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luna nueva en capricornio 2016 :: la magia de la escucha ::

El domingo 10 de enero cruzamos el umbral de la primera Luna nueva del nuevo año Gregoriano. Este encuentro mensual entre el Sol y la Luna se da en Capricornio, el décimo signo de la rueda zodiacal. El Sol en Capricornio nos habla de un proceso de cristalización en nuestro camino iniciático. Junto al Sol hemos recorrido los 9 signos anteriores y en este décimo portal emprendemos el camino de ascenso. Ascenso a la montaña de la realización personal. Ascenso a la montaña de la maestría sobre la materia. Ascenso hacia el servicio al colectivo. Ascenso que nos pide atención al proceso, a la estructura, al método y a la disciplina.

Mercurio (nuestra mente) retrógrado hizo ayer su entrada en el último grado de Capricornio, y Venus (nuestros sentimientos) en Sagitario hace una conjunción con Saturno, el regente de Capricornio. Los dos planetas que gravitan más cerca de la Tierra y el Sol, están ahora bajo la influencia directa de Capricornio. El tono de esta Luna es serio, comprometido, austero y reflexivo. Es interno. Nos invita a ralentizar nuestros movimientos, a la pausa y a la revisión.

El universo nos invita a tomarnos el tiempo para sentir lo que pensamos y pensar lo que sentimos. Esta Luna nos invita a la práctica de la escucha pragmática y responsable. El llamado es a escuchar con el corazón. El llamado es aprender a escuchar lo que sentimos.

Recordar quiere decir volver a pasar por el corazón. El llamado es a recordar cómo escuchar. Una mente al servicio del corazón pasa por la escucha. El llamado es a ejercer la voluntad humilde y amorosa de abrir nuestra escucha a los misterios y sabiduría de nuestro corazón. Escucharnos a nosotros mismos antes de hablar. Escuchar nuestras narrativas internas. Escuchar los guiones que seguimos. Escuchar nuestra prédica. Escuchar al otro.

Escuchar es un arte. Escuchar es recibir. Escuchar es dar. Escuchar es amar.

La Luna nueva nos provee un tiempo propicio para hacer preguntas. Para ejercer el arte de la curiosidad fértil. ¿quién nos escucha? ¿quién nos escucha de verdad, de corazón? ¿con quién sentimos el arte sagrado de la escucha manifestarse y crear espacio seguro, amigo, amoroso?¿con quién experimentamos la frescura creativa de ser auténticos? ¿con quién nos sentimos atrapados en una narrativa que nos limita, que nos domina, que nos asfixia? ¿con quién sentimos la confianza profunda de poder hablar, sin sentir el juicio de la crítica que separa en vez de acoger? ¿con quién sentimos miedo a expresar nuestra verdad? ¿qué o a quién no queremos escuchar? ¿qué narrativa perturba nuestra seguridad, nuestra zona de confort?

Necesitamos ralentizar para escuchar la verdad. La verdad nos está pidiendo que nos tomemos el tiempo.

Este es un tiempo de vaciar la copa de nuestra receptividad para refrescarla y renovarla. Si la copa está llena de creencias acumuladas, juicios fosilizados, ideas preconcebidas, no tendremos espacio para las nuevas siembras que los potenciales creativos de este año nos ofrece. Para crear nuevas realidades es necesario hacer vacío. Vacío fértil que nos abre a posibilidades que no hemos considerado hasta ahora. Posibilidades que no podemos considerar porque estamos llenos de ruido, información, de influencias, guiones y programas que nos ocupan. Que ocupan nuestro espacio interno.

Estamos llenos y es tiempo de mirar qué y quién nos llenó. Hemos de llegar hasta el fondo de nuestra copa para que vacía reciba la abundancia que la vida nos ofrece. Para que la vida nos sirva. Para que sea la vida nos colme. Para que bebamos de ella.

