luna llena

luna llena en sagitario :: 2014

Hoy cruzamos en umbral de la Luna llena en Sagitario, signo del Arquero Sagrado : el Centauro, un ser mítico,  mitad humano, mitad caballo. Sagitario es el tercer signo de fuego de la rueda astrológica, signo de cambio y transformación . El fuego de Sagitario es el fuego del Espíritu, el fuego de la Verdad Suprema que quema lo falso y libera. El fuego de la conciencia y la iluminación que quema el miedo y la duda, y nos entrega la confianza. Confianza y libertad van de la mano. Bajo la luz de esta Luna ,  Sagitario nos invita a reconocer cuándo, cómo y con quiénes nos sentimos plenamente libres y confiados de ser y expresar quienes somos. Ahí donde podemos SER, está la pista del camino a seguir, de nuestra expansión y crecimiento, abundancia y soberanía.

Sagitario está vinculado a la mente superior, a la conciencia y la sabiduría : el conocimiento sagrado de quienes somos y nuestro origen.  En Sagitario es el poder de nuestra mente la que recupera la memoria de su origen cósmico. La constelación de Sagitario contiene, en el grado 27 de este signo, el Centro de la Galaxia, lugar del cual se origina nuestra galaxia. Recuperar nuestra memoria es el primer paso hacia la posibilidad de experimentar la Libertad de Ser. La libertad de las narrativas falsas, de las historias que nos han contado, de lo que hemos aprendido, es uno de los regalos que Sagitario nos hace. Sagitario es generoso y expansivo.

Bajo esta Luna llena invocamos la sabiduría de nuestra maestra o maestro interior, la Verdad de nuestra experiencia, y nos liberamos de los viejos condicionamientos que hemos integrado a través de la historia contada, la filosofía, las religiones, los maestros, gurus, guías e intermediarios. Estamos en un tiempo de liberación total de toda estructura, persona, idea, que intente, consciente o inconscientemente, de condicionar nuestra percepción de la realidad, nuestro sentir íntimo y personal. Bajo esta Luna llena podemos invocar el poder de resonar y sentir la verdad dentro de nuestro, de no dudar de lo que sentimos, más allá de las creencias ajenas. Sagitario rige las creencias, y la invitación para estos tiempos es la de interrogar toda creencia que no pase por el filtro de nuestra propia experiencia. No creas lo que te dicen, cree en lo que sientes.

Para experimentar la total Libertad a la que Sagitario aspira y apela, tenemos que tener nuestras cuatro patas bien anclada en la Tierra. Nuestras cuatro patas representan nuestra naturaleza instintiva de sobrevivencia, nuestra fuerza animal, nuestro fuego sexual, nuestro deseo. Sagitario es un signo de alquimia, ya que pide que elevemos esta fuerza primaria del instinto por encima de nuestra cintura hacia nuestro corazón, nuestra parte humana.

Si no la elevamos, si no la refinamos a través de nuestros sentimientos, a través de nuestros ideales de Amor, Paz y Belleza , si no tenemos una meta más elevada para nuestra vida, si no aspiramos a crecer y evolucionar, si elegimos quedarnos presos de nuestras pasiones más primarias, dejamos que este instinto actúe “libre”.  Esta es la falsa libertad que expresamos a través de una rebeldía vacía de sentido y dirección. Una rebeldía que aparta el alma de su deseo más íntimo, el de conectar Instinto, Amor y Conciencia en unidad creativa.

La verdadera libertad va más allá del juego de la rebeldía que se nutre de la oposición, la verdadera libertad es la que experimentamos cuando creamos con conciencia.  Somos libres de todo dogma, de toda condición , de todo sistema, de todo karma, de toda carga, en la medida en que ofrendamos nuestra libertad al servicio de crear con conciencia un bien común , un bien para todos : que nos incluye y que abraza la colaboración, el apoyo solidario, la cooperación, el respeto. Estamos en el umbral de un ciclo en que vamos a experimentar una liberación colectiva afectiva y sexual que nos invita a caminar con gran atención y conciencia, para reconocer el llamado de estas nuevas maneras de ser, de relacionarnos, de encontrarnos, de amarnos, de cuidarnos, de crear formas de intercambio y apoyo, de cuidar, sanar los lazos afectivos y comunitarios, de respetar los límites y los tiempos ajenos, de no juzgar, y todo eso que hemos ido recordando, que sentimos en nuestro corazón y que queremos crear y manifestar con Belleza. Que esta Luna llena nos revele dónde podemos abrir las puertas de nuestra vida a la energía expansiva y de crecimiento, a este despertar de conciencia cuya flecha no es otra que la PAZ.

