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el renacer de venus :: amar el proceso

Venus nos habla de todas nuestras relaciones. Nuestra relación con nosotros mismos: con nuestro cuerpo, con el tiempo, con nuestros dones, con nuestra creatividad, con nuestros recursos. La relación entre nuestro espíritu y nuestra materia, la relación con nuestro corazón. Nuestra relación con la familia, con nuestros amigos, colegas, amantes, compañeros, maridos y esposas, padres e hijos; nuestra relación con la Vida, la Tierra, el Reino Vegetal, el Reino Animal, con el Agua, el Aire, el Fuego; nuestra relación con la eternidad, el infinito, el Cosmos, Dios, Diosa, el Gran Misterio, con la Luna , el Sol y las Estrellas. La Vida es relación.

A partir de ayer Venus, retrógrado en Leo, desde el 25 de Julio hasta el 6 de Septiembre, emerge por primera vez de su oscuridad como Estrella del Amanecer. A partir de ahora, justo antes de la salida del Sol, Venus asciende. En las próximas semanas y meses la veremos elevarse y ganar brillo en el cielo de la mañana. Los aztecas conciliaban este evento con el despertar de la Serpiente Emplumada, evento vinculado a un proceso de renacimiento espiritual.

El renacer de la Diosa (venus) Solar (leo) se despliega en plena luz de nuestro día. ¿qué despierta esta imagen dentro nuestro? ¿a qué nos inspira? ¿qué activa?

Este es un momento sagrado e imperecedero que nos habla de un orden cósmico y de nuestra relación humana con este orden. Cuando acogemos el orden (la belleza) de los movimientos de la Tierra en relación a los planetas aceptamos que esta belleza se mueva en nosotros. Venus desea que nos movamos con Ella. Que seamos vínculo y relación en su danza, que es una flor que se abre en nuestro corazón y transforma nuestra vida en belleza y armonía. La invitación es a que dancemos este nuevo ciclo de Venus con la consciencia y la voluntad de armonizarnos con este sagrado e inmortal Orden de las Estrellas. Un orden atemporal en que conectamos con las huellas ancestrales de nuestra humanidad en esta Tierra.

En este nuevo ciclo Venus renace con la impronta de Leo. En estos próximos 18 meses la Diosa Leona se abre paso en nosotros, en todas nuestras relaciones y en nuestras creaciones. Este evento coincide con la entrada del Sol en Virgo, hoy. La transición entre Leo y Virgo es mítica y tiene muchas capas e interpretaciones acumuladas en el tiempo y las culturas. Los ciclos de Venus nos conectan con el mito de Innana, el misterio femenino de la iniciación, un descenso voluntario al reino de la muerte y su consecuente renacer. Lo oscuro abre paso a la luz. Amanece lentamente. La luz de la Diosa alumbra nuestros deseos. Elegimos abrazar esta danza, de movernos desde el corazón hacia el lugar al que nos guía. Acogemos un nuevo orden.

La estrella fija Regulus (Alpha Leonis), después de 2,000 años, pasó de la constelación de Leo a Virgo el 28 de Noviembre del 2011. Regulus permanecerá casi 70 años en el grado cero de Virgo, grado en el que Venus comenzó su ciclo de retrogradación el 25 de Julio. El 8 de septiembre Venus volverá a pasar por este punto. Esta es invitación a estar atentos al proceso de síntesis que se revelará de una manera u otra en nuestro paisaje afectivo, creativo, económico y espiritual.

Regulus es la Estrella que está en el Corazón del León, en la constelación de Leo. Juntos a las siete cuadraturas entre Urano y Pluto (2012-15), la entrada de Neptuno en Piscis (2012) y la Ocultación del Venus al Sol (2012) este cambio se inserta en la narrativa del cambio que el año 2012 significó como un umbral hacia un nuevo paradigma para la Humanidad. Un cambio que nos habla de una mudanza del ego (leo) al servicio (virgo). Una mudanza de lo Masculino a lo Femenino; del Rey a la Reina; del Dios a la Diosa. Esto nos habla de una activación del poder de nuestro corazón al servicio del llamado Sagrado Femenino, cuya premisa descansa en nuestro compromiso con los valores de amor y cuido de la Tierra. Este es un tiempo en que hombres y mujeres alrededor del mundo se alinean con este llamado a servir y a ocupar un lugar de liderazgo desde estos valores. Un camino de despertar y de profunda transformación que nos pide integridad. Para que esta integridad se de, hemos de pasar por la desintegración de todas las estructuras que reprimen este Sagrado Femenino dentro nuestro.

