astrología 2016·luna nueva

luna nueva en aries :: la raíz del deseo ::

Ya estamos fuera de la turbulencia de los eclipses del mes de marzo, aunque en los próximos seis meses se irán destilando los cambios que los Dragones del Cielo nos han traído este año. Hemos atravesado un periodo de limpieza y purificación de nuestro karma y hemos abierto espacio para que lo nuevo sea fecundado a través nuestro. La fase que acabamos de cerrar nos ha revelado lo que necesitaba urgentemente ser visto, reconocido, atendido, reparado, arreglado, cuidado, escuchado.

Algo se ha visibilizado, algo se ha aclarado que disipa nuestra confusión, ordena nuestro caos. Tal vez los eclipses nos han ayudado a hacer espacio, a ver lo esencial, a priorizar, a atender nuestro foco y a cuidar nuestro proceso, cuerpo, tiempo, espacio. Tal vez nuestra mirada hacia nuestro proceso es más clara y tomamos mejor cuenta de nuestras motivaciones y acciones. Vemos porque nos cuesta comprometernos con nosotros mismos, porque nos resistimos a crecer. Tal vez estemos digiriendo o integrando verdades que no habíamos querido, o no habíamos podido, ver antes. Verdades que explican o aclaran nuestra tendencia a negarnos a nosotros mismos, a no valorarnos, a entregarnos a múltiples distracciones externas en vez de ir hacia adentro y hacer nuestro trabajo íntimo y personal.

Estos eclipses también han culminado un proceso vinculado a nuestra manera de relacionarnos. Los roles que ocupamos en nuestros vínculos, nuestras maneras de conectar con otros, los refugios sociales que nos amparan del dolor y la soledad o cómo sacrificamos nuestra integridad por miedo al conflicto. Puede que para las almas más valientes se haya rasgado un velo que nos muestra cuánto poder entregamos a las miradas ajenas, cuánta energía perdemos en construirnos para la aprobación externa y el costo de esta entrega desmedida. Puede ser un momento de duelo, tristeza o rabia el darnos cuenta del tiempo perdido debido a nuestra ceguera. Nuestra vida-tiempo se hace arena escurridiza en nuestras manos cuando nos damos cuenta de nuestros descuidos.

Estos eclipses pueden haber traído un renovado sentido de compromiso con nuestra práctica, con una espiritualidad pragmática vivida en la sencillez de nuestro día a día. Con una mirada más clara y más maduros, aceptamos que la realidad y sus limitaciones es nuestro territorio fértil creativo. Soltamos las fantasías e ideales que no se materializan ni concretizan y renace desde adentro un entusiasmo práctico y maduro. “Lo que hay” no es “lo que creíamos” querer. Los eclipses tal vez nos han mostrado que aceptar la realidad es un paso creativo vital y que “con lo que hay” no solo es más que suficiente sino que es maravilloso. En este caso, quien tenga ojos para ver y oídos para escuchar, los susurros del alma se expresan transparentes y la visión se abre camino sola.

El desafío es encontrar la puerta de la creatividad. El desafío de anclar la grandeza de nuestra visión en Tierra con el pragmatismo necesario para sostener una capacidad y continuidad de acción. Capacidad de ordenar nuestro tiempo para ejecutar las tareas necesarias para manifestar lo que soñamos. Capacidad para sostener nuestra confianza y foco en medio de los altos y bajos de los procesos creativos. Capacidad de sostener nuestro proceso en medio de demandas e influencias externas. Capacidad de creer en lo que creamos.

En este lugar nos encallamos. Creemos saber lo que queremos, lo deseamos, lo visionamos y a la hora de entregar nuestra energía, de entrar en el proceso de crear y trabajar, emergen las distracciones, los conflictos, las dudas, la inercia, la pereza, el miedo, la huida. Es como si una parálisis ocupara el lugar de la acción. Justo ahí, en cada paso, en cada detalle, en cada decisión, nos perdemos. El sueño es grande y las acciones son pequeñas y la brecha que necesitamos atajar revela una dificultad con la proporción : la relación entre la medida de lo que queremos hacer y nuestra capacidad para hacerlo.

