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luna llena en tauro :: la constancia del cambio

“No importa lo que hagas, no intentes y escapes de tu dolor, quédate con él. Porque el intento de escapar del dolor crea más dolor.”— El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte.

“El camino del guerrero espiritual no es suave y no es dulce. No es artificialmente dichoso ni finge perdonar. No tiene miedo a la división. No tiene miedo de su propia sombra. No tiene miedo de perder popularidad cuando habla su verdad. No se va por las ramas cuando la franqueza es esencial. No tiene en cuenta los intereses creados que causan sufrimiento. Es benevolente y es ardiente y es astutamente honesto en sus esfuerzos para liberarse a sí mismo y a la humanidad de los lazos egoístas que lo atan. El rechazo de opiniones fuertes en nombre de la espiritualidad es anti-espiritual. La espiritualidad que sólo es suave es una receta para el desastre, lo que permite que toda forma de manipulación pueda correr libre. La espiritualidad real es una búsqueda de la verdad, en todas sus formas. A veces encontramos la verdad en el cojín de la meditación, y a veces la encontramos en el corazón del conflicto. Que todos los guerreros espirituales se levanten en plenitud. Este planeta se pierde sin ellos.” – Jeff Brown

“Prefiero ir al infierno que al cielo, puedo resolver más problemas allí, puedo ayudar a más gente allí”. — Dalai Lama

Mañana en la tarde en Europa, la Luna hará su oposición mensual con el Sol. Celebramos la Luna llena en el signo fijo y de tierra de Tauro. El Sol en Escorpio refleja su luz sobre la Luna en Tauro. La Luna llena ilumina nuestra oscuridad.

Venus gobierna esta Luna y acaba de hacer su entrada en el signo cardinal y de tierra de Capricornio. Esta Luna nos habla de construir una base pragmática y segura sobre la cual apoyarnos para integrar y sustentar los cambios transpersonales y colectivos que se despliegan en las múltiples narrativas en las que participamos. Esta Luna nos pide honrar la raíz que sostiene el árbol. Tauro y Capricornio materializan, hacen real. Este es el foco de este esta Luna : abrazar la realidad y materializar.

Venus nos recuerda que nuestra realización está en La Relación. Relación con la Vida, relación con nosotros mismos, en nuestros vínculos y en todas nuestras relaciones. Venus nos recuerda que nuestra realización en la relación es un sentimiento. Un sentimiento de unión, de armonía, de paz. Venus nos recuerda que realizarnos en amor y belleza pasa por una relación con la Tierra, la materia. Nos realizamos cuando creamos. Nos realizamos cuando materializamos. Esta Luna ilumina de amor nuestra realidad material, nuestros recursos y valores.

Las narrativas mundiales de las pasadas semanas revelan un cambio de juego. El juego político, económico y social ha cambiado ante nuestros ojos de la noche a la mañana, recordándonos lo frágil que son nuestras realidades. Como un casa de naipes, lo aparentemente construido y ganado se puede derrumbar de un soplo. La astrología, como estudio antiguo de los patrones de los planetas a través del tiempo, nos ofrece un filtro a través del cual leer estas narrativas que nos rodean. Nos ofrece la mirada del águila para leer lo que está en juego.

En estos momentos estamos en la narrativa de la Cuadratura en T que formarán Júpiter en Libra con Pluto en Capricornio y con Urano en Aries. Esta energía ya está activa y tendrá sus puntos álgidos a mediados de Diciembre y de Enero. Esta configuración astrológica nos devuelve a la narrativa de las siete cuadraturas entre Urano en Aries y Pluto en Capricornio que vivimos entre el 2012 y el 2015. Esto nos indica que la realidad que se revela en el escenario colectivo de hoy se viene cuajando desde hace más de cuatro años. Es ahora y en los próximos cuatro años que el poder de estos planetas revelará la contundencia de los cambios. En el 2020 tendremos un alineamiento astrológico en el signo de Capricornio. Un encuentro entre Júpiter, Pluto, Saturno en este signo culminará esta fase de transformación. Está en nuestras manos contribuir desde ahora a este cambio.

La narrativa astrológica nos indica que estamos en plena mutación de realidades y que entramos en un ciclo evolutivo de cambios acelerados. De ahí que el énfasis de la narrativa de mediados del 2015 y el 2016 haya sido la del trabajo interno. La práctica de auto-cuido radical y el cultivo de la escucha de nuestra verdad interna enfocada en una expresión auténtica de nuestro ser. Este trabajo interno nos garantiza una posibilidad de elegir cómo nos queremos posicionar de cara a la aceleración de los cambios y al aumento de nuestra vulnerabilidad frente a estos movimientos colectivos.

