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:: puente tierra :: primera parte :: introducción a la astrología del 2018 ::

Porque es a la vera del río o arropadas por las raíces de un roble centenario, adentro en lo profundo del Ser, que escucharemos la Voz de la Tierra. Nos está hablando. Puente Tierra es la invitación a ser puentes de amor para y con la Tierra. A la orilla del mar, en lo alto de la montaña, en la cueva profunda, el Agua canta, el Aire habla, el Fuego reza y la Tierra nos susurra el fin del Tiempo. Nos hablan. Tejen puentes hacia nosotros y nos cuentan que nos estamos alejando, que estamos perdiendo nuestra conexión. Que volvamos a Ella.

La astrología del 2018 nos trae la Voz de la Tierra. La convergencia de Saturno en Capricornio y de Urano en Tauro (a partir de Mayo) fortalecen la expresión de este elemento. Los temas vinculados a la estabilidad, seguridad y la pertenencia; temas vinculados al valor de los recursos, nuestra relación con el dinero; los valores y las estructuras familiares estarán en un primer plano, así como la necesidad de concretar visiones, materializar, instaurar una base sólida para nuestro crecimiento. El 2018 es un año de reajuste y ubicación en el plano material.

Los cambios planetarios del 2018 van a desafiar nuestra base, van a desafiar lo cimientos sobre los cuales hemos edificado nuestra vida y propósitos. Para algunos esta sacudida implica una reevaluación de nuestros valores y creencias. Para otros, una reevaluación del lugar que ocupamos, dónde y cómo queremos habitar nuestra vida. Para otros es una reevaluación de los recursos invertidos, de la calidad de nuestros intercambios y del valor que damos a nuestra libertad creativa.

Son varios los frentes en los que veremos nuestras certezas y comodidades moverse. Nos sorprenderemos de ver lo frágil que puede ser la realidad material que hemos construido o lo ficticias que son nuestras redes de seguridad y amparo. Para abrazar este proceso creativamente necesitamos entenderlo, comprenderlo. Es en este contexto que conocer el clima y tener el mapa de las fuerzas arquetípicas en juego es útil y necesario. Es un recurso, un compás, una brújula.

Puente Tierra es un puente entre el mensaje de las Estrellas y la Tierra. Puente Tierra nos viene a decir que cada uno de nosotros somos un puente en la Tierra. También nos recuerda que la Tierra es nuestro puente al Universo. En esta danza sagrada cómo nos movemos, cómo honramos la vida y cómo participamos dando lo mejor de nosotros determina el curso de nuestra historia. Este año nos invita a dar lo mejor de nosotros, a salir de nuestra zona cómoda, a presentarnos y dar a luz nuestra expresión, nuestra verdad, nuestra Voz.

Construir puentes internos entre partes de nosotros que han estado exiliadas, inconexas entre sí. Esas partes de nosotros que se han perdido por el camino, que hemos abandonado, o de las cuales hemos renegado, empujándonos a superarnos, a probar que valemos. Las escondemos : esas partes imperfectas, irritantes, tramposas que tiñen el ideal de la identidad que hemos construido. Desde aquí nos exigimos, nos empujamos a ser este ideal y así también se lo pedimos a otros.

Cuando por algún detonante esta idealización que hemos hecho de nosotros mismos y de nuestra vida se rompe somos convocados a abrazar la Noche Oscura del Alma, un tránsito iniciáticos a la madurez. Es de la ruptura y la fragmentación que emerge esa parte en nosotros que elige mirar lo que se fragmentó, lo que se rompió, lo que se olvidó y se levanta del abismo con la voluntad de encontrarse a si misma en un lugar más auténtico.

Esta voluntad nos habla de un proceso de enmendar. Un proceso de reconocer, reparar, conectar, perdonar, amar, y aceptar de vuelta a casa estas partes que en su momento hemos necesitado negar, olvidar o esconder para sobrevivir. Nuestra idealización nos ha ayudado a sobrevivir y a la misma vez es nuestra armadura : camisa de fuerza que nos limita. Cuando remendamos lo hacemos como un saludo de vida, de amor. Damos valor a lo que somos, estemos como estemos, en el estado que estemos.