En este sentido los eclipses nos han traído una buena dosis de realismo que para muchos se ha sentido como un corte, como una limitación, como una negación a crecer. Los obstáculos, desafíos, posposiciones que experimentamos ahora, el freno que parece impedir nuestra expansión, nos habla una sobre exigencia infantil. Es decir una ambición inmadura, una falta de pragmatismo a la hora de crear un marco real en tiempo espacio para expresarnos. Vamos muy rápido con la visión, la perfeccionamos en nuestra mente, pero luego, en el paso a paso, no encontramos la dedicación, la paciencia para ejecutarla. Nos frustramos. Desconfiamos del proceso y desconfiamos de nuestra visión. En el momento en que desconfiamos de nosotros entramos en un ciclo de desvalorización y de negación. Este es un bucle en el cual nos atrapamos y que nos lleva a sentirnos sin opciones creativas. Un bucle en el que nos perdemos.

Esto nos habla de una falta de experiencia en la que empeñamos nuestros sueños con la palabra. Hablamos y compartimos lo que queremos manifestar, pero las palabras se las lleva el viento, y nuestras semillas creativas se dispersan, y el vacío de acción coherente nos frustra, nos aterra, porque estamos “fracasando”, porque no vamos a cumplir lo que nos hemos propuesto. Esta frustración ha estado presente en estas semanas. Revela nuestro miedo a perder una oportunidad, como si quedara poco tiempo para lograr nuestro sueño. Detrás de estos velos reconocemos nuestro miedo al sinsentido existencial y nuestro deseo y voluntad de ocupar nuestro espacio, servir, ser útiles y participar.

La Luna Nueva en Aries es la primera Luna del año astrológico, nos habla de un comienzo, de un inicio, de una voluntad de ver algo manifestarse y crecer en nuestra vida. La Luna Nueva en Aries es un tiempo de renovación de votos. Este es el momento del año en el que conectamos con nuestro deseo, lo nombramos y lo presentamos al Universo como propósito para el nuevo año lunar. El hecho que hayamos pasado por dos eclipses antes de la Luna nueva en Aries nos habla de que la limpieza y purificación vivida, la claridad que nos da lo que se ha visibilizado, ha abierto espacio para que nuestro deseo se exprese y expanda. De alguna manera, la muerte de las formas que funcionaron en el pasado y que creíamos iban a seguir funcionarnos, son la tierra fértil para que brote nuestro deseo renovado. Este nuevo deseo viene con su propia energía, su propia forma y su propio proceso de manifestación.

Es un error querer dar luz a lo nuevo con las formas de lo antiguo, de ahí que la clave de la creatividad no reside en el “cómo lo voy a hacer”, sino en el “qué deseo hacer”. Y este “qué deseo hacer” solo se puede contestar desde “qué, quién, soy”.

En Aries somos convocados a la valentía de SER y de actuar. Aries nos convoca a la valentía de renovar nuestros deseos, de ir más allá de lo conquistado hasta ahora y explorar nuevos territorios. Valentía para nombrar sinceramente nuestro deseo y voluntad para sostener este deseo a través de un propósito claro para nuestro camino. Tal vez nuestro deseo es honrar nuestro talento y cuidar nuestras creaciones; o tal vez es crear espacios de intimidad en nuestra vida; o experimentar una mayor cercanía con la naturaleza; o sentir la plenitud de la Vida; o compartirnos más. Nuestros deseos condicionan lo que nos proponemos hacer, cómo nos vamos a conducir y mover en el camino. ¿qué decisiones tomaremos en la medida que honramos nuestro deseo? ¿qué prioridades se visibilizan cuando nos comprometemos con nuestro deseo?

El deseo es siempre noble, siempre generoso, siempre amoroso, siempre solidario. El deseo es la voz de nuestra alma, el camino a la verdad de nuestra esencia. Nuestro deseo es nuestra vuelta a casa. Es la extensión de nuestro Ser en ofrenda al mundo. Es nuestra memoria de paz fecundada en nuestro propósito. Nuestro deseo es ser Creación, honrar la Vida y restaurar los Códigos Sagrados de Belleza en el mundo. Nuestro deseo es la semilla de nuestra participación . Es el primer paso. Con deseos fecundamos nuestra vida, nuestras relaciones, creamos mundos. Nuestro deseo es amor. Somos nuestro deseo.

Muchos confundimos desear con adquirir, con tener, con hacer y conquistar experiencias. Lo queremos todo. Querer es un pozo sin fondo que nos lleva a la insatisfacción y a querer más. Es el trabajo interno de escucha y sinceridad el que nos va a revelar nuestras verdaderas intenciones, nuestras verdaderas motivaciones. Nuestros deseos son nuestros y de todos.

