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:: luna llena en Tauro :: Venus retrógrado en Escorpio :: en el corazón del sol ::

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Este viernes Venus hace su conjunción interior con el sol. Esto quiere decir que Venus se alinea entre el sol y la tierra. Es el momento de su ciclo que está más cercana de la tierra. Esta conjunción equivale a una de las puntas de la Estrella de Cinco Puntas que Venus forma en su ciclo de ocho años. Equivale también a uno de los cinco pétalos de la rosa que Venus forma en estos ocho años.

Esta es la geometría de Venus. El pentagrama y la flor de cinco pétalos.

En ocho años Venus retrograda cinco veces. En cada una de estas retrogradaciones hace una conjunción con el sol : Venus está entre el sol y la tierra. Estas cinco conjunciones se dan en los mismos cinco signos, en este orden: 1. Géminis 2. Capricornio 3. Leo 4. Aries 5. Escorpio.

Estos próximos 18 meses caminaremos el último tramo de la estrella de cinco puntas que abrió en Géminis. En mayo del 2020 cerramos la estrella abierta en junio del 2012, cuando Venus retrogradó en Géminis. Estamos ahora en una fase de maduración e integración de este ciclo evolutivo de Venus.

De ahí la importancia de este momento. Esta geometría tiene una frecuencia y una vibración resonante en nuestro cuerpo y espíritu. Cuando integramos esta información despertamos nuestra conciencia evolutiva. De ahí que todas las civilizaciones indígenas de la tierra honraron y reconocieron el ciclo de Venus.

Si aún no has leído los artículos que he publicado sobre el tránsito de Venus, te invito a que te acerques a estos enlaces ::

Introducción :: el Retorno de Venus

Cronología del tránsito de Venus retrógrado en Escorpio :: una propuesta de conciencia ceremonial ::

También te invito a que te acerques a mi nuevo proyecto :: La Voz de Venus :: el Retorno del Espíritu Creativo Femenino :: un acompañamiento creativo al cambio :: de enero del 2019 a mayo del 2020 :: 

Por último, por hoy, quiero invitarte a que escuches los audios de :: Puente Tierra :: Encarnar la Voz ::  los horóscopos para cada signo para el 2018. He abierto los audios al público. Encontrarás los enlaces en el menú de la derecha, abajo.

Estos audios son útiles en este momento, ya que estamos en el corazón de la energía del año. Te recomiendo que escuches el de tu signo solar y el de tu ascendente. Este proyecto fue hecho con mucho amor y entrega. Espero te sea útil y lo disfrutes. También verás que he puesto un enlace para que hagas un donativo.  Lo dejo a tu discreción.

 Mi intención es hacer los audios para el 2019. Saldrán del horno en enero y estarán a la venta hasta marzo del 2019.

:: Luna llena en Tauro :: Venus retrógrado en Escorpio :: en el corazón del sol ::

Mañana cruzamos el umbral de la luna llena en Tauro. El sol en Escorpio refleja su luz en la luna en Tauro, su signo opuesto. Esta luna llena forma una Gran Cuadratura en signos fijos. Esta cuadratura la conforman Marte y el nodo sur de la luna en Acuario, Venus y el Sol en Escorpio, el nodo norte de la luna en Leo, y la luna y Urano en Tauro.

Estamos en una encrucijada de destino. Un llamado a tomar decisiones definitivas se impone como salida a una sensación de emboscada, de estar en un callejón sin salida. Este callejón puede ser literal, y se presenta especialmente en situaciones materiales (económicas y de seguridad) y vinculares (afectos y sexualidad).

Estamos en el umbral de decisiones radicales que tienen sabor a riesgo, a todo o nada, a abismo. La vida nos empuja al borde la nuestra burbuja de seguridad. No hay marcha atrás, solo seguir. ¿volaremos o nos caeremos?

Vivenciamos el estancamiento de una vida construida sobre valores que ya no son pertinentes para nuestro crecimiento. Uno de los valores que está mutando en nuestro sistema tiene que ver con la seguridad material. Hablamos de querer abrazar un cambio para la humanidad, de que nuestra organización sistémica sea más equilibrada y armoniosa, y no nos damos cuenta de que nuestro estilo de vida abona al desequilibrio que criticamos.

Hablamos de cambios que no estamos dispuestos a encarnar. Esta es la encrucijada bajo esta luna llena. Revela los lugares en los que no nos queremos mover, en los que no estamos dispuestos a transformarnos. Lugares en lo que no estamos dispuestos a morir, porque el miedo nos paraliza, nos abruma, nos desconsuela.

Esta es la raíz de un conflicto interno que revela una necesidad de reformular nuestros valores para caminar en paz y coherencia con la tierra, con la vida.

