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Luna nueva y eclipse solar en Acuario :: la magia creativa de la incertidumbre ::

Con la Luna nueva en Acuario de mañana cerramos la primera temporada de eclipses de este nuevo año. El 31 de Enero, con la Luna llena y eclipse lunar en Leo, entramos en un tiempo espacio de muerte y renovación. En estas dos semanas la Luna ha ido menguando y, poco a poco, nos hemos ido adentrando en un proceso de desprendimiento, de descarga, de desapego.

Desapego de algo que nos ha sostenido. Desprendimiento de algo en lo que nos hemos apoyado. Algo en lo que hemos confiado hasta ahora ya no está. Una relación (o una manera de relacionarnos), un sistema de creencias y valores, un grupo o comunidad, un proyecto de vida : estos son algunos de los ámbitos, escenarios, en los que esta narrativa de desprendimiento se revela.

Este proceso tiene una función. Puede ser confuso, podemos sentirnos desorientados, fuera de lugar, desconectados. Este sentimiento hace parte del proceso de soltar. Para abrazar lo nuevo, primero hemos de liberar lo que ocupa un lugar que ya no le corresponde.

Este proceso ha implicado una renovación de la energía que circula en nuestro cuerpo emocional. Memorias, patrones, adicciones dormidas o latentes se han despertado, se han visibilizado. Nuestro sueño, nuestra imaginación, nuestra visión nos lleva a volar en escenarios llenos de potenciales. Alguna burbuja idealista se desinfla  para mostrarnos la realidad. Una realidad de la que tal vez hemos querido o necesitado escapar. Una realidad que no hemos sabido sostener. Una realidad que no corresponde con el ideal o con la visión que teníamos, de nosotros, de nuestra vida y de nuestro camino.

Este desfase, esta disociación entre lo que ideamos (e idealizamos) y lo que realizamos se presenta como un abismo, una grieta, una ruptura por la cual viejos fantasmas emergen a atormentar nuestro presente. El eclipse de mañana en Acuario -(y especialmente las semanas previas)- levanta memorias emocionales del pasado, despierta miedos rancios que quieren y piden liberación en la espiral del tiempo. Y como respuesta, impotentes y con la huella del victimismo como respuesta, nos aferramos a nuestra narrativa, a nuestra autoridad, a nuestro control. Y nos resistimos al cambio porque creemos que sabemos cómo queremos caminar nuestra vida. Y, con más o menos intensidad, nos damos cuenta que, en verdad, no sabemos nada. Y un sentimiento solitario nos abruma revelando la añoranza de una tribu, de una familia, de una comunidad, de una manada con quien atravesar la espesura de este momento, a la cual pertenecer juntos en este tiempo. Porque no es personal. Porque es colectivo. Porque es un sentimiento y un proceso que nos abraza a todos y todas.

Esta temporada de eclipses ha sido como un llamado a bracear nuestro abismo interno, a navegar la grieta que separa lo ideal de lo real. Proceso que nos convoca a la renovación de nuestro propósito del alma y a honrar la magia creativa de la incertidumbre. Nos convoca a la valentía de abrazar el sentimiento de estar perdidos a la vez que sentimos nuestro corazón y nuestra verdad latir fuertes -como semilla de un nuevo camino- en nuestro interior. ¿seguimos el llamado? ¿estamos paralizados? ¿no queremos abrazar el cambio?

Esta es la semilla creativa de nuevos propósitos, nuevos proyectos, nuevos devenires, que, para brotar hacia la vida, necesitan de la composta de lo que se desprende. Y si no soltamos -si nos aferramos al pasado- algo se estanca, algo se pudre, algo empieza a oler mal. Entonces es un tiempo de elección, de coraje y valentía, para vivir plenamente la verdad que quiere ser compartida : un nuevo camino en cuyo corazón también late una gran despedida.

El tiempo entre eclipses con Luna menguante suele despertar arquetipos espectrales, voces demónicas que reclaman nuestra mirada, presencia y atención. Cuando hablamos de demonios hablamos de aspectos tan enterrados en la sombra personal y colectiva, tan ajenos de la luz de conciencia, que hacen parte de una mitología de monstruos y bestias milenaria. Estos son los cuerpos energéticos y arquetípicos de la Luna negra. La Luna que se vacía de su Luz y que se prepara para la fecundación del Sol en Luna nueva, pasa por una purga, pasa por una limpieza consciente que se abre a la luz. Es una Alquimia Lunar Solar indisoluble.

