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luna nueva en Géminis :: tejer un puente entre la razón y el corazón ::

GÉMINIS

En estos momentos hay Almas cuyo servicio es sentir y sostener el dolor del mundo, digerirlo, transformarlo, no ignorarlo. Quien no lo siente, quien no siente el llamado de trabajar con el dolor y el trauma global, quien no siente la fuerza de este movimiento telúrico en todo tu ser, quien no siente el llamado de la tierra a que escuchemos su canto hondo, su duelo profundo, que deje que los que sí lo sienten, lo vivan y lo expresen. No juzguemos ni reprimamos lo que nos resulta ajeno, acompañémonos en este camino de cambio con todo nuestro respeto y cariño.

:: Introducción ::

El miércoles 13 cruzamos el umbral de la Luna nueva en Géminis, tercer signo de la Rueda Evolutiva del Zodiaco. Esta es la Luna que precede el solsticio de Junio -verano en el hemisferio norte e inverno en el sur-. Con esta Luna nueva cerramos el primer trimestre de la Rueda Solar iniciado en Marzo. Entramos ahora en una nueva fase del año astrológico. Fase para la cual conviene prepararnos.

La Luna en Géminis nos habla de movimiento y aceleración. Mercurio está en Géminis, su signo, por lo cual esta energía mental está exaltada. Es recomendable tomarnos un tiempo de reflexión antes de lanzarnos a las aventuras propuestas por esta temporada. No todo es lo que aparenta.

La energía de Géminis y de Mercurio nos ofrece la medicina de la trampa. Trampas internas y trampas externas. La trampa de nuestras proyecciones mentales y la trampa de lo que nos distrae. Estar atentos implica escuchar la fragmentación de nuestra mente -siempre inquieta- y acercarla a la escucha de nuestro cuerpo. Aquietar nuestro cuerpo ayuda a que nuestra mente se serene. Si no nos tomamos el tiempo para esta escucha, si nos dejamos atrapar por la velocidad del movimiento, si aceptamos invitaciones irreflexivas, si no interrogamos nuestras intenciones y propósitos, es como bracear un campo minado. Es tiempo de avanzar con cuidado, de forma no lineal y con pausas. De forma no lineal implica caminar honrado la espiral, la que nos invita a dar tres pasos hacia adelante y uno (o dos) hacia atrás.

El 2018 es un año puente. Vamos y venimos del pasado hacia el hoy y proyectamos hacia el devenir. Este ir y venir implica navegar las emociones del duelo por los cierres de lo que ya no nos acompaña unido a la incertidumbre, el miedo y, a la vez, la fe y confianza de lo que quiere ser abierto, creado y descubierto. Es un proceso creativo que implica recuperar y rescatar recursos olvidados -o perdidos- del pasado e integrarlos a la presencia y conciencia del presente, para de ahí discernir los pasos a seguir.

Este no es un año de llegadas, es un año de tránsitos. Y en esta aventura a la que el movimiento en la espiral del tiempo creativo nos convoca, vamos afinando nuestro lugar interno y externo, a veces a la intemperie, a veces bajo techo, a veces abiertos, a veces con miedo.

Las energías son inestables, impredecibles y nuestra seguridad y confianza parece a veces herida. Esta inseguridad que emerge (cortesía de Chirón en Aries) nos hace más blandos, más próximos y vulnerables. Si la herida de Chirón revela nuestra resistencia, entonces es probable que necesitemos controlar, lo cual nos lleva a campos de batallas defensivas y a la confrontación.

Tal vez el puente que estamos tejiendo de adentro hacia afuera tiene que ver con un cambio de valores (Urano en Tauro) en el que vamos creando un nuevo cuerpo creativo en el que la energía masculina de la conquista  la competitividad y la fuerza (Chirón en Aries + Marte retrógrado ) cede espacio y abre paso para que nuestra energía femenina exprese el poder de su creatividad y liderazgo. Un liderazgo creativo y compasivo en el que honramos nuestra capacidad de acoger.  Honramos la ferocidad de nuestra vulnerabilidad encarnada conscientemente, sin miedo a expresarse, nombrarse, decirse, sentirse, revelarse, tejerse y unirse a lo que quiere ser materializado. Tauro es regido por Venus y gobierna la Voz. Encarnar la voz es una imagen que nos habla de hacer cuerpo de nuestra verdad y expresarla. Una verdad femenina viva en cada hombre y cada mujer.

