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Luna llena en Géminis :: flecha luminosa :: la pregunta que libera ::

Venus es la gran desconocida de la astrología. Tan cerca de la tierra, tan lejos de nuestra conciencia. Venus es la belleza, lo femenino, el arte, la creatividad, el deseo. Estas son las dimensiones más conocidas y accesibles de esta energía arquetípica. Si Venus (Afrodita) es la diosa del amor, ¿de qué amor y de qué tipo de diosa hablamos?

Nuestra Venus astronómica, la que se mueve y danza en el cielo, la que forma una rosa y una estrella de cinco puntas, la que tiene un patrón geométrico y matemático de frecuencia armónica, es ante todo una vibración . Seguir a Venus en el cielo – sincronizarnos con su danza, su ciclo, sus tiempos- es una manera de conectar directamente con su frecuencia. Es potenciar su vibración en nosotros. Es encarnar su magnetismo. Como es adentro es afuera. Seguir a Venus en el cielo es despertarla en nuestro interior.

La historia de Inanna, Reina del Cielo y de la Tierra, es el mito sumerio que sigue a Venus en nuestro cielo como estrella del amanecer y como estrella del atardecer.

Inanna- Ishtar – Afrodita : el origen de lo nuestra diosa occidental es nuestra Venus celeste.  De Inanna a Afrodita hay un recorrido, una ruta. Algunas de las coordenadas de esta ruta se han perdido por los caminos evolutivos de la diosa.

Así como debajo de una iglesia encontraremos primeros los templos que honraban la tierra, y así como debajo de las primeras piedras late el pulso del agua, así, retrazar la arqueología de un mito nos lleva a su origen.

Este recorrido sobre los pasos de la diosa hacia su origen es una fuerza mítica que nos despierta, nos inspira. Esta es la invitación que nos hago :: caminar con Venus su ciclo de 18 meses siguiendo su tránsito en el cielo acompañados del mito de Inanna. 

El 6 de enero Venus alcanza su mayor altura en nuestros cielo. A partir de ahí irá en descenso, mes a mes hasta julio, hasta desaparecer. Resurgirá como estrella del atardecer en septiembre y a partir de ahí irá creciendo en brillo y altura. Este camino de descenso y ascenso de Venus, es el camino de descenso y ascenso de Inanna.

Esta es una invitación a sincronizarnos con el nuevo ciclo de Venus que comenzó con la conjunción del sol y Venus el 26 de octubre. Semilla que nos acompañará hasta mayo del 2020.

Te invito a que te unas a LA VOZ DE VENUS para caminar con Venus en el cielo como Estrella del Amanecer y como Estrella del Atardecer. Para más información sobre este proyecto sigue este enlace ::

:: LA VOZ DE VENUS :: el RETORNO del ESPÍRITU CREATIVO FEMENINO :: del 06 de enero del 2019 al 13 de mayo del 2020 ::

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Este pasado lunes he publicado un nuevo artículo titulado :: Venus directo :: Mercurio retrógrado :: ética e integridad :: hablemos de dinero

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Luna llena en Géminis :: flecha luminosa :: la pregunta que libera ::

Hoy viernes la luna en el grado cero de Géminis hace su oposición mensual con el sol en el grado cero de Sagitario. El sol y la luna están en cuadratura con Marte en Piscis. El sol está en conjunción con el Júpiter en Sagitario y Mercurio, regente de Géminis está retrógrado en Sagitario. Esta configuración astrológica se llama una cuadratura en T, en signos mutables.

Una manera de integrar o trabajar con la tensión energética de la cuadratura en T es orientar nuestra atención al cuarto signo que completa la cruz, en este caso Virgo. Virgo siempre nos convoca a honrar el detalle, a cultivar la conciencia de los actos cotidianos. En este mar de energías en movimiento Virgo es el ancla.

Pequeños cambios hacen grandes diferencias. Hábitos, rutinas, prácticas, alimentación, orden, limpieza. Ahí en lo pequeño veremos la magia de lo inmenso alinearse con nuestra voluntad, foco, e intensión. En estos días, para no perdernos, para no despistarnos, lo mejor es honrar la tarea y dedicarnos a ella.

Hoy el sol proyecta su luz sobre la faz de la luna que a su vez alumbra nuestras noches. Entre la luna nueva en Escorpio, el 7 de noviembre, y la luna llena de hoy, a medida que la luna ha ido creciendo, algo se ha ido iluminando y clarificando dentro nuestro, en nuestro entorno. La luna llena revela, alumbra, ilumina.