La Luna llena en Sagitario siempre nos invoca al viaje iniciático, el umbral del recorrido evolutivo. Sagitario abre la puerta a los signos transpersonales , a los arquetipos que operan a nivel colectivo. El viaje de Sagitario es un movimiento interno de reconocimiento de nuevos territorios espirituales, dones, talentos, abundancia almacenada en nuestro ADN. Nos abrimos a nuevas verdades que nos habitan. Nuevas voces que se quieren expresar y que quieren participar y crear una nueva visión para la Humanidad, para la Tierra, para la continuidad de la Vida. Este viaje puede tomar forma externa : un viaje a la selva, o subir una montaña, o acoger invitados en nuestra casa, poco importa la narrativa personal de cada uno, sino la que nos atraviesa a todos y nos convoca a hacer un viaje, a colocarnos en nuestra vida como observadores, como viajeros de nuestra realidad. Observándonos con Amor, curiosidad, realismo y sin juicio, abrimos la puerta a una bella aventura de crecimiento interior. Este proceso interno, en determinado momento empieza a expandirse, a crecer y pide que hagamos cambios en nuestra vida para acoger sus creaciones. Esta es la expresión de la abundancia. Es magia en acción. De adentro hacia fuera.

En esta lunación, Venus y Saturno nos hablan de un elemento realista y pragmático, un cuerpo que refleje y exprese este cambio de paradigma en una coherencia vivida con integridad en tiempo y espacio, que no haya una disociación entre nuestra acción, nuestra prédica y nuestro pensamiento.

Esta Luna puede revelar verdades sobre quienes son nuestros amigos, en quien podemos confiar, o no, y con qué apoyos contamos. Estas bases firmes, en nuestros vínculos y proyectos deben ser cuidadas y preservadas ya que la posibilidad de crear nuevas realidades pasa por un compromiso en nuestras relaciones. Este compromiso parece chocar con nuestra idea de libertad, de liberación, sin embargo, son fuerzas complementarias. Estamos llamados a integrar compromiso y deseo como un equipo colaborativo, no un compromiso que nos aleje de la libertad, sino el compromiso de cuidar la libertad y el amor y eso implica un cambio en nuestras prácticas, una nueva manera de caminar en nuestras relaciones. Es el compromiso con una verdad espiritual lo que une las almas. El compromiso precede al Amor. Cuando la flecha de la intención pura es compartida por almas afines, solo puede haber libertad ya que es el deseo de crear la visión compartida lo que nos une, no el deseo del otro.

Esta Luna puede haber revelado las situaciones que activan nuestro NO. Es tiempo de poner nuevos límites en las relaciones, límites que preserven nuestro proceso interno, nuestro viaje interior hacia nuestra verdad suprema, la voz de nuestra sabiduría . Los espacios de soledad y auto-cuido, de  protección de influencias externas, son necesarios para dar tiempo y espacio para que la verdad que emerge en nuestro corazón encuentre su expresión coherente.

El ángulo de Marte y Pluto, bajo esta Luna,  nos habla de una rebeldía oscura, de partes de nosotros muy enfadadas, dañadas por el abuso del poder, por la ira de la impotencia, el mal uso de nuestra energía, por la violencia, la guerra y la explotación de la Tierra. Esta rebeldía toma forma de acciones inconscientes que reflejan la sombra de nuestros sentimientos con relación a nosotros mismos, y que sabotean cualquier proceso de consolidación de estas nuevas formas, sabotean el verdadero cambio.

Lo que está aconteciendo es que una enorme energía de integración y comprensión interna, un nuevo cuerpo de conocimiento basado en nuestra experiencia personal, en nuestro camino, en el que lo que sentimos y reconocemos como verdadero emerge para crecer y abrirse paso en nuestra vida. Estas nuevas comprensiones, esta sabiduría  se está asentando en nuestras vidas con tanta fuerza que desafían nuestras viejas maneras de percibir el mundo, a nosotros mismos y nuestros posibles futuros.

La luna llena nos ofrece un cambio de perspectiva. Ahora mismo estamos en el medio de estos cambios y es probable que tengamos dificultad en reconocer las expresiones y formas entre nuestra nueva conciencia y la vieja. Sin embargo no es un proceso de separación, negación, abandono. Estas partes de nosotros están vinculadas entre sí. No  es una guerra interna, es un proceso de reconocimiento e integración de nuestra dualidad. Es un proceso de PAZ.

Estamos cruzando un umbral de una comprensión de nuestra realidad y del cambio y esto desafía nuestro sentimiento de estabilidad. Es importante mantener nuestra situación fluida, abierta, de no cerrar, de buscar alternativas, nuevos ángulos, soluciones creativas, que pueden cambiar, que no están escritas en piedra. Es un movimiento. Para movernos con alegría y confianza necesitamos una flecha un rumbo, un deseo elevado, que nos guie e inspire. No es tiempo para construir estructuras permanentes porque necesitarán revisión y cambio más adelante. Los cambios permanentes los podemos integrar a nivel psicológico y a nivel espiritual, pero a la hora de fijar ese deseo de compromiso  en un rumbo, una dirección, un proyecto, una relación, una decisión, necesitamos esperar los próximos movimientos. Mercurio está retrógrado hasta Julio , Marte en Julio empieza a transitar nuevo territorio y Júpiter entra en Leo.

La flecha de Sagitario, desde su corazón humano y con la fuerza de su instinto integrado, y de su conciencia iluminada, apunta con su flecha al corazón de la galaxia. Sagitario es el signo de la Esperanza, gran mensajero de los humanos para los dioses. ¿Cómo nos presentamos al cosmos? La Luna en Sagitario nos invita a lanzar la flecha del Yo Soy, a abrirnos al Gran Misterio y confiar.