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Luna llena en Capricornio :: el tiempo es nuestro maestro

La Luna llena de mañana en el signo de Capricornio nos trae la influencia de Saturno, el maestro del tiempo. Saturno es el arquetipo del viejo sabio que desarma y rearma la estructura, la base, de nuestra vida para el mejoramiento de nuestro presente y para la creación consciente de nuestro futuro. Saturno diagnostica si estamos o no estamos alineados con nuestro propósito vital, si nuestra integridad y valores están al día, si caminamos lo que predicamos, si nuestra espiritualidad es práctica, si somos responsables con nuestra energía y nuestros recursos. Saturno viene a diagnosticar qué uso hacemos de nuestro mayor tesoro : nuestro tiempo

La energía de Saturno está vinculada a las iniciaciones y ritos de pasos necesarios para crecer y madurar en el camino de la vida. Saturno nos habla de nuestra relación con estos pasos que, irremediablemente, nos llevan hacia la madurez. ¿Los aceptamos o los renegamos? ¿Cómo nos relacionamos con el tiempo y el orden natural del crecimiento?¿ Cómo nos relacionamos con nuestra edad, con el paso de la vida y nuestro paso por la vida? ¿Nos responsabilizamos por nuestra existencia?

Vivimos en una sociedad que huye de la edad, que batalla contra el paso del tiempo y que idolatra la eterna juventud. Vivimos en una sociedad en que la vejez se esconde, en que no honramos a nuestros ancianos, que son nuestro tesoro en el hilo de la continuidad y la memoria. En una sociedad como la nuestra, consumista de experiencias fáciles que llenan el vacío del sin-sentido existencial, Saturno es un maestro duro y cruel. No hay verdad que escape a su lupa y, ahí donde construimos castillos en el aire, honramos a falsos ídolos y alimentamos las fantasías de un camino escapista, Saturno nos muestra el rostro de la realidad. Esta realidad que a veces puede ser fría y dolorosa es solo el espejo de esa parte de nosotros que no quiere crecer. Saturno sin embargo siempre nos desafía hacia un refinamiento y una maestría, un grado evolutivo en el arte de ser y hacer que, si aceptamos sinceramente, nos recompensa con frutos y cosechas. Saturno siempre, siempre, siempre premia a sus discípulos. Es un buen maestro y se puede contar con él.

Quienes logran construir realidades, quienes logran penetrar la densidad de la materia gracias a la visión de su espíritu, la voluntad de su alma y la energía de su amor son aquellos que aceptan y manejan con maestría las lecciones de Saturno : límites, compromiso, paciencia, disciplina, estructura, orden. Para muchos estas son palabras que detonan resistencias, que apelan a la rebeldía, que nos invitan a escapar. Esta Luna llena en Capricornio ilumina aspectos de nuestra vida en los que nos resistimos a crecer, a aceptar la realidad. Esta Luna llena alumbra algún aspecto de nuestra vida en que se presenta la oportunidad de madurar: madurar un proyecto, madurar una empresa, madurar una relación, madurar una manera de ser y estar en el mundo. Este es un buen momento para mirar, con los ojos bien abiertos, con valentía e integridad, en lo más profundo de nuestro ser (sol en cáncer) los aspectos inmaduros, poco firmes de nuestra vida y ajustar, afinar (nos). Es en la raíz, en la base, que encontraremos las respuestas y las llaves del camino.

Este proceso puede implicar una sensación de retroceso, de volver hacia atrás, de repetición, de lentitud, de no progreso. Saturno está retrógrado y ha vuelto a los últimos grados de Escorpio. Pluto en Capricornio también está retrógrado. Estos dos planetas llevan desde el 2013 en recepción mutua (cada cual en el signo del otro) y aunque Saturno hizo una breve entrada en Sagitario, la lección de Escorpio no ha terminado. Esta Luna llena nos trae sabor a añejo, ya que algo del pasado, tal vez lejano, tal vez más próximo, ha vuelto. ¿Ha vuelto para que lo miremos con nuevos ojos? ¿Ha vuelto para que refinemos nuestras respuestas? ¿Ha vuelto para que soltemos, transformemos, perdonemos?

Para las mentes creativas esta Luna llena ofrece una maravillosa oportunidad de revisión. Revisión de nuestros planes, revisión de nuestra manera de vincularnos, revisión de la base de nuestro proyecto vital, sea este nuestra familia, una relación, un proceso creativo. Revisar implica tomarnos el tiempo para dejar de devorar el futuro desde la prisa y la impaciencia de nuestro infantilismo. Implica saber hacer una pausa en nuestra ambición de conquista y resultados. Implica la madurez de saber que en el “no hacer”, o en la vuelta “hacia atrás” reside el poder de la espiral,  la maestría del tiempo. La sabiduría de esta Luna se esconde para quienes no toleran la frustración y el desasosiego de repetir lecciones. La sabiduría de esta Luna vibra disponible para quienes aceptan la lección del tiempo y estén dispuestos a rectificar y corregirse en alguna postura, actitud, juicio interno o externo.

