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:: Luna y Venus :: de la madre a la amada ::

Madre tierra, hacia tí quiero enraizarme

Padre sol, hacia ti quiero elevarme

Madre y padre sol, en mi interior

Eterno romance

— canto medicina

La tierra es nuestra madre nutricia, que nos da alimento y cobijo. Es materia de nuestro cuerpo, resonancia de la pertenencia. En Tierra todo es relación. Entonces, también la tierra nos invita a verla más allá de la madre y honrarla también como nuestra amada y amante.

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Ancestralmente Venus ha sido atribuida con cualidades vinculadas a lo femenino y Marte, respectivamente, a lo masculino. Esta es la arquitectura arquetípica básica de nuestra psiquis : anima animus, receptivo activo, femenino masculino. Desde la astronomía-astrológica esta dualidad es observable ya que la Tierra -nuestro cuerpo centro- danza entre Venus y Marte alrededor del Sol.

La tierra orbita alrededor del Sol entre la órbita de Venus y la de Marte. Marte y Venus son los dos planetas más cercanos de la tierra. En este sentido, Venus no solo está más cerca del Sol que Marte, sino que además se mueve dentro de la órbita de la tierra, mientras que Marte orbita afuera de la misma.

Es por esta razón que Venus – por ser el planeta más cercano al Sol y a la Tierra- es un planeta solar.

La luna orbita alrededor de la tierra. Por lo tanto, Luna y Venus son los dos cuerpos celestes más próximos del ecosistema Tierra. Tanto la luna como Venus tienen cualidades ancestralmente atribuidas a lo femenino. Sin embargo, la luna es un satélite de la tierra, no orbita alrededor del sol. De ahí que sea necesario diferenciar las cualidades femeninas de Venus de las de la luna.

Estas serían las coordenadas astronómicas básicas que nos ayudaría a adentrarnos en el universo de Venus. Siendo un planeta puente entre el sol y la tierra y, siendo el sol la fuente de la vida, no es de extrañar que para los pueblos originarios de la tierra Venus fuera siempre honrada y venerada. Esta veneración de Venus la podemos encontrar en numerosos mitos y relatos : sumerios, aztecas, mayas, entre otros.

:: relación de Venus y la Luna :: de la madre a la amada ::

La luna mueve nuestras aguas : las externas en la tierra y las internas en nuestro cuerpo. La luna moviliza nuestro cuerpo somático, mental y emocional. La luna nos habla a través de la información codificada en nuestro cuerpo y sus memorias.

A partir de la memoria de nuestra experiencia intra-uterina, el patrón cíclico de la Luna informa todos los ciclos codificados en nuestro ADN. De ahí que la luna nos habla de origen, padre, madre, familia, linaje, ancestros, pertenencia, protección y seguridad. El portal a través del cual tenemos acceso a esta codificación es el cuerpo de nuestra madre y la semilla de nuestro padre.

La función de la luna es la de recordarnos la naturaleza cíclica del tiempo para que honremos el pasado como la composta fértil que nutre el hoy y abre las puertas del devenir. La función del pasado no es la de secuestrar nuestra energía creativa. La función del pasado no es la de devorar nuestro presente. La función del pasado es una referencia en la cual nos apoyamos para seguir evolucionando.

La relación de lealtad inconsciente a este cuerpo genético heredado nos impide a menudo tener acceso a los nuevos códigos evolutivos necesarios para crear nuevas narrativas y realidades.

Venus es la fuerza magnética que nos permite a gravitar fuera de la órbita de la Luna. Esta fuerza magnética es también un lugar interno, un reflejo sincrónico de la danza de Venus. Mirar más allá de la luna y reconocernos en Venus es una manera de abrir esta puerta en nuestro interior.

Para tener acceso a esta puerta hemos de conocer y honrar conscientemente la función de la luna. Cuando no lo hacemos su energía bloquea nuestra capacidad de movernos y crear fuera del programa de nuestro sistema familiar y cultural. Cuando nos quedamos atrapados en el patrón de la luna, repetimos el patrón heredado, condicionado.

Si la luna es el cuerpo de memorias que nos habita, Venus es la fuerza creativa que nos permite desbloquear este cuerpo de memorias para crear nueva vida.

Venus es el canal que va de la tierra al Sol y del Sol a la tierra. Pero esta puerta creativa tiene una guardiana : la luna. Una guardiana externa en nuestro cielo y en los patrones cíclicos que forma con Venus. Una guardiana interna en nuestra psiquis. Cartear lo externo con conciencia es entonces la puerta para cartear lo interno y viceversa.

Quien ha transitado un proceso creativo íntegro reconoce que es natural encontramos cíclicamente con patrones represores de nuestra energía creativa y de nuestra capacidad de materializar nuestras visiones. La duda, la inercia, el sabotaje, el perfeccionismo, la exigencia son algunas de los síntomas de nuestro miedo a crecer y evolucionar.