Tal vez la voz astrológica más compleja de articular ha sido la de Eris ya que es una nueva energía arquetípica dentro del juego. Es la que cambia el juego. Es la que revela la trama, la falsedad y la trampa del juego. De todos los juegos. Entonces esta realización de que todo es un juego y que estamos atrapados en laberintos de mentiras y capas de ilusiones que mueven nuestros hilos como marionetas puede ser dura de digerir. Pluto está ahora a medio camino por Capricornio. La sombra del sistema-juego se revela cada vez más perversa. La sombra se deja ver cada vez más.

El Nodo Sur de la Luna -nuestro karma humanitario- está en conjunción con Neptuno en Piscis. La historia de la manipulación, el hechizo mediático y la dictadura de las creencias seudo-espirituales tiene un linaje profundo en nuestra historia colectiva. El juego tiene sus armas y los trucos de magos ilusionistas al acecho de la energía y del poder muestran su rostro. Quien tiene ojos para ver se sorprende tanto como el que recién se despierta. Tal vez la estridencia de lo obvio es difícil de digerir. Ver la realidad duele y Neptuno nos anestesia de este dolor con todo tipo de fórmulas escapistas que nos disocian. Esta Luna en Tauro y Venus en Capricornio nos dice que estar presentes y no disociarnos del dolor que emerja es el camino. Nos pide que hagamos caso del cuerpo somático que se despierta y que no huyamos de lo que revela.

Estamos viviendo una lección sobre la realidad de las creencias que sustentan las leyes humanas, versus la Ley Natural. Estamos en la encrucijada de la Ley. Ley, ética, creencia, valores, propósito, dirección. ¿quién nos dirige? ¿quién nos gobierna? ¿el sistema?¿un juego? Júpiter en Libra nos habla de una balanza que oscila, que busca su centro, el equilibrio entre fuerzas polares que parecen irreconciliables. Estamos en una encrucijada. La encrucijada es un pasaje arquetípico, un lugar de tránsito de un estado de conciencia a otro. Un proceso que nos pide integrar el pasado y elegir creativamente otra puerta.

La sombra colectiva y su linaje en la historia de la Humanidad nos habla del cuerpo de lo oscuro y la historia de la otredad.

Esa sombra que se alimenta del miedo a lo ajeno, que se proyecta fuera de sí en lo diferente, lo extraño, lo extranjero. Esta otredad está vinculada a lo femenino, a lo oscuro y a la Tierra. A todos los reinos del oscuro fértil del origen. A lo que ha sido reprimido, demonizado, exiliado de la conciencia de la totalidad.

El espacio transpersonal de Pluto nos habla de la dinámica de atracción y repulsión hacia lo ajeno y diferente. Lo ajeno que se expresa en la diferencia de raza, de género, de gustos, creencias y valores y que abre espacio para el rechazo, el racismo, la segregación, la represión, la separación. La repulsión, el asco, la violencia del rechazo es proporcional a la ignorancia. Pero Pluto también nos habla del rechazo a lo ajeno en nosotros mismos, lo que rechazamos de nosotros, lo que reprimimos, escondemos, negamos. El Sol está en Escorpio, signo gobernado por Pluto, de ahí la importancia de encontrar las referencias personales para las narrativas transpersonales. Lo personal es político y lo político es personal. La dictadura externa es un reflejo de una dictadura interna.

La historia de lo ajeno es creada desde un poder centrado en formas arcaicas del patriarcado que aún controlan nuestra cultura. Esta es la casa de la ley humana. La ley que excluye, discrimina, marginaliza y exilia toda diferencia. La ley que protege a los poderes depredadores de los recursos del planeta.

Lo otro toma forma en las narrativas sociales y culturales como la reivindicación de los derechos humanos. Derechos de las mujeres, de los negros, de los indígenas, de los homosexuales, de las llamados minorías. Detrás de estas voces hay un reclamo de que la ley humana reconozca y valore su lugar y cree espacios de igualdad e integración en armonía con la continuidad de la Vida en la Tierra. Esto no es nuevo. Lo que parece sorprendernos es darnos cuenta que estamos en un lugar mucho más frágil de lo que creíamos, que la vulnerabilidad de estas “minorías” frente al poder hegemónico del momento es real y que se ha activado una sensación de peligro y miedo.

Esta sensación de peligro despierta nuestro instinto primario de supervivencia. Es la memoria de nuestro cerebro reptil que se activa con este miedo y nuestras respuestas son primarias, involutivas.