En estas dos semanas han habido suficientes cambios planetarios como para hacernos sentir que estamos otra vez en tierra extraña, incluso cruzando mares lejanos. Hay una parte de nosotros que se siente descolocada, perdida en esta experiencia épica y mutable de la realidad.

Hace solo dos semanas estábamos honrando el portal de la luna nueva en Escorpio, con Venus retrógrado en Libra, Júpiter en el último grado de Escorpio, Marte en el último grado de Acuario y los nodos de la luna culminando su tránsito de 18 meses en el eje de Acuario y Leo. Ahora Venus ya recuperó su marcha directa, Júpiter está en Sagitario, Mercurio está retrógrado, Marte (después de 7 meses en Acuario) ha hecho su entrada en Piscis y los nodos de la luna ya están transitando por el eje de Capricornio y Cáncer. 

Encontrar la claridad y la estabilidad interna en este mar en movimiento es un desafío. Más cuando Mercurio -regente de Géminis y de esta luna llena- ya está emprendiendo su marcha retrógrada en Sagitario. Puede resultar agotador entrar en el campo energético de otro planeta más retrogradando después de un año en el que la constancia ha sido el ir hacia atrás. Resulta agotador constatar cómo el pasado no resuelto puede llegar a tener tanto poder en nuestra vida. Puede resultar agotador resistirnos a seguir zambulléndonos en los lugares que piden rescate, liberación, verdad.

Necesitamos aire. Necesitamos luz. Necesitamos un respiro que nutra una visión fresca, renovada, creativa.

Por momentos respiramos. Sentimos descanso. Se abre la visión, podemos salir a la superficie, una confianza renovada nos levanta: estamos presentes.  Y, de nuevo, vuelve la ola y nos convoca a la retirada, al descenso, al retroceso, al descanso, a la pausa. No hay tregua. Un mar de emociones se presenta y volvemos a dar vueltas en esta espiral, en esta centrífuga de intensidades somáticas, de sentimientos ancestrales reprimidos, de voces que emergen de las profundidades del alma.

Y si la ola no nos convoca desde el interior, entonces los desafíos y límites externos -que toman forma de conflictos y dificultades- detonan desde afuera estos sentimientos de agotamiento, disolución, inseguridad y desasosiego.

Algunos perdemos la esperanza de que este movimiento tenga sentido, pertenezca a un orden. Queremos una salida, ahora, ya. Qué pare, pedimos. ¿Hasta cuándo?, preguntamos. Queremos sentir el borde, el límite de esta realidad. Queremos que algo nos contenga, nos proteja. Queremos dejar de sentir el abismo que nos arropa y se revela en toda su inmensidad. Queremos pisar firme, seguro. Y la firmeza de la tierra se diluye bajo nuestros pasos. ¿Qué está pasando con nuestra realidad? Nos preguntamos. ¿Dónde está nuestra visión?

Y desde esta pregunta invocamos a nuestros dioses y diosas, a nuestras medicinas, a nuestros trucos adiestrados para romper el hechizo que atenta contra el imperio de nuestras certezas. Y nos damos cuenta de que nuestros recursos, nuestras ceremonias, nuestras terapias, nuestras ayudas, nuestras leyes y creencias, no nos sustentan como antes.

¿Y qué hacemos para parar esta narrativa que desafía nuestra identidad, nuestro sentido de pertenencia? ¿Podemos controlar eso que atenta contra nuestra versión de la realidad? ¿Se trata de controlarlo? ¿Nos aferramos a las formas antiguas? ¿Nos endurecemos? ¿Recurrimos a cerrar nuestra visión? ¿Recurrimos a preservar nuestra burbuja? ¿Nos aferramos a dogmas, normas, reglamentos para apoyarnos? ¿Nos abrimos al cambio? ¿Nos abrimos con curiosidad y asombro? ¿Nos abrimos a lo inesperado?

Tal vez el sentimiento de mareo que nos ha provocado la secuencia de planetas retrógrados -todo el año- cumple la función de sacudir nuestra versión de la realidad. Nuestras bases se tambalean. Nuestras historias ya no nos sostienen, o ya no sabemos cómo sostener nuestras historias. Nuestros cuentos -nuestra versión de cómo describir lo que somos, lo que hemos hecho, lo que deseamos hacer y lo que nos rodea- parecen de cartón, han perdido su brillo seductor. Es como si estuviéramos en los escenarios de siempre, sin el encantamiento vibrante que nos entusiasmó o enamoró en su tiempo, en su momento. Un vacío creativo nos sumerge en la repetición de lo familiar, y el sabor que nos alimentó ha perdido su potencia y su belleza.