:: cambios de códigos :: marte retrograda en Acuario ::

En estos próximos cuatro meses los cambios astrológicos más significantes serán la retrogradación de Marte en Acuario, el 26 de Junio; la retrogradación de Chirón en Aries en 5 de julio; la marcha directa de Júpiter en Escorpio el 10 de julio; y la retrogradación de Urano en Tauro el 7 de agosto. Además, en julio y agosto tendremos otro portal de eclipses en Acuario y Leo.

Las energías arquetípicas giran y nos empujan y desafían a evolucionar. Con ellas, nuestra psiquis, nuestro paisaje interno, se hace eco de estos movimientos. Bajo esta Luna nueva en Géminis podemos conectar con la idea y sensación de que hay un giro en nuestra historia, en nuestro camino. Nuestro movimiento cambia. Estamos en tránsito. Estamos adentrándonos en el puente.

Tal vez el tránsito más importante de esta temporada será la retrogradación de Marte en Acuario del 26 de junio al 29 de agosto. Chirón en Aries influencia a Marte (su regente) en Acuario. Estos dos tránsitos operan juntos.  Además, Marte hará tres conjunciones con el Nodo Sur de la Luna en Acuario. Una fue esta semana antes de la Luna nueva, la próxima será cuando retrograde (10 de julio), y la tercera será, una vez directo, el 26 de septiembre.

Entramos en un proceso de deconstrucción de códigos mentales que operan desde la mente colectiva. El decir que las cosas no son lo que aparentan ser implica que necesitamos tiempo para digerir este cambio de estructura. Necesitamos tiempo para discernir lo verdadero de lo falso, lo aparente y superfluo de lo esencial, lo artificial de lo orgánico. Este proceso que comienza con la Luna nueva de mañana culmina en septiembre cuando Marte haga la última conjunción con el Nodo sur de la Luna. Entre la primera conjunción (esta semana) y la de septiembre iremos experimentando un proceso que necesitamos vivir e integrar antes de poder elegir. La semilla de esta elección es la que sembramos bajo esta Luna.

:: maestría y enseñanzas :: relaciones horizontales ::

Quienes manejan la información, quienes predican, quienes guían, enseñan; quienes se sienten acompañantes al cambio de otras personas (terapeutas) o del colectivo (artistas, líderes espirituales, maestros y maestras de ceremonias, mujeres y hombres medicina), deben tener conciencia de este cambio de códigos para poder acoger lo que emerge en el colectivo, en sus consultas y prácticas privadas. Este es un cambio de liderazgo. Es un cambio de códigos (valores) vinculado a la (re)construcción de la masculinidad -nuestra relación con la patria, el padre, el patriarcado- lo que deriva en un trabajo de deconstrucción de una autoridad que nos tiraniza internamente.  Esta temporada astrológica nos habla de que estos códigos mentales están mutando.  La violencia de la escenificación de esta tiranía en nuestros escenario político y social nos invita a hacer nuestro trabajo interno para impactar la esfera de lo externo. Este es el camino del cambio.

Este cambio de autoridad- que nos lleva a todas y todos a acoger nuevos liderazgos- pasa por nuestras relaciones más íntimas. Este cambio de código nos habla de cultivar nuestras relaciones horizontales y desmontar las estructuras de autoridad dentro de los vínculos íntimos y colaborativos. Es un llamado a la creatividad compartida.  Esta horizontalidad nos habla de un cambio en cómo circula y fluye la energía y el intercambio (cortesía de Júpiter en Escorpio).

En esta horizontalidad nos encontramos con el corazón como vaso comunicante, como puente. Hablamos de nuevos códigos que piden valorar el intercambio genuino de corazón a corazón. Esto implica un cambio de paradigma en el que buscamos intimidad compartida, verdad compartida, confianza creativa y apoyo respetuoso compartido.

Este cambio de código implica transparencia. Es decir, que no hay nada oculto detrás de la cortina del vínculo. Que no haya otra mirada y voluntad que la benevolencia compartida de bracear juntas y juntos lo herido, lo enfermo, lo que busca ser sanado.

