el tiempo es amor·luna nueva·venus :: belleza magia amor

:: diálogos entre saturno y venus ::

Una de las influencias planetarias durante el periodo de Venus retrógrado en Leo es su danza con Júpiter y Saturno. Esta danza está activa desde principios de Julio y nos acompaña hasta bien entrado en el mes de Octubre. La expresión de esta energía es el sentimiento de expansión y contracción de nuestro bienestar, de nuestra creatividad, confianza y deseo. En medio de esta danza entre el Sí y el No, Venus busca su centro y encuentra en su corazón el eje que La (nos) sostiene dentro de esta respiración cósmica de pérdida-ganancia, alegría-depresión, coraje-miedo, bloqueo-apertura.

Es probable que estemos en una montaña de rusa de sentimientos que sube y baja. Podemos pasar de la gratitud infinita por todo lo que tenemos y hemos logrado, al duelo de perder algo profundamente valioso. En estos meses el sentimiento de paradoja es enorme. En un mismo instante podemos sentir la fuerza de la confianza espiritual, del intento que nos lleva al milagro y, a la misma vez, el miedo, el vacío y la tristeza que nos hace sucumbir al desasosiego de una sensación de derrota.

El paso de Júpiter por Leo reveló lo valiosos que somos. Por otro lado, desde Escorpio, Saturno nos cuestiona, implacable, las agendas ocultas detrás de nuestro buen hacer. Nos cuestiona nuestras intenciones invisibles y nos pregunta, ¿a qué energías entidades personas ideologías ofrecemos generosamente nuestro corazón, dones y talentos? ¿quién es nuestro dueño?

Este es un pasaje de integridad que se da en la intimidad de nuestro corazón y que nos invita a movernos con consciencia y cuidado. Saturno nos convoca a la lentitud y la paciencia. A cuidar el proceso. Nos enseña a no confundir el fuego de nuestro entusiasmo (espiritual, amoroso, creativo) con el del amor. Es una cuestión de tiempo , de no adelantarnos en el tiempo desde el deseo de cómo queremos que sean las cosas. Nos pide que experimentemos y realicemos, ya que es solo desde una puesta en práctica que la verdad es revelada.

Una de las lecciones de las cuadraturas entre Venus y Saturno es una revisión realista, íntegra y responsable de nuestra historia afectiva, nuestras alianzas y la naturaleza de nuestros pactos e intercambios. Saturno en Escorpio nos recuerda que dinero, sexo y poder son expresiones de una misma fuente. La energía que generamos desde nuestro centro se manifiesta hacia fuera. Si hay una historia de carencia, de desamor, de desautorización a la abundancia, en este tiempo tendremos evidencia de nuestras contradicciones internas y la oportunidad de corregirlas y afinarnos.

Tenemos la oportunidad de abrazar la contradicción de manera a que no estemos divididos en direcciones opuestas. Direcciones que dicen , quiero acercarme y abrirme al otro,  a la vez que necesitamos soledad y aislamiento; la que desea comprometerse con la pareja y la que necesita experimentarse libre; la que quiere echar raíces y la que quiere moverse; la que quiere sentirse acompañada en su soledad y la que quiere sentirse autónoma en sus relaciones; la que quiere libertad creativa sin claudicar a la seguridad económica. Este es un buen tiempo para observar dónde está la aparente contradicción, y de encontrar estas dos voces -la del sí y la del no, la que se abre, la que se cierra- para que trabajen juntas. La astrología nos enseña que no se trata de elegir sino de integrar -de hacer íntegro-. Para eso hay que ir a un lugar más profundo en nuestro corazón para desde ahí sentir la expansión y contracción como parte de un proceso creativo de crecimiento.

Mientras una mano empuja la arcilla hacia fuera la otra hace presión de afuera hacia adentro, y así se crea el vacío de la vasija de barro en el torno. Así se crea la forma. Una “mano” se rebela y la otra conserva, mientras una corta, la otra une. En el centro, en equilibrio, nuestro corazón acoge, integra, dirige, comanda, alquimiza y reconcilia este proceso: mostrándonos los nuevos rumbos que solo se revelan si nos despojamos del pasado y nos entregamos a nuestra verdad presente. Si lo vivimos como una guerra interna, se manifestará como una guerra externa; si lo vivimos como un ajuste, un diálogo y una sintonización interna nos abrimos a crear una nueva realidad, que nace de nuestro proceso de realización. Literalmente realizamos (hacemos real) nuestra visión en el laboratorio creativo de la materia, tiempo y espacio.

