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Venus directo :: Mercurio retrógrado :: ética e integridad :: hablemos de dinero

Mercurio está ahora retrógrado en Sagitario y entrará en Escorpio, signo por el cual Venus ha estado en retrogradación y por el cual volverá a transitar. Si bien Mercurio y Venus no se encuentran en Escorpio, sí van a compartir lecciones, cada cual desde el lugar que le toca y corresponde.

De cara a la luna llena en Géminis de este viernes, estamos en el terroritorio de la palabra, los contratos y acuerdos, las relaciones íntegras y éticas. ¿de qué hablamos? … de sexo, dinero, poder, uso y abuso… y también del arte de colaborar con la vida y entre nosotros.

Parece mucho, y lo es. La realidad planetaria nos convoca a una decisión urgente.

Aquí los dejo con estas palabras que intentan tejer los espacios que piden conciencia, claridad y presencia.

¡Buena semana!

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En la medida que nuestros intercambios creativos se construyen gracias a la palabra, la confianza se revela tierra fértil sobre la cual una colaboración íntegra y consciente nutre sus raíces. En este contexto nos usamos amorosamente unos a otros para crear realidades cuya ética e integridad es compartida. Este llamado a lo íntegro y ético en nuestras colaboraciones se tiñe de abuso cuando la palabra compartida ya no define una misma intención y alguien siente que pierde. Cuando hay pérdida, ya no hay reciprocidad.

Del mal entendido a la desconfianza hay un paso que se hace abismal si no honramos nuestra capacidad de presentarnos, hablar, nombrar y usar la disonancia de un conflicto determinado para tejer un puente y reparar lo que pide ser reparado.

Ética e integridad son dos palabras vinculadas a la delineación astrológica del arquetipo de Venus. En su dimensión espiritual, el tránsito de Venus nos habla de un proceso de fecundación solar que ilumina nuestro ser y despierta nuestra esencia amorosa y creativa. Esta es la dimensión celeste de Venus que -como lucero de la mañana- nos habla del retorno de nuestro anhelo amoroso: ese amor místico que abre los reinos de la conciencia, y con el cual renovamos nuestros votos de entrega y devoción a la llama del amor, a una vida centrada en el corazón.

¿Y en la carne? ¿Y nuestras relaciones? nos preguntamos. ¿Cómo se traduce esto en la materia, en nuestra realidad cotidiana?

Venus está vinculada a dos constelaciones, Tauro y Libra. En Tauro Venus es tierra, en Libra es aire. Esta doble voz de Venus nos habla de una dimensión corporal y otra mental. Van de la mano, la una no puede moverse sin la otra. Integrar a Venus es honrar sus dos dimensiones, la ideal y la carnal.  En este contexto, la palabra integridad corresponde a la dimensión de Tauro y la palabra ética a la de Libra.

En Tauro, ‘integridad’ implica que nuestra huella en la tierra -nuestro uso y consumo de los recursos de la tierra- honren el ecosistema de la vida. Los sistemas que gobiernan nuestra realidad no honran este principio básico de sustentabilidad. Intentar vivir con integridad implica alejarnos lo más posible de nuestra colaboración con el impacto depredador que abusa de los recursos de la tierra.

A mayor o menor grado estamos todos implicados en está crisis de integridad. Esta realidad hace parte de nuestra herencia en esta encarnación, en esta tierra, en este tiempo. A mayor o menor grado -dependiendo de nuestro nivel de conciencia y voluntad de cambio- estamos en un proceso de corrección de nuestra participación en esta falta de integridad colectiva.

Esto implica corregir un cuerpo ancestral de creencias que condicionan nuestras necesidades y deseos. Implica corregir nuestro consumo. Implica corregir nuestro uso o abuso de los recursos. Implica corregir nuestra relación con el dinero.

El origen de lo que llamamos hoy dinero lo fue la semilla. El origen de nuestros intercambios, antes de que mediara la moneda, era el trueque. Trueque de frutos, trueque de recursos, de dones y talentos.

Nos hemos ido separando del origen de esta dimensión de la materia y de nuestras relaciones de intercambio. Desde Tauro, Venus nos habla del valor que le damos -o no- a lo que somos, hacemos y compartimos. Nos habla de nuestra relación consciente -o inconsciente- con la energía del dinero y nos habla de nuestra relación íntegra -o no- con los recursos y energía ajena.