Estos tránsitos transpersonales actúan en lo profundo de nuestro inconsciente colectivo y nos inspiran con su narrativa a integrar sus significados en nuestra realidad cotidiana. La misteriosa esfinge con su cuerpo de León y rostro de mujer, también nos habla de la transición entre Leo y Virgo, así como el arcano de La Fuerza del Tarot de Marsella. Los antiguos reconocieron esta frontera como un pasaje iniciático importante. Y estos símbolos y mitos son llaves en nuestra consciencia, detonantes de sabiduría dormida, que se despierta y, como Venus, Serpiente Emplumada, renace de su sueño.

Cuando aceptamos el camino del Corazón del León aceptamos un cambio radical de destino. Aceptamos domesticar a la bestia, la voracidad del ego dentro nuestro. La dama (Virgo) que habita en el corazón del León, es la Dama–Gaia inspiración del amor cortés. El caballero (nuestra parte masculina) sirve y se inclina en servicio a nuestra dama (nuestra parte femenina). La dama es la Tierra Fecunda, la Vida, y el caballero al reconocer este aspecto femenino en si mismo se entrega en servicio.

Este es un pasaje real y mítico que por muchas vías pide nuestra atención y consciencia, como si la claves de nuestro presente evolutivo latieran vivan en estas semillas del tiempo, sabiduría ancestral que nos ayuda a abrir las puertas de nuestra memoria aquí, hoy, ahora. Sabiduría urgente para tiempos de crisis. Crisis en las relaciones, crisis en nuestra capacidad de crear un vínculo íntegro y armonioso entre nosotros y la Tierra, crisis de visiones de cómo palear la entropía (desorden) de nuestra huella en esta Tierra y de la continuidad de la vida de cara a las futuras generaciones.

Necesitamos la ferocidad del amor de Venus en Leo inspirados por su poder y confianza, para iluminar nuestro corazón con su fuego creador y darnos en servicio (sol en virgo) a este propósito común llamado vida y sustentabilidad. Darnos en servicio y amar el proceso de entrega. Amar lo que hacemos, amar el cambio, amar el trabajo. La generosidad de Leo se entrega a la tarea, al trabajo al que Virgo nos convoca, para restaurar el orden, la armonía, la belleza y la integridad, para construir, para crear. No desde el deber, no desde el sacrificio, no desde una entrega que no toma nuestro bienestar en cuenta. Es nuestro deseo de servir, de hacer y de darle a nuestra existencia un sentido y un propósito que trascienda la limitación del ego para ir al encuentro del mundo, lo que nos mueve en la frontera entre Leo y Virgo.

¿hago con amor? ¿trabajo con amor? ¿amo el proceso de manifestar, de realizar? ¿cómo me manejo en esta frontera, en esta transición? ¿me apasiona mi servicio?

¿qué personas realmente me conocen, me reconocen, me aprecian y valoran tal como soy, sin juicio ni evaluación, con mis luces y mis sombras, mis ángeles y mis demonios? ¿cómo me percibo a mi misma(o) cuando estoy con personas que me critican o reprochan? ¿me percibo a través de su mirada? ¿espero que otros me satisfagan y hagan feliz? ¿estoy consciente que al hacerlo les entrego mi energía? ¿espero que otros me cuiden, me protejan, se hagan cargo de mi?

En esta frontera-transición también podemos encontrarnos con los detonantes del desamor, la herida del desequilibrio y el olvido. No es que no nos amemos nunca, no es que siempre nos desvaloricemos, ni siempre estemos a merced del poder de otros. Más bien es una transición en nuestra consciencia en la cual habitan la dualidad de tiempos no integrados. El del pasado, el del presente y el de nuestro anhelo proyectado en el futuro. La clave está en abrazar el proceso, más allá de la meta, en la medida que es desde el caos creativo del presente, la incertidumbre y el riesgo del salto diario, que creamos un nuevo patrón, un nuevo orden. Sino solo podemos mirar al futuro con los ojos del pasado y vivir nuestro presente rígidos (congelados en el tiempo) en el control, la duda, el miedo a la pérdida , miedo a no manifestar lo que deseamos.

