luna llena

luna llena en acuario :: 2014

“El amor puede ser más mortal que la propia muerte. El amor puro es una gran amenaza porque nace de la verdad, y la verdad representa el fin de la mentira.” — Prem Baba

Cada Luna llena es una hermosa oportunidad que el cosmos nos ofrece de iluminar algún aspecto escondido en los calabozos del inconsciente, traerlo a la luz de nuestra conciencia, abrir nuestro corazón, nuestra mente y nuestro espíritu, a los mensajes que se revelan, a la medicina de Mamá Luna, que nos cobija con sus remedios, algunos dulces otros amargos, como el fluir de la vida misma, con sus hondas de luz y de sombra, de sabiduría e ignorancia, memoria y olvido, de vida y muerte. Bienvenidos a la Luna llena en Acuario, la Luna llena más próxima a la Tierra, llamada superluna, con toda la intensidad que esta cercanía implica para nuestra alma, para nuestro cuerpo, para nuestro ser.

En estos pasados tres días hemos podido sentir la fricción de los planetas alineándose para este encuentro en el espejo entre el Sol el Leo y la Luna en Acuario. Esta suele es una energía de celebración, de encuentro, de honrar nuestra presencia en el círculo y de renovar nuestros votos personales con la tribu : es un día de fiesta colectiva. Sin embargo, los ángulos que esta lunación forma con los demás planetas, los otros actores del juego cósmico, nos tienen a muchos navegando aguas reflexivas de interiorización, tormentas olvidadas que barren nuestra orilla para ser liberadas. Démosle la bienvenida, ya sea al miedo, a la confusión, a la tristeza, al desasosiego. Que emerjan, que se muestren, que digan presente. El umbral de la Luna, la Gran Madre las acoge, las acuna, y las consuela, si hace falta.

La Luna llena de mañana en Acuario nos desafía a navegar la polaridad, el contraste, la orilla, el litoral que separa la tierra firme de nuestra conciencia de las aguas misteriosas de nuestro océano interior. Estamos en la frontera, en el borde, cada pie en un mundo diferente, sosteniendo la transición, la integración, el encuentro, o desencuentro, de nuestros mundos, de nuestra dualidad.

No es una batalla, es una reconciliación. No es una batalla es una reconciliación. No es una batalla es una reconciliación. Mantra decreto para navegar las aguas internas, las fronteras de nuestras relaciones, el océano de la mente colectiva, el escenario del juego, la trama mundial, las conspiraciones cósmicas, las versiones apocalípticas, la violencia de los medios que solo nos muestra el rostros de nuestros fantasmas, he invocan el culto a la violencia hasta que dejemos de sentir. La humanidad está dividida. El colectivo se debate entre la vida y la muerte, lo letal y lo vital, y dentro nuestro late el fractal de esta narrativa. Es tiempo de invocar el Gran Espíritu del Amor para sostener con los brazos abiertos la purga por la que estamos pasando. Es un tiempo de sanación, de limpieza, de seguir abriendo espacio para lo nuevo.

Podemos huir, podemos rebelarnos, podemos indignarnos, podemos hacer el duelo de un falso sueño que se revela ante nuestros ojos, pero la verdad sigue en pie. Estamos vivos en este planeta, y nos atraviesan muchas narrativas y posibilidades de relacionarnos con la realidad que nos rodea. Este es un pensamiento creativo. Esta es a llave de la libertad. Este es nuestro poder.

No importa lo que acontece, no importa la trama en la que nos encontremos- interna con nuestros propios fantasmas, externa en el espejo de la proyección, o más allá, en el círculo debatiéndonos en temas de autoridad y poder, o más allá aún con nuestras creencias espirituales – no importan dónde estamos, somos libres y soberanos de elegir cómo nos queremos sentir, cómo nos queremos relacionar con lo que sentimos, vivimos, percibimos. Esta conciencia es nuestra libertad. El arte de estar al acecho de lo que hacemos, pensamos, sentimos ES nuestra libertad. El arte de elegir qué queremos crear es un poder que está ahora a nuestra disposición. Somos artistas creadores, ni más ni menos. Solo hace falta creerlo. Nuestra vida es nuestra obra de arte. La Luna llena en Acuario nos invita a la co-creación de una obra de arte colectiva llamada continuidad.