En estas pasadas semanas la presión a despertar -a abrir los ojos en la noche oscura del alma de la humanidad- ha ido en aumento. Sentimos el cambio articularse en lugares profundos, misteriosos, a veces inalcanzables para nuestra comprensión. No es fácil de digerir. Nuestro cuerpo está en un lugar, nuestra mente en otro. Y nuestras aguas se mueven en todas las direcciones.

Por momentos, la disociación que experimentamos entre nuestros cuerpos revela voces, visiones y deseos nos armonizados en nuestro interior. Esta confusión orgánica que nos habita influencia nuestros movimientos. Vamos sin foco, sin diana hacia la cual apuntar nuestra flecha,  presas de distracciones que nos agotan y confunden más. Y si bien la llamada de Venus retrógrado es a la introspección -a abrazar la muerte simbólica de un sistema operativo interno obsoleto- preferimos escapar de este cambio, preferimos el engaño de la ilusión.

Estos días previos a la luna llena hemos sentido descargas energéticas, eléctricas, creativas, momentos de conciencia que sacuden nuestro sistema. Colapsamos y nos levantamos. Nos levantamos en confianza, vemos la luz, colapsamos nuevamente, llamados al pozo, profundo y oscuro, de lo que sentimos. No entendemos. Y nos volvemos a levantar. ¿Y cuánto dura?, nos preguntamos, agarrados todavía a la ilusión de que volveremos. ¿Volver a dónde?, ¿a qué?

¿Todavía no hemos aceptado el proceso de muerte que este tiempo nos está pidiendo?, ¿todavía nos aferramos a la vieja forma?, ¿a la otra vida?, ¿a esa burbuja de seguridad cómoda e irreal?

¿Todavía queremos creer en esta insatisfactoria manera de relacionarnos con la vida?, ¿seguimos nutriendo esta superficie de vanidades y narcisismos en los que nos proyectamos en mundos ilusorios que encubren una verdad que nos resistimos a ver?

Y todo se cae, los velos se rasgan, la sombra suelta revela nuestra adicciones, dependencias y escapismos. Es como si múltiples mundos y voces nos habitaran, pidiéndonos centro, guía, presencia. ¿Estamos presentes?, ¿estamos anclados?, ¿o nos dejamos llevar, de narrativa en narrativa, cambiando de roles, dependiendo con quiénes estamos?

¿Nos aferramos a nuestras máscaras intentando sostener un simulacro de control, de orden y de dirección?, ¿todavía no admitimos que se acabó, que la farsa ha terminado?, ¿reconocemos que nuestro mundo ya no se sostiene así, tal como lo hemos construido?

Ahora, bajo esta luna llena, parece que llega el tiempo de una resolución. Necesitamos que la energía se mueva. Y si bien esta luna llena nos habla de cambios, también nos habla de nuestras resistencias al cambio.

Bajo esta luna es recomendable escuchar la urgencia del cambio y, a la vez, ejercer cautela a la hora de tomar decisiones importantes. La energía es errática, eléctrica, intensa. Antes de actuarla primero hemos de ser capaces de sentirla y encarnarla.

Esta luna nos habla de una toma de conciencia de que estamos en un embudo evolutivo. Es como si nuestro devenir colectivo se hubiera paralizado. Estamos atrapados en narrativas del pasado dominadas por quienes tienen poder. A nivel externo este poder lo podemos ver escenificado en la realidad política y social global, escenario en el que se hace cada vez más evidente el colapso y fracaso de un liderazgo orientado hacia la vida.

A nivel interno podemos constatar que este poder domina nuestra mente a través de una mirada de guerra, lucha, separación, competitividad. Es como si nos habitara un poder, una fuerza, que no sabe cómo ir hacia la vida y, a través del miedo y la ignorancia, secuestrara nuestros movimientos vitales y creativos.

Esta sensación de emboscada también puede ser energética, espiritual y/o existencial.  Esta luna hace una conjunción con Urano. Urano está retrógrado en el grado cero de Tauro. Venus -regente de Tauro- retrógrado en Escorpio, sigue su camino iniciático hacia el pasado. Esta sensación de emboscada se presenta como una crisis de valores. Nos damos cuenta del poder que tienen algunos valores del pasado no actualizados sobre nuestras creencias y elecciones. Valores antiguos que siguen dominando nuestra realidad personal y colectiva. Nuestra energía creativa se estanca en la medida en que queremos crear algo nuevo sosteniéndonos sobre valores que protegen narrativas del pasado.