Amar el proceso es aceptar el hoy, aquí y ahora, y jugar en confianza creativa. Así nuevos patrones emergen y el tiempo se hace nuestro aliado. Servimos caminando cada paso en gozo y renunciamos a resultados específicos. Solo se trata de poner amor a lo que hacemos, amor a nuestra vida. Si no sentimos la retribución del gozo, vivimos la repetición de una memoria afectiva, un patrón emocional que vuelve y ocupa el hoy. Solo si lo reconocemos y aceptamos lo podemos cambiar. La transición es imperfecta y tratar de controlar la transición para llevarla a un lugar familiar y seguro es un imposible, solo podemos generar más caos y más desorden, ya que el propósito del cambio es el cambio mismo. Habitar este proceso requiere coraje, valor, ferocidad: un espíritu salvaje e indómito frente a las fuerzas represoras del legado patriarcal, ese que nos prohíbe gozar, ese que nos tortura y tiraniza desde adentro con voces de exigencia, sacrificio, deber, deuda, control.

Este Espíritu de Liderazgo Femenino, vivo en hombres y mujeres que aman la Vida, y se aman entre sí, nos habla de una urgencia de actualizar nuestros valores y creencias. Esta actualización implica reconocer el dolor de la humanidad, la destrucción planetaria, de la tribu, de la familia, la unión, la libertad. No como víctimas de esta inquisición implacable, sino como líderes compasivos que toman las riendas de nuestro devenir y, desde este amor feroz e incondicional, se entregan plenamente en tiempo y servicio. Este reconocimiento del dolor, en uno, en la tribu, en la Tierra, en el alma del mundo, es parte del Camino Profundo del Corazón: una profunda fuerza compasiva que nos ayude a palear y acompañar este dolor en todos los seres vivos, en el ecosistema planetario y en la memoria del todos nuestros ancestros. Aquí Virgo (y su regente Chirón) nos habla de la maestría de la sanación como un proceso de iniciación que pasa por reconocer nuestra herida, honrarla y nutrirnos de su huella para trascender y evolucionar. Es un camino heroico.

Un liderazgo desde el corazón implica actuar siempre desde nuestra verdadera voluntad. No tener otros dueños que uno mismo. Cuando aprendemos a sostener este poder en servicio, nos es mucho más fácil reconocer visceralmente (leo-virgo) la energía del dominio y el abuso. Este es un tiempo de voluntad de amarnos radicalmente. De atrevernos a destacarnos, a brillar, a ir contra la corriente. Lo único que hemos de sacrificar es lo digan o piensen de uno. Todos y todas somos líderes del corazón. Este es un tiempo para lidera con el ejemplo, con nuestras acciones y servicio, aunque nos critiquen, aunque nos rechacen, aunque nos teman. Implica actuar con amor en vez de vivir conforme con lo que el miedo nos ha enseñado.

Esta es una llamada a nuestro espíritu creativo nutrido por la confianza personal, la integridad del intento, y el foco del propósito. No subestimemos la grandeza de lo pequeño. La creatividad es un proceso de expansión fractal, un florecimiento de nuestra expresión-vida . Lo que hoy parece insignificante -ideas, intuiciones, garabatos, bocetos, notas, listas, intenciones y apuntes que hagamos- pueden ser las semillas de un libro, una canción, una danza, de un anhelo amoroso, una familia, una nueva vida en el mañana. La conciencia que ponemos en el hoy se multiplica como un fractal que veremos florecer. No hay duda que pueda contra este poder.

Venus es una flor que se abre por capas. Sincronizarnos con el deseo y con el placer del proceso es entrar en su danza. Esta danza tiene muchos pétalos que ofrecernos todavía. El primero de Septiembre Venus y Marte se encuentran por segunda vez este año en el grado 15 de Leo y el 3 de Noviembre, se encuentran por tercera vez en el grado 25 de Virgo. Venus nos hace sentir la Vida. A medida que Venus crece en el cielo, tenemos la oportunidad de abrir nuestros corazones a su hermoso florecimiento y experimentar, recordar, sentir su trasformación en nuestra piel, en todo nuestro Ser. Feliz danza a todos y todas.

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