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luna llena en piscis :: ficciones deseantes y nuevos ordenes del amor

” Quién no sepa decir no, enfermará.
Quién quiera siempre responder a todas las expectativas, pronto notará con dolor sus límites.
Pero sólo aquel que tiene su centro podrá crecer más allá de sus propios límites.
Y quien sabe de sus límites, podrá acercarse al otro y encontrarlo verdaderamente.” — Anselm Grün

Mañana la Luna llena en Piscis nos ofrece la oportunidad de experimentar y sentir la dinámica de la energía de Neptuno, uno de los arquetipos más complejos de definir y que sin embargo impregna intangible y ubicuo nuestra evolución espiritual y nuestra encarnación en esta Tierra. Neptuno es nuestra tierra extraña, ese territorio salvaje, desconocido y eternamente virgen que nos habita y somos. Virgen en la medida que no se deja ni penetrar ni definir. No tiene bordes ni dueños . El intento de atraparlo desde el logos es como atrapar un pez mojado con las manos: lo tenemos, se nos escapa, lo volvemos a tener, resbala, lo perdemos. Neptuno es la poesía, música, vibración, exquisita consciencia encarnada en geometría sagrada, esencias en movimiento, formas sensoriales, sensaciones y abstracciones infinitas que la palabra, en su dogma y torpeza , solo logra esbozar. Neptuno es ese aspecto inabarcable de la existencia en nuestra mente.

En esta lunación Neptuno hace una conjunción con la Luna en Piscis, su propio signo. Desde el 2012 Neptuno entró en el signo de Piscis, lugar por el cual transita hasta el 2025-26. Es un planeta transpersonal y junto a Pluto y Urano configura la tríada evolutiva de estas décadas de cambio y transformación. Los planetas transpersonales actúan fuera de la esfera de nuestra consciencia ordinaria y es gracias al contacto que hacen con los planetas personales que tenemos acceso a los niveles de consciencia que nos ofrecen.

La Luna, el cuerpo celeste más veloz y próximo a la Tierra, nos ofrece su narrativa impregnada del misterio de Neptuno. Esta es una oportunidad de, más allá de definir, sentir esta energía. Neptuno es Poseidón, es el rey de los mares y océanos, Padre Agua, guardián de los profundos misterios de nuestro origen. En esta Luna convergen narrativas de la vastedad que nos habita y del misterio sagrado que somos. Una de las características de esta tierra extraña de Neptuno tiene que ver con nuestro cuerpo como contenedor y avatar de nuestra energía. Piscis se complementa con la energía de Virgo, desde donde el Sol refleja su luz sobre la Luna. Este eje Virgo Piscis nos habla de la integración de nuestro Espíritu (lo intangible) con nuestra materia tangible que es nuestro cuerpo. Ahí, Neptuno nos ofrece su primera interrogante ¿dónde empieza lo tangible e intangible, lo real y lo no real, cuando la consciencia de nuestro espíritu se expande más allá del cuerpo?

En esta Luna, y los días previos, se intensifica un proceso que puede parecer paradójico. Nuestra confusión, la forma que tome, es Neptuno hablándonos. Confusión y duda: ¿es real lo que siento, percibo, veo, creo? ¿soy real? La paradoja de dos mundos que parecen irreconciliables en la que nuestra piel se hace cada vez más fina y dejamos de sentirnos contenidos en la seguridad de nuestro cuerpo. Nos salimos del cuerpo y estamos en el cuerpo. ¿cómo es posible? cuestiona la mente. Neptuno diluye, borra los límites, disuelve todo principio de separación de la Fuente, de la Unidad Cósmica. La ilusión, el ego, las finas telas de nuestra percepción, se derriten y con ellas nuestras anclas, creencias, puntos de referencia. No es fácil de integrar y el cuerpo, en su limitación vibratoria, nos devuelva a casa, al aquí, ahora, el presente, donde Virgo nos recuerda la tarea, el foco, la Tierra. Y este eslabón que unifica lo que ha sido separado es esta tierra desconocida de Neptuno, este nuevo territorio, esta transición que experimentamos; algunos con gozo, otros en pánico o dolor, o todo a la vez. Unos más cómodos, otros incómodos, pero todos en el mismo barco-cuerpo, mar-océano de la conciencia.

