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luna nueva en tauro 2015 :: mercurio retrógrado :: segunda parte

“Perdón es sinónimo de libertad, éste es el que posibilita la liberación. Es una tremenda liberación tener tu corazón abierto, y es una sensación de gran aprisionamiento tener tu corazón cerrado. Uno de los dos principales carceleros de esta prisión es el orgullo. Y junto a él está el miedo. Porque muchas veces es extremadamente humillante tener que reconocer cuán herido estás, o cuán resentido estás con la actitud del otro. Y esto hace de vos un prisionero.”— Prem Baba

Este es un tiempo en que se agudiza la comunicación psíquica con otras personas desde distintos planos de conciencia. Para muchos puede haber una intensificación de la experiencia de la Unidad a través de una mente compartida, la mente de Gaia, la mente de la Creación. Si estamos en esta vibración consciente este es un buen tiempo para sostener una intención común, una frecuencia compartida, generadora de armonía, belleza, entendimiento, unión, amor. Hay una intensificación de la receptividad que nos permite escuchar el pensamiento de otros, la frecuencia de la energía del pensamiento compartido. En esta Luna honremos y aprovechemos nuestros vínculos para vibrar en paz y armonía.

No hace falta estar cara a cara para comunicarnos, lo podemos hacer desde otras dimensiones. El vínculo se sostiene más allá de las distancias o más allá de la frecuencia con las que nos comunicamos. Esta sensibilidad a la mente compartida nos ayuda a experimentar el Amor libre, sin reclamo de tiempo y atención. Un tiempo maduro. Una madurez mental. Es nuestro corazón el que nos recuerda que siempre estamos acompañados, nunca estamos solos. Nuestras voces internas, el eco de las voces de nuestros ancestros, las voces de nuestro dolor, vacío, soledad nos hacen repetir guiones. Cuando cuidamos y amamos a alguien en nuestro corazón, la vibración de nuestro sentimiento les llega. También podemos sentir quien nos cuida y apoya, y quien nos necesita para revivir y sanar una memoria , quién nos usa de espejo para enfadarse y resentirse. Si observamos bien, solo veremos los reflejos de nuestro amor. Todo es parte de un proceso. En la medida que lo escuchamos y observamos, podemos elegir. Esta Luna nueva nos dice que elijamos siempre volver al corazón.

Estar en la misma frecuencia es un arte. El arte de aprender a compartir espacio psíquico y a crear tiempo y espacio juntos. Compartir ideas, compartir valores, compartir maneras de trabajar son parte de este proceso. Cuando nos encontramos en la mente creativa compartida, cuidada y honrada, realmente nos encontramos con el otro en una vibración de certeza y confianza porque reconocemos que hemos creado un espacio común. Esta confianza nace del intercambio equilibrado de energía, tiempo y recursos. Estar en la misma frecuencia implica una intención y atención compartida. A veces toma tiempo llegar, el reino del amor tiene sus tiempos y Tauro es lento.

La invitación en esta Luna nueva en Tauro es a honrar nuestra sabiduría interna para poder reconocer el valor de nuestros dones y recursos. Es en el templo de nuestra verdad interna que encontraremos la visión. La verdad implica rasgar la falsedad de un identidad construida para complacer a los otros, para agradar, para seducir, gustar, triunfar. Es vital encontrar nuestra ancla interna, nuestra conexión con la profundidad de nuestra verdad, necesidad y deseo, para elegir y actuar desde ahí.

Esta mirada interna es un mirar de frente la realidad que expresa nuestro corazón. Es mirar de frente la verdad de lo que necesitamos. Es mirar la profundidad de la intención y valor que le damos a nuestra vida, a nuestros recursos. El lema para estos tiempos es “valorízate o sucumbe a la vorágine de la rueda sin tiempo”, con sus miles de posibilidades y distracciones que se presentan para despistarnos de nuestro centro, nuestra ancla, que es nuestro bienestar. Solo tenemos que estar atentos a nuestro bienestar. ¿nos estamos haciendo daño? ¿nos estamos cuidando? ¿ nos estamos escuchando o traicionando? ¿estamos derrochando nuestra energía y tiempo o estamos cultivándolo, cuidándolo? ¿cuánto tiempo y energía malgastamos en juzgarnos, en controlar lo que sentimos? ¿cuánta energía derrochamos intentando sostener alguna versión idealizada y construida de nosotros mismos?

