la vida humana? ¿sabemos lo que significa el colapso del tiempo? ¿qué significa ser humanos?

¿qué vamos a encarnar en este tiempo?

¿qué significa estar encarnados como humanos en esta tierra, en este tiempo?

Lo que llamamos colapso del tiempo es la realización del costo de la industrialización del planeta para la continuidad de la vida. Lo que llamamos el colapso del tiempo es la realización de que en los próximos años (no muy lejanos) la seguridad básica (alimento, techo) no estará garantizada para un porcentaje cada vez más masivo de seres humanos. El colapso del tiempo es la realización de que la creencia de que algunos países y sociedades están al margen de esta realidad es una ilusión.

Es la era industrial la que colapsa. Es la modernidad la que colapsa. Pero hay otro tiempo, un tiempo eterno, un tiempo agua, un tiempo amor que fluye en la memoria de cada ser vivo del planeta … y estamos conectados, ¿o no?

Entonces la salida creativa de la narrativa opresora del miedo al colapso es cultivar nuestro tiempo agua, nuestro ecosistema emocional, porque para sustentar la conciencia del 2019 vamos a necesitar inteligencia y madurez emocional. Este es un camino que va hacia adentro, profundo en las capas de nuestro inconsciente, para brotar y resurgir. Ahí en lo profundo encontraremos los recursos para salir a flote, conectar, compartir, unirnos.

Si algo nos ofrece Mercurio en su ruta del agua este año, en su movimiento por las capas profundas de nuestra psiquis, es el potencial de recordar, reconectar y hacer nuevas conexiones.

Nuestro ecosistema emocional es el jardín interior del nuevo mundo que queremos ver crecer, que queremos nutrir, que queremos ver brotar de las ruinas del colapso. Entonces el 2019 es el año en que primero nos situamos en esta narrativa, la aceptamos. Y es solo desde ahí que tenemos la oportunidad de transformar el guión del devenir, de dar un giro a la historia que nos ha sido impuesta y de colocarnos de lado de la vida. Y para esto hemos de reconocer y aceptar que la vida se degrada y que nos estamos degradando con ella.

Que nuestros valores se degradan, que nuestra capacidad de sentirnos partes de la interconectividad de un sentimiento biológico de pertenencia se degrada. Que nuestras relaciones se degradan. Que nuestra comunicación se degrada. Que nuestra capacidad de sostener vínculos húmedos, íntimos, vulnerables, profundos, se degrada. Que nuestra capacidad de escucha se degrada. Que nuestra capacidad de nombrar nuestra verdad se degrada.

Que nuestra humanidad se degrada.

Que vamos todos y todas muy rápido, que estamos muy entretenidos con nuestras películas -ya sean las de las pantallitas, ya sean las de nuestras fantasías escapistas, ya sean la de nuestras guerras por tener la razón- y no estamos enraizados. Estamos arriba, en la mente, todo palabra, estamos en el aire, sin pie en tierra. Y desde este lugar no puede haber unidad, no puede haber un verdadero encuentro, solo disociación.

Es el agua la que une, y une a través de un sentimiento de humildad y vulnerabilidad compartida. Une a través de la sanación de bracear juntos la raíz herida que nos une. Solo ahí la reconciliación que tanto anhelamos se puede dar. Reconciliación con nosotros mismos. Reconciliación con quien estamos en conflicto. Reconciliación con quien estamos en lucha.

Entonces puede que nos demos cuenta de que en realidad no estamos caminando un proyecto espiritual, político, social unificado, íntegro, coherente con las verdaderas necesidades del este tiempo. Que seguimos alimentando la fragmentación, la separación, la polaridad binaria, que seguimos queriendo ascender sin raíces, sin cuerpo. Que no queremos entrar en el cuerpo, profundo, no queremos sentir lo que implica estar vivos en la tierra, en este tiempo.

Entonces esta es una de las voces de la energía del 2019 y , a medida que nos acercamos a la alienación planetaria en Capricornio en el 2020, en la medida en que estamos en la era de la conjunción de Pluto, Saturno y el nodo sur de la luna en Capricornio, parece que nos topamos con un nudo kármico rancio y duro. Entonces también parece que nos toca asumir el hubris de nuestros ancestros, esas estructuras autoritarias a través de las cuales se expresa el poder, la varicia, el control y la explotación.

