luna nueva

luna nueva en escorpio :: el reino de la noche

Si la lección de Cáncer es la de aprender a gestar , nutrir y abrir paso al nacimiento en nuestra vida, la lección de Escorpio nos muestra la otra cara del ciclo de la vida, el rostro de la muerte y nuestra relación con ella. Esta etapa de crecimiento y evolución de Escorpio es la iniciación que nos permite alcanzar la trascendencia y abrazar, más adelante, la unidad en Piscis. La trilogía del agua nos invita a entrar en el misterio de los mundos invisibles  y aprender a usar nuestro poder , a sentir y manejar la energía disponible, y a abrirnos a los ciclos de vida y muerte en nuestra existencia.

Es el poder de transformación del agua de Escorpio la que nos permite navegar el misterio de la creación y traspasar la ilusión de la muerte. El agua es la mensajera de nuestra alma, de nuestra identidad más profunda y sutil, la que traspasa toda noción de tiempo y espacio, y reconoce a toda muerte como un nacimiento.

Escorpión es el signo de la profundidad y la oscuridad. Rige todo lo relacionado al sexo, la muerte, el poder y el dinero, temas todos, que si rasgamos, nos llevan a la cueva de nuestros deseos, de nuestros tabú, de nuestros miedos, nuestras pulsiones e instintos de supervivencia. Es aquí que encontramos nuestras censuras, represiones y nuestras inhibiciones; donde conectamos con nuestras vergüenzas, culpas, mentiras, celos, apegos, posesiones y engaños. Es en Escorpio que entramos en contacto con la parte de nosotros que escondemos,  o que simplemente desconocemos, y que, cuando actúa,  nos lleva a decir o hacer cosas que nos parecen “fuera de carácter”, desconocidas. Esa parte que no reconocemos en nosotros, porque no la aceptamos, es nuestra sombra. La lección de Escorpio es a abrazar esta sombra, amarla e integrarla en nuestra conciencia, ya que es la llave de nuestro tesoro. Solo podemos aceptar el tesoro que somos si aceptamos nuestra sombra con amor.

Integrar nuestra sombra implica hacernos concientes de lo que inconcientemente gobierna nuestra vida desde nuestra ignorancia o resistencias a mirar más allá de nuestra realidad. Este proceso moviliza miedos y bloqueos con raíces profundas en nuestro pasado . Lo que no queremos ver es lo que nos libera, y Escorpio nos invita a mirar .

Para integrar la energía de Escorpio en nuestra vida es vital que seamos capaces de mirar de frente nuestro miedo a morir, nuestra relación con la muerte y con el cambio. Estos temas han estado tomando forma desde Septiembre, ya que Pluto, el planeta regente de Escorpio, fue activado por la cercanía de un ángulo de Urano que ha traído el tema del cambio radical e inesperado, el miedo y la muerte a un primer plano de nuestra conciencia y experiencia.

Escorpio nos enseña a morir para poder entrar a las dimensiones de la sabiduría espiritual de Sagitario. El mes que viene la Luna Nueva en Sagitario viene acompañada de un Eclipse que nos anuncia un nuevo ciclo de cambios vinculado a nuestra verdad espiritual y nuestro camino hacia  la conciencia unitaria. La Luna Nueva en Escorpio nos invita a  que hagamos nuestro camino lo más ligero posible para prepararnos para el nuevo impulso que se acerca con el próximo eclipse en Sagitario. Nos invita a morir, soltar , despedir, hacer duelo, con aceptación y amor, para así acoger con alegría y gratitud lo nuevo que nos espera.

¿Qué emociones y sentimientos moviliza la palabra muerte en nosotros? ¿con qué la vinculamos? ¿con dolor o con liberación? ¿si sustituimos la palabra muerte por cambio, duelo, despedida, qué sentimos?¿sentimos nuestra alma latir cuando nos hacemos estas preguntas? ¿qué partes de nosotros está muriendo? ¿nos damos cuenta? ¿la despedimos? ¿la dejamos ir?