En Tauro, otra dimensión de la integridad de Venus tiene que ver con nuestra relación con el gozo existencial, con nuestra energía libidinal, con nuestra sexualidad, tres voces que nutren e informan la plenitud de nuestra encarnación. Nuestro cuerpo de placer pertenece a la inteligencia de la tierra, es parte integral de la sinergia planetaria. Algunas tradiciones lo llaman kundalini, otras prana, chi, energía vital, energía universal: esa fuerza que se levanta, que se eleva, que circula, que se mueve dentro de nosotros -y afuera- en todas las formas de vida. Adentro o afuera, nuestra capacidad de atajar la brecha de la separación con nuestro entorno tiene que ver con nuestra capacidad de encarnar y sentir esta energía vital circular, moverse, movernos.

Vivir separados de nuestros cuerpos -de su sensibilidad erótica, de su capacidad para la intimidad, para la comunión en el amor- es, desde la perspectiva de Venus, reflejo de nuestra desconexión de la tierra, de la inteligencia de Gaia.

Recuperar nuestra integridad, implica, recuperar el deseo de sentir íntegramente la vida en el cuerpo, extensión del alma y el ser. Este es el proceso de encuerpamiento al que Venus nos invita. Recuperar nuestra integridad sexual es un camino de sanación y de conciencia evolutiva. Es también un camino que crea gozo para nosotros y para la humanidad. Un gozo que honra la vida en su totalidad. Un gozo que es el soplo de la vida hecho cuerpo.

Ahí donde hay energía de gozo, hay vida, creación. Y la realidad es que estamos en un mundo en que la energía vital del gozo sagrado perece. La capacidad de generar un cuerpo de gozo que no dependa de energía o recursos externos es un arte, es un poder y es una práctica. Caminar en gozo no implica estar siempre felices o resueltos, no implica tenerlo todo claro siempre, no implica huir o negar el dolor. Un camino de gozo íntegro, se nutre de nuestra capacidad de alquimizar nuestras emociones, de hacer composta de nuestros duelos, de honrar y aceptar la pérdida.

El gozo es simplemente estar presentes para sentir, hacer cuerpo de la vida y moverse, movernos con ella : toda ella. El gozo también implica honrar los procesos de interdependencia energética. Si por falta de fuerza vital, energía erótica creativa, o inspiración, necesitamos energía ajena, es vital que lo reconozcamos para llegar a un acuerdo, para pedir permiso, para no tomar, no usar sin reciprocidad, para no abusar.

De ahí, que cuando Venus no es honrada y cuidada conscientemente -dentro y fuera de nosotros- entramos en los territorios del abuso. Abuso de la energía sexual.

Así como el jardín de Gaia ha sido violentado por el abuso colonial, así nuestra esencia erótica, creativa y sexual refleja el mismo trauma. De ahí que el despertar de la conciencia de Gaia -el restaurar nuestro lugar íntegro en el jardín de la vida- conlleva un trabajo con todas las formas de abuso de poder, robo de la energía y violencia sexual.

Esta es la conciencia de Escorpio, que nos recuerda que la muerte y los duelos – tanatos- son la centrífuga que permite reciclar la energía tóxica, estancada. Si no somos capaces de hacer este trabajo con las emociones más difíciles de digerir que se mueven dentro nuestro, si no hemos trabajado con el linaje de abuso en nuestro cuerpo, es probable que ya sea -como víctima o verdugo, o ambas- que nos hayamos encontrado en situaciones de desequilibrio energético. Nos hemos sentido abusados. Otros se han sentido abusados por nosotros.

En Libra, ‘ética’ nos habla de las virtudes, valores, ideales que – extensión de nuestro soplo de vida- iluminan nuestros deseo y acciones. Es nuestra ética personal la que informa nuestras motivaciones y de ahí nuestra contribución al tejido del alma de la humanidad. En Libra ética implica honrar y cuidar nuestra huella afectiva y vincular, implica relacionarnos con conciencia, honrando la integridad energética propia y ajena. En Libra creamos los contratos, los acuerdos de nuestras relaciones.