¿cómo está nuestra tierra? ¿seca, árida? ¿abandonada? ¿resquebrajada por el descuido y el desamor? ¿cuánta agua necesita? ¿cómo están nuestras aguas? ¿desbordadas, descontroladas? ¿qué efecto tiene en nuestro cuerpo la intensidad de la marea de sentimientos y emociones? ¿es la tristeza la que nos mece, nos hunde? ¿la añoranza? ¿o es la rigidez de nuestro miedo a lo desconocido la que nos sostiene inamovibles y aferrados a una identidad hecha cuerpo-dolor en medio de esta travesía? Algunos vivimos tormentas. Otros surfeamos olas gigantes con maestría y confianza, pero lo que Neptuno nos recuerda es que Todo Es lo Mismo. Nadie está mejor o peor que nadie. Ese es uno de los velos ilusorios que esta Luna nos invita a rasgar. Ya que es la infinita compasión y empatía, la energía más pura de Neptuno, la que nos ofrece el centro para hacer juntos este pasaje.

¿cómo me deshago? ¿qué o quién me derrite, me endulza, me acuna, me abraza? ¿qué me confunde? ¿de qué escapo? ¿cómo vuelvo a mi cuando me pierdo? ¿me quedo o me voy? ¿vivo o muero? Neptuno puede saber a muerte en la medida que es nuestro ego el que desaparece y perece, y con él toda noción de identidad. Esto lo podemos vivir como un profundo agotamiento, un cansancio espiritual que se expresa a través de un cuerpo dolido, herido, tocado. Entonces esta Luna nos invita a abrazar esta rendición, nos invita a la entrega del descanso, a soltar.

Más allá de las corazas de nuestro condicionamiento, más allá de la dureza de nuestro control, de nuestras memorias ancestrales codificadas en nuestras células, sangre, tejidos, órganos ¿qué hay? Hay Tierra Nueva. Nuevas realidades. Nuevas realizaciones. Eso nos dice el Sol en Virgo. Esta Luna llena nos ofrece una apertura, un cambio de perspectiva, la oportunidad de traspasar un bloqueo, de dar un paso, de soltar y de entregarnos en confianza. Nuestras limitaciones y resistencias solo son portales que esperan ser abiertos para mostrarnos la infinita capacidad creativa de nuestra mente cuando está al servicio de nuestro corazón. Cuando nuestra mente está anclada en el pasado refleja y proyecta memorias que nos encarcelan e inmovilizan. Esta Luna llena nos invita a alinearnos con la mente creativa del Universo (piscis) y de la Tierra (virgo)  para anclarnos en el tiempo presente y experimentar el milagro de la transformación en el eje interno- externo de nuestra creatividad.

Piscis nos habla de las ilusiones que recreamos en nuestra mente para palear la letalidad de nuestro dolor no integrado. Entonces escapamos del presente, huimos para no sentir lo que en verdad nos libera. La clave para salir de las ficciones deseantes de Piscis, fantasías ingenuas y románticas que disfrazan nuestro pasado tóxico en pensamientos mágicos e inútiles, es la funcionalidad de Virgo. ¿qué hacemos, aquí, hoy, en el presente?

El mapa astrológico es solo eso, un mapa, no es el territorio. Nosotros somos el territorio, somos la experiencia. El mapa solo nos enseña lo que hay, pero no es lo que hay. Para movernos en esta mapa simbólico llamado astrología necesitamos un foco, un propósito. ¿cuál es la pregunta? ¿a dónde queremos ir? ¿qué queremos crear? ¿qué queremos explorar, experimentar? ¿qué nos inspira, nos mueve a vivir y crear? ¿hacia dónde nos guía nuestro corazón?

Venus sigue en movimiento retrógrado en Leo. El primero de Septiembre hará la segunda conjunción del año con Marte. Este es el momento de hacer la verdadera pregunta ¿qué quiero de verdad? ¿más allá del tiempo, eternamente, qué quiero? ¿qué amo? ¿qué me inspira? ¿qué me mueve? ¿qué me satisface? El poder de Leo está en el juego. Venus nos invita a seguir profundizando en la pregunta hecha amor y añadir el juego como el detonante de nuestra búsqueda. Juego, gozo, placer encarnado en un cuerpo abierto al cambio, un sí a la vida activo. Activo aunque solo sea desde la pregunta vital que traspasa la confusión, el olvido y la duda.