Los eclipses magnifican el poder de la Luna, por lo que este pasaje de Luna oscura, este descenso de la Luz entre eclipses, abre las puertas de la sombra milenaria que danza en la espiral del tiempo eterno. Son portales, vórtex de inconsciencia, que se abren y que nos ofrecen la oportunidad de posicionarnos en un deseo de Benevolencia, de Amor, de Paz para nuestra vida, para nuestra manada, para la humanidad. ¿qué se ha movido en estas dos semanas de Luna menguante y a qué siembra de luz nos convoca? ¿qué se ha aclarado? ¿qué ha sido purgado que ahora nos ofrece la oportunidad de acoger la fecundación del Sol de la Luna?

Las grandes ceremonias se hacen con la Luna creciente y Luna llena, en homenaje a la Luz, ya que las invocaciones de la Luna negra son para trabajar sanaciones, exorcismos, y para purgar las memorias de dolor. Esto puede sonar arcaico y poco actualizado dentro del pensamiento cuántico contemporáneo, sobre todo si el marco de nuestras creencias es el positivismos de la Nueva Era. Sin embargo, en tiempo de eclipse, un cuerpo de dolor y opresión ancestral se levanta de las sombras. Este bestiario de la sombra nos acompaña desde el origen del tiempo y desde el origen del miedo y la ignorancia. Mitología oscura que ha sido alimentada del secreto, la humillación, el pecado y la vergüenza. Todas formas violentas encubiertas en nuestro día a día, en nuestros intercambios y relaciones de poder.

Encubiertas bajo la mirada controladora del juicio, las proyecciones, el repudio y el rechazo, la seducción y el encantamiento. Entonces el poder de la Luz está en nuestras manos. Y si hay batalla, ésta empieza en nuestro interior. El peligro bajo las sombras de la Luna es que buscamos proyectar afuera, defensivamente, o con quejas y lamentos, lo que no podemos, no queremos, mirar adentro.

Estos son los paisajes que a veces emergen en tiempos de eclipses. El Dragón del Cielo se despierta y nos viene a recordar el Orden Sagrado del Universo, tiempo que honra el equilibrio entre la luz y la sombra. Nos viene a recordar que el camino evolutivo implica un desprendimiento consciente de lo que ha muerto, de lo que ya ha cumplido su función. Y nos aferramos huyendo de esta despedida por miedo al vacío de lo desconocido. Un terror antiguo se levanta y nos fuerza a sentir en la entrañas la verdad que quiere ser vista, honrada.

El tiempo entre eclipses cuando la Luna mengua, es un tiempo en que cerramos contratos del alma que ya cumplieron su tiempo. Cerramos alianzas, cerramos promesas, cerramos pactos. Esto implica un cambio de escenario, un cambio de rol, una actualización de nuestro propósito y camino. A mayor la carga y la implicación en relaciones, contratos, alianzas (con personas, grupos, ideales y creencias) que no están actualizadas con nuestro propósito vital (sagrado), más dura y dolorosa ha sido la jornada entre estos eclipses.

Dura y dolorosa en la medida en que si resistimos el desprendimiento natural al cual el Orden del Tiempo Evolutivo nos convoca a honrar, entramos en batalla con el devenir. Resistencias que se hacen voces defensivas, formas de control, intentos de dominar la situación a través del victimismo, la queja, la justificación. Estas voces generan un cuerpo de confrontación entre la fuerza evolutiva del Nodo Norte en Leo, que nos dice : se tú mismo, expresa tu verdad, habla del desde el corazón, sigue tu deseo y el Nodo Sur en Acuario que nos dice : obedece la mente grupal, sigue la manada, no te salgas del camino.

Y nos resistimos al cambio con toda nuestra fuerza y elegimos la repetición de lo cómodo, los mismos disfraces, los mismos sombreros, las mismas máscaras para que nadie nos vea, para que nuestra verdad oculta, nuestra vulnerabilidad más sincera y hermosa, no quede delatada.