Si este es el clima que navegamos en estos momentos, si nos sentimos atrapados en un bucle -espiral de la cual no encontramos la salida-, la clave nos la da el sol en conjunción con Júpiter en Sagitario. Su luz, reflejada en la luna, ilumina nuestro cuerpo emocional. Esta combinación nos ofrece el poder de la pregunta creativa.  La pregunta es la flecha luminosa que nos rescata de la locura de nuestra mente binaria, comparativa, y nos lanza a abrirnos a la visión de una dimensión más abierta, amplia, cósmica y universal de la realidad.

Interrogar el síntoma, dar voz a lo que duele, sin juicio, sin censura: simplemente preguntar, ¿quién eres, de dónde vienes, qué mensaje tienes para mi?  

A veces -a menudo- la pregunta es detonante suficiente para que la resistencia se ablande, para romper el hechizo de la comparación, para que las verdades que convergen dentro nuestro encuentren cauce, voz y palabra para salir a la luz.

La pregunta creativa es la que -con el amor del buen humor- en vez de condenar lo que sentimos, -o lo que nos desafía y nos atrapa-, interroga. Podemos hacer una lista de preguntas, infinitas. Solo hacer la pregunta, sin respuesta -todavía- detona un proceso que nos hace receptivos. Nos abre a recibir, nos saca de la queja, de la contracción del miedo. En la pregunta honramos la virtud de la curiosidad, la apertura a dejarnos sorprender, la belleza de convocar el asombro ante lo desconocido.

La pregunta obra la magia del espíritu, despereza nuestra pasividad, nos convoca a la presencia, da voz al movimiento. Antes de que emerjan respuestas, solo pueden haber buenas preguntas.

Y si el arte de interrogar nuestros síntomas convoca a las voces silenciadas a contarnos su historia, ¿cómo será abrir un camino de intimidad hacia el otro haciendo preguntas? ¿No es acaso la pregunta el puente, el eslabón, el punto del tejido que sostiene el vínculo? ¿No es acaso la pregunta la puerta a la intimidad?

¿cómo estás? ¿cómo te sientes?¿es un buen momento para hablar? ¿te interrumpo? ¿cuándo te va bien? ¿te apetece? ¿cómo lo ves? ¿cuento contigo? ¿colaboramos?

Bajo esta luna de mutación energética emerge el potencial de un renovado optimismo. Brota la esperanza al darnos cuenta de lo liberador que es aceptar nuestros movimientos emocionales sin juzgarlos, sin intentar controlarlos, sin miedo a zambullirnos ahí dónde nos convocan a ir.  Acoger las voces de los diferentes síntomas que emergen, aceptar el malestar como la invitación a cruzar la puerta -a ablandar la dureza, a rescatar la energía secuestrada en el pasado- se convierte en una práctica que fortalece un músculo sutil hasta ahora desconocido.

Los movimientos que han removido nuestro cuerpo emocional han desatado nudos de traumas antiguos. Un núcleo duro, rancio, fosilizado se ha ablandado, se está ablandando. La fortaleza que hemos adquirido al estar presentes en medio de la intensidad de la energía emocional ha fortalecido nuestra templanza, nuestra voluntad de madurar y nuestra resiliencia espiritual. En medio de la centrífuga energética nuestro corazón está presente.

Hemos aceptado que se desmantelen las mentiras y a la vez hemos encontrado otras vías de expresión con las cuales dar cauce a nuestra verdad. Este proceso nos ha permitido experimentar una actualización de nuestra versión, nuestro ser. Nuestro verso -nuestra palabra- se hace más cónsona y auténtica con quienes somos hoy, no ayer.

Algunas hemos desenmascarado una mentira cuyas raíces preceden nuestro nacimiento. Hemos visto el engaño de narrativas familiares y colectivas en las cuales creímos, y a las cuales -por ingenuidad, ignorancia, dolor, miedo, soledad, adaptación, necesidad de pertenencia- aceptamos entregarnos, sacrificarnos.

Entregamos nuestro corazón a redes ideológicas, a proyectos sociales, a cuerpos ceremoniales, a colectivos y círculos, que ahora ya no sustentan nuestra versión del ser. Lugares en que nuestro verso no es aprobado, recogido, acogido, valorado, validado. Lugares en que lo perverso (lo que está fuera del verso) se ha revelado tóxico, dominante.