El 2019 es un año semilla. Cómo nos ordenamos, cómo invertimos nuestro tiempo y cómo sostenemos nuestro foco determinará la evolución de los próximos 5 años. El 2019 nos ofrece la oportunidad de rectificar, corregir, redirigir nuestro cauce, nuestro rumbo para comprometernos con la verdad. No la verdad rígida, dogmática, herramienta de control que domina, somete. No. La verdad fluida, abierta, transparente. La verdad del agua, que somos y nos une al todo.

Luna llena en Leo y eclipse lunar

Bajo esta luna llena en Leo cerramos la primera temporada de eclipses abierta con la luna nueva y eclipse solar en Capricornio el seis de enero. Este tiempo entre eclipses nos ha revelado un micro-relato del potencial evolutivo y creativo de este año.

Si esta temporada nos ha sacudido, si hemos estado debajo de la ola -o de la manta-, si nos hemos sentido oprimidos por sentimientos de desasosiego, ira, desesperanza, agotamiento… si la depresión nos ha venido a visitar… entonces las energías del eclipse en Capricornio han estado haciendo su trabajo.

Saturno y el nodo sur de la luna en Capricornio juntos son coordenadas duras, rígidas, que nos hablan de nuestra resistencia (consciente o no) a que se desate un nudo kármico, a soltar una estructura, una narrativa que ya no nos puede acompañar en nuestra visión de futuro. Si nuestro deseo e intención es desplegar nuestras alas creativas, necesitamos abrirnos al proceso que implica desatar este nudo, y este proceso implica aceptar y honrar el fin de un tiempo, el final de una manera de abordar nuestra vida. Se acabó, dice este eclipse. Es tiempo de elegir, dice Leo.

En estas dos semanas hemos experimentado la primera fase de la fricción entre la expansión de Júpiter en Sagitario y la contracción de Saturno en Capricornio. Este es un diálogo que nos acompaña todo el año.

¿confío o no confío? ¿es real? ¿me lo creo? ¿podré?

La luna llena y el eclipse en Leo apoya y alimenta el fuego de la confianza de Júpiter en Sagitario. Venus en conjunción con Júpiter en Sagitario también le da cuerpo y esencia a la visión creativa y expansiva de futuro que se va fortaleciendo en nuestro interior. Hay esperanza, hay luz, hay deseo, sí, y…  ¿hay energía? ¿hay fuerza para sostenerlo? ¿hay cuerpo? ¿hay tiempo?

Tal vez para algunos y algunas estas semanas han revelado las correcciones, los ajustes estructurales del uso de nuestro tiempo y prácticas necesarios para sostener el fuego expansivo de nuestra visión.

Abrazar la vida en su totalidad, con sus luces y sus sombras, es un acto de amor intenso, enorme, y el fuego de esta luna llena en Leo -en armonía con Júpiter y Venus en Sagitario- nos invita a encender este fuego, a honrar esta llama, a comprometernos.

Este es un compromiso enamorado que brota de la pasión de encarnar y crear nuestra visión paso a paso, día a día; que brota de nuestra voluntad de construir nuestra visión. No es un compromiso rígido, frio, exigente. Es un compromiso cálido, próximo, amoroso. Es un compromiso creativo. Es un compromiso creador.

Este es el fuego que necesitamos para calentarnos del frio espiritual que el miedo puede estar causándonos. Miedo a no realizar nuestra visión, miedo a no poder dar cuerpo y forma -alas- a lo que despierta en nuestro interior.

Las estructuras fosilizadas de nuestra psiquis son el bagaje ancestral que se resiste ferozmente a esta apertura. Bajo esta luna llena podremos ver con claridad cómo nuestro juego puede estar secuestrado por creencias opresoras y limitantes. Cómo opacamos nuestro brillo obedeciendo estas sentencias del linaje que nos repiten, una vez más, ¿quién te crees que eres?, ¿qué pensarán o dirán de ti?

Tal vez bajo esta luna podemos constatar cuánto dolor y desamor hay detrás de estas creencias-sentencias, cuántas memorias de desvalorización, cuánto pasado -frio y triste- habla todavía a través de nuestra niña o nuestro niño interior solitario, herida.