Con la polaridad de la Luna en Capricornio y el Sol en Cáncer es inevitable que este proceso de revisión nos devuelva a nuestros vínculos primarios con nuestra familia, con nuestro nacimiento, nuestra casa, nuestro origen, nuestra madre y nuestro padre. Esta lunación está influenciada por la presencia de Marte en Cáncer cerca del Sol y de Pluto en Capricornio cerca de la Luna. Ambas luminarias hacen respectivamente una cuadratura con los nodos de la Luna en Aries y en Libra. Para los que desde hace un tiempo siguen los textos de Luna de Abril es inevitable reconocer la huella de la Cruz Cardinal y de las lecciones de las siete cuadraturas entre Urano y Pluto entre Junio del 2012 y Marzo del 2015. El universo nos recuerda que los procesos son cíclicos y que aunque estemos en un nuevo territorio, y así se siente, también es cierto que seguimos en un proceso de integración importante y que la transformación que vivimos nos pide profundidad. Desde este punto de vista, esta es la Luna para encender la Luz ahí donde todavía no queremos mirar, para sentir lo que nos negamos sentir y para trasformar lo que todavía no queremos cambiar. Es una oportunidad.

Esta Luna nos ofrece apoyo para traspasar un paisaje emocional que puede resultar denso y doloroso. Por un lado Neptuno en un hermoso y preciso aspecto con la Luna y el Sol. Esto nos habla que en medio de la intensidad emocional que estamos viviendo tenemos la oportunidad de encontrar un oasis de comprensión y compasión, un refugio amoroso e incondicional dentro nuestro que nos permite navegar las lecciones con un sentimiento de aceptación y rendición al poder de la sanación, al llamado de nuestra alma a que traspasemos los condicionamientos de nuestras carencias y elevemos nuestra conciencia en armonía y con amor. Amor hacia nuestra historia, amor hacia lo que realmente sentimos, amor hacia la realidad de lo que somos y hacemos, amor a la vida en toda su magnífica complejidad. Neptuno nos ofrece la mirada del águila, que surca el tiempo y nos ofrece la imagen de la totalidad . Ahí, los detalles de nuestras heridas primarias, fragmentos dolorosos de nuestra narrativa, se diluyen en la comprensión del propósito que nos une a la vida.

Esta mirada amorosa hacia nosotros mismos, nuestra vida, nuestro pasado, nuestras heridas, está reforzada por un mágico y maravilloso aspecto entre Venus y Júpiter en conjunción en Leo. Esta conjunción nos ofrece la magnificencia redentora del Gran Amor. Ambos planetas en Leo hacen un trino con Urano en Aries, aspecto que tiene el potencial de liberarnos realmente de un antiguo lastre, tal vez ancestral, de una negación al gozo, al placer, a la creatividad libre y soberana. Este es el fuego que arde detrás de las aguas emocionales empantanadas en el tiempo, congeladas en nuestra memoria emocional y corporal. Este es el fuego que nos acompaña en esta Luna. Es el fuego del amor que nos ofrece una hermosa oportunidad de traspasar una antigua prohibición a la Libertad de Ser, a la libertad de crear nuestra existencia con Gozo.

Este aspecto además de ser profundamente liberador también nos ofrece una oportunidad expansiva de crecimiento y de fortalecimiento de nuestra capacidad de amar. Para eso hemos de estar dispuestos a reconocer las áreas rígidas de nuestra vida, los enfriamientos, las exigencias sin sentido, las resistencias, las adicciones a estados emocionales repetitivos y limitantes. ¿Qué estamos dispuestos a soltar? ¿Qué “no” tenemos que honrar y obedecer para decir que sí, “sí quiero”? ¿Qué limites hemos de respetar para crear nuestros sueños?

El Sol en Cáncer nos recuerda la semilla que sembramos en la primera Luna nueva del año, en Aries, en Abril. Entre esta Luna llena en Capricornio y la Luna nueva en Cáncer, el 16 de Julio, tenemos una bella oportunidad de dejar ir lo que emerge en estos día que no nos gusta. Para esto está Saturno, mostrándonos el mapa de lo que funciona y lo que no funciona. Es importante recordar que la Luna nueva en Aries de Abril nos convocó a la valentía, a la autonomía y a la libertad.

En Abril dijimos sí a algo y nos presentamos al Universo para hacer valer nuestro deseo. Ahora, con el Sol en Cáncer, nos toca ir a la raíz. Sin una base emocional sólida es difícil conquistar logros. Este es el momento para mirar de frente nuestras inseguridades y nuestras vulnerabilidades y abrazarlas con amor para rectificarnos y empoderarnos.

Siempre es útil recordar que la raíz siempre nos va a devolver a nuestro nacimiento, a nuestro vínculo primario, a nuestra madre. Ahí está la raíz de nuestra herida. Lo que nos aqueja hoy, es un fractal que nos devuelve a esta matriz primaria. Para algunos es una lección que nos cuesta aprender e integrar. Por eso la espiral siempre nos ofrece la oportunidad de volver hacia atrás. Es un camino que requiere valor. Esta Luna nos invita a recordar (volver a pasar por e corazón) nuestra voluntad y nuestro deseo. Así navegamos las aguas tormentosas y fortalecemos nuestro corazón. Feliz Luna llena y sobre todo feliz conjunción de Venus y Júpiter! Son mágicos.

 

 

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