Necesitamos ralentizar para apreciar el mensaje de nuestra alma que nos susurra lo que es. Tal vez “lo que es” no es lo que queremos escuchar. Esta Luna nueva nos invita a escuchar la voz de nuestras (in)seguridades, esos lugares en nosotros llenos de leyes y creencias, de prohibiciones, mandatos y certezas. Esos lugares donde lo tenemos todo organizado, nombrado, etiquetado, donde somos capaces de decir: esta es la verdad, de aquí no me muevo, no necesito aprender, no necesito recordar. Lamentablemente esta es un actitud difícil de sostener en el paisaje de la astrología del 2016. Cuanto más nos aferremos a una versión de la realidad rígida, cerrada, exclusiva, dogmática, más duros pueden ser de integrar los cambios que este año nos trae. Cambios creativos e innovadores para quienes levanten su copa para recibirlos. Cambios desconcertantes para quien sostenga el muro de la resistencia.

Necesitamos de este tiempo de reflexión, de introspección y de revisión. Aunque nos sepamos a dónde nos lleva, aunque dudemos de su validez, aunque nos resistamos a lo que revela, la invitación es a no luchar con este proceso de disolución. Disolución de nuestras ideas preconcebidas sobre determinadas situaciones y relaciones en nuestra vida. Disolución de los personajes que hemos creado para sustentar estas situaciones. Disolución de los roles en los que nos colocamos para mantener, controlar, limitar el impacto del cambio en nuestra vida. Cuanto más nos aferramos a nuestra versión, a nuestro punto de vista, a nuestra narrativa, más nos cerramos a las sorpresas creativas que los nuevos tiempos traen.

Nuestros prejuicios, nuestros territorios cuidadosamente construidos y limitados de cómo son y deben ser las cosas son cárceles que impiden que los misterios de nuestro corazón alquímico se revelen. La sabiduría profunda de nuestra esencia está encarcelada detrás de los barrotes de nuestras leyes. Estás leyes nos han protegido por mucho tiempo de ver, de saber, más allá de lo aprendido, de lo instituido en nosotros por el poder del estado, de la cultura, de la religión. Todos tenemos prejuicios. Esta es la enfermedad de todos. Todos tenemos una idea de cómo lo externo a nosotros deber ser. Todos tenemos críticas y opiniones sobre los demás. Este es el tiempo de interrogarlas, todas. Tiempo de ir más adentro. Es el único camino para subir la montaña de la realización. Para alcanzar la maestría del ser.

Esta Luna nueva nos invita prestar atención a lo que no queremos escuchar. Nos invita a abrirnos a una nueva escucha de las mismas historias que nos hemos contado hasta ahora. El 2016 nos trae un cambio de guión. Una apertura del juego. Para participar creativamente de este juego necesitamos desprendernos de las reglas del juego antiguo. Cada cual sabe cual es el guión de lo antiguo dentro suyo. Cada cual es dueño de su juego.

Júpiter empezó ayer su movimiento retrógrado en Virgo. En esta lunación este planeta está en conjunción exacta con el Nodo norte de la Luna, la punta de la flecha de nuestro camino dhármico : la acción correcta, la dirección hacia cual nuestra alma crece y evoluciona fuera de las repeticiones kármicas. Ambos hacen un ángulo armonioso con la Luna y el Sol en Capricornio. Virgo y Capricornio comparten la receptividad de lo femenino y el elemento tierra. Hay un proceso de valorización de las pequeñas cosas como parte de una visión más grande, más amplia. De ahí que esta apertura a la escucha no implica un encuentro con las grandes verdades ni con procesos de trascendencia. Por el contrario, son las pequeñas verdades caminadas en nuestro día a día, de lleno en el campo de la materia, del cuerpo, de las tareas, de nuestra salud y de nuestras prácticas las que detienen verdades profundamente reveladoras. Aquí está la semilla del cambio.

De ahí que sean nuestras palabras, una a una, las que construyen la escalera evolutiva de nuestro crecimiento. Ascendemos la montaña de la maestría un paso a la vez. No con palabras predicadas desde las grandes verdades trascendentales, sino las palabras con las que nombramos día a día nuestra realidad. Esta Luna nueva nos invita a escuchar las palabras con las que nos hablamos a nosotros mismos. Esos pequeños juicios y críticas que vamos acumulando sumisos a nuestras creencias, sin cuestionarlas, sin interrogarlas. Esta Luna nos invita a la práctica de una intención cotidiana, de una atención precisa, enfocada en la aceptación. Aceptación que nos habla del poder de nuestro corazón que nos indica, a través de lo que sentimos, la verdad.