La presencia de Venus y de Mercurio en Escorpio durante esta Luna, nos habla de la posibilidad de integrar cuestiones de magnitud existencial en la esfera de nuestra cotidianidad a través de lo que sentimos y pensamos. Tanto Venus como Mercurio nos permiten experimentar de una manera directa, y accesible, energías y temas que normalmente pueden parecer fuera de nuestro alcance. Esto, por un lado, nos puede hacer sentir emociones muy intensas y , por otro, podemos alcanzar niveles de comprensión muy profundos y liberadores. Es un buen tiempo para honrar y darle la bienvenida a la medicina y la liberación que nos ofrecen nuestras lágrimas : el llanto consciente del corazón que se abre en aceptación al cambio, que honra sus duelos y que siente sus despedidas en lo más profundo. Esta es el agua redentora y transformadora de Escorpio.

Esta Luna Nueva nos habla del poder y la energía vital que hay latente en el proceso de saber morir. Venus nos inspira a transformar nuestros duelos y nuestros procesos de transformación en belleza. El arte de morir implica sentir plenamente la intensidad de la vida y aceptar que podemos morir y amar a la vez, que nos podemos despedir con amor, que podemos soltar con belleza. Mercurio nos da la posibilidad de asimilar estas energías transformadoras y aprender de ellas, como si fueran nuestras mensajeras, guías y guardianas.

Lo único que muere es nuestro ego. Escorpio es implacable en mostrarnos como las capas artificiales de nuestra personalidad, de nuestros mecanismos de defensa, de nuestros personajes, roles, identidades, se desprenden gracias al poder y la fuerza del llamado vital de nuestra alma. Escorpio es el gran aliado de nuestra alma, y nos pide que crezcamos, que seamos capaces de ir más lejos de nuestra percepción y que abracemos el gran misterio de la existencia dentro nuestro. El umbral de la muerte nos lleva a nuevos mundos, mundos a los cuales ni el ego ni la mente tienen acceso. Aprender a morir en vida es la llave que abre estas puertas. ¿Qué nos cuesta dejar ir? ¿un ideal, una persona, un proyecto, una quimera, un sentimiento por alguien? ¿una identidad a la que nos aferramos? ¿alguien que fuimos en el pasado?

Esta Luna Nueva nos invita a aprender a despedirnos de las partes de nuestro ser falso que se desprenden y de las creencias que identificábamos como los pilares de nuestra identidad. Nos invita a despedirnos de la persona que fuimos, o en la que ya no nos reconocemos plenamente, y darle la bienvenida a la incertidumbre de experimentar la vida desde otro lugar, desde otra identidad. Despedirnos de lo que fuimos nos permite abrazar lo que somos. Despedirnos de las personas o lugares que ya no nos acompañan en nuestro camino, que ya no nos pueden acompañar, o a las que ya no podemos acompañar, nos permite abrirnos a lo nuevo. Este es un llamado a profundizar en nuestro aprendizaje de morir y renacer, y a abrazar la naturaleza cíclica de la existencia.

¿A qué o quién nos aferramos? ¿a qué parte de nosotros nos aferramos? ¿a qué parte de nuestra vida nos aferramos? ¿qué situaciones eventos o personas nos empujan y desafían a cambiar? ¿cuánta resistencia pone nuestro ego ante el cambio? ¿cuánto nos queremos liberar y no podemos por los compromisos que hemos adquirido en el pasado? ¿qué compromisos nos limitan? ¿qué parte de nosotros quiere morir y cuánta energía y poder invertimos  en controlarla?¿qué personajes han echado raíces en nosotros? ¿qué personajes confundimos con nuestra esencia? ¿qué personajes nos secuestran en roles, acciones, conductas? ¿los podemos dejar ir?