Cómo nos percibimos a nosotros mismos es proporcional a nuestra capacidad de recordar nuestra esencia, el amor en nosotros. Nuestro fuego. Este niño o niña interno que nos espera de vuelta a El*Ella es una chispa potenciadora de fuerza creativa y de confianza. Hemos encontrado nuestro fuego. Cuando nos aliamos con Ella*El toda la psiquis se reorganiza y se une en torno a este fuego. Desde este lugar encontramos nuestras múltiples voces que reunidas en círculo forman el Consejo de nuestra Voz.

Nuestra voz es un tejido de vida, un rio de sentimientos y vivencias. Encarnar nuestra Voz es encanar nuestro Ser y toda su diversidad, sus luces y sus zonas opacas.

Tejemos puentes de corazón a corazón, nos vinculamos de fuego a fuego y sentimos las resonancias o disonancias con nuestro entorno. Vamos y venimos por los puentes de los vínculos buscando afuera lo que nos devuelve hacia adentro. La herida del rechazo emerge como respuesta a la voluntad interna de cuidar nuestro fuego y sostener la valentía y la vulnerabilidad de encarnar nuestra presencia, de Encarnar nuestra Voz.

El 2018 nos muestra los territorios inconexos en nosotros y nos ofrece el mapa y la guía para empezar a tejer estos puentes, vasos comunicantes entre dimensiones separadas. Esas partes de nosotros, exiliadas de la psiquis, se acercan a la luz de nuestro corazón para ser acogidas. Son partes de nosotros, largamente olvidadas, que piden ser vistas, bienvenidas de vuelta a casa, de vuelta al calor del fuego de nuestro corazón, luz de nuestra conciencia.

Donde hay fractura y fragmentación hay olvido. A veces nos rompemos para poder reconstruirnos, para recordar. El arte de tejer puentes internos nos llama a la profunda compasión de abrazarnos en nuestra totalidad, de abrazar toda nuestra historia, de reconocer y honrar esas partes de nosotros que han vivido al margen de la luz, al margen de la pertenencia. Porque como dice Brené Brownla verdadera pertenencia es una práctica espiritual, y tiene que ver con nuestra capacidad de encontrar lo sagrado tanto en ser parte de algo como en encarnar la valentía de ser únicos. Esto implica arriesgarnos a dejar de ser parte de algo porque no estamos de acuerdo, porque tenemos una opinión diferente”.

Cuando tejemos puentes internos, recordamos. Recordamos quienes somos, recordamos nuestra esencia, nuestra voluntad de estar vivos en este presente, en esta Tierra, en este tiempo. Recordamos nuestro valor.

Es una labor hermosa que nos lleva a una profunda reconciliación con nosotros mismos. Es un encuentro íntimo. A partir de ahí nos reconstruimos desde la conciencia de nuestro propósito sagrado que es honrar y cuidar esta luz de amor, compasión y perdón íntima y profunda con nosotros mismos.

Estas partes al reunirse entre sí potencian recursos y generan la fuerza vital necesaria para emprender y materializar cambios creativos. Cuando tejemos puentes internos conectamos fuerzas vitales creativas, potenciadoras de sueños, fuego que ilumina nuestra pasión y deseo.

Tejemos puentes con nuestra voz y nos expresamos desde lo que vamos reparando y reconectando en nuestro interior. Es la construcción de nuestros puentes internos lo que garantiza que nuestra voz honre nuestro valor y se comparta desde la aceptación que construimos. No es una meta. Es un proceso.

Es nuestra voz encarnada desde este lugar la que abre un campo de nuevas posibilidades. Ofrecemos nuestra voz y nuestra verdad, nos compartimos. Y también valoramos la diferencia, el tiempo del otro, su voz. Tal vez con algunas personas no estamos llamados a tejer puentes juntos. Con otras se tejen solos y colaboramos en la construcción de puentes que unen tiempos, tribus, recursos, talentos, proyectos. Tejemos conexiones creativas, proyectos vinculantes y colaboraciones solidarias.