Nuestro uso y consumo de los afectos, de los recursos humanos, de la energía ajena son también dimensiones de la integridad de la vida. Si elegimos ser dominados por el mito de que fuimos expulsados del paraíso, entonces estamos eligiendo vivir la disociación de la pertenencia. Esta es una narrativa que nos separa de nuestro lugar en el ecosistema de Gaia. Nuestra ética personal ha de tomar en cuenta que nuestra relación con el árbol, con el río, con las plantas, con las piedras, con los niños y las niñas, con las mujeres, con los hombres, con los abuelos y las abuelas, con los reinos animales, es un solo cuerpo de vida, un mismo soplo.

No nos podemos llamar guardianes de los árboles y las plantas, y a la vez, abusar de las personas que nos rodean. No nos podemos llamar shamanes, magas, brujas, curanderos y abusar energéticamente y/o sexualmente de quienes buscan nuestra ayuda y apoyo. No podemos usar nuestro liderazgo para predicar una ética de cuido de nuestras relaciones y maltratar a nuestros colaboradores. No podemos indignarnos con el abuso a la soberanía de los pueblos indígenas y hacer negocio personal con sus tradiciones. No podemos indignarnos en contra del abuso de montsanto y las farmacéuticas y seguir usando el poder del voto para apoyar un sistema de leyes que no representa nuestra verdad. Y estos son solo algunos ejemplos de esta brecha que colectivamente habitamos.

Esta disociación -de la cual muy pocas personas en este planeta están exentas- es un condicionamiento artificial que nos mantiene esclavos a la ansiedad de estar en separación. Una parte profunda de nuestro ser solo quiere recuperar su integridad, es decir su totalidad y su plenitud, su pertenencia.

Entonces, para retornar a nuestro lugar en el paraíso, nuestro lugar en el jardín de Gaia, hemos de reconocer que, como ella, estamos invadidos, depredados, intoxicados, heridos. Que el humo de los fuegos en California son la voz de la nube de tristeza que intoxica nuestros pulmones; que los cantos de resistencias del pueblo guaraní es la expresión de nuestra alma libre y soberana que se declara viva en medio de la muerte; que con cada especie animal y vegetal que se extingue diariamente de este planeta, un pedazo de nuestra alma parte con ella.

Solo desde este lugar consciente podemos honrar y habitar plenamente el doloroso duelo del costo de esta separación, y honrar nuestra voluntad de retornar a la unión y comunión con la vida.

Venus se encarna en nosotros en acciones y decisiones que nos llevan a caminar con integridad nuestra ética personal como un solo cuerpo. Y sí, es un camino que puede doler, porque la realización del costo que esta separación ha tenido se hace tan desgarradora y evidente, que preferimos seguir dormidos o anestesiados, aferrados a nuestros personajes, juegos, escenarios, roles. Aferrado a nuestro guion llamado verdad.

Pero el tiempo se acaba, y nos toca rasgar los velos del engaño profundo, y mirar detrás de las bambalinas de este teatro de vida artificial, de fuegos fatuos y falsas luces que nos distraen de lo esencial, de lo primordial.  Esos falsos ídolos que secuestran nuestra capacidad de crear otra realidad que la que se nos impone. Otra realidad que aquella que nos quiere llevar de vuelta a un pasado que no queremos repetir. Un pasado que vuelve como fantasma a desafiar nuestra capacidad creativa, a sacudir nuestra comodidad y pereza. Un pasado que nos despierta del sueño tóxico que llamamos seguridad, abundancia, riqueza.

La astrología de los próximos años revela que nuestro camino evolutivo está orientado a que miremos en la oscuridad de nuestra relación con los recursos, el dinero y el consumo, y todo aquello que llamamos negocios, contratos e intercambios.

El buen uso de la energía ajena solo puede ser reflejo del valor que le damos a nuestra propia energía.  Quien no sabe cuidar sus recursos, quien no es consciente de su valor propio, difícilmente puede hacer negocios sanos, intercambios enriquecedores. Difícilmente puede compartir la abundancia. De ahí que la cultura de la pérdida y de la carencia está vinculada a la desvalorización y el desamor.