Es la calidad de nuestros deseos lo que abre el camino de la autenticidad en nuestra vida, porque cuando nos zabullimos e interrogamos quién desea a través nuestro, veremos que nos pueblan voces que no conocemos. Estamos sembrados de semillas y deseos ajenos. La sociedad es un mercado, un tráfico de deseos. La familia, las instituciones, la cultura, la espiritualidad, todos nos condicionan. A unos a un nivel explícito, a otros de manera más sutil. Deseamos lo que otros tienen. Deseamos lo que tuvimos o no tuvimos. Deseamos éxito, belleza, poder, salud. Deseamos iluminarnos. Que nos amen. Reconocimiento. Justicia.

La Luna nueva en Aries se da en conjunción con Urano y en trino con Saturno. Esta primera Luna nueva del año astrológico nos habla de una liberación, de una oportunidad de liberar a nuestro deseo : traerlo a casa, escucharlo, cuidarlo. También nos cuenta que un esfuerzo constante sostenido en el tiempo se revela lo suficientemente maduro y fuerte como para crecer. Tal vez para muchos esta Luna trae un tiempo de profunda cosecha interna, de un largo proceso de fertilización interior que está ahora maduro para nacer y expresarse en el mundo. Quien haya hecho sus tareas en los pasados meses, y años, están en una fase productiva vital. Quienes se den cuenta que el tiempo se ha hecho arena en sus manos tienen ahora una oportunidad de corregirse y afinarse.

La primera pregunta de este nuevo año lunar es ¿quién desea a través mío? ¿soy dueño dueña de mis deseos? ¿quién sembró estas semillas en mi? ¿puedo elegir lo que quiero, como lo quiero, cuando lo quiero? ¿estoy satisfecha de crear lo que creo? ¿estoy satisfecho con el proceso? ¿lo que creo refleja lo que quiero?

Tendremos unos meses para interrogarnos sobre nuestro deseo y sobre quien o que lo ha secuestrado si no lo encontramos, si no sabemos donde está.

La Luna nueva en Aries está regida por el planeta Marte. Marte empieza su marcha retrógrada el 17 de abril. Entrará nuevamente en el signo de Escorpio, a rescatar algo olvidado, a ir más profundo en lo que se oculta, a viajar a la raíz del deseo. Este movimiento de Marte nos habla de unos meses de revisión de nuestras intenciones más ocultas detrás de lo que creemos ser y desear. En estos meses entraremos en la trastienda de nuestro deseo. Es decir, entraremos en contacto con las intenciones invisibles que gobiernan nuestros deseos. Podremos ver qué nutre nuestro deseo, de qué creencias y valores se alimenta.

Marte es regente de Aries y de Escorpio. La expresión Escorpiona de Marte tiene una trascendencia espiritual que no encontramos en Aries, una dimensión existencial más amplia y una honra del Misterio y sus profundidades.

El proceso de Marte retrógrado nos habla de un refinamiento. Nuestra heroicidad y valentía se expresa internamente ya que usamos la voluntad del guerrero para rescatar nuestra esencia y liberarla de deseos que no la honran. La función de Marte es defender, proteger y suele ser expresiva, externa. La oportunidad de usar la precisión de Marte hacia adentro nos permite cuidar y protegernos de deseos depredadores y de honrar nuestras semillas de luz.

Esta Luna nueva en Aries nos invita a honrar nuestro instinto de sobrevivencia y preservación al servicio de nuestra esencia creativa. En vez de defendernos y preservarnos de afuera hacia adentro, cuidamos la casa, el territorio, el templo de lo que somos de adentro hacia fuera. Solo adentro encontraremos la esencia que se quiere expresar a través nuestro. La Luna nueva en Aries nos invita a sembrar la semilla de un propósito sencillo : que nuestro deseo sea nuestro.

Feliz nuevo año lunar :: que estas próximas trece lunas sean el tejido de un camino de gozo creativo :: buenos deseos!

12 comentarios sobre “luna nueva en aries :: la raíz del deseo ::

  1. Increíble lo bien que está desarrollado tu mensaje. Debemos construir desde dentro para afuera. A ver si mis deseos se convierten en lo que quiero ser y dejamos las divagaciones en cosas del pasado. Gracias por ayudarme a reflexionar.

  2. Más claridad manifiesta, gracias infinitas hermana de camino consciente 👭🙏🏼🔮🌀🌑🌈

  3. Muchas gracias Paloma. Tus palabras clarifican y acompañan mi proceso en profundidad y con sencillez, me ayudan y nutren mi camino, sobre todo cuando dudo o me despisto. Te deseo disfrutar de tu deseo en este nuevo año lunar.

  4. Excelente descripción de los momentos que hemos vivido este año y los que están por ocurrir!

  5. Muchas gracias paloma. Tus palabras son luz y alimento. T
    e deseo igualmente buenos deseos

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