En el momento que hacemos la pregunta nos abrimos para recibir la respuesta . La Luna nueva en Tauro nos invita a recibir. Nuestro corazón tiene que estar abierto para que podamos recibir. Este es el paso que precede la acción. Abrimos nuestro corazón. Sentimos. Y actuamos después de recibir la respuesta. Nos armonizamos. Nos sincronizamos con el mensaje. Es un solo mensaje.

Tauro es un signo fijo, estable, estático, inamovible. Esta energía se puede expresar a través de la energía del NO . Este es un buen momento para ver dónde están nuestros NO, a qué poder y autoridad responden. Si hay un juicio detrás de nuestra negación es que no estamos abiertos o receptivos a la respuesta, que no nos gusta, que no nos conviene. La testarudez de un NO que no claudica, que no se mueve, que no transa es diferente a un NO que pone límite para manifestar el SI. Estamos actuando desde la autoridad de una negación represora cuando enfocamos nuestra atención en lo que no funciona y nos olvidamos de la magia creativa de ver lo que sí funciona.

Es una frontera, una elección que implica perder el miedo al cambio que la respuesta a nuestra pregunta nos invita a hacer. La magia es para los valientes, de ahí que la siembra de la Luna nueva en Aries del mes pasado nos pidiera coraje y valentía, ya que detrás del salto heroico de Aries, viene la Tierra de Tauro. Este es el tiempo de probar cómo el coraje se hace paciencia, tenacidad para enraizar el poder del fuego de Aries en la Tierra de Tauro.

Esta Luna nos invita a interrogar nuestro apego al control. Todos queremos controlarlo todo. El control nos da un falso sentimiento de seguridad. Muchos sobrevivimos nuestra infancia desde este control. El control nos hace aferrarnos a situaciones seguras, familiares y nos impide abrazar lo nuevo sin proyectar el fantasma del peligro, sin activar nuestras defensas.

Cuando afirmamos un SI a la vida, un SI al cambio, emergen muchos patrones de control a la superficie. Solo tenemos que dejarnos sentirlos, escucharnos, tomarnos el tiempo para preguntarnos, para sentirnos. La respuesta está adentro. La confianza se construye desde adentro. La zona cómoda se supera desde adentro.

La verdad es evidente, cada vez más evidente para quien abre su camino, paso a paso, con paciencia, conciencia y cuidado. Primero se trata de estar atento al cuido propio, luego a cómo nos vinculamos. Lo que se mueve en la frontera de los espejos y las proyecciones tiene mucho valor, nos muestra si estamos receptivos, resguardados, al ataque, a la defensiva, cerrados, abiertos, vulnerables, creativos. No se trata de estar de una manera determinada, se trata de saber cómo estamos y desde dónde nos estamos relacionando. Se trata de tomar responsabilidad por nuestro estado de ánimo y observar cómo fluctúa. Veremos que las relaciones no son fijas, son mutables, cambiantes, creativas, inspiradoras, desafiantes, reales.

La pregunta es si realmente honramos con integridad, amor y cuido nuestro jardín interior. Esta Luna nueva en Tauro nos habla de una Ecología del Alma en Acción Consciente. ¿Elegimos renovar nuestro sentimiento de valor propio o escogemos el miedo a ser libremente por miedo a expresar esta poderosa energía creativa? Esta es la energía vital que dice sí a la vida, que acepta la intensidad del amor que la nutre, de la pasión que alimenta. Hay un Fuego Sagrado Colectivo que se alimenta de nuestro Amor, de nuestro bienestar, de nuestra práctica consciente de Ser. Nuestro propósito es colaborar en el cuido del Fuego Sagrado Ancestral, la llama de la vida y la continuidad de la vida en Gaia. Este es un fuego sin tiempo que nos recuerda la vuelta a la unidad, el portal de la conciencia que nos devuelve al centro de nuestro ser.