Hacer negocios juntos, fuera del paradigma del abuso y de la depredación capitalista, es un arte sagrado. Colaborar con otros en equilibrio y en armonía es un camino que merece nuestro cuido y atención. ¿cuántas heridas, cuánta violencia, tenemos registradas en nuestra memoria vinculadas a nuestros contratos y colaboraciones?

Cuando pensamos en el pillaje colonial, en el abuso de los recursos de la tierra, en la destrucción despiadada hecha en nombre de la riqueza, el progreso y el dinero, no es sorpresa descubrir un cuerpo colectivo traumado por el abuso.

Como humanidad cargamos con un cuerpo de dolor – miedo, miseria, desamparo, culpa, avaricia, vergüenza- vinculado al dinero, la abundancia y la seguridad. Este dolor -como agua contenida por una represa- quiere brotar, liberarse, para romper con los hechizos que nos tienen atrapados en un paradigma de negocios que no nos deja crecer, evolucionar.

La sinergia de la colaboración crea esa chispa que llamamos ‘el tercero’, eso que ya no soy ni yo, ni tú, sino un nosotros que nos revela dimensiones desconocidas, a las cuales no hubiésemos podido llegar solos. Esta es nuestra utopía humanitaria. Construir buenos entendimientos para crear una red de intercambios íntegros y éticos que creen y sostengan la realidad que soñamos encarnar, por nosotros y por las futuras generaciones.

En este contexto, a medida que Mercurio siga su marcha retrógrada, y entre nuevamente en Escorpio, observemos el poder que tiene la palabra compartida para construir o para destruir la confianza, la tierra fértil de la colaboración.

Lo contratos sobre papel han sido necesarios para palear el abismo que hay entre lo acordado por palabra y las interpretaciones -memorias subjetivas de lo que se dijo y cómo se dijo- en determinado momento. Este es el mundo de las deudas y reclamos, obligaciones y demandas, escenarios de dolor, en los que nos sentimos usados o abusados, engañados, robados, o como mínimo, poco vistos, reconocidos o amados.

Matrimonios, divorcios, ventas de propiedades, préstamos bancarios, alianzas contractuales por servicios prestados, cuando todo esto está sobre papel, es la palabra escrita la que manda, y aún así está abierta a la interpretación, a la ambigüedad, a la multiplicación de lecturas. ¿será porque no hay palabra que sea una ley certera? ¿será porque la verdad no se puede capturar en un contrato? ¿será porque la ética y la integridad necesitan corazón, amor, respeto para encarnarse en acuerdos sustentables?

¿cuál es nuestra historia con el intercambio creativo? ¿qué camino hemos recorrido con el intercambio de tiempo, talentos, servicios? ¿qué experiencias de desvalorización se reflejan en la biografía de nuestros contratos? ¿nos hemos sentido usados, abusados, robados, violados por otras personas? ¿hemos abusado de la generosidad de tiempo, recursos, energía de otras personas? ¿podemos mirar estas narrativas fuera de la intensidad de los dramas y memorias que nos despiertan y verlas simplemente como vibración, intercambio de energía vital? ¿podemos reconocer que estas vibraciones son programas y creencias que están enraizadas en la historia de nuestro linaje?

¿qué relación tenemos con el dinero? ¿cuál es la historia del dinero en nuestra familia? ¿el dinero, energía, recursos que hemos heredado -sobre los cuales descansa nuestra abundancia, seguridad, confort- son íntegros? ¿y los de nuestro país? ¿hemos heredado historias de robos, corrupción, abuso de recursos ajenos? ¿pertenecemos a una nación colonizadora o colonizada? ¿reconocemos cómo esto nos influencia, hoy?

¿hemos sanado las heridas de nuestro linaje con relación a dinero, las propiedades, las deudas, los abusos?  ¿somos conscientes de cómo estas historias influencian nuestro presente? ¿y si sustituimos la palabra dinero por sexo, qué narrativas se revelan?

Si no hemos hecho este trabajo profundo con el linaje de nuestros recursos, las secuelas del abuso sexual y la restauración de nuestra integridad sexual, estos próximos años nos ofrecen un camino de despertar en tormo a estos temas. Hay una relación entre el abuso sexual trans-generacional y la sanación de nuestra relación con el dinero.  Este será uno de los temas que -a partir del 2019- iremos explorando como un camino de liberación y soberanía. Urano hará su entrada definitiva en Tauro el seis de marzo del 2019 y transitará por este signo hasta julio del 2025. Nuestra realidad material y energética no será la misma después de este tránsito. ¿estamos preparados para este cambio?