Esta Luna nueva en Géminis también nos habla de la separación mental -llamada locura- de no poder distinguir lo verdadero de lo falso. Nos habla de la diferencia entre la opinión y la verdad. Cuando predicamos ¿desde dónde lo hacemos? Esta Luna revela que abramos nuestra conciencia y abracemos la cautela a la hora de mezclar nuestras opiniones con los hechos. La Luna nueva en Géminis también nos invita a reflexionar sobre los códigos de autoridad y poder que circulan entre alumnos y maestros.

Cuando un mentor, una maestra, un guía, un shamán, una mujer medicina nos transmite enseñanzas ancestrales resonamos con la verdad porque nuestro ser recuerda y reconoce que este conocimiento, esta sabiduría, nos pertenece a todos y todas. Agradecemos profundamente a quienes custodian la continuidad de estas enseñanzas y su generosidad al dedicar y devocionar sus vidas a esta transmisión llamada memoria. Sin embargo, es necesario reconocer que en la entrega y prédica de estas enseñanzas se pueden mezclar – en varios niveles- las opiniones personales de quienes transmiten la palabra creando un territorio ambiguo para quienes  la reciben.

Este es un lugar muy delicado que unido a nuestras carencias afectivas, a nuestra búsqueda de la pertenencia, a nuestro deseo de recordar quienes somos y nuestro origen etc. nos volcamos en la búsqueda de guías en los cuales depositamos nuestra confianza y nuestro poder. La delicadeza de este proceso se basa en que es probable que, al no haber carteado el territorio oculto de nuestra psiquis, al estar buscando fuera de nosotros la impronta de la verdad, de alguna manera, vulneramos nuestra capacidad de discernimiento. Esa brújula interna que logra separar el grano de la paja, es un recurso imprescindible para caminar nuestra verdad con autonomía, integridad, claridad.

En algunos casos, la ambigüedad se revela entre la verdad implícita en la enseñanza mezclada con la opinión personal de quien la transmite. Si el maestro-maestra no está consciente de lo que hace, si mezcla su servicio con sus necesidades personal y si los hace sin cultivar un proceso de discernimiento, está promoviendo espacios de confusión que se prestan, en el peor de los casos, para la manipulación y abuso de poder. Es decir, si esta ambigüedad -que genera confusión en quien recibe la enseñanza- es usada por los maestros y maestras con conciencia estamos ante graves problemas éticos.

La realidad es que, la mayoría de las veces, esta dinámica se da en un plano inconsciente que revela las fisuras psíquicas de quienes imparten las enseñanzas. Puesto de otra manera, no lo vemos, no sabemos que lo estamos haciendo y no solemos estar receptivos a ser interrogados. De ahí que nuestra defensa inconsciente sea hablar desde la autoridad que nos da ser guardianes de lo que custodiamos a la vez que encubrimos nuestras carencias invisibles, nuestros territorios internos no carteados.

Quienes asumimos el rol, la autoridad y la responsabilidad de transmitir enseñanzas – educacionales, terapéuticas, sagradas- tenemos la delicada tarea de hacer un trabajo consciente de auto-interrogación sobre el uso que hacemos de uso del poder que llegamos a tener sobre otras personas. Poder que emerge del contenido transmitido y que transferimos a nuestra persona. Este es un proceso de discernimiento interno en el que es preciso autorregularse (en términos terapéuticos es lo que llamamos supervisar), tener herramientas y apoyo externo neutral con el cual contrastar y ajustar nuestras percepciones y acciones.

La información es poder. El poder está en la información no en la persona. La persona es solo guardiana de un saber. ¿Cómo custodiar este saber de manera íntegra? Las formaciones, la educación, el linaje espiritual son vitales, pero sin un proceso cíclico de revisión personal, basado en la regulación de la sombra, carteo del trauma personal -y transgeneracional- dispositivos de autocuido y psico-higiene, etc. es muy difícil sostenerse en espacios de liderazgo energético de acompañamiento al cambio sin empañarlo con las zonas opacas, los puntos ciegos de nuestro carácter y las agendas ocultas que inevitablemente nos motivan inconscientemente.

