Sin categoría

luna nueva :: tejedora de nuestro camino

Estamos viviendo tiempos de intensos cambios.  Vivimos en el umbral de una transformación profunda a nivel planetario. Algunos los llaman crisis financiera, otros, el despertar de la conciencia, y otros el 2012. Lo que es cierto es que algo está pasando, algo hace chup chup detrás de la cortina, como quien cocida un guiso por largas horas, ya nos llega el olor, pero el plato todavía no está en la mesa. Por momentos hay una tensión, una urgencia, una espera en el aire. ¿La has sentido?

Los planetas tienen diferentes movimientos y tiempos. También están a diferentes distancias con relación al Sol. La tierra es un planeta que nos influencia, desde abajo, desde la planta de los pies, y está integrada dentro de un universo que se mueve con sincronía y ritmo, y que  a su vez nos influencia desde el cielo.

En astrología, el Zodíaco esta basado en la división en doce partes iguales de la banda celeste sobre la cual trazan sus trayectorias el Sol, la Luna, y los planetas, avanzando un sector por cada mes del año. Cada sector contiene la constelación tradicional a la que debe su nombre. Dentro de este mapa, ubicamos a la Tierra como centro de las influencias celestes. Sin embargo, es solo una representación de un cosmos en el que la Tierra no es el centro, sino una parte integral. La Tierra también influencia a los demás astros.

Dentro del mapa del zodiaco, tenemos 12 constelaciones : Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis.  El encuentro entre Piscis, el final de la rueda del Zodiaco y Aries, el comienzo, es el Ouroboros : la serpiente dragón que se come la cola. Esta imagen nos ayuda a entender que la vida y la muerte están unidas y que en el ciclo de la vida el final solo conduce a un nuevo comienzo.

Este nuevo comienzo es hoy. La Luna Nueva, el encuentro mensual entre la Luna y el Sol,  está en Aries. El mes que viene estará en Tauro, en Junio en Géminis y así sucesivamente hasta la Luna Nueva en Piscis , que será en Marzo del 2011.

La Luna es el cuerpo celeste que más nos influencia. Por eso se asocia con la madre y con la energía femenina por ser cuidadora. Los ciclos menstruales de la mujer y los ciclos Lunares están en sincronía y esto ha sido así desde el principio de los tiempos. Por eso la Luna se asocia con la memoria y el cuerpo. La Luna se mueve rápido. Pasa dos días y medio en cada signo completando la rueda del Zodiaco en un mes. Nos mantiene conectados con el día a día, y nos afecta de la manera más inmediata.

A la Luna le sigue el Sol en velocidad. El Sol es la esencia de la vida. Es quien nos alumbra por fuera y por dentro. Por eso el Sol está asociado con la esencia de nuestro ser y con el corazón. El Sol le da energía a la Tierra para que se exprese en todo su esplendor. La vida es la expresión del Sol en la Tierra. Por eso el Sol está vinculado a la expresión de nuestro ser esencial. El Sol tarda poco más de 365 días en visitar las doce constelaciones del Zodiaco.

Después le siguen los planetas personales, Mercurio, Venus y Marte que corresponden a la mente, el sentimiento y la voluntad, respectivamente.

Mercurio, el mensajero alado, se mueve rápido, y  sigue de cerca, adelante o atrás, los pasos del Sol. Venus, también es veloz y tarda un promedio de un año en darle la vuelta al Zodiaco. Marte ya tarda un promedio de más o menos dos años. Estos cinco cuerpos, la Luna, el Sol, Mercurio, Venus y Marte, son lo que llamamos los planetas que influencian la personalidad y la cotidianidad. Los podemos sentir de manera inmediata y nos ayudan a manejar nuestra vida y a organizar nuestros proyectos a corto y mediano plazo .

Le siguen los planetas de integración. Son llamados maestros, porque nos ayudan a definir cómo nos integramos al mundo. Son planetas más lentos que funcionan como puente entre los procesos individuales y los procesos colectivos y sociales. Jupiter, que tarda 12 años en darle la vuelta al Sol, visita cada signo por un promedio de un año, haciendo que su influencia perdure y se sienta más que los planetas más rápidos. Es un planeta de expansión y de apertura y nos ofrece una visión más amplia. Le sigue Saturno que tarda 29 años, más o menos, en darle la vuelta al Sol, y su influencia en cada signo es de dos años y medio. Por lo cual nos da la capacidad de sostener los procesos y proyectos en el tiempo. Es un planeta de contención. Trae la energía del límite y la estructura, y es el que posibilita llevar a cabo la expansión y la visión de Jupiter. Estos dos planetas funcionan como una polaridad energética. Como las manos que moldean la vasija de barro : una empuja hacia fuera (Jupiter) y la otra sostiene la materia hacia adentro (Saturno). Ambas son vitales para hacer nacer la forma.

Por último tenemos los planetas más alejados del Sol, cuya elipsis es más larga y por lo tanto sus movimientos dentro de la rueda del zodiaco mucho más lentos. Su influencia es intensa y profunda ya que se manifiesta poco a poco. Los llaman los planetas generacionales o transpersonales, ya que al estar muchos años en un mismo signo influencian a una generación completa y su efecto va más allá de la esfera personal.

Urano visita cada signo por un periodo de siete años más o menos. Su influencia es eléctrica, como una corriente o un rayo. Su función es el cambio a través de lo nuevo. Se le asocia con lo innovador, los inventos y los cambios súbitos. Tarda 82 años en darle la vuelta al Sol. Le sigue Plutón que visita cada signo por un promedio de 12 a 15 años. Plutón trae el cambio mediante la transformación interior y la integración de la luz y la sombra. Sus tránsitos nos ayudan a crecer enfrentando aquello a lo que más tememos y transmutando ese miedo en amor. Neptuno visita cada signo por un promedio de 15 años. Se le asocia con la búsqueda de la trascendencia y la inmersión con los mundos sutiles. Es el umbral al Gran Misterio que todos tenemos en nuestro ser.

A parte, tenemos los Asteroides y Centauros que han influenciado la astrología contemporánea de los últimos años. Son nuevas influencias que están transformando la astrología. Pocos astrólogos trabajan en profundidad con estos cuerpos que, sin embargo, son vitales para entender e integrar las corrientes evolutivas de estos tiempos.

El más importante de estos cuerpos es Chirón, el arquetipo del sanador herido. Tarda 50 años en darle la vuelta al Sol. Este maestro de las artes de la sanación nos muestra donde todos tenemos una herida abierta y cómo esta herida si es sanada desde la conciencia se convierte en nuestra medicina y en nuestro poder.

La Luna es entonces la portavoz y tejedora de nuestro camino. Cada mes, como loba guardiana, visita cada signo y hace contacto con cada unos de estos cuerpos. La Luna, en su viaje mensual, nos trae a la cotidianidad la imagen de la totalidad, la visión del águila, para que podamos ver por dónde estamos caminando y tomar buenas desiciones.  Nos conecta con nuestra visión y nos ayuda a afinar nuestros propósitos mes a mes, pasito a pasito, sin prisa pero seguro. Tan seguro como el amor de la madre que cuida de sus polluelos. Así la Luna es la guardiana, el puente y el primer peldaño hacia la integración de los movimientos planetarios. Sin duda podemos conectar con la seguridad que nos da su presencia. Llena, menguante creciente… pero que sepamos aprovechar cuando está oculta, Nueva, renovándose junto al Sol, y lista para iniciar su nueva vuelta. Si nos sincronizamos con ella, podemos ascender en la espiral que nos sintoniza con el Universo y los cambios evolutivos que nos propone. Son buenas noticias.