La disolución del ego pide que amemos a esa parte falsa que se desprende de nosotros, ya que es reconociéndola y amándola incondicionalmente que podemos transformar la ignorancia de la cual se alimentó en sabiduría. En Escorpio integramos el hecho de que tenemos que morir para tener acceso a lo más oculto, lo que sutilmente nos cierra las puertas a nuevos niveles de conciencia y de evolución.  Esta Luna Nueva nos invita al arte de dejar ir con conciencia, de morir conscientes, ya que es esta conciencia la que nos permite despertar. Cuando navegamos las oscuridades de Escorpio estamos abriendo las puertas a capas más profundas de nuestro despertar.  Es en los rincones ocultos en nosotros, los que se niegan a morir, que podemos traspasar el miedo y liberar nuestras partes dormidas. En este lugar rescatamos nuestra energía vital y recuperamos nuestro poder.

Esta Luna Nueva en Escorpio nos invita profundizar en el valor de la renuncia, que es poder aceptar la muerte del mundo y la realidad que hemos construido desde las limitaciones de nuestro ego, y desde valores externos al de nuestro ser y esencia. ¿Qué está cayéndose a nuestro alrededor? Esta Luna Nueva nos invita a no retenerlo, a darle la oportunidad a la muerte a que se lleve lo que no nos sirve para nuestra evolución y nuestro propósito vital. Lo que queda, lo que perdura, es lo que se eleva de  las cenizas. Este es el renacer que nos promete Escorpio cuando hemos sido capaces de traspasar su fuego alquímico.

Esta Luna Nueva hace un ángulo positivo con Pluto en Capricornio. En  el momento en que estamos dispuestos a darle una nueva forma a nuestra vida, desde el terreno fértil de nuestra oscuridad, ahí donde laten los verdaderos deseos del alma, entramos en conciencia de que estamos sujetos al impacto de una sociedad, economía, cultura y educación que nos ha dirigido y orientado a construir una existencia basada en el sueño de otros. Recuperar el poder significa darle forma a nuestra vida desde el pulso profundo de nuestro ser y creatividad. Esta Luna en Escorpio nos invita a reflexionar profundamente, y sobretodo a sentir, si nuestra vida, tal como la vivimos, es el reflejo de nuestro verdadero camino del alma. Pluto nos secuestra en estructuras y sistemas que no nos dejan elevarnos y trascender. Este desprendimiento es un proceso que puede ser difícil para quien tiene su vida bajo control, y dentro de estructuras muy firmes, ancladas en una identidad colectiva que no da espacio ni tiempo para abrir sus alas. ¿quién nos controla? ¿qué sistema sustentamos con nuestra vida y valores? ¿tenemos tiempo y libertad?

Cuando los movimientos del alma que busca expresar su autenticidad se manifiestan en nuestra vida, podemos sentir el poder del agua. Esta puede ser un manantial que fluye dulcemente y nos alimenta día a día, puede ser un hilo de agua que imperceptiblemente gotea y van humidificando los territorios más áridos de nuestro pasado, o puede ser un torrente que de pronto rompe un embalse cuidadosamente construido durante muchos años y arrasa con todo lo que hemos llamado realidad hasta ahora. Las fuerzas vitales que han sido comprimidas o reprimidas en los muros del control de nuestra mente y raciocinio pueden ser terroríficas si no hemos sido fieles al llamado de nuestra alma. Lo que hemos edificado desde nuestro ego está sujeto a ser radicalmente transformado. Esta Luna Nueva en Escorpio nos ayuda a dejar ir esas viejas armaduras y estructuras para abrirle el camino al alma sabia que desea expresarse y manifestarse para crear una nueva vida, más armoniosa con nuestro propósito espiritual.

Hay un dicho que dice “no es lo mismo llamar el diablo que verlo venir”. No es lo mismo soñar que experimentar la manifestación de nuestros sueños. ¿Estamos creando en armonía, o estamos experimentando pesadillas? ¿qué refleja nuestra vida de nuestra manera de sentir y pensar? ¿deseamos una cosa y manifestamos otra? ¿decretamos cambio, abundancia, armonía, tranquilidad, paz y amor en nuestra vida y nos enfrentamos a la repetición, la carencia, el conflicto y el miedo?