Si tomamos en cuenta que el nuevo ciclo de Venus ha sido fecundado por el sol en Escorpio (signo opuesto a Tauro), y que su retorno como reina del cielo se ha dado en Libra, podemos intuir los potenciales de esta narrativa. Venus caminará hasta mayo del 2020 su ciclo como alquimista (Escorpio) y amante mística (Libra).

La alquimista sabe y puede entrar en la profundidad de lo oculto, secreto, escondido. Sabe y puede ver en la oscuridad y transformar la energía de la muerte en vida. La amante mística es la chispa del retorno amoroso, la que renace enamorada de la vida, mística de Gaia, la amada.

Esta alianza de Escorpio y Libra al servicio de Venus está llena de un potencial sanador y creativo que merece nuestra atención y conciencia. Unirnos al tránsito de Venus por los próximos 18 meses es una manera de potenciar el retorno del gozo como la fuerza que rompe los hechizos que nos mantienen separados, dependientes, adictos al pasado. Es una invitación y una propuesta a seguir a Venus en el cielo a medida que nos muestra las etapas de sus iniciaciones de alquimia amorosa, de abundancia creativa.

El seis de enero Venus será coronada como reina del cielo, como estrella del amanecer, sin embargo, es cuando culmina su ciclo -en mayo del 2020- que, como estrella del atardecer, Venus será coronada como reina del cielo y de la tierra. Este puente entre cielo y tierra es la magia que Venus nos convoca a encarnar, a encuerpar, para caminar en belleza y en paz, con ética e integridad.

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El despertar de Venus en nuestro interior es el despertar de todo lo que este planeta, energía, arquetipo nos ofrece. Y si ha estado dormida, si nos sentimos lejanos y alejadas de su magia, de su sabiduría, de su inspiración y de su poder es simplemente porque no la conocemos, no la vemos, está invisible dentro de nosotros. De ahí el convocar su despertar y su retorno.

Esta es una invitación a sincronizarnos con el nuevo ciclo de Venus que comenzó con la conjunción del sol y Venus el 26 de octubre. Semilla que nos acompañará hasta mayo del 2020.

Te invito a que te unas a LA VOZ DE VENUS para juntas y juntos caminar en la tierra con Venus en el cielo como Estrella del Amanecer y como Estrella del Atardecer. Para más información sobre este proyecto sigue este enlace ::

:: LA VOZ DE VENUS :: el RETORNO del ESPÍRITU CREATIVO FEMENINO :: del 06 de enero del 2019 al 13 de mayo del 2020 ::

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Si no has escuchando los audios de Puente Tierra :: Encarnar la Voz :: la delineación astrológica para cada signo del 2018 :: te invito a que lo hagas. Es un buen momento para recapitular nuestros pasos, honrar el territorio que hemos recorrido y tomar la oportunidad de cerrar este ciclo con conciencia.

Los audios están en el menú de la derecha, abajo. Verás que están abiertos al público. También verás que hay un enlace para hacer un donativo. Todo apoyo es bienvenido.

Estoy ahora trabajando en los contenidos de los audios del 2019 para cada signo.

Los audios para el 2019 estarán listos para mediados de Enero. En unas semanas pondré el enlace para que se unan y apoyen rumbo al 2019 :: el año en el que estamos llamados a :: CONSTRUIR LA ESPERANZA ::

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♥ COMPARTE CON AMOR ♥ Este texto está bajo unalicencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. Copyright textos e imágenes ©Paloma Todd para http://www.lunadeabril.com

 

 

 

 

 

8 comentarios sobre “Venus directo :: Mercurio retrógrado :: ética e integridad :: hablemos de dinero

  1. Hermosa Paloma, gracias por tanto que muestras, enseñas y guías para estos nuevos tiempos, es tan esclarecedor, revelador y a la vez me hace pensar, reflexionar y procesar todo esto, ser la mejor versión para estos tiempos. Sanar, caminar en circular, conectar con tierra y cielo. Gracias por tu gran dedicación, por tanto amor e inspiraciones que nos traes de tus cielos y mensajes.

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