Esta es la narrativa que gobierna nuestra civilización. Es una espiral en la historia que genera violencia y destrucción. Es la justificación de toda guerra. Es la que genera todo tipo de esclavitud. Es el corazón de la enfermedad que aqueja a la humanidad y es la voz de la memoria del trauma ancestral que nos habita. Estas memorias son fáciles de despertar. El miedo se activa. Es químico. Somos un pueblo traumatizado por memorias de sobrevivencia primaria que nos alejan del cuerpo deseante, de la vida que somos y del derecho de participar creativamente y libremente de la realidad.

Si quitamos el drama real de duelo, miedo, tristeza, rabia y sobretodo impotencia ante los cambios que vivimos y se avecinan, si profundizamos en la raíz de lo que se está revelando ante nuestra conciencia colectiva, veremos un patrón. Un patrón de energía neutra. Es el cambio. Se trata de observar el patrón que emerge.

De ahí que cuando lo de afuera nos invita al drama, el refugio está en ir hacia adentro y observar e intervenir en nuestros propios patrones : lo ajeno en mi, lo oscuro en mi, lo violento en mi, lo perverso en mi y mi mirada hacia lo diferente, hacia quien no piensa como yo, a quien elije otro camino al mío. ¿cómo lo veo? ¿cómo lo miro? ¿qué o quién me provoca rechazo, envidia, celos, admiración, confusión, miedo?

Se trata de encontrar los recursos internos para sostenernos fuera de los tentáculos del miedo y la violencia. A la vez, estar atentos y presentes a encarnar con integridad lo que sentimos sin disociarnos en narrativas escapista. Es un camino creativo. La creatividad abraza lo real, no huye. La creatividad realiza y hace real. El desafío parece estar en cómo no caer en las trampas de la activación del miedo sin perder el ancla raíz de nuestro sentir genuino. La trampa más peligrosa en estos momentos de nuestro proceso evolutivo está en el desvío espiritual, en negar la realidad.

El bypass espiritual, término acuñado a principios de los años 80 por el psicólogo John Welwood, se refiere al uso de prácticas y creencias espirituales para evitar el manejo de sentimientos incómodos, heridas no resueltas y necesidades emocionales y psicológicas fundamentales. El concepto se desarrolló en el espíritu del materialismo espiritual de Chögyam Trungpa, que fue uno de los primeros intentos de denominar esta distorsión espiritual.

De acuerdo con el maestro y autor Robert Augustus Masters, el desvío espiritual nos lleva a retirarnos de nosotros mismos y de los demás, escondiéndonos detrás de una especie de velo espiritual de creencias y prácticas metafísicas. Dice que “no sólo nos aleja de nuestro dolor y dificultades personales, sino también de nuestra propia espiritualidad auténtica, dejándonos en un limbo metafísico, una zona de exagerada dulzura, amabilidad y superficialidad”.

La maestría interna está en no negar lo que nos pasa, no esconder o enterrar lo que emerge emocionalmente. Simplemente lo acogemos y nos hacemos cargo del trauma que se despierta en nosotros.

Esto nos habla del discernimiento, la madurez y la claridad mental de reconocer que estamos experimentando el trauma. Que estamos aquí, en este tiempo, en la Tierra, y que la incertidumbre y el caos parecen ir en aumento. Hay una sensación real de peligro y de vulnerabilidad. Es así y quien se niegue a si mismo esta realización no acepta la historia y los patrones de crecimiento de la humanidad. Esta negación de la realidad es tan peligrosa como la realidad que quiere negar. Así es como se levantan las dictaduras y así es como la humanidad es un hilo biográfico de abuso de poder que se nutre del olvido de la memoria histórica.

Nuestras emociones de tristeza, de duelo, de miedo son reales en la medida que las acogemos en nuestro cuerpo, nos habitan a través de nuestra sangre y de la historia de nuestros ancestros.

El hecho de que no estemos en el corazón del drama, en primera línea, o que no tengamos proximidad con el juego político poco importa. Estamos conectados. Somos una sola red. No se trata de desconectarnos de la red. Los tiempos se comprimen con el propósito de que crezcamos, integremos los errores y demos un paso creativo que no sea la repetición de las respuestas del pasado. Como humanidad tenemos esta tarea pendiente de dar este paso evolutivo con creatividad y conciencia. Estamos preparados para hacerlo.

La Luna llena en Tauro nos dice que en este momento lo propio es ralentizar nuestro tiempo interno para sentir lo que emerge y desde ahí elegir cómo nos posicionamos. Ralentizar para hacer nuestro trabajo interno. Escuchar nuestro corazón y lo que nos pide. Escuchar nuestra sensibilidad herida. Este trabajo interno implica ser valientes y ponernos límites, sostenernos autónomos y soberanos energéticamente y espiritualmente con un pie en cada tiempo y en cada realidad: la de adentro y la de afuera.