Bajo esta Luna hay pasajes de incertidumbre, caos, desasosiego, cansancio, duda, calor, frio, incomodidad. La humanidad necesita ternura. Mucha ternura. Un abrazo amoroso que acune este pasaje, esta conciencia que se despierta. Estamos en un gran contraste. Mucha luz, sí, y mucha sombra, a la vez, simultánea. “Entre el espanto y la ternura transcurre todo”, ya lo decía Silvio.

El Sol en Leo, con Júpiter y Mercurio nos habla del brillo intenso de nuestro SER. De este encuentro maravilloso con nosotros mismos llamado Amor Propio que, maduro, abierto, deseante, se abre al juego. Hay un niño, una niña, en cada uno de nosotros que escucha la trompeta de la libertad, que se reconoce intacto e inocente. Esta Luna llena es una celebración de esta energía Solar de Leo, de nuestra memoria vital que ama la vida, que se sabe creador, creadora, participante de la maravilla de la existencia. Hay amor, mucho amor en el aire. Enamoramientos internos con nuestras partes olvidadas que regresan al templo de la memoria sagrada y que se expresan a través de un renovado espíritu creativo, lúdico. Enamoramientos en los espejos de nuestros hermanos y hermanas que nos devuelven una bella medicina para nuestra alma. La Luna en Acuario invoca al amor amigo, a la hermandad, al amor libre y desapegado por lo cual hay un llamado a abrir nuestro corazón a nuevas forma de amar y dejarnos amar. Enamoramientos con visiones, ideales, proyectos creativos, ideas colectivas compartidas, sueños de futuro a los que decimos, sí quiero. Sí quiero.

Hay que creerlo para crearlo. Y Leo nos da esa confianza. Tiene el apoyo espiritual con Júpiter, Mercurio le da voz y palabra. Hay mucha inspiración en el aire, muchas potencialidades de canalizar ideas y visiones, de hacer encarnar nuestro espíritu en nuevas formas en la materia. Acuario tiene un cántaro de agua, y vierte la sabiduría cósmica de las estrellas sobre la Tierra. Somos canales de memoria imperecedera.

Es un buen momento para liberar lo que hay en nuestro corazón, ya sea desde el anhelo, ya sea desde la creatividad, o ya sea desde la verdad de nuestro dolor, que también es bello. La verdad siempre es bella. Esta Luna nos convoca al arte de abrir nuestro corazón, de no tener miedo a SER y mostrarnos. Es un riego, sí, y un placer. Jugar es tener el coraje y el valor de rugir nuestra esencia, de decir, aquí estoy, soy, amo quien soy y lo que soy , amor lo que hago, amo mi vida, con sus luces y sus sombras, erros y aciertos. Amo mi belleza de Ser.

Estos son decretos que rompen el hechizo de las flechas de Saturno en Escorpio, que desde los calabozos de nuestra memoria ancestral, desde el agua de nuestros huesos, sentado en el trono del reino de la noche, hace un ángulo de 90 grados con la Luna y el Sol. No es divertido. Es el padre que llega y nos agua la fiesta. Es el policía que nos amenaza porque hacemos demasiado ruido. Es la desautorización al placer, es nuestro tirano interno que nos viene a castigar, o es el maestro que nos viene a recordar que queda trabajo por hacer. Nosotros elegimos si es una muerte gloriosa que nos lleva a un renacimiento creativo, o si elegimos resistirnos a la transformación y sufrir. Sí, nos estamos liberando del pasado, sí estamos avanzando, sí que hemos conquistado mucho terreno, y merecemos el Amor, el reconocimiento, la estrellita de ‘bien hecho’, pero la función de Saturno es no dejarnos envolver por la superficialidad del juego, ya que nos recuerda que todavía hay mucho en juego.