La Luna nueva en Capricornio nos invita a renovar nuestros votos con la materia, con la tierra y sus tiempos. La paradoja de Capricornio nos habla de un desapego de la materia como proceso para alcanzar la maestría de la materia. Nuestros viejos apegos a la forma, nuestros pactos con nuestra manera de dominar nuestra tierra, nuestros recursos, nuestro tiempo, nos limitan en nuestro crecimiento espiritual. A la vez, trascender el apego a la materia no es lo mismo que trascender nuestra relación con la materia. El desapego es el que nos permite actuar en el mundo material desde una visión espiritual. Espiritualizar la materia es la tarea elevada de Capricornio.

Creamos la escalera que sube a la cima de la montaña y nos quedamos solos y aislados con nuestros éxitos, nuestras conquistas y riquezas acumuladas en el tiempo o usamos esta escalera para bajar estos recursos y compartir con los demás las bonanzas de nuestros logros. El 2016 nos invita a la generosidad y el compartir. Esta Luna nueva nos invita a interrogar los lugares en que retenemos nuestra energía. La tacañería, la codicia, el egoísmo, la avaricia, la carencia son algunas de las expresiones sombrías que podemos mirar de frente y eliminar conscientemente de nuestra copa activando la memoria de nuestro corazón generoso. De nuestro deseo de compartir.

La visión más elevada que tiene Capricornio para nosotros nos habla de soltar el apego a la ambición material, a la búsqueda de reconocimiento en términos de estatus social, y el uso de nuestro poder espiritual para dominar los recursos ajenos. En Capricornio despertamos la aspiración de asumir la responsabilidad de un camino personal que beneficie a todos, al mundo, a la humanidad. Subimos la montaña y ahí nos encontramos con una elección : ¿cómo uso este poder? ¿qué hago con lo que he conquistado, acumulado? ¿qué puedo compartir?

Capricornio nos habla de una relación entre forma y propósito. Es nuestro propósito el que crea la forma. La materia sigue la consciencia y la intención. Este es un buen momento para evaluar la calidad de nuestras manifestaciones materiales y el uso de nuestro poder personal para crear realidades que, más allá de beneficiarnos a nosotros, beneficien a todos. A la vez que implica actuar y participar con el poder de la ambición de Capricornio sin apego a la forma.

Esta es una invitación usar nuestro poder personal al servicio de la Tierra y todas nuestras relaciones. Es el camino del iniciado que actúa centrado en el propósito del su alma inmortal, desde la memoria de su servicio eterno al bien, al amor, a la verdad. Es el alma ascendida cuya llamada a servir es tan grande que “vuelve” a la Tierra a darle continuidad a su servicio eterno. Este es su sueño. Su visión.

La Luna nueva en Capricornio quiere que nos comprometamos con el proceso y le demos forma a esta visión. Quiere que tengamos un plan, una práctica íntegra que nos permita abrazar la magia de lo real con madurez espiritual. Quiere que nos hagamos adultos responsables en este mundo caótico y cambiante . Quiere que ocupemos nuestro lugar en la trama del sueño colectivo.

Toda Luna nueva nos ofrece una oportunidad de renovarnos. De nombrar lo que necesitamos, de descartar lo que ya no es útil para nuestro camino. Un camino que pide límites, discernimiento, reflexión y revisión. Un camino que nos pide que nos tomemos el tiempo para cuidar la base de nuestras intenciones y cuidemos nuestros propósitos. Tenemos hasta fin del mes de Enero para honrar este espacio de reflexión, de introspección. Esta Luna, aunque austera en su tono está llena de promesas para quien camine con cuidado, para quien cuide sus pasos, para quien honre el proceso. Esta es la semilla de lo real. Esta es la semilla de la magia. La magia de la escucha.

 

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