Cuando estamos perdidos en el mar, miramos hacia arriba y las estrellas nos muestran el rumbo. El mapa de las astrología nos ayuda, nos inspira, nos enseña dónde está la acción, dónde y cómo hacer la pregunta. Una de las grandes confusiones que atravesamos está vinculada al exceso de información. En el sin sentido mediático y propagandístico, mar de dudas y manipulaciones que nos rodea, Neptuno rige la imagen, la visión, la fotografía, el cine, la moda, todo lo que atraviesa nuestra percepción, mundo de ilusiones y glamour, disfrazados de consciencia y espiritualidad. Mercurio en Libra nos conecta a Venus y nos pide que nos equilibremos de cara a la sobresaturación de imágenes, simulacros espirituales, que hacen crecer nuestra cabeza y nos desconectan de nuestras tripas (virgo). En este mundo es imperativo que nos abramos a nombrar nuestras adicciones a los estímulos mentales que nos paralizan en el cuerpo. En esta Luna la que habla es nuestra alma, su vehículo es nuestro sentimiento encarnado en el cuerpo. Es en la naturaleza, el silencio, el retiro, en la música , la expresión, la danza, el arte, la acción consciente, que podemos mover esta consciencia. Esta Luna nos invita a una consciencia activa a través de nuestra creatividad. Ahí está el gozo. Ahí está la respuesta. Ese es el juego.

Neptuno es la octava superior de Venus, es la dimensión transpersonal de la Diosa, esa dimensión de conciencia receptiva, creativa, amorosa que armoniza, equilibra, crea belleza y paz. Toda expresión es sagrada. La invitación es a conectar con este ritmo creativo, espejo vibracional de nuestra alma. El cuerpo sigue, el cuerpo quiere, el cuerpo necesita que nos movamos en esta consciencia. Neptuno es la música de las esferas que se hacen geometría, forma y que gracias a Venus logramos encarnar en la Tierra. Es lo que llamamos relación, vínculo, arte, música, amor. Este nos es un camino lineal, predecible, es una entrega y abandono para abrirnos y ser canales de tiempos desconocidos.

En estos momentos la confusión que podemos sentir tiene que ver con esta confluencia de tiempos contradictorios en el presente. El tiempo lineal nos confunde ya que aunque es familiar (¿seguro?) no nos permite expresar lo que desde nuestro Ser quiere nacer. Esto implica una transición que contiene el caos y el desorden de un nuevo tiempo-forma en nacimiento. Este caos puede ser irritante para quienes necesitan la certeza del control. Para otros este caos es la liberación, las alas que se abren para el vuelo. Este es el espíritu del Artista Sagrado, el que baila en el eje de los tiempos, navegante de las aguas de Neptuno, mago de las Artes de Venus, obrador de Milagros : la alquimia de la unión entre Espíritu y Materia. ¿cuánta rebeldía (rechazo) nos mueve el Tiempo Creativo del Universo? ¿cuánto nos cuesta armonizarnos con el ánima del cosmos? ¿cuánto nos cuesta entregarnos a la danza del caos? Para muchos esta transición es como danzar en el barro, construir con arena, tejer el agua.

El acento puesto en Virgo en los próximos doce meses, con Júpiter y el Nodo Norte de la Luna en este signo, nos habla de diversas oportunidades de crear un nuevo orden, de poner orden, de ordenarnos. Nuestro cuerpo, nuestra salud, nuestro tiempo, nuestras ideas, necesitan un nuevo orden para sostener este proceso creativo que Neptuno pide. Esta Luna llena es un verdadero umbral hacia una nueva era evolutiva, un territorio desconocido, que abre con la próxima Luna nueva en Virgo el 13 de Septiembre . Luna que coincide con un eclipse y con Mercurio retrógrado. A partir de ahí el juego está abierto ya que le siguen la tercera conjunción de Marte y Venus del año en Virgo , la entrada de Saturno en Sagitario y la primera de tres cuadraturas que hará este planeta con Neptuno y Júpiter.

Aunque Neptuno es impredecible la narrativa de los demás planetas nos habla de un mapa en que crearemos nuevas prácticas corporales y espirituales, nos despediremos de las que ya nos son útiles. Es un tiempo de ajustes y de refinamiento, y el lugar en nuestro mapa del cielo en que ocurre nos dirá en qué ámbito específico veremos estos cambios manifestarse.

Es importante recordar que Chirón también está en Piscis y es parte de esta narrativa. Chirón nos recuerda que el telón de fondo de toda esta transformación tiene que ver con nuestra sanación personal y la sanación del alma de la humanidad. Chirón apunta a esos lugares del pasado en que la realidad ha sido demasiado dura, dolorosa, traumática para ser asimilada e integrada por nuestra consciencia. Nos habla de la fragmentación de nuestra alma en el tiempo, los tiempos, del dolor, el abuso, la violencia. Ese dolor enterrado en las capas profundas de nuestra psiquis. Nos habla del Gran Enfado, y nos recuerda que nunca estamos enfadados por las razones que creemos. Lo que hay detrás de nuestro enfado es un tesoro que espera ser reconocido, recordado, rescatado. Esta Luna llena alumbra esos lugares ocultos, custodiados por el olvido.