Es una energía aguafiestas, sí. Saturno en cuadratura con la Luna es deprimente. Así que si sentimos oleadas de melancolía, cansancio, tristeza, si algunos fantasmas del pasado han venido a visitarnos, es mejor no cerrar la puerta, es mejor integrarlos, es mejor que nos reconciliemos con la verdad, la realidad, y que pongamos conciencia a este maravilloso mensaje, por más que duela, emerge de lo oscuro, y toda vida nace de la oscuridad. Ahí está la Luna para darle su ternura, ahí están nuestros hermanos para escucharnos, ahí está el círculo para acogernos. Si nos duele, digamos ouch, no pasa nada. Hay suficiente amor para tanto dolor. Sobra Amor. Esa es la fuerza del Sol en Leo y Júpiter lo ayuda. Cuando somos capaces de acoger este proceso a nivel interno, nuestra alma se alinea con el alma de la humanidad.

La Luna llena en Acuario es unitaria, libertaria, transgresora, evolutiva y revolucionaria. Acaso no hay más bella revolución que Ser. Ser juntos un tejido de identidades, subjetividades creativas libres y soberanas que se unen en una misma intención, propósito. Lo que vivimos no nos pertenece. No es personal, aunque el drama de Leo nos haga pataletear . Mejor rugir. El amor es feroz y un buen grito de batalla puede exorcizar cualquier dragón que nos hace creer que no tenemos poder. Todo lo que vivimos a nivel interno actúa en el colectivo. ¿Porqué será que los poderes institucionales, corporativos, financieros y religiosos ponen tanto poder y empeño en controlar nuestra mente, nuestra energía y nuestro tiempo? Porque en el momento en que liberamos nuestro pensamiento creativo, actuamos en el colectivo, tenemos un impacto, hacemos la diferencia. Un solo individuo puede cambiar el curso de toda la humanidad. Es un clic. Pero como dicen los brujos, como nos recuerda Saturno en Escorpio, somos guardianes del tiempo, no lo desperdiciemos, que un día se acaba.

No subestimemos el poder del círculo, de la celebración, del encuentro, de meditar, cantar, crear juntos, por la Vida, por la Paz, por la Belleza, por el Amor. Saturno estresa esta Luna, la desafía a sacar su medicina, a mostrar su poder. Pero también hace un ángulo con Chirón en Piscis. No olvidemos la trama sutil de estos tiempos. Estamos sanando. Estamos sanando nuestra herida espiritual. Estamos sanando nuestra memoria ancestral. Estamos recordando a Amar de una bella manera y que ese amor es una conexión con la fuente. Somos Uno. Unidad.

Sanar es reconciliar. Unir lo que previamente ha sido separado. Chirón cruza la órbita de Urano (espíritu) y Saturno (materia). Es un puente que concilia dos realidades. Acuario tiene la doble regencia de Urano y Saturno, entonces… ese cántaro de agua que corre en nuestro interior, es la ofrenda de nuestros dones espirituales, de nuestra conciencia y nuestro tiempo a la Tierra, al presente. Somos un reloj de agua. Cada instante es un puente entre el pasado y el futuro. Cada presente es una oportunidad de ser libres. Cada pensamiento se da en le presente.

Bajo esta Luna tenemos una maravillosa oportunidad de hacernos dueños de nuestro tiempo, de empoderarnos en el aquí y ahora, y sostener el pasado (Saturno) y el futuro (Urano) en el aquí y ahora. Un pie en cada lado del tiempo. Somos la orilla, somos el litoral, somos el puente y clépsidra. Somos la transición. Recordemos , no es una batalla, es una reconciliación. Somos la Paz.

Bella Luna a todos y todas. En gratitud, Luna de Abril.