La percepción de las mentiras que nos rodean no nos liberan de ellas. Tienen vida propia y con tendencia a continuar alimentándose de nosotros. Conlleva un aumento de nuestro radio vibratorio y nueva energía para poder sobrellevar el letargo, la inercia intrínseca en nuestras limitaciones sociales, materiales, culturales. Al aceptar el regalo de morir y  renacer aumentamos nuestro radio vibratorio. Este proceso de poder trascender nuestras limitaciones más profundas está a nuestra disposición de una manera que no ha estaba disponible antes. En estos tiempos el cosmos nos apoya y se une a la danza de nuestra liberación.

Una de las preguntas que nos podemos hacer bajo la energía de la Luna Nueva en Escorpio tiene que ver con la energía oculta detrás de nuestros deseos. Pluto, el regente de Escorpio rige todo lo vinculado a los secretos, a las ceremonias, a los rituales y al uso, íntegro o no, conciente o  no, de nuestra energía y las energías que nos rodean. ¿Qué contrato tenemos con creencias y patrones profundos que sabotean nuestro camino? ¿qué tipo de pensamientos alimentamos? ¿estamos concientes del tipo de pensamientos y sentimientos que emitimos día a día? ¿somos capaces de reconocer lo que emanan nuestros pensamientos y sentimientos? ¿qué energía ofrecemos al mundo a través de nuestra presencia?

Esta Luna Nueva nos invita a hacernos responsables y concientes de las puertas que hemos abierto en el pasado, y las energías que hemos invitado con nuestra mente y nuestro ego. Nos invita a conocer y reconocer las energías que invocamos y que nos rodean. Nos pide impecabilidad e integridad en el uso de las mismas ,ya sea a través de lo que pensamos, decimos o creamos. Escorpio rige todo lo relacionado con la magia, las ceremonias y los rituales. Este un tiempo de mucha impecabilidad ya que tenemos energía creativa potente a nuestra disposición, la pregunta es ¿sabemos qué hacer con ella?

La presencia de Venus y de Mercurio en Escorpio nos recuerda que es en nuestra cotidianidad, en nuestro día a día, que tenemos la evidencia de lo que sentimos y pensamos. La forma en que la energía se manifiesta en nuestra vida, la experimentamos a través de nuestros rituales diarios. La energía que emanamos está vinculada a cómo elegimos anclar la energía en la materia, nuestro cuerpo. Necesitamos más deseo que esfuerzo para identificar las formas que el ego crea las circunstancias que no queremos experimentar en nuestra vida. La vibración de este deseo da nacimiento al impulso creativo para un nuevo destino. La combinación de Mercurio y Venus favorece todo proceso de comunicación y expresión, por lo cual esta Luna Nueva en Escorpio es propicia para mover la energía, familiarizarnos con ella : bailarla, cantarla, pintarla. Podemos darle vida y nacimiento a nuestros duelos y muertes a través de nuestra expresión y creatividad. Podemos honrar nuestras despedidas, nuestros desprendimientos y renuncias, a través de un rito de paso, un diseño y una forma que nos ayude a conectar lo invisible con lo invisible y a anclar nuestro proceso con aceptación, amor e integridad. Este es el camino de la recuperación de nuestro poder.

La muerte es solo la ilusión de separación del mundo espiritual. Sustituir el falso aspecto de la muerte por el verdadero nos fortalece en nuestro centro. Este es un tiempo en que es fundamental que podamos fortalecer nuestro centro, nuestro eje. La intensidad de los cambios externos que vivimos en combinación con los cambios internos  pueden perturbarnos. Aprender a morir y renacer nos da fuerza y vitalidad para despertar y sostenernos, ambas son joyas preciosas de nuestro tesoro.