Saturno hace el amor real. Lo realiza. Saturno rige nuestra soberanía sobre la materia. Sin Saturno no creamos. En este sentido, Saturno materializa el amor en el tiempo, le da la estructura de la constancia y la continuidad, del espacio y los límites, para que lo podamos encarnar. La relación, con uno mismo, con los demás, con la Vida es tiempo-amor. Tiempo vivido, tiempo caminado, tiempo compartido, tiempo experiencia, tiempo vida. El valor de la relación (sea espiritual, amorosa, laboral, con una idea, creencia) despliega sus alas con y en el tiempo. Este tránsito nos habla de encarnar la madurez de nuestro amor propio y de dejar de proyectarnos incompletos en situaciones y personas externas. Un acto de amor, de verdadero amor, nos habla de una trascendencia del drama emocional, del apego y la dependencia.

La energía de estos meses se expresa de varias maneras : a lo mejor pasamos por un enfriamiento, una separación, un cambio de rumbo en algunos de nuestros vínculos, para sentirnos, encontrarnos y escucharnos; o por otro lado, entramos en un nivel de compromiso (con nosotros u otros) que nos hace sentir más limitados y restringidos ya que nos invita a la renuncia (pérdida) de una parte de nosotros, de una manera de expresarnos y de estar en el mundo.

Este es un tiempo en que nos podemos dar cuenta de cómo canjeamos partes de nosotros en nombre del amor, en búsqueda del reconocimiento, la aceptación y la pertenencia. El equilibrio y la armonía fluyen naturalmente cuando no dependemos energéticamente (tiempo, dinero, atención) de otros. Cuando nos abastecemos de nuestro propio amor, de nuestra propia energía. Solo desde ahí podemos generar verdadera abundancia y experimentar la generosidad de Venus. Estamos afinándonos en no confundir amor con atención y reconocimiento, una lección de madurez que para muchos puede saber amarga.

La austeridad de Saturno nos invita a cortar los excesos de adulaciones, seducciones, evidentes o sutiles, y todos los contratos de intercambio basados en carencia de atención y energía. Todos este andamio de reclamos, deberes, exigencias y obligaciones que median en nuestras relaciones y que escenifican lo que llamamos colaboración, afecto, amistad, amor. “Si me das esto, de doy aquello”, “si dejas de darme esto, te dejo de dar aquello”. Bajo la influencia de Venus en Leo nuestro orgullo, narcisismo y vanidad suelen aumentar, por lo que la presión de Saturno en Escorpio puede expresarse como una represión inhibidora y represora de nuestra naturaleza creativa y deseante que podemos sutil o abiertamente reflejar hacia fuera.

Saturno con Venus nos habla del arte de poner y respetar límites. La mayoría hemos vivido infancias invadidas, con poco o ningún margen para negarnos a la autoridad de los padres y maestros. Esta prohibición ha herido muchas almas que reclaman ahora autorizarse a si mismas a ser como quieren ser y no como otros les dice que deben ser. Tenemos ahora la oportunidad de revisar bien nuestro pasado, con coraje y honestidad, de ser leales a nuestra verdad y mirar a qué hemos accedido, a qué hemos dicho que sí, o a qué o quién no hemos sabido ponerle límites. Tenemos la oportunidad de reflexionar sobre nuestras motivaciones, sobre el verdadero movimiento de nuestra alma para acceder a determinados intercambios. Crecer y madurar al final son la capacidad de auto-gestionarnos, de ponernos límites sanos a nosotros mismos primero. Solo desde aquí lo podemos hacer hacia fuera. Así nos realizamos y participamos de la realidad con consciencia.

Los límites son parte del proceso de mudar nuestra mirada del juicio al discernimiento. Sin límites nos podemos adentrarnos en nuevos tiempos, así como sin discernimiento no podemos navegar territorios desconocidos.

Júpiter entró ayer en Virgo, signo en el que transitará durante un año. El Nodo norte de la Luna, punto evolutivo de nuestra consciencia personal y colectiva, también hace su entrada en Virgo el 15 de Noviembre de este año. Tanto Júpiter como el Nodo norte de la Luna van a colaborar en nuestro proceso de integración de los valores espirituales y evolutivos de Virgo. Este es un cambio de energía importante.