Lo perverso siendo las mentiras. Lo perverso siendo la disociación entre la palabra y la acción. Lo perverso siendo lo que corrompe las relaciones recíprocas, igualitarias, respetuosas. Lo perverso siendo el uso y el abuso de la energía propia y ajena. Lo perverso siendo la represión, la censura.

Y ahora con Marte fuera del territorio de Acuario (donde retrogradó en julio) empezamos un proceso de digestión energética de este largo tránsito. La desprogramación de una autoridad mental antigua revela ahora sus dimensiones corporales y somáticas.

Marte en Piscis lleva la experiencia de desprogramación mental de Acuario al campo del alma. Ahora tenemos que digerir las implicaciones emocionales y espirituales del imperio que se ha desmontado en nuestra mente.

Por eso, tal vez, estamos un poco desorientados. Tal vez por eso no estamos muy enraizados. Tal vez por eso necesitamos cuido, pausa, reposo, descanso para que nuestro cuerpo – avatar de nuestra conciencia y totalidad- acoja la información que se ha revelado a lo largo del año.

Acuario es un signo de aire, fijo. Marte ha pasado de la quietud, la rigidez y la frialdad de Acuario a la intensidad emocional de Piscis. Piscis es un signo de agua y mutable. Para algunos este tránsito de Marte por Piscis puede doler, ya que, sin la armadura de nuestra defensas racionales e ideológicas, sin la fría espada de nuestro intelecto, sin las coordenadas de nuestras certezas, de nuestras visiones, ¿qué nos queda? ¿Cuál es nuestro refugio?

Esta es la fase de depuración, limpieza, desintoxicación de Marte sumergido ahora en las aguas primigenias del templo del perdón, la empatía y la compasión de Piscis. Para algunos parece como una inundación. Nuestro cuerpo tiene vida propia, no lo podemos controlar. ¿Vamos a la deriva? ¿Nos dejamos disolver? ¿Entregamos nuestras defensas (armas)? ¿Aceptamos el proceso de redención?

A mayor nuestra resistencia a rendirnos, más intentaremos escapar y evadirnos de este llamado. Las adicciones desenfrenadas, la necesidad de ilusionarnos con algún brote de energía artificial – azúcar, películas, redes sociales, conversaciones superfluas, sustancias que alterar nuestro estado de conciencia- lo que sea, con tal de no entregarnos, con tal de no sentir, con tal de no hacer cuerpo de este cambio, de este movimiento profundo.

Durante su paso por Piscis Marte se encontrará con Neptuno -el 7 de diciembre- y con Chirón -30 de diciembre-, dos portales iniciáticos que nos hablan de una depuración de nuestras motivaciones. ¿Desde dónde nos movemos? ¿Quién y quién nos mueve? ¿Qué motivación oculta late detrás de nuestros deseos e intenciones? ¿Qué verdad queremos evitar ver, integrar? ¿De qué seguimos huyendo? ¿Qué autoengaño condiciona nuestra voluntad?

Marte ahora entra en una fase redentora en la que tomamos consciencia del costo que ha tenido entregar nuestra voluntad al poder de la mente grupal. Tal vez nos sentimos ahora como una nave solitaria en medio del océano, sin el amparo de la tribu, sin red, sin manada. Esta soledad es sagrada ya que nos lleva a un nuevo puerto, a una nueva tierra, en la cual estamos llamados a tejer otra realidad.

En lo profundo de nuestra psiquis, Marte teje y repara eslabones antiguos que recodifican la red que sustenta nuestra conciencia.  Lo podemos llamar fe, esperanza, confianza, entrega, amor incondicional… poco importa… ahí está nuestro guerrero -marinero en el océano profundo, templo oceánico uterino – inalcanzable, tal vez perdido ¿quién sabe? Estamos braceando el gran misterio y aquí nuestros remos son nuestro foco en la tarea y la pregunta creativa como la fuerza que nos motiva a seguir adelante.

Marte entrará en Aries -su casa, su signo- el primero de enero del 2019. Esta es la fecha que queremos marcar en nuestro calendario. Esta es la fecha en la que Marte se reintegra como guardián del fuego, se incorpora, está listo para iniciar, emprender, actuar. Su espada, templada por sus iniciaciones, abre camino para encarnar otra manera de caminar, actuar, cuidar, proteger. Por ahora, Marte está en alta mar, y Mercurio (que compartió en julio tiempo de retrogradación con Marte) estará volviendo a las aguas de Escorpio, mientras Venus transita por los grados que ya recorrió por este signo.  Hay luz al final del túnel, sí, pero por ahora seguimos navegando el mar profundo de nuestra psiquis.