Chirón es el maestro, mentor, sanador, curandero, guía, terapeuta que nos acompaña y nos invita a observar nuestra conducta. Regente de Virgo nos invita a poner consciencia en nuestras acciones, a ser testigos de cómo se abre nuestra herida, de qué detona nuestra reactividad, miedo, dolor, enfado. La energía de Chirón es nuestra, está en cada uno de nosotros, aunque a veces necesitemos la ayuda de alguien, o varias personas, para activar esta memoria, sabiduría y sanación en nosotros. Cuando Chirón se expresa nos ayuda a cambiar nuestros hábitos, a anclar nuestra conciencia en acciones precisas y coherentes, satisfactorias. Este es nuestro servicio.

Esta Luna llena nos invita a ser testigos de nuestro Gran Enfado, nuestro gran dolor, nuestra gran tristeza enterrada detrás de adicciones, distracciones, posturas victimistas e ingenuas, consumos desmedidos de terapias superfluas. ¿cómo escapamos? ¿a través del romance? ¿la sexualidad? ¿la comida? ¿la espiritualidad? ¿el exceso de trabajo?

Esta Luna está acompañada de un ángulo entre Marte en Leo y Pluto en Capricornio que nos recuerda que toda guerra es interna. Marte, el guerrero, encendido por el corazón de Leo nos invita a trascender las luchas de poder y a aceptar la transformación personal que nos lleva a la unión, a hacerlo juntos. Este crear juntos implica una renuncia a colonizar la energía de otros a través de reclamos de tiempo y atención. Implica hacernos cargo de nuestro proceso de individuación y soltar cualquier enganche, amarre, apego tóxico. La energía de Neptuno puede ser vampírica, puede actuar a través de seducciones azucaradas que encubren dinámicas de abuso y violencia. Ahí, Virgo nos implica en la conciencia de que este hacerlo juntos pasa por cuidar al otro como a nosotros mismos y a dejarnos cuidar tanto como cuidamos a otros. Esto puede implicar un aprendizaje de cómo hacer las cosas de otra manera. Una nueva ética. Una nueva conducta. Un nuevo tiempo. Un nuevo orden.

Este es un tiempo en que estamos altamente sensibles y podemos hacer lecturas e interpretaciones equivocadas de la energía y motivaciones de otros. El discernimiento de Virgo nos ayuda a centrarnos y a refinarnos en eso que llamamos servir, fuera del sacrificio, el servilismo y de una entrega desarraigada e inconsciente que inevitablemente nos coloca en la sumisión y el victimismo, alimento o síntoma del Gran Enfado oculto.

Hablamos en estos tiempos de ser guerreros del amor. Hablamos de procesos de ascensión en conciencia, de apertura y trascendencia, de diversidad de dimensiones y planos energéticos que nos influencian, sin embargo, el mapa de las estrellas nos muestra un camino de descenso, de encarnación, de hacer cuerpo y presencia. Es tiempo de hacer tiempo para el cuerpo, avatar y templo del misterio. Es un tiempo de transformación guiado por la belleza y el amor, tiempo de un nuevo orden. Esta Luna en Piscis nos invita a ser guerreros de la transformación, de la humildad al servicio de este proceso. Proceso que pide cuido y respeto hacia nosotros mismos, hacia nuestros hermanos y hermanos del camino, hacia la Vida.

Ante el desasosiego que nuestra herida visibiliza, es tiempo de abrir aún más nuestro corazón y abrazar la infinita compasión que el universo benevolente nos ofrece. La piedad, el perdón, la empatía al cual el dolor nos convoca es el puente que redime y conecta lo que ha sido separado. Este es un lugar profundo y hermoso que requiere del corazón del León que estamos restaurando con Venus retrógrado en Leo. Estamos siendo llamados a un sentimiento profundo de pertenencia a nuestra propia vida hecha realidad en esta Tierra. Qué esta Luna nos inspire a deshacer los nudos, a abrazar el dolor maestro que redime todo error ancestral y a darle la bienvenida a los nuevos ordenes del amor hechos acción, servicio, unidad. Que este pasaje abra las puertas de la voluntad creativa de nuestro corazón hecho deseo íntegro y realización consciente. Buena luna a todas y todos.

 

2 comentarios sobre “luna llena en piscis :: ficciones deseantes y nuevos ordenes del amor

  1. Una consulta específica sobre la luna en la carta natal: mi luna está en piscis, y en la casa 8.
    Me pasan muchas cosas con las emociones.
    Y practiqué mucha meditación, ya que necesitaba una herramienta que me ayude, que me acompañe.
    ¿qué podría saber sobre esas coordenadas? Gracias.

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