¿y qué verdad es esta? ¿…que estamos perdidos? ¿… que estamos solos? ¿… que estamos aislados en nuestra torre de marfil? ¿… que estamos desconectados de lo que más añoramos? ¿… que nuestros trucos ya no encantan ni seducen? ¿… que nuestras magias ya no nos sacan del pozo? ¿…. que nuestra medallas y condecoraciones de éxito y triunfos ya no nos nutren en el espejo del reconocimiento? ¿que algo irremediablemente muere y no sabemos qué hacer con la enormidad del misterio y vacío que nos habita?

Este es un tiempo en que nos damos cuenta de cómo los rituales y códigos familiares que nos dan un sentimiento de control y pertenencia, de seguridad y apoyo, ya no nos sostienen. Nos damos cuenta que en la repetición ciega de la formas familiares alimentamos la cárcel de nuestro espíritu. Nos damos cuenta que no dejamos nuestra luz crecer porque no aceptamos nuestra sombra. Y nos quejamos. Y los demás nos hieren. Y no nos queremos ver. Y no queremos aceptar que algo necesita cambiar en nosotros, en nuestra vida. No queremos aceptar que el orden que hemos construido ahora nos oprime y que la libertad que soñamos nos aterra.

Bienvenidos a la vida intensa, nos canta la Dragona del Cielo, la que nos dice que la vida no cesa de girar y que el tiempo falso se acaba. Nos dice que se le ven la costuras al juego de la vida artificial, de lo falso y superfluo. Nos dice que todos hemos caído en la farsa y que todos estamos llamados a lo mismo, a levantarnos desde el amor que le tenemos a la Vida, a la Tierra, a abrir los brazos y las manos y decir que sí. Un sí que desmonte la mascarada de nuestra vida artificial y que nos convoca a la intimidad profunda de reconocer nuestro deseo de autenticidad.

No somos infantes, nos somos pequeños, no somos siervos ni esclavos. No somos obedientes ciegos, no somos adictos, no escapamos, no huimos de la verdad. Estamos aquí vivos y con conciencia, y decimos presente. Nos incorporamos, hacemos cuerpo y nos levantamos honrando el amor enorme que nos habita y que somos. Amor que, como el fuego que reúne a la tribu, reúne en nuestro interior a todas nuestras partes perdidas, desoladas, exiliadas.

Fuego que nos alumbra de adentro hacia afuera y nos da la fuerza para levantarnos del colapso, de la caída, del abismo. Lo llamamos, lo invocamos, levantamos nuestras plegarias y ese fuego se despierta, y nos empuja, nos llama a la autenticidad radical. Y nos muestra con tanta claridad lo que nuestro corazón desea. Y honramos que no sabemos cómo sostener esta muerte llena de vida, este tiempo tan radical en el que la pasión creativa nos empuja y nos desafía a ser libres. Entonces, en esta Luna nueva, ¿qué propósito sembramos? ¿qué camino pide ser abierto desde nuestro corazón?

Las resonancias de nuestra semilla irán desplegándose el los próximos seis meses. Todavía tenemos un eclipse lunar en Acuarioa y unos solar en Leo en agosto. Este será el cierre de este ciclo evolutivo. Nos podemos ubicar leyendo el artículo del eclipse lunar en Acuario :: luna llena y eclipse parcial en Acuario :: soltar amarras :: del 6 de agosto del 2017. Los temas elaborados en este artículo siguen vigentes en la narrativa actual. Podemos recapitular nuestros pasos para unicar nuestra siembra. La lectura de este artículo también puede ser útil para integrar y digerir las energías que se mueven en el presente. Buena Luna y buen siembra a todos y todas.

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:: si sientes el llamado de profundizar sobre las energías planetarias del este año, y las narrativas evolutivas que te ofrece, te invito a que te acerques al fuego de  :: PUENTE TIERRA :: ENCARNAR LA VOZ :: la astrología del 2018 para cada signo del Zodiaco ::

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8 comentarios sobre “Luna nueva y eclipse solar en Acuario :: la magia creativa de la incertidumbre ::

  1. Gracias infinitas. Describe palabra tras palabra los detalles del proceso de transformación que estoy viviendo en este tiempo. Gracias

  2. ¡Gracias Paloma! Millones de gracias, siempre eres un rayo de luz en el momento de oscuridad. Que toda la ayuda que prestas, te sea devuelta y multiplicada.

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