Los velos se siguen rasgando y reconocemos que estamos dispuestos a ir más allá de la superficie. Hemos aceptado la invitación de las profundidades. Hemos aceptado morir para renacer. Hemos aceptado la iniciación. Y ahora, la revelación de la luna llena nos muestra que eso que hasta ahora hemos llamado renacer es solo la presencia de lo eterno, lo que nunca muere en nosotros. Esa versión íntegra de nuestro ser, que recuerda cómo navegar la alquimia de vivir con un corazón abierto, encarnado.

Así, en esta primera luna llena con Júpiter en Sagitario, en conjunción con el sol, honramos y celebramos esta luz, esta chispa de nuestra verdad inmortal. Necesitamos confiar, necesitamos construir la esperanza de que es corrigiendo nuestra versión de nosotros mismos que podremos crear una realidad menos opresiva, menos influenciada por el drama trauma de nuestra historia.

Y la paradoja es que es la aceptación del drama del trauma lo que nos libera. Es abrazar su invitación a entrar -a sudar, a llorar, a hacer agua consciente, a hacer cuerpo del duelo, a interrogar y escuchar- que sentiremos la fuerza sutil de nuestro espíritu eterno.

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Si no has escuchando los audios de Puente Tierra :: Encarnar la Voz :: la delineación astrológica para cada signo del 2018 :: te invito a que lo hagas. Es un buen momento para recapitular nuestros pasos, honrar el territorio que hemos recorrido y tomar la oportunidad de cerrar este ciclo con conciencia.

Los audios están en el menú de la derecha, abajo. Verás que están abiertos al público. También verás que hay un enlace para hacer un donativo. Todo apoyo es bienvenido.

Estoy ahora trabajando en los contenidos de los audios del 2019 para cada signo.

Los audios para el 2019 estarán listos para mediados de Enero. En unas semanas pondré el enlace para que se unan y apoyen rumbo al 2019 :: el año en el que estamos llamados a :: CONSTRUIR LA ESPERANZA ::

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18 comentarios sobre “Luna llena en Géminis :: flecha luminosa :: la pregunta que libera ::

  1. Paloma: El día domingo tuve dos sueños con visiones claras. En la primera aprendíamos con mi pequeño hijo y su papá a saltar olas en el mar, que traían piedras. Las anticipabamos. En la segunda estaba mi abuela sentada hablándome sólo a mi, me decía sus sensaciones a cerca de cómo era yo cuando niña, se emocionaba y lloraba. Y cerró el sueño diciéndome ACEPTATE. Su voz clara y fuerte fue el cierre de ese sueño, la voz con la que desperté, la voz del alma.
    Leo tu contribución y encuentro aquí esa voz, circulando como polvo de estrellas.
    Gracias

  2. Gracias Paloma. Qué fuerte este estar triste y a la vez entera, y a la vez confundida y a la vez encaminada. Paradojicamente todo se siente como tiene que ser, gracias a seres que como vos, obtenemos guía entre tanta oscuridad.

  3. Paloma, gracias.
    Te leo mucho desde hace tiempo porque siento vivas y hondas tu palabras.
    Este texto “la pregunta que libera” me gustó especialmente. Me resuena en general y al milímetro, en lo preciso. Cuan valioso es sentirse reflejada, reconocerse y respirar al recordar que esa estructura mayor existe. Gracias por hacernos accesible esa estructura, por conectarnos con ella, por ser ese puente. Valoro mucho tu labor dedicada, contante y amorosa.

  4. Todas esas preguntas me hago una y otea vez. Pero aun no he encontrado rsspuesta ni alivio, cada dia que pasa mas se repiten las preguntas y mas me bloqueo. Tus palabras me han impresionado. Espero encontrar pronto el camino.
    Gracias

    1. Es hermoso todo esto que está sucediendo. Me abro conscientemente a esta nueva Consciencia. Gracias💫🌟💕💗

  5. Increíble. Es como si me hablaras directamente. Estoy en ese espiral hace meses y es tan profundo que siento que pierdo la cordura. Me hizo pensar en “El oscurecimiento de la luz”, del querido Iching. Esa llamita que prevalece bajo la montaña. Gracias por tus palabras. Pondré mi rezo esta noche en esa luz al final del túnel, la sanación de todos los traumas pasados, tan pasados como pesados.

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