Esta Luna llena nos invita a valorar nuestros recursos y ponerlos al servicio de acciones concretas que abran paso al amor activo, al amor hecho calor en el cuerpo, al amor que se levanta en nuestros corazones cuando compartimos auténticamente. Esta Luna nos pregunta, ¿dónde anclamos nuestro amor? Nos dice que es un tiempo de materialización, de concretización, de manos a la obra, de poner las manos en la masa y participar. Participar activamente en el cuido de lo que amamos, en el cuido de los pequeños : los que no tienen voz, los que están vulnerables.

La clave evolutiva está en encontrar el camino del medio. El puente. El eslabón. El vínculo. La unión. La conexión. El sentimiento. El deseo. El propósito. La intención. La voluntad. La acción. El compromiso. La paciencia. El cuidado. El amor. Este es el camino de la escuela interior. Una ruta, un hilo que nos conduce al gran telar de las almas que rezan y trabajan por la paz, que sostienen una visión, que reconocen su poder y lo ponen en manos del bien común sin ningún tipo de sacrificio del bienestar personal.

¿Cómo podemos refinar nuestro trabajo en contribución una cultura de paz, igualdad, justicia y respeto?

La Luna llena en Tauro enfatiza el desempeño del deber a pesar de lo cambiantes que son las condiciones de nuestros entornos. Para sostener este desempeño es importante estar a la escucha y cuido de nuestro ecosistema interno primero que nada, después nuestra red de apoyo cercana en el que el foco compartido está en la interrelación y el cuido mutuo, y tercero, en nuestra participación activa dentro de la trama comunitaria. Es un tiempo en que es importante no dejar que se nos escape nuestra disciplina ya que la promesa de abundancia que esta Luna en Tauro no ofrenda se apoya en el cumplimiento de nuestro trabajo.

Es difícil permanecer centrados y no quedarnos atrapados en los conflictos que emergen y la competencia a la que nos invitan. Es importante considerar el panorama general y no dejarnos llevar por pequeños desacuerdos. La energía de crudeza y discordia se alimenta de cualquier trama mental, del deseo de prevalecer y de ganar. Es un tiempo de retroceso y quietud. Cuando  circunstancias previamente armoniosas revelan desacuerdos, desencuentros y conflictos lo más adecuado es centrarnos en la visión del conjunto y la totalidad del tejido versus centrarnos en las partes individuales. Esa es la visión del águila.

No importa el miedo que podamos sentir (y es legítimo), hemos de dirigir nuestra nave con consciencia hacia el destino que soñamos. Integrar que el cambio es omnipresente, dentro nuestro y a nuestro alrededor. Desde el momento en que tomamos nuestro primer aliento hasta el último latido de nuestro corazón, la Tierra girará, los planetas girarán y seremos continuamente empujados hacia el devenir.

No es tiempo para volar ni para disociarnos en narrativas apocalípticas y ascensos multidimensionales que nos desconectan de la realidad. La sombra quiere que rechacemos, que nos escapemos, que no nos presentemos, que no nos individuemos, que no nombremos, que no creemos. Para esto es importante remangarnos y trabajarnos. Salirnos del rol de la víctima, de la queja, de la exigencia y del autoritarismo y cultivar una cultura de autenticidad a toda cuesta en el amor y el respeto. Nos toca expresarnos desde nuestro ser. Es importante poder nombrar nuestras necesidades y dialogar abiertamente sobre cómo van cambiando e ir adaptándonos a los cambios sin aferrarnos y apegarnos a exigencias y demandas. En la rueda del cambio y en el eje de la balanza, el centro es libre.

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9 comentarios sobre “luna llena en tauro :: la constancia del cambio

  1. Gracias, gracias, gracias!!! Tus palabras siempre me dan más fuerza y orientación, me ayudan a ordenarme un poco más cuando falta claridad. Sinceramente me hacen muy bien, gracias paloma!

  2. Gracias por compartir ….siempre veo tus publicaciones…tienes una forma q realmente es maravillosa de entregar todo……gracias gracias gracias

  3. Es un bello regalo de cumpleaños, más la súper luna que llega muchas gracias y que sigan las sincronías 🙏🏼❤️✨🌕✨

  4. Cada uno de tus textos me toca profundamente el alma, y me ayuda a comprender el camino que vamos transitando.
    Te agradezco.

  5. Aho hermana.
    Gracias por tus compartires.
    Lo explicas de forma tan bella que sana.
    Gracias por tu visión.
    Gracias por tu medicina.

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