Virgo forma parte de la cruz de signos mutables, que incluyen a Piscis, Sagitario y Géminis. Neptuno está ahora en Piscis y Saturno entra definitivamente en Sagitario el 18 de Septiembre. Estos planetas formarán una serie de cuadraturas y oposiciones entre sí que anuncian un cambio de escenario, un nuevo territorio en el cual uno de nuestro valores más preciados será nuestra capacidad de poner límites y nuestro discernimiento.

Estamos en plena transición hacia nuevos niveles de consciencia y aprendizaje, que van a requerir de nuestra adaptabilidad y pragmatismo. Las transiciones suelen ser espacio caóticos y desordenados en la medida que confluyen diferentes tiempos y realidades, direcciones y focos. De ahí este sentimiento de múltiples voces y agendas que se mueven en nosotros y que parecen querer contradecir nuestro orden interno y centro. De ahí la importancia de este ciclo de Venus retrógrado en Leo, en el que la Diosa del Amor se despoja de sus superficialidades, de sus máscaras y de sus roles, y se adentra en su proceso de Iniciación Solar.

Todavía nos estamos reponiendo de la desconstrucción de las siete cuadraturas entre Urano y Pluto que alcanzaron su clímax en Marzo y Abril de este año. El foco de Virgo nos va ayudar a integrar, reconstruir y actualizar nuestra realidad de manera a que sea más eficiente, saludable, coherente e íntegra. Venus directo, vestida de su nueva Luz, hará su entrada en Virgo el 8 de Octubre y hará su tercera conjunción del año con Marte el 3 de Noviembre, en Virgo.

Venus todavía tiene trabajo que hacer en Leo, lugar en el que hace una conjunción con el Sol este Sábado 15 de Agosto, y la segunda conjunción con Marte el 1ero de Septiembre. Necesitamos de este tiempo de transición entre Leo y Virgo para encontrar la expresión de nuestro deseo y pasión, y ofrecerlo en servicio en Virgo.

Este Viernes 14 de Agosto cruzamos en umbral de la Luna nueva en Leo: la invitación del cosmos es que justo antes de la Luna nueva nos dejemos arropar por la oscuridad, y acompañemos a Venus en su iniciación. Este es un buen momento para liberar la energía emocional que tenemos atrapada dentro nuestro, que se expresa como la rigidez o resistencia a abrirnos y relajarnos a sentir placer. Es en la sombra de la Luna en Leo, cuando nuestro caos emocional se expresa y muestra lo oculto dentro nuestro, que podemos acoger con el corazón abierto el costo de nuestra vanidad y orgullo.

A lo mejor teníamos otra visión para nuestra vida, o nuestra visión y la realidad no se encuentran y de ahí experimentamos frustración. A lo mejor estamos resentidos porque descubrimos cuánto hemos sacrificado por estar al servicio del bienestar de otros. A lo mejor vemos el rostro del sacrificio de nuestra verdad al servicio de la aceptación y reconocimiento. Tal vez no nos podemos relajar porque el tiempo se acaba y las oportunidades se desvanecen. Tristes e irritables, no nos sentimos escuchados, acogidos, comprendidos. O hacemos el duelo del tiempo perdido en evasiones y distracciones dándonos cuenta del costo de nuestra ignorancia.

La pregunta es ¿qué pasa si dejamos de empujar? ¿qué pasa si dejamos de presionar para que las cosas salgan de determinada manera? ¿qué pasa si dejamos de resistirnos y aceptamos la realidad? ¿qué pasa si ejercemos nuestra fuerza y voluntad para elegir creer en el amor en nosotros, más allá de lo que el miedo nos muestra? ¿qué tal si nos rendimos? ¿qué tal si renunciamos a la herida del pasado en nosotros? ¿qué tal si nos aliamos con opciones creativas y vibrantes? ¿qué tal si nos aliamos con aquello que añade energía a nuestra receta del bienestar, del gozo y la alegría? ¿aceptar menos que esto no es acaso un insulto a nuestro camino, a nuestra vida?

La Reina está desnuda y nosotros con ella. Que podamos abrazar esta desnudez en nosotros, que podamos danzar este Viernes y Sábado con La Luna, el Sol y Venus, nuestra Estrella del Amor. Que la luz de nuestro Sol insemine a Venus en la oscuridad de su cambio para que renazca iluminada. Y nosotros con Ella. Así es.

Derechos de autor  © Paloma Todd :: si usas este texto o partes de él, por favor cita la fuente o pon el enlace de luna de abril . Muchas gracias.