Estas narrativas – internas y externas- revelan nuestra impotencia a la hora de generar un cambio positivo. Un cambio para nuestra vida. Un cambio para el colectivo. Tomamos contacto con un descorazonamiento profundo con el devenir de la humanidad. Este sabor a duelo puede ser íntimo o transpersonal, sutil o agudo, liberador o devastador. ¿Lo hemos sentido despertarse debajo de nuestra piel?, ¿hemos sentido nuestras aguas revelarnos dolor por el futuro?, ¿hemos escuchado el canto de nuestros huesos, voz de nuestra raíz, eco de la tierra?

El agua de la tierra nos habla desde adentro de nuestro cuerpo, ¿qué nos cuenta?, ¿sentimos lo que nos dice?

Con cuatro planetas (Júpiter, Mercurio, Venus y Sol) en Escorpio parece que nuestra tarea actual es la de sostener la intensidad de lo que sentimos. En estos momentos hay quienes siente y escuchan tan profundamente este llamado del agua interna que solo pueden rendirse a la muerte y disolución que esta conciencia ofrece. Esta conciencia del agua ancestral que se despierta desde nuestras profundidades quiere y desea desmontar la armadura que nos domina, limita, daña.

Quienes honran este sentir y este proceso son las parteras comadronas que -a través de su propio cuerpo somático- sostienen las raíces de esta conciencia pariéndose desde el corazón de la tierra. Quienes sostienen esta muerte, también son quienes sostienen la luz del renacer.

La presencia de Marte en Acuario, nos habla de que vivimos una lucha por cómo definir la realidad. Podemos experimentar esta lucha proyectada fuera de nosotros en la guerra de las polaridades, en la locura de la elección binaria, en la competitividad descarnada. El peligro de esta lucha es que encubra nuestra negación a mirar el dolor que emerge desde nuestro interior. Preferimos la lucha al duelo.

El peligro bajo esta luna es que nuestra negación a sentir nos lleve a ignorar un llamado del alma a hacer un cambio interno muy necesario para sostener el cambio externo que soñamos. El cambio no pasa por la mente. El cambio es somático. La lucha es interna y es profunda.

Hay que sentirlo y hay que poder acompañar lo que sentimos. Si huimos, cerramos la puerta a la oportunidad de generar energía nueva, de reciclar, de transformar nuestras coordenadas existenciales. Huimos en la repetición. Huimos en lo familiar. Huimos en lo conocido y seguro. Huimos en lo que controlamos. Huimos en la queja. Huimos en la acusación. Huimos en nuestros personajes. Huimos detrás de nuestras máscaras.

Venus – planeta regente de Tauro- está ahora en su fase profunda de retrogradación. Bajo esta luna llena en Tauro el llamado es a ir hacia adentro y a sostener la presencia de nuestro corazón en el núcleo de un proceso alquímico que -aunque es incómodo y/o doloroso- es absolutamente necesario para la renovación de nuestra energía creativa.

Dos días después de la luna llena (el 26) Venus hará su conjunción interior con el sol. Este es el momento en que Venus está más cerca de la tierra. Su influencia es potente, intensa y magnética. Su influencia es alquímica. Su poder es real.

Este viernes 26 el sol fecunda a Venus. El sol siembra su Semilla de Conciencia Solar en nuestra Estrella del Amor. Esta es la semilla que crecerá a lo largo del próximo ciclo de Venus, hasta mayo del 2020. De ahí que queramos prestar atención a cómo nos movemos en estos días. De ahí que queramos estar presentes. De ahí que el llamado bajo esta luna llena es a no dejarnos embaucar por distracciones superfluas, luchas vanas, engaños de juegos superficiales o falsos, vanidades encubiertas de palabras evolutivas que se quedan en el aire, que no saben ir a la raíz.

De ahí que el llamado de este momento sea a que podamos cuidar y honrar aquello que nos cuida y nos honra en lo profundo, porque la vida está ahí, ahora, siendo creada. Esta vida -invisible, poderosa y misteriosa- nos inspira a hacer cambios vitales, aquí y ahora. Estos cambios se están dando en lo profundo de nuestro ser, de nuestro cuerpo. Todavía no tienen ni tan siquiera un cuerpo de palabras con el cual emerger hacia la luz. Pero sí son la vida oculta que late en el corazón de la muerte.

En la medida que nuestras prioridades cambian, nuestras alianzas también se reconfiguran. Mercurio en Escorpio ensombrece la comunicación con ciertas personas. Compartirnos a través de la palabra puede parecer como un pulpo mutante que cambia inconsistentemente de rumbos. Sin nuestros corazones anclados profundos en un mismo lugar resonante, es difícil sostener la complejidad de una danza compartida que muta cada día.