Esto nos habla de una dinámica de integridad vincular que arroja luz sobre la importancia del cuidado.  El encuentro entre una persona llamada “consciente” y otra llamada “inconsciente” revela brechas en nuestra interpretación ética de cómo interactuar cuando tenemos el poder de la información. Es fundamental añadir un nivel de conciencia en esta zona no carteada del abuso de la información, del abuso del poder y del abuso mismo de lo que creemos que es conciencia y es solo un juego mental. El proceso de darse cuenta no es suficiente para despertar del hechizo de los códigos mentales que están programados para que no despertemos. Darnos cuenta es una parte de un proceso cognitivo que nos lleva a expandir nuestra conciencia. Esta es una parte de la percepción que cuando está alienada nos permite discernir.

Para que haya apertura en la Consciencia (con mayúscula), necesitamos liberar nuestra percepción para elegir y crear desde un lugar más íntegro, profundo y verdadero. Verdadero porque -como el agua que convocó a la primera aldea, a las primeras piedras puestas en círculo, a la primera iglesia que honró la tierra- debajo de nuestros dogmas y construcciones mentales late vivo el manantial de nuestra verdad.

Entonces, bajo esta Luna, invocamos el camino y la manera de conectar con nuestra mente orgánica esencial, que como el agua primigenia nos conecta con la vida, la memoria y el origen. En este lugar se da la alquimia del pensar y del sentir. Unión necesaria para que se de este cambio, este nuevo nivel de despertar, esta honda expansiva que llamamos Conciencia Amorosa.

Para llegar a este darnos cuenta que circula entre nuestro corazón y nuestra razón, otro proceso, más lento, más profundo, es necesario. Necesitamos sentir lo que la razón percibe. Necesitamos que la información entre y baje profundo al cuerpo. Necesitamos que nuestro cuerpo-corazón escuche, acoja y filtre lo que la mente nos dice. Necesitamos sentir y escuchar lo que se nos mueve dentro. Necesitamos abrazar lo que emerge. Necesitamos darle voz a nuestro corazón para que teja un camino de palabras que lleguen hasta la razón. Y nuestra razón ha de acoger la voz del corazón, escucharla, cuidarla y honrarla.

Esta nueva información filtrada por el corazón mueve el agua de nuestro cuerpo- nuestro primer templo- y desplaza un cuerpo energético dominante. Nos permitimos sentir y mover la energía emocional por nuestro cuerpo, nos permitimos sentir el caos, la confusión y el miedo. Sentimos el dolor, el amor, el amparo y el duelo. Abrazamos la belleza, el gozo, la pasión, la confusión y la entrega. Todo en nosotros se mueve al transitar un nuevo territorio cognitivo, un nuevo campo de información y conexión hasta ahora invisibles. Este es un proceso de conciencia corporal. Este es el puente de Chirón.

Cuando hablamos de conciencia corporal, hablamos de la medicina de Chirón. Es su herida física la que lo lleva a un proceso de búsqueda que expande su conciencia de si mismo y de su entorno. De ahí pasa a ser maestro y sanador, ya que puede acompañar la toma de conciencia del trauma del dolor, en cuerpo y alma. Este es un camino en el que recordamos sentir la totalidad de nuestro ser orgánico. Ser elemental que se mueve con las estaciones, las fases de la Luna, el Sol y las Estrellas, que se relaciona con las plantas, que respeta a los animales, que honra los ciclos de interdependencia, que cuida la vida, y sus relaciones. Que cuida sus propios recursos, los comparte y los ofrece. Esta es la energía del sanador herido. Un llamado a transitar la recuperación de nuestra memoria holística, la integridad de nuestra alma-cuerpo con nuestro espíritu.

Bajo esta Luna sembramos e invocamos vivir este proceso braceando las disonancias cognitivas de la separación entre alma cuerpo, espíritu corazón. Bajo esta Luna nueva en Géminis sembramos resonancia creativa entre nuestra razón y nuestro corazón para acoger esta nueva fase, esta parte del camino y este cambio, y ver nuestros sueños personales y colectivos florecer.

 

Para más información sobre la imagen que acompaña este texto, acércate a Astrología Visual

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Entre abril y junio he hecho una pausa de lecturas astrológicas. He abierto espacios de consulta para finales junio hasta septiembre. Si sientes el llamado de trabajar con tu carta astrológica reserva tu espacio en este enlace .

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♥ COMPARTE CON AMOR ♥ Este texto está bajo unalicencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. Copyright textos e imágenes ©Paloma Todd para http://www.lunadeabril.com

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