En cada uno de nosotros habita la voz del miedo a traicionar nuestro sistema familiar. Este es un patrón arquetípico que opera desde el inconsciente a través de las narrativas del drama-trauma trans-generacional.

Si tomamos en cuenta que la energía de Venus – con todo lo que representa vinculado al espíritu creativo femenino- ha sido reprimida y violentada por siglos, es de esperar que al movernos conscientemente hacia Ella, las memorias y/o traumas de nuestro sistema familiar serán detonadas. Cada paso que damos hacia la vida, la luz, el sol, la soberanía creativa, la evolución de nuestra conciencia solar, levanta las memorias del miedo, la negación y la muerte. No podemos negar este oscurantismo heredado.

Y sin embargo uno de los patrones de la luna es mantenernos en la negación de nuestro deseo. Uno de los patrones de la luna es que sigamos inconscientemente leales al deseo no realizado de nuestra madre, padre y linaje. Y confundimos esta lealtad con el amor. La luna no nos habla de amor. La luna nos habla de cómo nos vinculamos y de cómo hemos aprendido a vincularnos, lo cual es diferente. El sentimiento del amor pertenece a otro reino, otra esfera. Esta es la esfera de Venus.

Cada paso que damos hacia el “sí como la voz de amor”, despierta el “no como la voz de la lealtad”. Cada paso hacia el anhelo amoroso, erótico, creativo despierta su negación. Cada paso hacia la expresión, apertura, libertad viene acompañado de su sombra : la invisibilidad, el silencio y la represión.

Cada paso hacia el deseo evolutivo del alma – personal y humanitaria-  también despierta la prohibición a que braceemos territorios libres, no carteados. Y si hay algo que nuestra realidad colectiva necesita con urgencia -ahora- es creer y crear (poder encarnar) otras narrativas, otros potenciales creativos que nos ayuden a transitar fuera de la repetición de narrativas represoras, inhibidoras de la vida y de la libertad.

Para esto hemos de entender e integrar que, desde el punto de vista arquetípico femenino, si bien honrar la luna es honrar la madre -la herencia y el pasado- no nos podemos quedar ahí. Es un parte de un proceso, más no puede ser la meta.

La energía de la luna-madre no puede ni debe interferir el florecimiento de la amada, amante. Esta amada-amante es la voz de nuestro corazón soberano, conciencia de la creación solar, representado por Venus. Y si reconocemos y honramos esta danza en nuestro interior, entonces podemos fortalecer nuestra manera de estar y crear en el mundo otras danzas que nos lleven a transitar fuera del cuerpo dolido del miedo.

Una forma de honrar esta relación amorosa con la vida es sincronizándonos con el ciclo y la narrativa astronómica y mitológica de Venus. La biografía milenaria de Venus en nuestra historia como humanidad es un tesoro que despierta mundos internos. Este abrirnos a Venus, y sus significaciones, activa el código del deseo solar dormido en nuestro interior.

El despertar de Venus en nuestro interior es el despertar de todo lo que este planeta, energía, arquetipo nos ofrece. Y si ha estado dormida, si nos sentimos lejanos y alejadas de su magia, de su sabiduría, de su inspiración y de su poder es simplemente porque no la conocemos, no la vemos, está invisible dentro de nosotros. De ahí el convocar su despertar y su retorno.

Esta es una invitación a sincronizarnos con el nuevo ciclo de Venus que comenzó con la conjunción del sol y Venus el 26 de octubre. Semilla que nos acompañará hasta mayo del 2020.

Te invito a que te unas a LA VOZ DE VENUS para juntas y juntos caminar en la tierra con Venus en el cielo como Estrella del Amanecer y como Estrella del Atardecer. Para más información sigue el enlace ::

:: LA VOZ DE VENUS :: el RETORNO del ESPÍRITU CREATIVO FEMENINO :: del 06 de enero del 2019 al 13 de mayo del 2020 ::

 

 

 

 

 

7 comentarios sobre “:: Luna y Venus :: de la madre a la amada ::

  1. Mi más sincero agradecimiento Paloma. Creo que estás poniendo palabras a mi sentir. Gracias por tu sabiduria y generosidad. Gracias por compartirte.Vamos juntas

  2. Gracias Paloma
    Tus textos me traen mucha luz!
    Y llegan totalmente sincrónicos 🙏🏼💜
    Feliz de conectar y honrar a Venus!

  3. Hola Paloma! Excelente como siempre tus textos y encendiendo en mi la llama del deseo por comenzar a transitar el camino de Venus a partir de Enero próximo. Un abrazo desde Neuquén Patagonia Argentina.

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