Muchos aceptamos reprimir esta energía y, por lo tanto, entregamos nuestro tiempo, nuestro amor y nuestra pasión a un trabajo, un tipo de relación, un sistema que nos consume. Esta Luna nos invita a revisar bien nuestra vida, nuestras alianzas, nuestros contratos, nuestras relaciones, y a asumir total responsabilidad en crear situaciones en las que no nos sentimos valorados, cuidados, honrados. Gracias a esta conciencia el vínculo nos hace de espejo benevolente en la medida que podemos mirar con amor lo que nos refleja. Con conciencia acogemos la verdad que nos muestra como un reflejo de nuestro desamor y desvalorización. Un vez sentida y vista esta verdad solo le hemos de dar amor a esta parte de nosotros. En el proceso liberamos a los demás de jugar un determinado rol como parte de nuestro drama. Este cambio de mirada, y la integración de esta mirada como una práctica de crecimiento, es un camino hacia una ecología vincular. Creamos energía nueva, energía que está fuera de la repetición y dominio de roles y arquetipos.

En estas semanas es probable que veamos muchos arquetipos manifestarse en los espejos de nuestras relaciones. La madre oscura es tal vez el más dominante. Este es un lugar sutil en nuestra psiquis que arma vínculos desde la herida con la madre, la creación, la vida, el sagrado femenino. Estamos restaurando códigos olvidados en el territorio de nuestra conciencia que se expresan a través de nuestras necesidades en las relaciones. La libertad es fundamental para que el despliegue de nuestras almas se de en confianza. No puede construirse un espacio sano y respetuosos para el vínculo si no hay libertad de juicio en las relaciones. Estamos restaurando la confianza total en el Amor y eso implica una nueva base sobre la cual tejer nuestras relaciones, nuestros círculos y nuestra comunidad. ¿Qué nos reúne con el otro? ¿Espejos de poder?

Si nos sentimos seguros en un vínculo, no tendremos problemas en expresar nuestro enfado o nuestras inseguridades y no necesitaremos recurrir a acciones pasivo agresivas para expresar lo que reprimimos. No necesitamos esconder nuestros sentimientos en la medida en que sabemos que no seremos criticados o juzgados. El ser capaces de expresar lo que sentimos y deseamos de manera abierta no implica que la otra persona sea responsable por lo que sentimos, solo implica que les pedimos apoyo y escucha. Si hay amor y verdadera comunión equilibrada, habrá escucha y bienestar, y si no lo hay, entonces hay una oportunidad de interrogar la confianza, el equilibrio y el respeto en el vínculo. Es una oportunidad de crecer y madurar.

La madurez en el vínculo se manifiesta cuando nos hacemos responsables de nuestras emociones y que las personas con las que nos relacionamos se hagan responsable de las suyas. Hay una diferencia entre apoyar y dejarnos apoyar y sentirnos obligados.

En la medida en que nos hacemos espejos emocionales los unos de los otros y perpetuamos vínculos dependientes , solo estamos viviendo la fachada de una relación. Detrás de la fachada de nuestros personajes escondemos nuestros verdaderos sentimientos, y desde ahí nos manipulamos los unos a los otros, en búsqueda de equilibrio y armonía.

La clave que la astrología del 2015 nos ofrece es la confianza radical. Si ha habido una brecha en la confianza y en la capacidad de ser transparentes en la relación, entonces es tiempo de hablarlo y construir. Nos sentimos ignorados y poco apreciados, entonces hablemos de cómo restaurar la apreciación en la relación.