Esta luna tiene el potencial de revelar la luz, el brillo expresivo que late debajo de las estructuras rígidas del pasado que colapsan. Bajo esta luna la invitación es a no sucumbir bajo el peso de la desesperanza. Bajo esta luna la invitación es ir al encuentro de nuestra creatividad – voz rescatada de nuestra infancia- y, así como estemos, así como nos sintamos, acogernos incondicionalmente en torno al fuego de nuestro deseo.

Esta luna llena en Leo y eclipse lunar es un pase de batón, el último coletazo de las lecciones evolutivas de los eclipses en Leo. Las lecciones del nodo norte en Leo empezaron en marzo del 2017. Entonces, esta luna llena en Leo también es una oportunidad de recapitular cómo este fuego creativo y expresivo de Leo se ha ido incorporando e integrando en nuestra vida a lo largo de este tiempo.

A partir de esta luna llena, pasamos página, entramos definitivamente en el ciclo evolutivo de Cáncer donde (bajo esta luna llena) ya está el nodo norte de la luna. Entonces este eclipse lunar en el fuego de Leo tiene también codificado la impronta del agua de Cáncer en su mensaje. Entonces, bajo esta luna llena, cuando encendemos nuestro fuego, también honramos nuestra agua

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Los audios de TIEMPO AGUA :: CONSTRUIR LA ESPERANZA :: estarán listos para este lunes 21 de enero :: la página de pago está en este enlace :: los audios estarán a la venta hasta el equioccio de marzo ::

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He abierto el calendario de citas para lecturas astrológicas :: hay plazas limitadas :: acércate a este enlace para leer las condiciones y hacer tu cita, si sientes el llamado de conocer tu carta astrológica o de volver a trabajar conmigo ::

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En este enlace encontrarás las nuevas fechas de los talleres de ALQUIMIA LUNAR en Barcelona :: si sientes el llamado a hacer este taller te recomiendo que te comprometas ahora ya que no volveré a repetir este taller en el 2019 :: estas son las únicas sesiones de trabajo grupal que haré en España este año ::

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14 comentarios sobre “Luna llena y eclipse lunar en Leo :: en primera persona :: la flecha de la memoria ::

  1. Yo ya los tengo y agradezco tanto como en el 2018, la lucidez y el cuidado con la que nos entregas este trabajo tuyo. Gracias siempre. Sol

  2. Hola Paloma, Somos un grupo de mujeres de Argentina que seguimos tu trabajo con entusiasmo Y admiración. Nos ayuda y nos ha ayudado mucho en nuestro trabajo de cada día. Algunas de nosotras quisiéramos adquirir y compartir los audios sobre los signos. Quisiera saber si eso es correcto para ti. Quedo a la espera de tu respuesta. Un cordial saludo y felicitaciones por el gran trabajo qué haces. Magui

    Enviado desde mi iPad

  3. Hola, un commentario de agradecimiento desde Italia…
    Por la ispiracion que rappresenta este trabajo, por el estilo narativo …por la integracion de estrellas, caminos de vida, y caminos de arte. Gracias de corazon

  4. Gracias, gracias, gracias… Resueno, concuerdo desde el sentir de mi alma… Felicidades y reconocimiento a tu ser, a tú gran labor al servicio… Muchas bendiciones y un gran abrazo

  5. Tu entrada de hoy, Paloma, me ha hecho saltar las lágrimas… esa sensación de espera, de encontrarme sentada en mitad de una escalera como mirando hacia abajo, temiendo subir hacia lo desconocido… esa sensación de frustración, de incapacidad, de enojo… La descripción minuciosa de tu proceso, de tu trabajo… tu sentir en cada momento, mostrándote frágil, dubitativa e intuitiva, permitiéndote tmb la improvisación… es toda una enseñanza que agradezco hayas compartido… a parte del cuerpo del texto y el precioso mensaje… mostrarte humana, mostrarte sin máscara… gracias… Un abrazo de agua para ti

    Raquel Mancera

  6. Muchas gracias 🙏

    Mariela Leonardelli Naturopatia Holistica Coach-Armonizacion RefelxEmocional Telef: 0034 686309893

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