¿Si no nos escuchamos a nosotros mismos en lo profundo, cómo podemos escuchar a la otra persona en su profundidad?

Esta luna llena en Tauro revela los vínculos en los que sí nos encontramos en la casa del agua profunda, con quienes podemos tejer corazón y raíz. Esta luna también nos revela los vínculos en los que nos desencontramos. Estos desencuentros pueden ser pasajeros. Estos desencuentros pueden ser despedidas. Estos desencuentros tienen sabor a pérdida. Estos desencuentros pueden ser detonantes de un duelo.

Bajo esta luna es recomendable no perdernos en las narrativas ajenas que nos alejan de nuestro propósito vital. Habrá tiempo para el reencuentro más adelante. Por ahora hay un llamado a cultivar nuestra relación con nosotros mismos, primero. De ahí que el tránsito de Venus sea nuestra guía para este tiempo. Venus renacerá y nosotros con ella.

Si nos negamos a acompañar conscientemente a Venus en su encuentro con el fuego del sol, entonces tampoco podremos acompañarla en su renacimiento. Si no abrazamos la sombra de este momento, no podemos reconocer y acoger su luz más adelante.

Solo quien ha estado y sabe estar en lo oscuro, reconoce lo fértil que es este momento. Solo quien conoce este lugar sabe que el amor se teje aquí, en el misterio de la noche, en la sabiduría de la raíz. Sin este cuido no hay flores ni frutos que compartir más adelante. Estemos ahora con Venus.  Gestemos con ella un nuevo amor. Renovado, fértil y fecundo.

Tal vez nuestra resistencia a honrar este ciclo alquímico de muerte y vida revela que queremos amar sin quemarnos, sin disolvernos, sin derretirnos. Venus nos convoca a quemarnos con ella en el amor del sol. A quemarnos para derretir nuestras corazas. A quemarnos para honrar y abrazar el miedo a caminar este amor. A quemar nuestro miedo a amar en el fuego del sol.

Este amor no se da en las superficies. Este amor nos convoca a un camino de valentía y transformación. Este amor no sabe de vanidades ni distracciones superfluas. Este amor traspasa el espejo de las proyecciones y conecta a fondo, desde el fondo, hasta la raíz. Este amor va más allá de la piel, del tiempo y el espacio. Este es el amor eterno.

Este es amor a la vida y el que hace vida. Esta es la vida que se presenta con todo su poder en el valle de un tiempo muerto. Porque para acoger este amor, una parte de nosotros ha de morir.

Este es el amor que honramos primero en lo íntimo, en lo más vulnerable. Ahí donde se puede estar en compañía, aunque duela, aunque nos dé miedo. Este amor a la tierra, al agua, la árbol, al río, a la cascada, a la flor, al alimento, al mar, a la arena, a la piedra. Este amor inconmesurable que nos llama a levantarnos de la inercia y a darnos a la vida, a darnos a la muerte necesaria para vivir y honrar plenamente la vida, en tí, en mi, en nosotros.

 

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13 comentarios sobre “:: luna llena en Tauro :: Venus retrógrado en Escorpio :: en el corazón del sol ::

  1. no paro de leer y releer tus palabras, encuentro tanta sabiduria en ellas que me inunda, me desborda, me lleva a conectar con mi alma y escuchar para dejarme caer y fluir. Gracias Paloma

  2. Namaste, ha sido increíble reconocer todo lo que he leído, yo que soy un ser ignorante y sin estudios. Ha sido un honor para mí, gracias gracias, gracias.

    1. Hola Cristina,

      Gracias! Mi resonancia a tu comentario es que habemos personas que hemos estudiado y somos muy ignorantes, y otras que no hemos estudiado y muy sabias 🙂 Un abrazo ! Paloma

    1. Gracias por una interpretación tan acertada del momento.
      Gracias por no hacer de la astrología un bebedero de vanidades; pero si de conocimientos!!!

  3. Infinitas gracias por compartir toda esta sabidurìa no sabes como calmas mi alma que està pasando justo por este proceso tan explìcito que acabas de describir, me siento muy conectada. Muy dispuesta, si llego hasta aquì, a encontrarte justo hoy es porque siento que voy por el camino correcto a pesar de las sombras… internalizando y aprendiendo, dispuesta por sobre todo a seguir este bello camino, mas convencida imposible… Que el universo siga enviandote esa energìa maravillosa para que sigas iluminando corazones, un abrazo de luz.
    ❤ Me calza todo.

  4. Gracias! Estoy siempre atento a tus publicaciones. En especial en estas últimas sobre el tránsito de Venus que siento que me están tocando profundo. Gracias por tu servicio amoroso.

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