Y tal vez hay puentes más difíciles de tejer y, aunque sabemos que son los que más potencial liberador, sanador y creativo tienen, les tememos y los evitamos. Tenemos libre albedrío. Caminamos peregrinos por el mismo camino, cada cual a su paso, a su tiempo, a su ritmo, en su ciclo. No vamos a ningún lugar. No es una carrera. Es una espiral infinita de Tiempo Amor. O, como nos invita reflexionar Anthony de Mello, “se trata de estar dispuesto a ir a donde la verdad me lleve, más allá de lo que yo quiera que sea la verdad”.

Nuestra primera reacción a la verdad es hostilidad y miedo. Nuestra verdad interna se abre de par en par en resonancia a los movimientos colectivos que detonan condicionamientos ancestrales, memorias y estimulan respuestas en nosotros. La tecnología nos tiene atrapados en un laberinto de espejos en el que nos perdemos entre pantallas de opciones que fragmentan nuestra mente. La manipulación y experimentación tecnológica está dominando nuestro mundo, nuestro lenguaje, nuestros deseos, nuestras formas de creer y crear, nuestra forma de conectarnos y de vincularnos. La tecnología simula estados y genera en nosotros respuestas que activan nuestra bioquímica. Es una simulación, una película. No es la verdad.

La verdad se está disolviendo en un mundo de pantallas, noticias, información, estímulos que no sustituyen el calor del fuego, el calor del abrazo, el calor del cuerpo, la proximidad de la voz compartida en un mismo tiempo y espacio. La cercanía de los cuerpos que caminan juntos en familia, amistad o comunidad, como amantes, padres y madres, hijos e hijas, amigos, colegas, y que comparten el calor creativo. Se unen y reúnen para celebrar la unión y la vida. Puentes de corazón que, fuera de dogmas y religiones, formas y dominaciones, se reconocen diversos, libres y soberanos.

En este reconocimiento necesitamos honrar profundamente nuestro camino personal como ofrenda para nuestros encuentros. La verdad está en el filo del vínculo. Es en este filo, sin máscaras ni trucos, que la desnudez del alma se presenta. Esta verdad está en la quietud de la presencia compartida. Presencia hecha cuerpo. Presencia que se hace puente gracias a la Voz.

El 2018 nos desafía a sostener nuestra verdad en medio de la fragmentación y el sobre estímulo de eventos colectivos que detonan multiplicaciones de la crisis humanitaria que cada vez más conscientemente reconocemos. Los movimientos astrológicos del 2018 hablan de eventos en el colectivo que sacuden nuestras raíces. Es una metáfora potente que nos habla de un clima intenso con sacudidas inesperadas. Uno de los desafíos tiene que ver con nuestra definición de éxito. El clima astrológicos nos habla de una ruptura de las formas dominantes del discurso estético. El Encarnar la Voz nos habla de una capacidad de sostener otras formas de generar contenidos, de conectar recursos y de mover la energía del intercambio y del dinero.

Quienes definen la estética (la forma) dominan el mercado espiritual, social, económico. Quienes dominan la forma han de dejar paso, abrir camino para que esta energía creativa renovadora emerja. ¿qué otras formas de nombrar y crear son posibles? Requiere valentía y una buena dosis de confianza y autoestima sostener nuestra voz en un mar de ruidos, de juicios y críticas en las que la escucha se pierde y se fragmenta la atención.

El 2018 es un llamado crear puentes creativos, colaborativos y económicos que potencien valores y acciones que abracen respuestas creativas en tiempos de crisis. Los puentes son vitales para nuestra sobrevivencia ya que es en la proximidad y en el intercambio que se teje la comunidad.

En este año hay un cambio de valores que toca cada círculo y cada comunidad. La capacidad de adaptación que tenga la comunidad a este proceso de cambio es vital para la continuidad de cualquier proyecto compartido. A mayor la rigidez, el intento de controlar, de preservar las estructuras de poder e intercambio vigentes, más difícil es tejer puentes que reparen lo que se rompa.