Todos estamos revueltos en medio de la rueda que gira el cambio. Esta Luna nos invita a vivir este cambio de paradigma colectivo en relación a nuestro cuerpo, en relación a nuestro tiempo, en relación con nosotros mismos, con nuestra verdad, con nuestra intención. Todo está en movimiento y en el centro de esta rueda hay un ancla. El ancla del presente que nos arraiga a nuestra tierra interna. Vivimos con nuestro tiempo medido, con tareas, listas, actividades, estamos todos en movimiento, y esta velocidad a veces nos aísla de nuestro corazón, de nuestro centro compasivo. Este es un tiempo en que puede resultar difícil vibrar compasivamente, con nosotros mismos primero, y con las personas con las que interactuamos día a día.

En la medida en que estamos conectados con nuestro cuerpo, con nuestras necesidades y nuestro cuido más profundo, avanzamos en el proceso de sentir nuestras durezas internas. El dolor congelado, las resistencias a soltar, a ver, a ser vistos, a participar, a sentirnos plenos , abiertos, expansivos y compasivos. Es nuestra propia ignorancia, nuestro propio desconocimiento de nuestra naturaleza interna la que nos separa. En la medida que nos reconocemos a nivel interno, podemos reconocer a los demás.

Solo podemos sentir la infinita compasión generadora de paz y amor si la encarnamos en nosotros, hacia nosotros, primero. El no querer ver nuestra sombra, en no querer volver a sentir ni recordar lo que nos dolió, contribuye a la ignorancia del mundo. Es esta misma negación interna la que alimenta el desequilibrio del mundo externo.

Nos estamos sensibilizando. Estamos recordando como sostener en nuestro cuerpo la vibración del amor incondicional. Este es un fuego poderoso. Este proceso de sensibilización es intenso, en la medida que estamos despertando a través del sentimiento, la apertura de nuestro corazón, y sentir nuestro cuerpo como canal que sostiene este cambio. Frente a la falta de sensibilidad del mundo, evidenciada en la violenta ilusión que creamos con nuestra ignorancia, nuestra mayor contribución es a sentir con conciencia. A SENTIR.

Un pensamiento alineado con nuestro corazón no se fragmenta en la mente dual, más bien acepta lo que la dualidad muestra. Lo observa. Ya no hay partes de nosotros que negamos, en la medida que las aceptamos. Ya nuestra mente deja de dividirse entre consciente e inconsciente. El potencial para la confusión y el escapismo es grande, y donde hay duda, entran en juego laberintos mentales que nos distraen y dispersan.

Solo tenemos que tomarnos el tiempo y observar la danza de nuestra conciencia armonizando nuestras emociones y pensamientos. Para alcanzar este estado tenemos que permitir que todo surja y emerja desde nuestro interior, esas partes fragmentadas de nuestro ser que nos habitan, desde los lugares olvidados que llamamos oscuridad. El camino de la libertad es ver toda esta verdad con ojos limpios de juicio, acogerla, darle amor, perdonar si hace falta, y liberar estas memorias con alegría. Las resistencias nos protegen del cambio. La clave está en darnos el tiempo para observar, sentir y elegir si nos queremos cerrar, o si no queremos abrir. Si queremos repetir el pasado o si queremos crear nuevos pensamientos, nuevos tiempos.

La verdad de la creación tiene su semilla dentro de nosotros. No tengamos prisa en florecer. El vuelo es largo y la base ha de ser firme. La tierra nos recuerda sus ciclos y sus tiempos, que son los que nuestro cuerpo. Es tiempo de agradecer y seguir cultivando una conciencia de reciprocidad. Nuestra conciencia recíproca en un centro entre Cielo y Tierra, firme y flexible, abierto y expansivo en la medida que reconoce los tiempos sagrados de la introspección. La Luna nueva nos ofrece cada mes un portal de regeneración y refinamiento de nuestro propósito. Somos creadores de nuestra realidad y la Tierra nos invita a ser parte de la creación en la honra de nuestro vínculo con ella, con las plantas, con los elementos, con los animales, con los recursos que llamamos vida.