Hace falta toda una comunidad para reparar juntos lo que juntos hemos roto. Este camino, esta voluntad del círculo de unirse, conectar y hacer el trabajo de reparar juntos, requiere la madurez de la escucha y la capacidad de soltar nuestra necesidad de ganar, salir victoriosos, dominar.

Cada voz es única en el círculo. Cada persona encarna su voz. La capacidad de escucharnos, la capacidad de abrazar la diversidad de voces que emergen en el círculo que decide tejer juntos puentes de diálogo, un es proceso necesario para el cambio que se vislumbra en los próximos tres años.

Nuestra voz es un ecosistema vivo, diverso, rico. Es nuestro valioso tesoro. Un recurso sagrado. Que nuestra voz sea libre y salvaje. Que sea abierta como el Aire, firme y generosa como la Tierra, cálida como el Fuego. Que nuestra voz reúna corazones que dancen unidos a la melodía de nuestro ser. Que sepamos honrar y cuidar la voz de nuestra alma. Que sepamos enraizar nuestras múltiples voces, ecos de nuestra vida y camino en presencia, conciencia y responsabilidad. Que nuestra voz eche raíz en lo profundo de nuestro cuerpo. Que nuestra voz ame las profundidades y emerja a la luz valiente y confiada para entregarse al mundo y crear el mundo.

Somos nuestras múltiples voces que cohabitan. Algunas vulnerables, otras más seguras. Unas adiestradas para gustar, controlar, otras salvajes que irrumpen y nos despiertan, sacuden. Unas que, perfeccionistas y exigentes, dominan el curso del agua de nuestro ser, atentas al otro, a los demás.

Voz de pájaro libre y soberano que nos convoca a la confianza de lanzarnos y encarnar nuestra voz. Que el pájaro del cielo fecunde nuestro cuerpo y que nuestra voz se encarne  en la Tierra fértil. Encarnar la Voz es un acto de presencia que honra el hilo de las historias que quieren ser compartidas, que quieren fecundar al mundo con su presencia, belleza y amor.

Nuestra voz puede ser una brisa fresca que alivia el espanto de un niño, como puede ser el viento que disipe ofensas, puede ser el aliento que convoca a tejer juntos un rezo para el mundo.

Nuestra voz es un lugar en el que convergen los tiempos y las memorias de nuestro pasado. La voz es como el vino, con el tiempo se hace profunda y se añeja. Nuestra vos es una espiral que nos lleva y nos trae del misterio a la intimidad, de la soledad al encuentro. Es nuestra voz la que ama y acaricia amante al otro en su casa.

Que sepamos sabernos bienvenidos en la Casa de nuestra Voz.

Porque cuando no nos quede nada, cuando solo seamos un aliento de vida, será nuestra voz la que susurre su despedida y su alabanza al Gran Cambio que a todos nos aguarda.

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4 comentarios sobre “:: puente tierra :: primera parte :: introducción a la astrología del 2018 ::

  1. Paloma, te leo y te releo y cada vez descubro entre tus palabras algo nuevo. Palabras cuidadas, amorosas, sabias, directas, que acompañan tantos momentos míos de soledad, y me llevan a re-conectarme y a sentir que debo descalzar mis pies y unirlos en la Tierra para acompañarme desde otro lugar, cuando olvido.
    Mil felicitaciones para este nuevo proyecto Puente Tierra. Me ha encantado leer el proceso creativo de las imágenes, seguro que fue muy especial y las obras son preciosas, cada una para entrar y profundizar.
    Muchas gracias.

  2. GRACIAS ,por regalarnos tu voz y,tu profundo y bello analisis….como dice Jesus intentare ser digna del conocimiento generosamente entregado por tu consciencia y ponerme a trabajar en la construcion de los puentes que me hayan sido asignados.
    Una vez mas GARCIAS por compartirte

  3. Impecable! Muy iluminador ! Gracias al Universo tenemos la palabra para tejer puentes!!! Bendiciones!!!
    Gracias! Muchas gracias!

  4. Maravilloso ❤️
    Muchisimas gracias por honrar tu voz , sabiduria como lo haces !!! Agradecido de poder aunque sea intentar utilizar tan valioso material a nivel evolutivo personal o colectivo

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